El Córdoba CF ya tiene una primera referencia real sobre la que trabajar. El estreno ante el Burgos terminó sin puntos, pero dejó bastante más información que la que refleja el 3-2 del marcador. El equipo de Iván Ania mostró momentos de buen fútbol , capacidad para reaccionar y argumentos interesantes en el centro del campo, aunque volvió a comprobar que cualquier error atrás puede echar por tierra todo lo construido durante muchos minutos.La renovación de la plantilla ha sido profunda, pero el primer partido confirmó que el nuevo Córdoba todavía necesita tiempo para terminar de reconocerse. Hay automatismos por pulir, jugadores que siguen adaptándose y, sobre todo, dos aspectos que aparecen por encima del resto: ganar fiabilidad defensiva y encontrar mayores recursos en ataque .Sobre lo positivo, el centro del campo dejó argumentos suficientes para pensar que puede convertirse en una de las fortalezas del equipo durante la temporada. Yussi Diarra fue uno de los nombres propios. El maliense volvió a sentirse importante desde el primer partido y mostró muchas de las características que ya le hicieron destacar durante su anterior etapa en El Arcángel. A su lado, Isma Ruiz volvió a ejercer como futbolista de equilibrio, mientras Eder García dejó una presentación especialmente prometedora. El centrocampista cedido por el Athletic Club mostró personalidad con balón, recorrido y capacidad para aparecer cerca del área. Su gol para establecer el 2-2 antes del descanso fue la mejor demostración de un jugador que será muy difícil que pierda su puesto para conformar un sistema con dos volantes y un pivote .También se pudo apreciar un paso adelante en la personalidad del equipo cordobesista. Los dos primeros goles del Burgos supusieron un golpe duro, pero el Córdoba no se descompuso y encontró fuerzas para reaccionar hasta igualar el marcador antes del descanso. Tras el paso por vestuarios, además, los de Iván Ania dieron un paso al frente y fueron superiores durante buena parte de la segunda mitad. Irregularidad en ataque y defensaEl regreso de la competición, sin embargo, volvió a sacar a la luz algunos problemas conocidos. El Burgos no necesitó acumular numerosas ocasiones para hacer daño. Cada desajuste tuvo consecuencias y el conjunto blanquiverde terminó pagando un precio demasiado alto por acciones evitables.La línea defensiva, además, presentaba numerosas novedades. Juan Gutiérrez disputó su primer partido oficial como cordobesista en una tarde exigente, mientras Egoitz Muñoz y Dani Tasende también afrontaban su estreno liguero con el equipo. La falta de entendimiento propia de una estructura todavía en construcción terminó apareciendo en momentos decisivos en una tarde donde ninguno de los tres efectivos dejó grandes argumentos para consolidar ese paso adelante que necesita el Córdoba en la retaguardia.El ataque también continúa en proceso de definición. Pese a las buenas intenciones de Víctor Sánchez, el esquema blanquiverde no posee un jugador diferencial y demostró una vez más que necesita mucho para poder amenazar la portería rival. Un arduo trabajo que nunca tiene recompensa al no poder dominar ningún área del campo de forma continuada.Una derrota en la primera jornada no cambia por sí sola el rumbo de una temporada, pero sí puede servir para acelerar determinados ajustes. El Córdoba conoce desde hace semanas qué posiciones pretende reforzar y el partido de Burgos no hizo más que ofrecer nuevas pistas sobre dónde aparecen sus principales carencias.La dirección deportiva todavía dispone de margen para completar una plantilla que no se considera cerrada . Al mismo tiempo, buena parte de la evolución dependerá de que los numerosos fichajes terminen de adaptarse a la idea de Ania y de que el equipo reduzca errores impropios de una categoría que castiga prácticamente cualquier concesión. El Córdoba CF ya tiene una primera referencia real sobre la que trabajar. El estreno ante el Burgos terminó sin puntos, pero dejó bastante más información que la que refleja el 3-2 del marcador. El equipo de Iván Ania mostró momentos de buen fútbol , capacidad para reaccionar y argumentos interesantes en el centro del campo, aunque volvió a comprobar que cualquier error atrás puede echar por tierra todo lo construido durante muchos minutos.La renovación de la plantilla ha sido profunda, pero el primer partido confirmó que el nuevo Córdoba todavía necesita tiempo para terminar de reconocerse. Hay automatismos por pulir, jugadores que siguen adaptándose y, sobre todo, dos aspectos que aparecen por encima del resto: ganar fiabilidad defensiva y encontrar mayores recursos en ataque .Sobre lo positivo, el centro del campo dejó argumentos suficientes para pensar que puede convertirse en una de las fortalezas del equipo durante la temporada. Yussi Diarra fue uno de los nombres propios. El maliense volvió a sentirse importante desde el primer partido y mostró muchas de las características que ya le hicieron destacar durante su anterior etapa en El Arcángel. A su lado, Isma Ruiz volvió a ejercer como futbolista de equilibrio, mientras Eder García dejó una presentación especialmente prometedora. El centrocampista cedido por el Athletic Club mostró personalidad con balón, recorrido y capacidad para aparecer cerca del área. Su gol para establecer el 2-2 antes del descanso fue la mejor demostración de un jugador que será muy difícil que pierda su puesto para conformar un sistema con dos volantes y un pivote .También se pudo apreciar un paso adelante en la personalidad del equipo cordobesista. Los dos primeros goles del Burgos supusieron un golpe duro, pero el Córdoba no se descompuso y encontró fuerzas para reaccionar hasta igualar el marcador antes del descanso. Tras el paso por vestuarios, además, los de Iván Ania dieron un paso al frente y fueron superiores