La angustia atraviesa al Partido Popular. La exministra de Trabajo, Fátima Báñez, se encontraba en uno de los trenes , el de la compañía Iryo, que colisionaron ayer por la mañana a la altura de Urda, en la provincia de Toledo, provocando la segunda tragedia mortal de la alta velocidad en España en menos de diez meses. Todos los dirigentes consultados por ABC, ministros de los gobiernos de Mariano Rajoy que compartieron gabinete con la política onubense y la actual cúpula de la formación transmiten su «preocupación» y el «shock» en el que se encuentran.El propio Alberto Núñez Feijóo en su comparecencia institucional en la sede de Génova se refirió a esa inquietud compartida: «Envío todo el apoyo a quienes aún esperan noticias de los suyos. No hay angustia comparable a esa espera. La sentimos en carne propia porque la hemos sufrido y sufrimos con gente muy querida para nosotros. Saben que me refiero a la exministra Fátima Báñez, de quien todavía no tenemos noticias confirmadas».En ese momento de la tarde, en el partido se remitían a esperar a conocer novedades por parte de los familiares más directos que, de hecho, se habían desplazado hasta la zona de la tragedia. Báñez viajaba a Sevilla como presidenta de la Fundación CEOE –lo es desde julio de 2020– para participar en un acto empresarial. «Muy preocupados. Esto es horrible», insistían dirigentes populares a lo largo de toda la jornada. La espera se fue haciendo más dolorosa con el transcurso de las horas. «Estamos pendientes de saber cualquier cosa».La prudencia se mantiene, pero el desasosiego, al no tener noticias y en vista de la dimensión del accidente, inunda el partido entero. Bañez es pata negra del PP por encima de todo. Estuvo en los dos gobiernos de Rajoy (de 2011 a 2018), después acompañó a Soraya Sáenz de Santamaría en la candidatura de las primarias y después de que Pablo Casado venciera, le apoyó durante un tiempo hasta dejar el partido. Se marchó a la Fundación CEOE, pero siempre ha seguido «echando una mano» a su familia política. Con Feijóo tiene mucha afinidad y una colaboración activa. Sus rivales políticos –también se vio en las redes sociales a lo largo del día de ayer– mostraron su admiración y cariño sin matices. Que sea una figura tan respetada es lo que también ha provocado que la angustia sea tan fuerte. Feijóo compareció en la sede nacional pasadas las cuatro de la tarde, cuando las víctimas mortales seguían contándose y las labores de rescate permanecían. La intervención estuvo medida a la perfección con un tono institucional, de respeto a las víctimas, pero con la advertencia de que el Gobierno debe garantizar una investigación a fondo de lo ocurrido y, sobre todo, explicar de una vez por todas qué está ocurriendo con la red ferroviaria en España. Fuentes de Génova también confirmaron que el secretario general, Miguel Tellado, dio instrucciones para que el partido en todo el territorio «no hiciera declaraciones que fueran más allá del acompañamiento en su dolor a las familias de las víctimas y de solidaridad ante lo sucedido». La precampaña del PP sigue suspendida por ahora. La angustia atraviesa al Partido Popular. La exministra de Trabajo, Fátima Báñez, se encontraba en uno de los trenes , el de la compañía Iryo, que colisionaron ayer por la mañana a la altura de Urda, en la provincia de Toledo, provocando la segunda tragedia mortal de la alta velocidad en España en menos de diez meses. Todos los dirigentes consultados por ABC, ministros de los gobiernos de Mariano Rajoy que compartieron gabinete con la política onubense y la actual cúpula de la formación transmiten su «preocupación» y el «shock» en el que se encuentran.El propio Alberto Núñez Feijóo en su comparecencia institucional en la sede de Génova se refirió a esa inquietud compartida: «Envío todo el apoyo a quienes aún esperan noticias de los suyos. No hay angustia comparable a esa espera. La sentimos en carne propia porque la hemos sufrido y sufrimos con gente muy querida para nosotros. Saben que me refiero a la exministra Fátima