«Decidimos ir al exilio a hacer política y no hemos parado hasta asegurar que el regreso también tenga un sentido político». De esta forma Carles Puigdemont celebró este lunes el aval del Tribunal Constitucional (TC) a la amnistía que le permitirá volver a pisar Cataluña tras ocho años fugado en Bélgica para eludir, como acabará ocurriendo una vez se archive su procedimiento, la acción de la Justícia.El expresidente de la Generalitat, que en su valoración de la decisión del TC incluso volvió a reivindicar la comisión del mismo delito por el que han sido amnistiados, prepara ya su retorno en plena precampaña de las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. De ahí que algunas voces dentro de Junts apuesten por que, aprovechando la coincidencia en el tiempo, Puigdemont haga tándem electoral con la actual portavoz parlamentaria, Míriam Nogueras.Se trataría de un movimiento «estratégico e inteligente» confrontar con Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, dicen en Junts, recordando que «su activo nos permitiría reactivar a los nuestros». En un momento complicado para los herederos de Convergència, con sus peores sondeos desde su creación por el auge de Aliança Catalana, en las filas de Junts buscan a la desesperada un revulsivo que les permita encarar el ciclo electoral del año que viene con las máximas garantías posibles. El ámbito municipal ha sido siempre el principal músculo político del partido.Una hipotética candidatura del líder de la formación, que en Waterloo descartan valorar a la misma vez que rechazan fijar en el calendario el día concreto que se materializará su retorno, a la espera de que la sala segunda del Tribunal Supremo archive definitivamente su causa, impactaría de lleno en el tablero político, tal como ha venido ocurriendo durante prácticamente la última década, hasta que el pasado viernes decidió poner fin a la legislatura. Todo apunta a que el resultado electoral que salga de las urnas del 29 de noviembre le van a impedir seguir moviendo los hilos.En el partido hay una mayoría que opinan que «es un movimiento estratégico e inteligente» que confronte con Sánchez, Feijóo o Abascal Pero «paso a paso», dicen en su partido, que primero buscan salvar esta primera oportunidad. A nivel autonómico, si se acaba materializando esta opción, Puigdemont se enfrentaría con un repudiado por parte de los independentistas Gabriel Rufián por el voto separatista, facilitando así a Junts salvar los muebles e incluso ganarle la batalla a ERC, aprovechando también el rechazo de Aliança a concurrir a las generales, tal como avanzó hace un año ABC. En el ámbito estatal, obligaría a los principales dirigentes políticos a rehabilitarlo como interlocutor, ni que fuera en los debates electorales, ya que su presencia en el hemiciclo de la carrera de San Jerónimo no está tan clara. Esta posibilidad también tiene efectos a nivel orgánico, en un momento de fuertes tensiones entre lo que representa el secretario general de Junts, Jordi Turull, y lo que representa la portavoz parlamentaria en Madrid, Míriam Nogueras. Ambos «están enfrentados», así lo reconocen miembros de la dirección, y aunque en público tratan de guardar las formas, las posiciones parecen irreconciliables. Los malos augurios electorales de cara a las municipales incluso han llevado a Puigdemont a pensar si prescinde de su número dos, que fue condenado a prisión por el referéndum ilegal cuando era consejero de la Presidencia.Aunque todavía queden dos años para las próximas elecciones al Parlament, a la que todos dan por hecho que no se va a volver a presentar Puigdemont, a nivel interno se habla ya de la sucesión. De ahí, en parte, esas tensiones entre Turull y Nogueras. Entre los que piensan que mandar al expresidente a competir en las generales sería «una jugada maestra», que les permitiría «cerrar el círculo demostrando que [Carles] ha derrotado a los poderes del Estado», también existe un consenso en señalar a Nogueras como próxima candidata a la Generalitat.La desazón entre el separatismo con Rufián y la ausencia de Orriols en las generales daría una ventana de oportunidad al ex presidente catalán«En la situación en la que estamos y con la amenaza de Sílvia Orriols, Míriam es nuestra mejor opción», explican