Ankara acoge, de martes a miércoles, la cumbre anual de la OTAN. La cita en la capital turca tiene como objetivo prioritario la paz en Ucrania y Oriente Próximo, pero también aspira a alcanzar progresos en otros frentes abiertos. Ninguno tan estructural como la necesidad de solidificar las defensas comunes ante China, un empeño explícito. «China está llevando a cabo una enorme expansión de sus fuerzas armadas, tendrá mil ojivas nucleares para 2030, así que no seamos ingenuos», alertaba el secretario general Mark Rutte en vísperas del encuentro, en declaraciones ofrecidas a la agencia estatal turca Anadolu. El holandés incidía en la creciente cooperación estratégica del gigante asiático con Rusia, Corea del Norte e Irán, un «cuarteto» que representa «la principal amenaza a largo plazo» de la Alianza.La empalizada atlántica, no obstante, cuenta con un agujero en la España de Pedro Sánchez . El presidente del Gobierno ha protagonizado un brusco acercamiento a China con cuatro visitas en apenas tres años, una frecuencia sin precedentes, y ha asumido como propias reclamaciones del régimen en materia, por ejemplo, de reforma de las instituciones globales. Noticia relacionada general No No España se alía con seis países para crear la flota multinacional del A400M Elena MartosLa última grieta ha aparecido en Ferrol. La instalación de la empresa estatal china SAIC en el puerto de la ciudad gallega pretende crear un millar de empleos directos y otros tantos indirectos. Sin embargo, son múltiples las voces que expresan su preocupación ante la amenaza que este complejo industrial representa en términos de seguridad nacional. El proyecto prevé que SAIC ocupe más de la mitad del puerto exterior de Ferrol, un punto estratégico por suponer la principal base naval española en el Atlántico Norte. «Su planta de ensamblaje de coches estaría a la entrada y salida de la bahía del arsenal militar, es decir, en el acceso de la Armada, donde entran y salen fragatas y donde Navantia las construye», alerta a ABC una fuente familiarizada con los planes. «Esto podría impedir la movilidad militar de nuestras fuerzas armadas, en contra de la Estrategia Portuaria de la UE», prosigue. Este último documento, el de la Estrategia Portuaria, en efecto, aprobado por la Comisión el pasado mes de marzo, establece que «los Estados miembros deben prevenir, mitigar y abordar los riesgos asociados a la propiedad y el control extranjeros de las infraestructuras portuarias estratégicas de doble uso [civil y militar] y sus operaciones».«Los puertos pertinentes deben someterse a una evaluación exhaustiva por parte de los Estados para mitigar los riesgos de la propiedad extranjera»«Los puertos pertinentes deben someterse a una evaluación exhaustiva por parte de los Estados miembros para mitigar los riesgos derivados de la propiedad extranjera, el control operativo y los equipos de proveedores de alto riesgo», una formulación que atañe de manera implícita pero inequívoca a China. Las repercusiones de dicha vulnerabilidad, por tanto, trascienden a España e incluso a la UE, pues Ferrol representa un enclave estratégico para la OTAN. Su posición geográfica se asoma a pasos oceánicos de gran relevancia, como la Ruta Marítima del Norte, que ofrecería una salida al Atlántico a buques chinos y rusos. Por eso, los efectivos allí estacionados suelen participar en patrullas de la Alianza. «El Gobierno chino lo que pretende es controlar el puerto», advierte a este diario un reputado experto en la materia.«El uso del arsenal de Ferrol y el control de movimientos de buques de la OTAN son de interés para China, toda vez que las escalas discretas de buques aliados no se realizan sino en arsenales y bases como la de Rota. Los movimientos de las flotas americanas, por ejemplo, se pueden seguir por otros medios como satélites, porque no son discretos. Pero los movimientos de ciertos submarinos o buques espía, por ejemplo, requieren de otro tipo de herramientas. SAIC en Ferrol podría servir a este fin», apuntan a este diario fuentes de Inteligencia.Control asiático«A los chinos les interesa el nivel de actividad en el arsenal porque, junto con otros indicadores, alerta de operaciones y actividad en otras partes del globo», añaden; un interés que, inciden, no está reñido con el valor comercial del complejo. De