El pasado 13 de abril, el crucero M/V Hondius paró en la isla Tristán de Acuña como parte del recorrido atlántico que 82 pasajeros habían comenzado el primero del pasado mes. Dos días antes de aquel desembarco, un hombre de origen neerlandés murió en plena travesía , sin que entonces se conociera que un brote de hantavirus había brotado en el barco y poco después acabaría con la vida de su mujer y de un tercer pasajero. Estas tres muertes, ocurridas el 11 y el 26 de abril y el pasado 2 de mayo, han obligado a aplicar unos protocolos bajo la cierta premisa de que la cepa de este virus letal se transmite con facilidad de humano a humano. Además del confinamiento y el seguimiento especial de los al menos ocho contagiados, se está buscando rastrear sus contactos, ante la posibilidad de que la infección pueda haberse extendido durante la trayectoria en el Hondius y también fuera de este. Este jueves, Oceanwide Explorations, la operadora del viaje, ha informado de que 30 personas abandonaron la travesía durante su parada en Santa Elena, y se sabe que algunos tomaron un avión dirección a Johannesburgo (Sudáfrica). La isla de Tristán de Acuña (Tristan da Cunha) es el lugar habitado más lejano de cualquier población del mundoy tiene un tamaño menor a 100 kilómetros cuadrados. El punto más próximo en el que también vive gente permanentemente es la también remota isla de Santa Elena, situada a algo más de 2.000 kilómetros al norte. Según los datos oficiales del Gobierno de Tristán, un territorio dependiente del Reino Unido, había 220 pobladores en la isla a 3 de mayo de este año.Noticia relacionada general No No El hantavirus provoca una crisis política y sanitaria por su paso por Canarias Elena CalvoLa posibilidad de que los pasajeros del Hondius hayan podido transmitir esta cepa de hantavirus a la comunidad local, durante los días 13, 14 y 15 de abril que duró la parada, pondría contra las cuerdas el reducido sistema de Sanidad de la isla, que consta de un único hospital, el Camogli Healthcare Centre. «Este suceso es motivo de gran preocupación para la isla», reza el informe de Phillip Kendall, administrador de la misma, publicado el pasado domingo, aunque en su aviso a la población del día siguiente pidió calma y prudencia.«Si bien el virus puede ser grave, no se ha identificado ningún caso de esta enfermedad en Tristán y, por el momento, no hay motivos de preocupación significativos» , afirma el escrito, que tranquiliza a su población asegurando que están «colaborando estrechamente con la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) y otros socios internacionales para evaluar y gestionar la situación».A quienes se encuentran en la isla, ante la aparición de síntomas o de una fiebre alta inusual, se ruega «comunicarse con el hospital para recibir asesoramiento, pero por favor NO acuda en persona» y no se descarta la cuarentena como medida preventiva. También se hace hincapié sobre algunos isleños que viajaron hasta Santa Elena –un núcleo poblacional más grande y del que depende políticamente Tristán–, pidiéndoles que guarden cuarentena «como medida de precaución». Epidemia de gripe históricaTristán de Acuña no es ajena a este tipo de situaciones y la pandemia global de covid-19 supuso un precedente importante a la hora de diseñar protocolos sanitarios para proteger a sus habitantes. Algunas de las restricciones que implementaron fueron el confinamiento de asentamientos expuestos a barcos con pasajeros infectados o la prohibición de la actividad social.Por el carácter endogámico de una población tan reducida, consta en estudios médicos una especial vulnerabilidad de los tristanianos a enfermedades respiratorias infecciosas, como la gripe. En 1971 se produjo una epidemia de esta enfermedad que afectó al 96% de su población, que por su disposición genética sufrió efectos leves y graves en dos oleadas de la misma cepa y acabaron muriendo dos personas. Este suceso ha sido caso de estudio clínico en todo el mundo por la peculiaridad de sus circunstancias El pasado 13 de abril, el crucero M/V Hondius paró en la isla Tristán de Acuña como parte del recorrido atlántico que 82 pasajeros habían comenzado el primero del pasado mes. Dos días antes de aquel desembarco, un hombre de origen neerlandés murió en plena travesía , sin que entonces se conociera que un brote de hantavirus había brotado en el barco y poco después acabaría con la vida de su mujer y de un tercer pasajero. Estas tres muertes, ocurridas el 11 y el 26 de abril y el pasado 2 de mayo, han obligado a aplicar unos protocolos bajo la cierta premisa de que la cepa de este virus letal se transmite con facilidad de humano a humano. Además del confinamiento y el seguimiento especial de los al menos ocho contagiados, se está buscando rastrear sus contactos, ante la posibilidad de que la infección pueda haberse extendido durante la trayectoria en el Hondius y también fuera de este. Este jueves, Oceanwide Explorations, la operadora del viaje, ha informado de que 30 personas abandonaron la travesía durante su parada en Santa Elena, y se sabe que algunos tomaron un avión dirección a Johannesburgo (Sudáfrica). La isla de Tristán de Acuña (Tristan da Cunha) es el lugar habitado más lejano de cualquier población del mundoy tiene un tamaño menor a 100 kilómetros cuadrados. El punto más próximo en el que también vive gente permanentemente es la también remota isla de Santa Elena, situada a algo más de 2.000 kilómetros al norte. Según los datos oficiales del Gobierno de Tristán, un territorio dependiente del Reino Unido, había 220 pobladores en la isla a 3 de mayo de este año.Noticia relacionada general No No El hantavirus provoca una crisis política y sanitaria por su paso por Canarias Elena CalvoLa posibilidad de que los pasajeros del Hondius hayan podido transmitir esta cepa de hantavirus a la comunidad local, durante los días 13, 14 y 15 de abril que duró la parada, pondría contra las cuerdas el reducido sistema de Sanidad de la isla, que consta de un único hospital, el Camogli Healthcare Centre. «Este suceso es motivo de gran preocupación para la isla», reza el informe de Phillip Kendall, administrador de la misma, publicado el pasado domingo, aunque en su aviso a la población del día siguiente pidió calma y prudencia.