fuentes de la formación. Descaradamente independentista y desacomplejada a nivel discursivo, tanto alcaldes importantes como dirigentes a nivel autonómico opinan que «nuestro futuro pasa por ella». «Quedan dos años, hay tiempo para preparar una buena candidatura con una buena candidata, ya sin el problema de las decisiones a distancia que hasta ahora se tomaban desde Waterloo», indican.En Junts existe un consenso mayoritario en que el retorno de Carles Puigdemont a Cataluña, que se producirá en las próximas semanas, «permitirá pasar página». Hasta ahora nadie se ha atrevido a pedirle que hiciera un paso al lado para no deslegitimar la figura del exilio y del presidente cesado con el 155. Pero «la fórmula de dirigir el partido desde Bélgica no ha funcionado», manifiestan. «Es hora de pensar con la mirada larga», apuntan, fijando su objetivo en recuperar la Generalitat, si no en 2028, objetivo que parece muy difícil a día de hoy, sí en los siguientes comicios.Los tiempos de PuigdemontLa decisión de regresar a España, como lo fue prácticamente también la de marcharse a Bélgica, será una decisión que tomará Puigdemont personalmente -junto a su equipo legal-. Pese a lo que le piden en Junts, como también le pidieron que regresara en la campaña del 2024 para dar un empujón a su candidatura y no lo hizo, volviendo de forma fugaz un día de agosto durante la investidura de Salvador Illa, el ex presidente marcará sus propios tiempos una vez la sala segunda dé carpetazo definitivo a su situación procesal, algo que, según informa Nati Villanueva, puede producirse de forma inminente.Las entidades soberanistas, cada vez con menos predicamento ni capacidad de influir sobre los partidos, también le han trasladado su deseo a Puigdemont de «que no mezcle su retorno como presidente en el exilio» con su regreso como líder de Junts, algo difícil de discernir. Consideran que tras ocho años reivindicando su papel en el exterior, su vuelta a Cataluña debe seguir esa misma línea para «reforzar la anomalía que ha supuesto». Hablan de Josep Tarradellas y su ‘ja soc aquí’, aunque, a menos que el presidente del Parlament Josep Rull -de su mismo partido- le preste el balcón de la Cámara catalana, Puigdemont no podrá emular a Tarradellas en el Palau de la Generalitat. Aunque todo apunta a que volverá antes de la campaña, su entorno más cercano no descartan que incluso lo pueda retrasar a después.Sí está previsto, tal como avanzó este periódico, que Salvador Illa le reciba en su despacho en la plaza de Sant Jaume. Una reunión institucional, dicen en el equipo del president catalán, como las que mantuvo con todos sus antecesores, incluido el propio Puigdemont, con el que se verá por segunda vez tras el encuentro que ambos mantuvieron hace un año en la sede de la Generalitat en Bruselas. «Decidimos ir al exilio a hacer política y no hemos parado hasta asegurar que el regreso también tenga un sentido político». De esta forma Carles Puigdemont celebró este lunes el aval del Tribunal Constitucional (TC) a la amnistía que le permitirá volver a pisar Cataluña tras ocho años fugado en Bélgica para eludir, como acabará ocurriendo una vez se archive su procedimiento, la acción de la Justícia.El expresidente de la Generalitat, que en su valoración de la decisión del TC incluso volvió a reivindicar la comisión del mismo delito por el que han sido amnistiados, prepara ya su retorno en plena precampaña de las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. De ahí que algunas voces dentro de Junts apuesten por que, aprovechando la coincidencia en el tiempo, Puigdemont haga tándem electoral con la actual portavoz parlamentaria, Míriam Nogueras.Se trataría de un movimiento «estratégico e inteligente» confrontar con Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, dicen en Junts, recordando que «su activo nos permitiría reactivar a los nuestros». En un momento complicado para los herederos de Convergència, con sus peores sondeos desde su creación por el auge de Aliança Catalana, en las filas de Junts buscan a la desesperada un revulsivo que les permita encarar el ciclo electoral del año que viene con las máximas garantías posibles. El ámbito municipal ha sido siempre el principal músculo político del partido.Una