hecho, las fuentes consultadas en el área de información y espionaje sostienen que «la Inteligencia china aprovechará el contacto con personal local para penetrar el arsenal de Ferrol y realizar captaciones conscientes o no de personal militar». «Téngase en cuenta que la presencia de chinos en Ferrol dejará de llamar la atención tras la implantación de la empresa y, al final, la dirección de SAIC tendrá relaciones con el almirante del arsenal y con personal subalterno porque son los poderes fácticos de una ciudad pequeña, Y los chinos no dejarán pasar la oportunidad». Terminan con una advertencia: «Francia nunca permitiría la implantación de una empresa china en las inmediaciones de Tolón, por ejemplo, o el Reino Unido en Scarborough».Por su parte, la Alianza Atlántica, a preguntas de ABC, muestra sus cautelas con la implantación de SAIC en el puerto de Ferrol: «Somos conscientes de que China busca controlar tecnología clave, infraestructuras críticas y cadenas de suministros. Pretende ampliar su influencia y crear condiciones de dependencia estratégica en diversas regiones, con implicaciones directas para nuestra seguridad. Esto es un tema que se debate en el seno de la OTAN», Este proyecto, con sus significativas consecuencias, se produce en un momento en el que Sánchez ha dañado la relación con Estados Unidos, precisamente por la vía de reducir la cooperación militar: por un lado, denegando el acceso a las bases durante la campaña contra Irán y, por otro, manifestando su rechazo a la pretensión de Donald Trump de alcanzar una inversión en Defensa del 5% del PIB entre los miembros de la OTAN.Defensas europeasEl desembarco de la empresa estatal en Ferrol coincide asimismo con la preparación de un nuevo blindaje europeo ante China. Una de las iniciativas esenciales es la Ley de Aceleración Industrial, una propuesta legislativa de la Comisión para reforzar la industria europea. Otra, el nuevo marco para la inversión extranjera directa, aprobado hace un mes por el Consejo de la UE y motivado por la «evolución de los desafíos geopolíticos y tecnológicos, en particular las amenazas a las infraestructuras».Fuentes consultadas por este diario atribuyen «el secretismo y las prisas» de las autoridades gallegas a la necesidad de cerrar la operación antes de la entrada en vigor de sendas medidas. «Con estas dos leyes en la mano podrían tirarla abajo, por eso están corriendo tanto».En ese sentido, denuncian el nombramiento «poco transparente» de la planta de SAIC como Proyecto Industrial Estratégico (PIE) antes incluso de haber completado el proceso pertinente. Estas «irregularidades» coinciden con la dimisión a finales de junio del número dos de la Autoridad Portuaria de Ferrol, el director Jesús Casás López; como ya coincidió el nombramiento de un nuevo presidente, José Antonio Vidal, con el anuncio del proyecto el pasado mes de junio.La problemática conversión del Gobierno español en obstáculo de las defensas europeas ante China no resulta novedosa. A finales de junio, cinco países presentaron un documento de trabajo para la lucha contra el comercio desleal. Entre los firmantes iniciales estaba España, pero luego se desdijo. Lo mismo sucedió con los aranceles a los coches eléctricos chinos, los cuales en un primer momento apoyó, hasta que a su paso por Pekín Sánchez modificó su posición, claudicando ante una agresiva campaña que, según pudo saber ABC, llegó a amenazar con detener todas las inversiones del gigante asiático en suelo español.Con la coacción satisfecha, el presidente gallego Alfonso Rueda viajó al gigante asiático el pasado mes de abril, con una agenda centrada en cerrar el acuerdo con SAIC. «La impresión que esto causa entre los aliados no es positiva. Se suma al beneplácito con el que España recibe a otras empresas chinas como Huawei, incluso en ámbitos que afectan a la seguridad como escuchas telefónicas», lamentan dichas fuentes de Inteligencia . «Veo que [China] está empezando a penetrar las áreas críticas y España tiene que tener mucho cuidado con eso, mucho cuidado, porque es peligroso», alertaba el embajador estadounidense en Madrid, Benjamín León, en una intervención pública reciente. El régimen salió entonces en defensa de la posición española, caracterizando las palabras del diplomático como una «difamación» y «manipulación antichina». Ankara