Teonás Castro se mudó a Madrid hace algo más de un mes para estudiar el máster de sus sueños. Tras ese tiempo en Madrid lleno de cajas y cambios, quería ver a sus familiares más cercanos, que viven en Málaga , de donde también es originario. Antes de sentarse todos juntos a la mesa en Navidad, pensaba escaparse a su ciudad y sentir cerca a su familia y a sus amigos. «Quería estar con ellos, pero lo que pasó en Toledo lo complica todo», cuenta Teonás a este periódico, mientras repasa el calendario sin una fecha cerrada y descarta la opción del tren.«Era la opción perfecta y la más cómoda» , le dice a ABC con resignación. Se trata de un viaje Madrid-Málaga de pocas horas, con un precio asequible y una estación cercana tanto a su casa de aquí como a la de allí, con la estación de autobuses al lado. «Perfecto, era todo perfecto», añade con una ilusión que se desvanece al exponer las alternativas que ahora baraja. «El autobús tarda al menos siete horas y es bastante más incómodo», dice con rabia.A Teonás, o Teo, como lo conocen sus amigos de Málaga, le quedan dos caminos. El primero es esperar a que la línea vuelva a funcionar, sin saber cuándo, porque los plazos estimados siempre acaban alargándose. «Eso no me convence, y a mis padres tampoco», señala el estudiante, que prefiere quedarse en Madrid antes que volver a subirse a un tren . La segunda opción es tomar un vuelo que, siendo estudiante, «es difícil de asumir si tengo que repetirlo a cada rato», y menos aún solo para volver a casa.Para Teonás, su familia está a una videollamada de distancia, pero para poder volver a abrazarlos, su vida se ha vuelto más pesada y costosa de lo que le gustaría. Teonás Castro se mudó a Madrid hace algo más de un mes para estudiar el máster de sus sueños. Tras ese tiempo en Madrid lleno de cajas y cambios, quería ver a sus familiares más cercanos, que viven en Málaga , de donde también es originario. Antes de sentarse todos juntos a la mesa en Navidad, pensaba escaparse a su ciudad y sentir cerca a su familia y a sus amigos. «Quería estar con ellos, pero lo que pasó en Toledo lo complica todo», cuenta Teonás a este periódico, mientras repasa el calendario sin una fecha cerrada y descarta la opción del tren.«Era la opción perfecta y la más cómoda» , le dice a ABC con resignación. Se trata de un viaje Madrid-Málaga de pocas horas, con un precio asequible y una estación cercana tanto a su casa de aquí como a la de allí, con la estación de autobuses al lado. «Perfecto, era todo perfecto», añade con una ilusión que se desvanece al exponer las alternativas que ahora baraja. «El autobús tarda al menos siete horas y es bastante más incómodo», dice con rabia.A Teonás, o Teo, como lo conocen sus amigos de Málaga, le quedan dos caminos. El primero es esperar a que la línea vuelva a funcionar, sin saber cuándo, porque los plazos estimados siempre acaban alargándose. «Eso no me convence, y a mis padres tampoco», señala el estudiante, que prefiere quedarse en Madrid antes que volver a subirse a un tren . La segunda opción es tomar un vuelo que, siendo estudiante, «es difícil de asumir si tengo que repetirlo a cada rato», y menos aún solo para volver a casa.Para Teonás, su familia está a una videollamada de distancia, pero para poder volver a abrazarlos, su vida se ha vuelto más pesada y costosa de lo que le gustaría.
Teonás Castro se mudó a Madrid hace algo más de un mes para estudiar el máster de sus sueños. Tras ese tiempo en Madrid lleno de cajas y cambios, quería ver a sus familiares más cercanos, que viven en Málaga, de donde también … es originario. Antes de sentarse todos juntos a la mesa en Navidad, pensaba escaparse a su ciudad y sentir cerca a su familia y a sus amigos. «Quería estar con ellos, pero lo que pasó en Toledo lo complica todo», cuenta Teonás a este periódico, mientras repasa el calendario sin una fecha cerrada y descarta la opción del tren.
«Era la opción perfecta y la más cómoda», le dice a ABC con resignación. Se trata de un viaje Madrid-Málaga de pocas horas, con un precio asequible y una estación cercana tanto a su casa de aquí como a la de allí, con la estación de autobuses al lado. «Perfecto, era todo perfecto», añade con una ilusión que se desvanece al exponer las alternativas que ahora baraja. «El autobús tarda al menos siete horas y es bastante más incómodo», dice con rabia.
A Teonás, o Teo, como lo conocen sus amigos de Málaga, le quedan dos caminos. El primero es esperar a que la línea vuelva a funcionar, sin saber cuándo, porque los plazos estimados siempre acaban alargándose. «Eso no me convence, y a mis padres tampoco», señala el estudiante, que prefiere quedarse en Madrid antes que volver a subirse a un tren. La segunda opción es tomar un vuelo que, siendo estudiante, «es difícil de asumir si tengo que repetirlo a cada rato», y menos aún solo para volver a casa.
Para Teonás, su familia está a una videollamada de distancia, pero para poder volver a abrazarlos, su vida se ha vuelto más pesada y costosa de lo que le gustaría.
RSS de noticias de espana
