Cuando aprieta el calor de verdad muchas personas se quejan de la misma situación: los tobillos hinchados al final del día, las piernas pesadas, esa sensación de no poderse quitar los anillos y ese kilo y medio que aparece de la noche a la mañana en la báscula sin haber cambiado nada. No es que has engordado por arte de magia, seguramente se trata de una retención de líquidos , que con las altas temperaturas, se dispara. Por lo que si te pasa, seguro que esto te interesa. La razón principal es que cuando hace calor , el cuerpo necesita disipar la temperatura para no sobrecalentarse. Y el mecanismo principal es la vasodilatación. Lo que ocurre es que los vasos sanguíneos se expanden, especialmente los de la piel y las extremidades, para que la sangre circule más superficial y libere calor. La consecuencia es que parte del líquido de la sangre pasa con más facilidad a los tejidos que rodean los vasos. De ahí la hinchazón de tobillos, pies y dedos. No se trata de un problema grave, sino más bien es una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo.Al calor, además, se le suman otros factores, ya que el retorno venoso se hace menos eficiente. Estar mucho tiempo sentado en un viaje largo, en el trabajo, quieta en la playa o de pie en una terraza empeora la circulación. Y aquí viene un dato interesante porque además si bebes poca agua en verano, retienes más, no menos. Esto pasa porque el cuerpo, cuando detecta que le llega menos líquido del que necesita, activa mecanismos de reserva y retiene agua como medida de protección. Es paradójico pero está documentado.Las mujeres , además, somos más propensas a la retención de líquidos por dos razones. Una, nuestras hormonas. Los estrógenos y la progesterona favorecen la acumulación de agua, sobre todo en la fase lútea del ciclo. Y dos, una cuestión corporal. Las mujeres, tenemos menos masa muscular y la piel más fina, lo que facilita que el líquido se distribuya de forma más visible. Si a eso le sumamos el calor, tenemos el conjunto perfecto.La sal es una aliada de la retención de líquidos y hay que vigilar con su uso. ABC¿Qué empeora la retención de líquidos?Un exceso de sal puede ser un problema, atrae moléculas de agua a los tejidos El consumo de alcohol altera el equilibrio hídrico y produce inflamación Los azúcares, sobre todo en refrescos y ultraprocesados El sedentarismo, que ralentiza el retorno venoso Y el calor sostenido, que ya sabemos qué hace¿Qué podemos hacer para prevenirla?Empezando por lo básico, debemos de recordar beber suficiente agua a lo largo del día, entre 2 y 2,5 litros según recomienda la EFSA, sin llegar tampoco al exceso. Parece una cosa sencilla, pero en el día a día muchas personas se olvidan de consumir suficiente agua.Mantener la actividad , al menos cada 2 horas, especialmente si estás mucho tiempo sentada. Las duchas de agua fría en piernas al final del día, o incluso alternar agua fría con templada, activan el retorno venoso. Y una dieta con abundante frutas y verduras, que ya son ricas en agua y además contienen potasio, que es un mineral que ayuda a equilibrar los niveles de sodio.Algunos ejemplos de frutas y verduras ricas en potasio son el pepino, la sandía, el melón, el apio, los espárragos, el tomate, el calabacín, la piña. Todos, además de aportar agua y potasio, contienen compuestos bioactivos como antioxidantes. Y por supuesto reducir el consumo de sal, sobre todo la oculta en productos como los embutidos, conservas y snacks.Estar mucho rato sentado no ayuda. ABCCon eso, la mayoría de retenciones estacionales, especialmente por el calor, mejoran sin necesidad de recurrir a ningún tipo de medicación, ya que esta puede llegar a ser peligrosa por la consiguiente bajada de presión arterial.Si la retención de líquidos no es una cuestión de un golpe de calor o notas que te ocurre en una pierna o zona concreta, mi recomendación es que consultes a tu médico. El verano nos pasa factura de muchas formas y esta aunque es leve, también es incómoda, pero conviene no minimizar cuando algo no encaja del