acoge, de martes a miércoles, la cumbre anual de la OTAN. La cita en la capital turca tiene como objetivo prioritario la paz en Ucrania y Oriente Próximo, pero también aspira a alcanzar progresos en otros frentes abiertos. Ninguno tan estructural como la necesidad de solidificar las defensas comunes ante China, un empeño explícito. «China está llevando a cabo una enorme expansión de sus fuerzas armadas, tendrá mil ojivas nucleares para 2030, así que no seamos ingenuos», alertaba el secretario general Mark Rutte en vísperas del encuentro, en declaraciones ofrecidas a la agencia estatal turca Anadolu. El holandés incidía en la creciente cooperación estratégica del gigante asiático con Rusia, Corea del Norte e Irán, un «cuarteto» que representa «la principal amenaza a largo plazo» de la Alianza.La empalizada atlántica, no obstante, cuenta con un agujero en la España de Pedro Sánchez . El presidente del Gobierno ha protagonizado un brusco acercamiento a China con cuatro visitas en apenas tres años, una frecuencia sin precedentes, y ha asumido como propias reclamaciones del régimen en materia, por ejemplo, de reforma de las instituciones globales. Noticia relacionada general No No España se alía con seis países para crear la flota multinacional del A400M Elena MartosLa última grieta ha aparecido en Ferrol. La instalación de la empresa estatal china SAIC en el puerto de la ciudad gallega pretende crear un millar de empleos directos y otros tantos indirectos. Sin embargo, son múltiples las voces que expresan su preocupación ante la amenaza que este complejo industrial representa en términos de seguridad nacional. El proyecto prevé que SAIC ocupe más de la mitad del puerto exterior de Ferrol, un punto estratégico por suponer la principal base naval española en el Atlántico Norte. «Su planta de ensamblaje de coches estaría a la entrada y salida de la bahía del arsenal militar, es decir, en el acceso de la Armada, donde entran y salen fragatas y donde Navantia las construye», alerta a ABC una fuente familiarizada con los planes. «Esto podría impedir la movilidad militar de nuestras fuerzas armadas, en contra de la Estrategia Portuaria de la UE», prosigue. Este último documento, el de la Estrategia Portuaria, en efecto, aprobado por la Comisión el pasado mes de marzo, establece que «los Estados miembros deben prevenir, mitigar y abordar los riesgos asociados a la propiedad y el control extranjeros de las infraestructuras portuarias estratégicas de doble uso [civil y militar] y sus operaciones».«Los puertos pertinentes deben someterse a una evaluación exhaustiva por parte de los Estados para mitigar los riesgos de la propiedad extranjera»«Los puertos pertinentes deben someterse a una evaluación exhaustiva por parte de los Estados miembros para mitigar los riesgos derivados de la propiedad extranjera, el control operativo y los equipos de proveedores de alto riesgo», una formulación que atañe de manera implícita pero inequívoca a China. Las repercusiones de dicha vulnerabilidad, por tanto, trascienden a España e incluso a la UE, pues Ferrol representa un enclave estratégico para la OTAN. Su posición geográfica se asoma a pasos oceánicos de gran relevancia, como la Ruta Marítima del Norte, que ofrecería una salida al Atlántico a buques chinos y rusos. Por eso, los efectivos allí estacionados suelen participar en patrullas de la Alianza. «El Gobierno chino lo que pretende es controlar el puerto», advierte a este diario un reputado experto en la materia.«El uso del arsenal de Ferrol y el control de movimientos de buques de la OTAN son de interés para China, toda vez que las escalas discretas de buques aliados no se realizan sino en arsenales y bases como la de Rota. Los movimientos de las flotas americanas, por ejemplo, se pueden seguir por otros medios como satélites, porque no son discretos. Pero los movimientos de ciertos submarinos o buques espía, por ejemplo, requieren de otro tipo de herramientas. SAIC en Ferrol podría servir a este fin», apuntan a este diario fuentes de Inteligencia.Control asiático«A los chinos les interesa el nivel de actividad en el arsenal porque, junto con otros indicadores, alerta de operaciones y actividad en otras partes del globo», añaden; un interés que, inciden, no está reñido con el valor comercial del complejo. De