«Si bien el virus puede ser grave, no se ha identificado ningún caso de esta enfermedad en Tristán y, por el momento, no hay motivos de preocupación significativos» , afirma el escrito, que tranquiliza a su población asegurando que están «colaborando estrechamente con la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) y otros socios internacionales para evaluar y gestionar la situación».A quienes se encuentran en la isla, ante la aparición de síntomas o de una fiebre alta inusual, se ruega «comunicarse con el hospital para recibir asesoramiento, pero por favor NO acuda en persona» y no se descarta la cuarentena como medida preventiva. También se hace hincapié sobre algunos isleños que viajaron hasta Santa Elena –un núcleo poblacional más grande y del que depende políticamente Tristán–, pidiéndoles que guarden cuarentena «como medida de precaución». Epidemia de gripe históricaTristán de Acuña no es ajena a este tipo de situaciones y la pandemia global de covid-19 supuso un precedente importante a la hora de diseñar protocolos sanitarios para proteger a sus habitantes. Algunas de las restricciones que implementaron fueron el confinamiento de asentamientos expuestos a barcos con pasajeros infectados o la prohibición de la actividad social.Por el carácter endogámico de una población tan reducida, consta en estudios médicos una especial vulnerabilidad de los tristanianos a enfermedades respiratorias infecciosas, como la gripe. En 1971 se produjo una epidemia de esta enfermedad que afectó al 96% de su población, que por su disposición genética sufrió efectos leves y graves en dos oleadas de la misma cepa y acabaron muriendo dos personas. Este suceso ha sido caso de estudio clínico en todo el mundo por la peculiaridad de sus circunstancias
El pasado 13 de abril, el crucero M/V Hondius paró en la isla Tristán de Acuña como parte del recorrido atlántico que 82 pasajeros habían comenzado el primero del pasado mes. Dos días antes de aquel desembarco, un hombre de origen neerlandés murió en plena travesía … , sin que entonces se conociera que un brote de hantavirus había brotado en el barco y poco después acabaría con la vida de su mujer y de un tercer pasajero.
Estas tres muertes, ocurridas el 11 y el 26 de abril y el pasado 2 de mayo, han obligado a aplicar unos protocolos bajo la cierta premisa de que la cepa de este virus letal se transmite con facilidad de humano a humano. Además del confinamiento y el seguimiento especial de los al menos ocho contagiados, se está buscando rastrear sus contactos, ante la posibilidad de que la infección pueda haberse extendido durante la trayectoria en el Hondius y también fuera de este. Este jueves, Oceanwide Explorations, la operadora del viaje, ha informado de que 30 personas abandonaron la travesía durante su parada en Santa Elena, y se sabe que algunos tomaron un avión dirección a Johannesburgo (Sudáfrica).
La isla de Tristán de Acuña (Tristan da Cunha) es el lugar habitado más lejano de cualquier población del mundoy tiene un tamaño menor a 100 kilómetros cuadrados. El punto más próximo en el que también vive gente permanentemente es la también remota isla de Santa Elena, situada a algo más de 2.000 kilómetros al norte. Según los datos oficiales del Gobierno de Tristán, un territorio dependiente del Reino Unido, había 220 pobladores en la isla a 3 de mayo de este año.
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La posibilidad de que los pasajeros del Hondius hayan podido transmitir esta cepa de hantavirus a la comunidad local, durante los días 13, 14 y 15 de abril que duró la parada, pondría contra las cuerdas el reducido sistema de Sanidad de la isla, que consta de un único hospital, el Camogli Healthcare Centre. «Este suceso es motivo de gran preocupación para la isla», reza el informe de Phillip Kendall, administrador de la misma, publicado el pasado domingo, aunque en su aviso a la población del día siguiente pidió calma y prudencia.
«Si bien el virus puede ser grave, no se ha identificado ningún caso de esta enfermedad en Tristán y, por el momento, no hay motivos de preocupación significativos», afirma el escrito, que tranquiliza a su población asegurando que están «colaborando estrechamente con la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) y otros socios internacionales para evaluar y gestionar la situación».
A quienes se encuentran en la isla, ante la aparición de síntomas o de una fiebre alta inusual, se ruega «comunicarse con el hospital para recibir asesoramiento, pero por favor NO acuda en persona» y no se descarta la cuarentena como medida preventiva. También se hace hincapié sobre algunos isleños que viajaron hasta Santa Elena –un núcleo poblacional más grande y del que depende políticamente Tristán–, pidiéndoles que guarden cuarentena «como medida de precaución».
Epidemia de gripe histórica
Tristán de Acuña no es ajena a este tipo de situaciones y la pandemia global de covid-19 supuso un precedente importante a la hora de diseñar protocolos sanitarios para proteger a sus habitantes. Algunas de las restricciones que implementaron fueron el confinamiento de asentamientos expuestos a barcos con pasajeros infectados o la prohibición de la actividad social.
Por el carácter endogámico de una población tan reducida, consta en estudios médicos una especial vulnerabilidad de los tristanianos a enfermedades respiratorias infecciosas, como la gripe. En 1971 se produjo una epidemia de esta enfermedad que afectó al 96% de su población, que por su disposición genética sufrió efectos leves y graves en dos oleadas de la misma cepa y acabaron muriendo dos personas. Este suceso ha sido caso de estudio clínico en todo el mundo por la peculiaridad de sus circunstancias
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