todo. Cuando aprieta el calor de verdad muchas personas se quejan de la misma situación: los tobillos hinchados al final del día, las piernas pesadas, esa sensación de no poderse quitar los anillos y ese kilo y medio que aparece de la noche a la mañana en la báscula sin haber cambiado nada. No es que has engordado por arte de magia, seguramente se trata de una retención de líquidos , que con las altas temperaturas, se dispara. Por lo que si te pasa, seguro que esto te interesa. La razón principal es que cuando hace calor , el cuerpo necesita disipar la temperatura para no sobrecalentarse. Y el mecanismo principal es la vasodilatación. Lo que ocurre es que los vasos sanguíneos se expanden, especialmente los de la piel y las extremidades, para que la sangre circule más superficial y libere calor. La consecuencia es que parte del líquido de la sangre pasa con más facilidad a los tejidos que rodean los vasos. De ahí la hinchazón de tobillos, pies y dedos. No se trata de un problema grave, sino más bien es una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo.Al calor, además, se le suman otros factores, ya que el retorno venoso se hace menos eficiente. Estar mucho tiempo sentado en un viaje largo, en el trabajo, quieta en la playa o de pie en una terraza empeora la circulación. Y aquí viene un dato interesante porque además si bebes poca agua en verano, retienes más, no menos. Esto pasa porque el cuerpo, cuando detecta que le llega menos líquido del que necesita, activa mecanismos de reserva y retiene agua como medida de protección. Es paradójico pero está documentado.Las mujeres , además, somos más propensas a la retención de líquidos por dos razones. Una, nuestras hormonas. Los estrógenos y la progesterona favorecen la acumulación de agua, sobre todo en la fase lútea del ciclo. Y dos, una cuestión corporal. Las mujeres, tenemos menos masa muscular y la piel más fina, lo que facilita que el líquido se distribuya de forma más visible. Si a eso le sumamos el calor, tenemos el conjunto perfecto.La sal es una aliada de la retención de líquidos y hay que vigilar con su uso. ABC¿Qué empeora la retención de líquidos?Un exceso de sal puede ser un problema, atrae moléculas de agua a los tejidos El consumo de alcohol altera el equilibrio hídrico y produce inflamación Los azúcares, sobre todo en refrescos y ultraprocesados El sedentarismo, que ralentiza el retorno venoso Y el calor sostenido, que ya sabemos qué hace¿Qué podemos hacer para prevenirla?Empezando por lo básico, debemos de recordar beber suficiente agua a lo largo del día, entre 2 y 2,5 litros según recomienda la EFSA, sin llegar tampoco al exceso. Parece una cosa sencilla, pero en el día a día muchas personas se olvidan de consumir suficiente agua.Mantener la actividad , al menos cada 2 horas, especialmente si estás mucho tiempo sentada. Las duchas de agua fría en piernas al final del día, o incluso alternar agua fría con templada, activan el retorno venoso. Y una dieta con abundante frutas y verduras, que ya son ricas en agua y además contienen potasio, que es un mineral que ayuda a equilibrar los niveles de sodio.Algunos ejemplos de frutas y verduras ricas en potasio son el pepino, la sandía, el melón, el apio, los espárragos, el tomate, el calabacín, la piña. Todos, además de aportar agua y potasio, contienen compuestos bioactivos como antioxidantes. Y por supuesto reducir el consumo de sal, sobre todo la oculta en productos como los embutidos, conservas y snacks.Estar mucho rato sentado no ayuda. ABCCon eso, la mayoría de retenciones estacionales, especialmente por el calor, mejoran sin necesidad de recurrir a ningún tipo de medicación, ya que esta puede llegar a ser peligrosa por la consiguiente bajada de presión arterial.Si la retención de líquidos no es una cuestión de un golpe de calor o notas que te ocurre en una pierna o zona concreta, mi recomendación es que consultes a tu médico. El verano nos pasa factura de muchas formas y esta aunque es leve, también es incómoda, pero conviene no minimizar cuando algo no encaja del todo.