hecho, las fuentes consultadas en el área de información y espionaje sostienen que «la Inteligencia china aprovechará el contacto con personal local para penetrar el arsenal de Ferrol y realizar captaciones conscientes o no de personal militar». «Téngase en cuenta que la presencia de chinos en Ferrol dejará de llamar la atención tras la implantación de la empresa y, al final, la dirección de SAIC tendrá relaciones con el almirante del arsenal y con personal subalterno porque son los poderes fácticos de una ciudad pequeña, Y los chinos no dejarán pasar la oportunidad». Terminan con una advertencia: «Francia nunca permitiría la implantación de una empresa china en las inmediaciones de Tolón, por ejemplo, o el Reino Unido en Scarborough».Por su parte, la Alianza Atlántica, a preguntas de ABC, muestra sus cautelas con la implantación de SAIC en el puerto de Ferrol: «Somos conscientes de que China busca controlar tecnología clave, infraestructuras críticas y cadenas de suministros. Pretende ampliar su influencia y crear condiciones de dependencia estratégica en diversas regiones, con implicaciones directas para nuestra seguridad. Esto es un tema que se debate en el seno de la OTAN», Este proyecto, con sus significativas consecuencias, se produce en un momento en el que Sánchez ha dañado la relación con Estados Unidos, precisamente por la vía de reducir la cooperación militar: por un lado, denegando el acceso a las bases durante la campaña contra Irán y, por otro, manifestando su rechazo a la pretensión de Donald Trump de alcanzar una inversión en Defensa del 5% del PIB entre los miembros de la OTAN.Defensas europeasEl desembarco de la empresa estatal en Ferrol coincide asimismo con la preparación de un nuevo blindaje europeo ante China. Una de las iniciativas esenciales es la Ley de Aceleración Industrial, una propuesta legislativa de la Comisión para reforzar la industria europea. Otra, el nuevo marco para la inversión extranjera directa, aprobado hace un mes por el Consejo de la UE y motivado por la «evolución de los desafíos geopolíticos y tecnológicos, en particular las amenazas a las infraestructuras».Fuentes consultadas por este diario atribuyen «el secretismo y las prisas» de las autoridades gallegas a la necesidad de cerrar la operación antes de la entrada en vigor de sendas medidas. «Con estas dos leyes en la mano podrían tirarla abajo, por eso están corriendo tanto».En ese sentido, denuncian el nombramiento «poco transparente» de la planta de SAIC como Proyecto Industrial Estratégico (PIE) antes incluso de haber completado el proceso pertinente. Estas «irregularidades» coinciden con la dimisión a finales de junio del número dos de la Autoridad Portuaria de Ferrol, el director Jesús Casás López; como ya coincidió el nombramiento de un nuevo presidente, José Antonio Vidal, con el anuncio del proyecto el pasado mes de junio.La problemática conversión del Gobierno español en obstáculo de las defensas europeas ante China no resulta novedosa. A finales de junio, cinco países presentaron un documento de trabajo para la lucha contra el comercio desleal. Entre los firmantes iniciales estaba España, pero luego se desdijo. Lo mismo sucedió con los aranceles a los coches eléctricos chinos, los cuales en un primer momento apoyó, hasta que a su paso por Pekín Sánchez modificó su posición, claudicando ante una agresiva campaña que, según pudo saber ABC, llegó a amenazar con detener todas las inversiones del gigante asiático en suelo español.Con la coacción satisfecha, el presidente gallego Alfonso Rueda viajó al gigante asiático el pasado mes de abril, con una agenda centrada en cerrar el acuerdo con SAIC. «La impresión que esto causa entre los aliados no es positiva. Se suma al beneplácito con el que España recibe a otras empresas chinas como Huawei, incluso en ámbitos que afectan a la seguridad como escuchas telefónicas», lamentan dichas fuentes de Inteligencia . «Veo que [China] está empezando a penetrar las áreas críticas y España tiene que tener mucho cuidado con eso, mucho cuidado, porque es peligroso», alertaba el embajador estadounidense en Madrid, Benjamín León, en una intervención pública reciente. El régimen salió entonces en defensa de la posición española, caracterizando las palabras del diplomático como una «difamación» y «manipulación antichina».