hipotética candidatura del líder de la formación, que en Waterloo descartan valorar a la misma vez que rechazan fijar en el calendario el día concreto que se materializará su retorno, a la espera de que la sala segunda del Tribunal Supremo archive definitivamente su causa, impactaría de lleno en el tablero político, tal como ha venido ocurriendo durante prácticamente la última década, hasta que el pasado viernes decidió poner fin a la legislatura. Todo apunta a que el resultado electoral que salga de las urnas del 29 de noviembre le van a impedir seguir moviendo los hilos.En el partido hay una mayoría que opinan que «es un movimiento estratégico e inteligente» que confronte con Sánchez, Feijóo o Abascal Pero «paso a paso», dicen en su partido, que primero buscan salvar esta primera oportunidad. A nivel autonómico, si se acaba materializando esta opción, Puigdemont se enfrentaría con un repudiado por parte de los independentistas Gabriel Rufián por el voto separatista, facilitando así a Junts salvar los muebles e incluso ganarle la batalla a ERC, aprovechando también el rechazo de Aliança a concurrir a las generales, tal como avanzó hace un año ABC. En el ámbito estatal, obligaría a los principales dirigentes políticos a rehabilitarlo como interlocutor, ni que fuera en los debates electorales, ya que su presencia en el hemiciclo de la carrera de San Jerónimo no está tan clara. Esta posibilidad también tiene efectos a nivel orgánico, en un momento de fuertes tensiones entre lo que representa el secretario general de Junts, Jordi Turull, y lo que representa la portavoz parlamentaria en Madrid, Míriam Nogueras. Ambos «están enfrentados», así lo reconocen miembros de la dirección, y aunque en público tratan de guardar las formas, las posiciones parecen irreconciliables. Los malos augurios electorales de cara a las municipales incluso han llevado a Puigdemont a pensar si prescinde de su número dos, que fue condenado a prisión por el referéndum ilegal cuando era consejero de la Presidencia.Aunque todavía queden dos años para las próximas elecciones al Parlament, a la que todos dan por hecho que no se va a volver a presentar Puigdemont, a nivel interno se habla ya de la sucesión. De ahí, en parte, esas tensiones entre Turull y Nogueras. Entre los que piensan que mandar al expresidente a competir en las generales sería «una jugada maestra», que les permitiría «cerrar el círculo demostrando que [Carles] ha derrotado a los poderes del Estado», también existe un consenso en señalar a Nogueras como próxima candidata a la Generalitat.La desazón entre el separatismo con Rufián y la ausencia de Orriols en las generales daría una ventana de oportunidad al ex presidente catalán«En la situación en la que estamos y con la amenaza de Sílvia Orriols, Míriam es nuestra mejor opción», explican fuentes de la formación. Descaradamente independentista y desacomplejada a nivel discursivo, tanto alcaldes importantes como dirigentes a nivel autonómico opinan que «nuestro futuro pasa por ella». «Quedan dos años, hay tiempo para preparar una buena candidatura con una buena candidata, ya sin el problema de las decisiones a distancia que hasta ahora se tomaban desde Waterloo», indican.En Junts existe un consenso mayoritario en que el retorno de Carles Puigdemont a Cataluña, que se producirá en las próximas semanas, «permitirá pasar página». Hasta ahora nadie se ha atrevido a pedirle que hiciera un paso al lado para no deslegitimar la figura del exilio y del presidente cesado con el 155. Pero «la fórmula de dirigir el partido desde Bélgica no ha funcionado», manifiestan. «Es hora de pensar con la mirada larga», apuntan, fijando su objetivo en recuperar la Generalitat, si no en 2028, objetivo que parece muy difícil a día de hoy, sí en los siguientes comicios.Los tiempos de PuigdemontLa decisión de regresar a España, como lo fue prácticamente también la de marcharse a Bélgica, será una decisión que tomará Puigdemont personalmente -junto a su equipo legal-. Pese a lo que le piden en Junts, como también le pidieron que regresara en la campaña del 2024 para dar un empujón a su candidatura y no lo hizo, volviendo de forma fugaz un día de agosto durante la investidura de Salvador Illa, el ex presidente marcará sus propios tiempos