Cuando aprieta el calor de verdad muchas personas se quejan de la misma situación: los tobillos hinchados al final del día, las piernas pesadas, esa sensación de no poderse quitar los anillos y ese kilo y medio que aparece de la noche a la mañana … en la báscula sin haber cambiado nada. No es que has engordado por arte de magia, seguramente se trata de una retención de líquidos, que con las altas temperaturas, se dispara. Por lo que si te pasa, seguro que esto te interesa.
La razón principal es que cuando hace calor, el cuerpo necesita disipar la temperatura para no sobrecalentarse. Y el mecanismo principal es la vasodilatación. Lo que ocurre es que los vasos sanguíneos se expanden, especialmente los de la piel y las extremidades, para que la sangre circule más superficial y libere calor. La consecuencia es que parte del líquido de la sangre pasa con más facilidad a los tejidos que rodean los vasos. De ahí la hinchazón de tobillos, pies y dedos. No se trata de un problema grave, sino más bien es una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo.
Al calor, además, se le suman otros factores, ya que el retorno venoso se hace menos eficiente. Estar mucho tiempo sentado en un viaje largo, en el trabajo, quieta en la playa o de pie en una terraza empeora la circulación.
Y aquí viene un dato interesante porque además si bebes poca agua en verano, retienes más, no menos. Esto pasa porque el cuerpo, cuando detecta que le llega menos líquido del que necesita, activa mecanismos de reserva y retiene agua como medida de protección. Es paradójico pero está documentado.
Las mujeres, además, somos más propensas a la retención de líquidos por dos razones. Una, nuestras hormonas. Los estrógenos y la progesterona favorecen la acumulación de agua, sobre todo en la fase lútea del ciclo. Y dos, una cuestión corporal. Las mujeres, tenemos menos masa muscular y la piel más fina, lo que facilita que el líquido se distribuya de forma más visible. Si a eso le sumamos el calor, tenemos el conjunto perfecto.

(ABC)
¿Qué empeora la retención de líquidos?
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Un exceso de sal puede ser un problema, atrae moléculas de agua a los tejidos
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El consumo de alcohol altera el equilibrio hídrico y produce inflamación
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Los azúcares, sobre todo en refrescos y ultraprocesados
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El sedentarismo, que ralentiza el retorno venoso
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Y el calor sostenido, que ya sabemos qué hace

¿Qué podemos hacer para prevenirla?
Empezando por lo básico, debemos de recordar beber suficiente agua a lo largo del día, entre 2 y 2,5 litros según recomienda la EFSA, sin llegar tampoco al exceso. Parece una cosa sencilla, pero en el día a día muchas personas se olvidan de consumir suficiente agua.
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Mantener la actividad, al menos cada 2 horas, especialmente si estás mucho tiempo sentada. Las duchas de agua fría en piernas al final del día, o incluso alternar agua fría con templada, activan el retorno venoso. Y una dieta con abundante frutas y verduras, que ya son ricas en agua y además contienen potasio, que es un mineral que ayuda a equilibrar los niveles de sodio.
Algunos ejemplos de frutas y verduras ricas en potasio son el pepino, la sandía, el melón, el apio, los espárragos, el tomate, el calabacín, la piña. Todos, además de aportar agua y potasio, contienen compuestos bioactivos como antioxidantes. Y por supuesto reducir el consumo de sal, sobre todo la oculta en productos como los embutidos, conservas y snacks.

(ABC)
Con eso, la mayoría de retenciones estacionales, especialmente por el calor, mejoran sin necesidad de recurrir a ningún tipo de medicación, ya que esta puede llegar a ser peligrosa por la consiguiente bajada de presión arterial.
Si la retención de líquidos no es una cuestión de un golpe de calor o notas que te ocurre en una pierna o zona concreta, mi recomendación es que consultes a tu médico.
El verano nos pasa factura de muchas formas y esta aunque es leve, también es incómoda, pero conviene no minimizar cuando algo no encaja del todo.
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