El terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes el sudoeste de Japón causando al menos 34 muertos ha dejado también daños materiales y ha perturbado la actividad de fábricas de semiconductores y otras industrias en una región que busca convertirse en el Silicon Valley del archipiélago nipón.
El seísmo de magnitud 7,1 y que de momento se ha cobrado 34 vidas, sacudió el corazón de la industria de semiconductores del archipiélago
El terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes el sudoeste de Japón causando al menos 34 muertos ha dejado también daños materiales y ha perturbado la actividad de fábricas de semiconductores y otras industrias en una región que busca convertirse en el Silicon Valley del archipiélago nipón.
El sismo tuvo su epicentro en la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, y alcanzó el nivel máximo de la escala sísmica japonesa en varias zonas de la región, provocando centenares de heridos, daños en infraestructuras, carreteras y edificios, además de varios desaparecidos que los equipos de rescate sigue buscando.
La mayor parte de los fallecidos estaban en un centro comercial y una fábrica papelera
El portavoz del Gobierno, Minoru Kihara, informó ayer que se está verificando la situación de los daños en las numerosas fábricas que acoge la región, en particular de las “importantes” empresas de semiconductores, componentes electrónicos y automoción.
“En este momento es difícil realizar una evaluación detallada sobre el impacto del terremoto en la economía nacional”, declaró, antes de señalar que el foco es “recuperar infraestructuras clave y vigilar las repercusiones en la actividad económica, en particular en las cadenas de suministro de semiconductores y automóviles”.

El temblor golpeó el corazón de lo que Japón ha bautizado como Silicon Island, una zona que concentra alrededor de un millar de empresas tecnológicas, y en especial del sector de semiconductores, y que se articula en torno a la planta de la taiwanesa TSMC. El mayor fabricante de chips avanzados del mundo admitió este jueves que se necesitará “cierto tiempo” para inspeccionar y calibrar los equipos de su fábrica.
La mayoría de estas empresas, como Tokyo Electron o Toyota, confirmaron que habían suspendido sus operaciones para evaluar los daños en los edificios y las líneas de producción, sin llegar a confirmar daños mayores en sus instalaciones.
Otras firmas que producen piezas clave en la cadena de suministro de los chips, como Sony o Fujifilm, confirmaron que la suspensión era temporal pero indefinida, hasta que se recuperara la seguridad totalmente en sus fábricas, sin aportar mayores detalles.
Japón ha bautizado como Silicon Island esa zona que concentra alrededor de un millar de empresas tecnológicas
Sin embargo, Kihara mencionó que en algunas de estas infraestructuras se produjeron daños como derrumbes de paredes o filtraciones de agua.
La pregunta que surge es por qué estas multinacionales eligen esta isla a pesar de que se sitúa en una de las regiones geológicamente más activas del planeta, entre dos placas tectónicas y una densa red de fallas superficiales, que ya en 2016 registró un doble terremoto que dejó más de 200 muertos y centenares de heridos.
El profesor Hideki Wakabayashi, de la Escuela de Posgrado de la Universidad de Ciencias de Tokio, explicó a Efe que esta región atrae a numerosos fabricantes porque ofrece “abundantes” recursos hídricos y superficie terrestre, además de un suministro eléctrico fiable y una mano de obra cualificada.
A esto se suma su ubicación con “excelentes” conexiones de transporte y una cercanía estratégica con Taiwán, epicentro de la inteligencia artificial (IA).
“La fabricación de semiconductores requiere enormes cantidades de electricidad y agua, y son pocos los lugares donde se dispone de estos recursos. Además, dado que Kyushu está cerca de Taiwán, los desplazamientos para los ingenieros y el personal de TSMC suponen una carga mínima”, indicó Kazuto Suzuki, profesor de la Universidad de Tokio.
A esas ventajas se suman la depreciación de la divisa japonesa y la existencia de subsidios gubernamentales, factores que han ido llenando la isla de empresas hasta conformar el clúster tecnológico actual, explica el analista Akira Minamikawa, director sénior de la consultoría británica Omdia.
El riesgo sísmico, en cambio, pesa poco en la ecuación. “No creo que las empresas decidan renunciar a expandirse allí simplemente porque Japón se considera una zona de alto riesgo”, explicó Minamikawa, quien añadió que el país está bien preparado. “Las operaciones pueden interrumpirse momentáneamente [como ahora], pero prácticamente no hay problemas importantes”, zanjó Wakabayashi.
La isla de Kuyshu está estratégicamente ubicada, con buenas conexiones a Taiwán, que es la capital mundial de la industria de la inteligencia artificial
Al menos 34 personas han muerto por el terremoto. Además, se estima que el balance de heridos ha ascendido a los 86, de los cuales 22 se encuentran en estado leve, 39 presentan heridas de gravedad moderada y cinco se encuentran en estado grave.
Al menos seis víctimas mortales se encontraban en el centro comercial Aeon de la ciudad de Kashima, que se derrumbó parcialmente. Las autoridades han confirmado que doce personas han sido rescatadas con vida de entre los escombros del edificio.
Otra decena de supervivientes se ha encontrado en una fábrica de papel de la ciudad de Yatsushiro, donde varias de las chimeneas de extracción sufrieron graves daños. En total, ocho personas murieron en esa planta.
Hasta el momento más de 10.000 personas permanecen en centros de evacuación mientras la isla de Kyushu y su particular Silicon Valley se apresuran para recobrar la normalidad.
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