una vez la sala segunda dé carpetazo definitivo a su situación procesal, algo que, según informa Nati Villanueva, puede producirse de forma inminente.Las entidades soberanistas, cada vez con menos predicamento ni capacidad de influir sobre los partidos, también le han trasladado su deseo a Puigdemont de «que no mezcle su retorno como presidente en el exilio» con su regreso como líder de Junts, algo difícil de discernir. Consideran que tras ocho años reivindicando su papel en el exterior, su vuelta a Cataluña debe seguir esa misma línea para «reforzar la anomalía que ha supuesto». Hablan de Josep Tarradellas y su ‘ja soc aquí’, aunque, a menos que el presidente del Parlament Josep Rull -de su mismo partido- le preste el balcón de la Cámara catalana, Puigdemont no podrá emular a Tarradellas en el Palau de la Generalitat. Aunque todo apunta a que volverá antes de la campaña, su entorno más cercano no descartan que incluso lo pueda retrasar a después.Sí está previsto, tal como avanzó este periódico, que Salvador Illa le reciba en su despacho en la plaza de Sant Jaume. Una reunión institucional, dicen en el equipo del president catalán, como las que mantuvo con todos sus antecesores, incluido el propio Puigdemont, con el que se verá por segunda vez tras el encuentro que ambos mantuvieron hace un año en la sede de la Generalitat en Bruselas.
«Decidimos ir al exilio a hacer política y no hemos parado hasta asegurar que el regreso también tenga un sentido político». De esta forma Carles Puigdemont celebró este lunes el aval del Tribunal Constitucional (TC) a la amnistía que le permitirá volver a pisar … Cataluña tras ocho años fugado en Bélgica para eludir, como acabará ocurriendo una vez se archive su procedimiento, la acción de la Justícia.
El expresidente de la Generalitat, que en su valoración de la decisión del TC incluso volvió a reivindicar la comisión del mismo delito por el que han sido amnistiados, prepara ya su retorno en plena precampaña de las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. De ahí que algunas voces dentro de Junts apuesten por que, aprovechando la coincidencia en el tiempo, Puigdemont haga tándem electoral con la actual portavoz parlamentaria, Míriam Nogueras.
Se trataría de un movimiento «estratégico e inteligente» confrontar con Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, dicen en Junts, recordando que «su activo nos permitiría reactivar a los nuestros». En un momento complicado para los herederos de Convergència, con sus peores sondeos desde su creación por el auge de Aliança Catalana, en las filas de Junts buscan a la desesperada un revulsivo que les permita encarar el ciclo electoral del año que viene con las máximas garantías posibles. El ámbito municipal ha sido siempre el principal músculo político del partido.
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Una hipotética candidatura del líder de la formación, que en Waterloo descartan valorar a la misma vez que rechazan fijar en el calendario el día concreto que se materializará su retorno, a la espera de que la sala segunda del Tribunal Supremo archive definitivamente su causa, impactaría de lleno en el tablero político, tal como ha venido ocurriendo durante prácticamente la última década, hasta que el pasado viernes decidió poner fin a la legislatura. Todo apunta a que el resultado electoral que salga de las urnas del 29 de noviembre le van a impedir seguir moviendo los hilos.
En el partido hay una mayoría que opinan que «es un movimiento estratégico e inteligente» que confronte con Sánchez, Feijóo o Abascal
Pero «paso a paso», dicen en su partido, que primero buscan salvar esta primera oportunidad. A nivel autonómico, si se acaba materializando esta opción, Puigdemont se enfrentaría con un repudiado por parte de los independentistas Gabriel Rufián por el voto separatista, facilitando así a Junts salvar los muebles e incluso ganarle la batalla a ERC, aprovechando también el rechazo de Aliança a concurrir a las generales, tal como avanzó hace un año ABC. En el ámbito estatal, obligaría a los principales dirigentes políticos a rehabilitarlo como interlocutor, ni que fuera en los debates electorales, ya que su presencia en el hemiciclo de la carrera de San Jerónimo no está tan clara.