durante buena parte de la segunda mitad. Irregularidad en ataque y defensaEl regreso de la competición, sin embargo, volvió a sacar a la luz algunos problemas conocidos. El Burgos no necesitó acumular numerosas ocasiones para hacer daño. Cada desajuste tuvo consecuencias y el conjunto blanquiverde terminó pagando un precio demasiado alto por acciones evitables.La línea defensiva, además, presentaba numerosas novedades. Juan Gutiérrez disputó su primer partido oficial como cordobesista en una tarde exigente, mientras Egoitz Muñoz y Dani Tasende también afrontaban su estreno liguero con el equipo. La falta de entendimiento propia de una estructura todavía en construcción terminó apareciendo en momentos decisivos en una tarde donde ninguno de los tres efectivos dejó grandes argumentos para consolidar ese paso adelante que necesita el Córdoba en la retaguardia.El ataque también continúa en proceso de definición. Pese a las buenas intenciones de Víctor Sánchez, el esquema blanquiverde no posee un jugador diferencial y demostró una vez más que necesita mucho para poder amenazar la portería rival. Un arduo trabajo que nunca tiene recompensa al no poder dominar ningún área del campo de forma continuada.Una derrota en la primera jornada no cambia por sí sola el rumbo de una temporada, pero sí puede servir para acelerar determinados ajustes. El Córdoba conoce desde hace semanas qué posiciones pretende reforzar y el partido de Burgos no hizo más que ofrecer nuevas pistas sobre dónde aparecen sus principales carencias.La dirección deportiva todavía dispone de margen para completar una plantilla que no se considera cerrada . Al mismo tiempo, buena parte de la evolución dependerá de que los numerosos fichajes terminen de adaptarse a la idea de Ania y de que el equipo reduzca errores impropios de una categoría que castiga prácticamente cualquier concesión.
El Córdoba CF ya tiene una primera referencia real sobre la que trabajar. El estreno ante el Burgos terminó sin puntos, pero dejó bastante más información que la que refleja el 3-2 del marcador. El equipo de Iván Ania mostró momentos de buen … fútbol, capacidad para reaccionar y argumentos interesantes en el centro del campo, aunque volvió a comprobar que cualquier error atrás puede echar por tierra todo lo construido durante muchos minutos.
La renovación de la plantilla ha sido profunda, pero el primer partido confirmó que el nuevo Córdoba todavía necesita tiempo para terminar de reconocerse. Hay automatismos por pulir, jugadores que siguen adaptándose y, sobre todo, dos aspectos que aparecen por encima del resto: ganar fiabilidad defensiva y encontrar mayores recursos en ataque.
Sobre lo positivo, el centro del campo dejó argumentos suficientes para pensar que puede convertirse en una de las fortalezas del equipo durante la temporada. Yussi Diarra fue uno de los nombres propios. El maliense volvió a sentirse importante desde el primer partido y mostró muchas de las características que ya le hicieron destacar durante su anterior etapa en El Arcángel.
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A su lado, Isma Ruiz volvió a ejercer como futbolista de equilibrio, mientras Eder García dejó una presentación especialmente prometedora. El centrocampista cedido por el Athletic Club mostró personalidad con balón, recorrido y capacidad para aparecer cerca del área. Su gol para establecer el 2-2 antes del descanso fue la mejor demostración de un jugador que será muy difícil que pierda su puesto para conformar un sistema con dos volantes y un pivote.
También se pudo apreciar un paso adelante en la personalidad del equipo cordobesista. Los dos primeros goles del Burgos supusieron un golpe duro, pero el Córdoba no se descompuso y encontró fuerzas para reaccionar hasta igualar el marcador antes del descanso. Tras el paso por vestuarios, además, los de Iván Ania dieron un paso al frente y fueron superiores durante buena parte de la segunda mitad.
Irregularidad en ataque y defensa
El regreso de la competición, sin embargo, volvió a sacar a la luz algunos problemas conocidos. El Burgos no necesitó acumular numerosas ocasiones para hacer daño. Cada desajuste tuvo consecuencias y el conjunto blanquiverde terminó pagando un precio demasiado alto por acciones evitables.
La línea defensiva, además, presentaba numerosas novedades. Juan Gutiérrez disputó su primer partido oficial como cordobesista en una tarde exigente, mientras Egoitz Muñoz y Dani Tasende también afrontaban su estreno liguero con el equipo. La falta de entendimiento propia de una estructura todavía en construcción terminó apareciendo en momentos decisivos en una tarde donde ninguno de los tres efectivos dejó grandes argumentos para consolidar ese paso adelante que necesita el Córdoba en la retaguardia.
El ataque también continúa en proceso de definición. Pese a las buenas intenciones de Víctor Sánchez, el esquema blanquiverde no posee un jugador diferencial y demostró una vez más que necesita mucho para poder amenazar la portería rival. Un arduo trabajo que nunca tiene recompensa al no poder dominar ningún área del campo de forma continuada.
Una derrota en la primera jornada no cambia por sí sola el rumbo de una temporada, pero sí puede servir para acelerar determinados ajustes. El Córdoba conoce desde hace semanas qué posiciones pretende reforzar y el partido de Burgos no hizo más que ofrecer nuevas pistas sobre dónde aparecen sus principales carencias.
La dirección deportiva todavía dispone de margen para completar una plantilla que no se considera cerrada. Al mismo tiempo, buena parte de la evolución dependerá de que los numerosos fichajes terminen de adaptarse a la idea de Ania y de que el equipo reduzca errores impropios de una categoría que castiga prácticamente cualquier concesión.
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