Estos días hace justo un año del incendio de una pequeña parte de la Mezquita-Catedral de Córdoba que sobrecogió los corazones de los cordobeses, pero estoy seguro que también del resto de andaluces, españoles y me atrevería a decir que a parte del mundo. Las imágenes del humo sobre el tejado de la joya monumental de la ciudad hicieron recordar, sin duda, a las de Notre Dame en París (Francia) hace unos años.Sin embargo, hay notables diferencias entre uno y otro incendio. Para empezar el nivel de destrucción. En gran medida por la respuesta que se dio en uno y en otro. Hay quienes trataron de aprovechar el fuego en las capillas que rodean a la Santa Iglesia Catedral para tratar de atacar al Cabildo, la gestión privada del bien y otras muchas patochadas. Pero, la realidad es muy diferente. El incendio en la Mezquita-Catedral se produjo por una circunstancia accidental imposible de evitar.Y lo nuclear. La respuesta del Cabildo Catedral de Córdoba y de los bomberos de la ciudad fue ejemplar. Tanto, que ahora tratan de copiarla en decenas de puntos monumentales del resto de Andalucía, del país y en buena parte del mundo. Los canónigos y los efectivos de extinción de incendios se han convertido en reclamo de otras ciudades para explicar la brillante respuesta al incendio.Por tanto, de la desgracia hizo virtud. Porque la primera pata es que tenía un plan de contingencia. Un plan que funcionó a la perfección . Un plan que se había probado decenas y decenas de veces por la vía del ensayo, error, corrección y mejora. Tanto, que los bomberos tardaron sólo 1 minutos y 42 segundos en estar en la cúpula de la Mezquita-Catedral de Córdoba para apagar el inevitable incendio. Repito, un minuto y cuarenta y dos segundos. Ni dos minutos. La respuesta al lamentable incidente estaba escrita y se cumplió a la perfección. Un ejemplo del que hay que estar orgullosos. Estos días hace justo un año del incendio de una pequeña parte de la Mezquita-Catedral de Córdoba que sobrecogió los corazones de los cordobeses, pero estoy seguro que también del resto de andaluces, españoles y me atrevería a decir que a parte del mundo. Las imágenes del humo sobre el tejado de la joya monumental de la ciudad hicieron recordar, sin duda, a las de Notre Dame en París (Francia) hace unos años.Sin embargo, hay notables diferencias entre uno y otro incendio. Para empezar el nivel de destrucción. En gran medida por la respuesta que se dio en uno y en otro. Hay quienes trataron de aprovechar el fuego en las capillas que rodean a la Santa Iglesia Catedral para tratar de atacar al Cabildo, la gestión privada del bien y otras muchas patochadas. Pero, la realidad es muy diferente. El incendio en la Mezquita-Catedral se produjo por una circunstancia accidental imposible de evitar.Y lo nuclear. La respuesta del Cabildo Catedral de Córdoba y de los bomberos de la ciudad fue ejemplar. Tanto, que ahora tratan de copiarla en decenas de puntos monumentales del resto de Andalucía, del país y en buena parte del mundo. Los canónigos y los efectivos de extinción de incendios se han convertido en reclamo de otras ciudades para explicar la brillante respuesta al incendio.Por tanto, de la desgracia hizo virtud. Porque la primera pata es que tenía un plan de contingencia. Un plan que funcionó a la perfección . Un plan que se había probado decenas y decenas de veces por la vía del ensayo, error, corrección y mejora. Tanto, que los bomberos tardaron sólo 1 minutos y 42 segundos en estar en la cúpula de la Mezquita-Catedral de Córdoba para apagar el inevitable incendio. Repito, un minuto y cuarenta y dos segundos. Ni dos minutos. La respuesta al lamentable incidente estaba escrita y se cumplió a la perfección. Un ejemplo del que hay que estar orgullosos.
Estos días hace justo un año del incendio de una pequeña parte de la Mezquita-Catedral de Córdoba que sobrecogió los corazones de los cordobeses, pero estoy seguro que también del resto de andaluces, españoles y me atrevería a decir que a parte del mundo. … Las imágenes del humo sobre el tejado de la joya monumental de la ciudad hicieron recordar, sin duda, a las de Notre Dame en París (Francia) hace unos años.
Sin embargo, hay notables diferencias entre uno y otro incendio. Para empezar el nivel de destrucción. En gran medida por la respuesta que se dio en uno y en otro. Hay quienes trataron de aprovechar el fuego en las capillas que rodean a la Santa Iglesia Catedral para tratar de atacar al Cabildo, la gestión privada del bien y otras muchas patochadas. Pero, la realidad es muy diferente. El incendio en la Mezquita-Catedral se produjo por una circunstancia accidental imposible de evitar.
Y lo nuclear. La respuesta del Cabildo Catedral de Córdoba y de los bomberos de la ciudad fue ejemplar. Tanto, que ahora tratan de copiarla en decenas de puntos monumentales del resto de Andalucía, del país y en buena parte del mundo. Los canónigos y los efectivos de extinción de incendios se han convertido en reclamo de otras ciudades para explicar la brillante respuesta al incendio.
Por tanto, de la desgracia hizo virtud. Porque la primera pata es que tenía un plan de contingencia. Un plan que funcionó a la perfección. Un plan que se había probado decenas y decenas de veces por la vía del ensayo, error, corrección y mejora. Tanto, que los bomberos tardaron sólo 1 minutos y 42 segundos en estar en la cúpula de la Mezquita-Catedral de Córdoba para apagar el inevitable incendio. Repito, un minuto y cuarenta y dos segundos. Ni dos minutos. La respuesta al lamentable incidente estaba escrita y se cumplió a la perfección. Un ejemplo del que hay que estar orgullosos.
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