Ankara acoge, de martes a miércoles, la cumbre anual de la OTAN. La cita en la capital turca tiene como objetivo prioritario la paz en Ucrania y Oriente Próximo, pero también aspira a alcanzar progresos en otros frentes abiertos. Ninguno tan estructural como la necesidad … de solidificar las defensas comunes ante China, un empeño explícito.
«China está llevando a cabo una enorme expansión de sus fuerzas armadas, tendrá mil ojivas nucleares para 2030, así que no seamos ingenuos», alertaba el secretario general Mark Rutte en vísperas del encuentro, en declaraciones ofrecidas a la agencia estatal turca Anadolu. El holandés incidía en la creciente cooperación estratégica del gigante asiático con Rusia, Corea del Norte e Irán, un «cuarteto» que representa «la principal amenaza a largo plazo» de la Alianza.
La empalizada atlántica, no obstante, cuenta con un agujero en la España de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno ha protagonizado un brusco acercamiento a China con cuatro visitas en apenas tres años, una frecuencia sin precedentes, y ha asumido como propias reclamaciones del régimen en materia, por ejemplo, de reforma de las instituciones globales.
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La última grieta ha aparecido en Ferrol. La instalación de la empresa estatal china SAIC en el puerto de la ciudad gallega pretende crear un millar de empleos directos y otros tantos indirectos. Sin embargo, son múltiples las voces que expresan su preocupación ante la amenaza que este complejo industrial representa en términos de seguridad nacional.
El proyecto prevé que SAIC ocupe más de la mitad del puerto exterior de Ferrol, un punto estratégico por suponer la principal base naval española en el Atlántico Norte. «Su planta de ensamblaje de coches estaría a la entrada y salida de la bahía del arsenal militar, es decir, en el acceso de la Armada, donde entran y salen fragatas y donde Navantia las construye», alerta a ABC una fuente familiarizada con los planes.
«Esto podría impedir la movilidad militar de nuestras fuerzas armadas, en contra de la Estrategia Portuaria de la UE», prosigue. Este último documento, el de la Estrategia Portuaria, en efecto, aprobado por la Comisión el pasado mes de marzo, establece que «los Estados miembros deben prevenir, mitigar y abordar los riesgos asociados a la propiedad y el control extranjeros de las infraestructuras portuarias estratégicas de doble uso [civil y militar] y sus operaciones».
«Los puertos pertinentes deben someterse a una evaluación exhaustiva por parte de los Estados para mitigar los riesgos de la propiedad extranjera»
«Los puertos pertinentes deben someterse a una evaluación exhaustiva por parte de los Estados miembros para mitigar los riesgos derivados de la propiedad extranjera, el control operativo y los equipos de proveedores de alto riesgo», una formulación que atañe de manera implícita pero inequívoca a China.
Las repercusiones de dicha vulnerabilidad, por tanto, trascienden a España e incluso a la UE, pues Ferrol representa un enclave estratégico para la OTAN. Su posición geográfica se asoma a pasos oceánicos de gran relevancia, como la Ruta Marítima del Norte, que ofrecería una salida al Atlántico a buques chinos y rusos. Por eso, los efectivos allí estacionados suelen participar en patrullas de la Alianza. «El Gobierno chino lo que pretende es controlar el puerto», advierte a este diario un reputado experto en la materia.
«El uso del arsenal de Ferrol y el control de movimientos de buques de la OTAN son de interés para China, toda vez que las escalas discretas de buques aliados no se realizan sino en arsenales y bases como la de Rota. Los movimientos de las flotas americanas, por ejemplo, se pueden seguir por otros medios como satélites, porque no son discretos. Pero los movimientos de ciertos submarinos o buques espía, por ejemplo, requieren de otro tipo de herramientas. SAIC en Ferrol podría servir a este fin», apuntan a este diario fuentes de Inteligencia.