Esta posibilidad también tiene efectos a nivel orgánico, en un momento de fuertes tensiones entre lo que representa el secretario general de Junts, Jordi Turull, y lo que representa la portavoz parlamentaria en Madrid, Míriam Nogueras. Ambos «están enfrentados», así lo reconocen miembros de la dirección, y aunque en público tratan de guardar las formas, las posiciones parecen irreconciliables. Los malos augurios electorales de cara a las municipales incluso han llevado a Puigdemont a pensar si prescinde de su número dos, que fue condenado a prisión por el referéndum ilegal cuando era consejero de la Presidencia.
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Aunque todavía queden dos años para las próximas elecciones al Parlament, a la que todos dan por hecho que no se va a volver a presentar Puigdemont, a nivel interno se habla ya de la sucesión. De ahí, en parte, esas tensiones entre Turull y Nogueras. Entre los que piensan que mandar al expresidente a competir en las generales sería «una jugada maestra», que les permitiría «cerrar el círculo demostrando que [Carles] ha derrotado a los poderes del Estado», también existe un consenso en señalar a Nogueras como próxima candidata a la Generalitat.
La desazón entre el separatismo con Rufián y la ausencia de Orriols en las generales daría una ventana de oportunidad al ex presidente catalán
«En la situación en la que estamos y con la amenaza de Sílvia Orriols, Míriam es nuestra mejor opción», explican fuentes de la formación. Descaradamente independentista y desacomplejada a nivel discursivo, tanto alcaldes importantes como dirigentes a nivel autonómico opinan que «nuestro futuro pasa por ella». «Quedan dos años, hay tiempo para preparar una buena candidatura con una buena candidata, ya sin el problema de las decisiones a distancia que hasta ahora se tomaban desde Waterloo», indican.
En Junts existe un consenso mayoritario en que el retorno de Carles Puigdemont a Cataluña, que se producirá en las próximas semanas, «permitirá pasar página». Hasta ahora nadie se ha atrevido a pedirle que hiciera un paso al lado para no deslegitimar la figura del exilio y del presidente cesado con el 155. Pero «la fórmula de dirigir el partido desde Bélgica no ha funcionado», manifiestan. «Es hora de pensar con la mirada larga», apuntan, fijando su objetivo en recuperar la Generalitat, si no en 2028, objetivo que parece muy difícil a día de hoy, sí en los siguientes comicios.
Los tiempos de Puigdemont
La decisión de regresar a España, como lo fue prácticamente también la de marcharse a Bélgica, será una decisión que tomará Puigdemont personalmente -junto a su equipo legal-. Pese a lo que le piden en Junts, como también le pidieron que regresara en la campaña del 2024 para dar un empujón a su candidatura y no lo hizo, volviendo de forma fugaz un día de agosto durante la investidura de Salvador Illa, el ex presidente marcará sus propios tiempos una vez la sala segunda dé carpetazo definitivo a su situación procesal, algo que, según informa Nati Villanueva, puede producirse de forma inminente.
Las entidades soberanistas, cada vez con menos predicamento ni capacidad de influir sobre los partidos, también le han trasladado su deseo a Puigdemont de «que no mezcle su retorno como presidente en el exilio» con su regreso como líder de Junts, algo difícil de discernir. Consideran que tras ocho años reivindicando su papel en el exterior, su vuelta a Cataluña debe seguir esa misma línea para «reforzar la anomalía que ha supuesto». Hablan de Josep Tarradellas y su ‘ja soc aquí’, aunque, a menos que el presidente del Parlament Josep Rull -de su mismo partido- le preste el balcón de la Cámara catalana, Puigdemont no podrá emular a Tarradellas en el Palau de la Generalitat. Aunque todo apunta a que volverá antes de la campaña, su entorno más cercano no descartan que incluso lo pueda retrasar a después.
Sí está previsto, tal como avanzó este periódico, que Salvador Illa le reciba en su despacho en la plaza de Sant Jaume. Una reunión institucional, dicen en el equipo del president catalán, como las que mantuvo con todos sus antecesores, incluido el propio Puigdemont, con el que se verá por segunda vez tras el encuentro que ambos mantuvieron hace un año en la sede de la Generalitat en Bruselas.
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