Control asiático
«A los chinos les interesa el nivel de actividad en el arsenal porque, junto con otros indicadores, alerta de operaciones y actividad en otras partes del globo», añaden; un interés que, inciden, no está reñido con el valor comercial del complejo. De hecho, las fuentes consultadas en el área de información y espionaje sostienen que «la Inteligencia china aprovechará el contacto con personal local para penetrar el arsenal de Ferrol y realizar captaciones conscientes o no de personal militar». «Téngase en cuenta que la presencia de chinos en Ferrol dejará de llamar la atención tras la implantación de la empresa y, al final, la dirección de SAIC tendrá relaciones con el almirante del arsenal y con personal subalterno porque son los poderes fácticos de una ciudad pequeña, Y los chinos no dejarán pasar la oportunidad». Terminan con una advertencia: «Francia nunca permitiría la implantación de una empresa china en las inmediaciones de Tolón, por ejemplo, o el Reino Unido en Scarborough».
Por su parte, la Alianza Atlántica, a preguntas de ABC, muestra sus cautelas con la implantación de SAIC en el puerto de Ferrol: «Somos conscientes de que China busca controlar tecnología clave, infraestructuras críticas y cadenas de suministros. Pretende ampliar su influencia y crear condiciones de dependencia estratégica en diversas regiones, con implicaciones directas para nuestra seguridad. Esto es un tema que se debate en el seno de la OTAN»,
Este proyecto, con sus significativas consecuencias, se produce en un momento en el que Sánchez ha dañado la relación con Estados Unidos, precisamente por la vía de reducir la cooperación militar: por un lado, denegando el acceso a las bases durante la campaña contra Irán y, por otro, manifestando su rechazo a la pretensión de Donald Trump de alcanzar una inversión en Defensa del 5% del PIB entre los miembros de la OTAN.
Defensas europeas
El desembarco de la empresa estatal en Ferrol coincide asimismo con la preparación de un nuevo blindaje europeo ante China. Una de las iniciativas esenciales es la Ley de Aceleración Industrial, una propuesta legislativa de la Comisión para reforzar la industria europea. Otra, el nuevo marco para la inversión extranjera directa, aprobado hace un mes por el Consejo de la UE y motivado por la «evolución de los desafíos geopolíticos y tecnológicos, en particular las amenazas a las infraestructuras».
Fuentes consultadas por este diario atribuyen «el secretismo y las prisas» de las autoridades gallegas a la necesidad de cerrar la operación antes de la entrada en vigor de sendas medidas. «Con estas dos leyes en la mano podrían tirarla abajo, por eso están corriendo tanto».
En ese sentido, denuncian el nombramiento «poco transparente» de la planta de SAIC como Proyecto Industrial Estratégico (PIE) antes incluso de haber completado el proceso pertinente. Estas «irregularidades» coinciden con la dimisión a finales de junio del número dos de la Autoridad Portuaria de Ferrol, el director Jesús Casás López; como ya coincidió el nombramiento de un nuevo presidente, José Antonio Vidal, con el anuncio del proyecto el pasado mes de junio.
La problemática conversión del Gobierno español en obstáculo de las defensas europeas ante China no resulta novedosa. A finales de junio, cinco países presentaron un documento de trabajo para la lucha contra el comercio desleal. Entre los firmantes iniciales estaba España, pero luego se desdijo. Lo mismo sucedió con los aranceles a los coches eléctricos chinos, los cuales en un primer momento apoyó, hasta que a su paso por Pekín Sánchez modificó su posición, claudicando ante una agresiva campaña que, según pudo saber ABC, llegó a amenazar con detener todas las inversiones del gigante asiático en suelo español.
Con la coacción satisfecha, el presidente gallego Alfonso Rueda viajó al gigante asiático el pasado mes de abril, con una agenda centrada en cerrar el acuerdo con SAIC. «La impresión que esto causa entre los aliados no es positiva. Se suma al beneplácito con el que España recibe a otras empresas chinas como Huawei, incluso en ámbitos que afectan a la seguridad como escuchas telefónicas», lamentan dichas fuentes de Inteligencia.
«Veo que [China] está empezando a penetrar las áreas críticas y España tiene que tener mucho cuidado con eso, mucho cuidado, porque es peligroso», alertaba el embajador estadounidense en Madrid, Benjamín León, en una intervención pública reciente. El régimen salió entonces en defensa de la posición española, caracterizando las palabras del diplomático como una «difamación» y «manipulación antichina».
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