Báñez, de quien todavía no tenemos noticias confirmadas».En ese momento de la tarde, en el partido se remitían a esperar a conocer novedades por parte de los familiares más directos que, de hecho, se habían desplazado hasta la zona de la tragedia. Báñez viajaba a Sevilla como presidenta de la Fundación CEOE –lo es desde julio de 2020– para participar en un acto empresarial. «Muy preocupados. Esto es horrible», insistían dirigentes populares a lo largo de toda la jornada. La espera se fue haciendo más dolorosa con el transcurso de las horas. «Estamos pendientes de saber cualquier cosa».La prudencia se mantiene, pero el desasosiego, al no tener noticias y en vista de la dimensión del accidente, inunda el partido entero. Bañez es pata negra del PP por encima de todo. Estuvo en los dos gobiernos de Rajoy (de 2011 a 2018), después acompañó a Soraya Sáenz de Santamaría en la candidatura de las primarias y después de que Pablo Casado venciera, le apoyó durante un tiempo hasta dejar el partido. Se marchó a la Fundación CEOE, pero siempre ha seguido «echando una mano» a su familia política. Con Feijóo tiene mucha afinidad y una colaboración activa. Sus rivales políticos –también se vio en las redes sociales a lo largo del día de ayer– mostraron su admiración y cariño sin matices. Que sea una figura tan respetada es lo que también ha provocado que la angustia sea tan fuerte. Feijóo compareció en la sede nacional pasadas las cuatro de la tarde, cuando las víctimas mortales seguían contándose y las labores de rescate permanecían. La intervención estuvo medida a la perfección con un tono institucional, de respeto a las víctimas, pero con la advertencia de que el Gobierno debe garantizar una investigación a fondo de lo ocurrido y, sobre todo, explicar de una vez por todas qué está ocurriendo con la red ferroviaria en España. Fuentes de Génova también confirmaron que el secretario general, Miguel Tellado, dio instrucciones para que el partido en todo el territorio «no hiciera declaraciones que fueran más allá del acompañamiento en su dolor a las familias de las víctimas y de solidaridad ante lo sucedido». La precampaña del PP sigue suspendida por ahora.
La angustia atraviesa al Partido Popular. La exministra de Trabajo, Fátima Báñez, se encontraba en uno de los trenes, el de la compañía Iryo, que colisionaron ayer por la mañana a la altura de Urda, en la provincia de Toledo, provocando la segunda tragedia … mortal de la alta velocidad en España en menos de diez meses. Todos los dirigentes consultados por ABC, ministros de los gobiernos de Mariano Rajoy que compartieron gabinete con la política onubense y la actual cúpula de la formación transmiten su «preocupación» y el «shock» en el que se encuentran.
El propio Alberto Núñez Feijóo en su comparecencia institucional en la sede de Génova se refirió a esa inquietud compartida: «Envío todo el apoyo a quienes aún esperan noticias de los suyos. No hay angustia comparable a esa espera. La sentimos en carne propia porque la hemos sufrido y sufrimos con gente muy querida para nosotros. Saben que me refiero a la exministra Fátima Báñez, de quien todavía no tenemos noticias confirmadas».
En ese momento de la tarde, en el partido se remitían a esperar a conocer novedades por parte de los familiares más directos que, de hecho, se habían desplazado hasta la zona de la tragedia. Báñez viajaba a Sevilla como presidenta de la Fundación CEOE –lo es desde julio de 2020– para participar en un acto empresarial. «Muy preocupados. Esto es horrible», insistían dirigentes populares a lo largo de toda la jornada. La espera se fue haciendo más dolorosa con el transcurso de las horas. «Estamos pendientes de saber cualquier cosa».
La prudencia se mantiene, pero el desasosiego, al no tener noticias y en vista de la dimensión del accidente, inunda el partido entero. Bañez es pata negra del PP por encima de todo. Estuvo en los dos gobiernos de Rajoy (de 2011 a 2018), después acompañó a Soraya Sáenz de Santamaría en la candidatura de las primarias y después de que Pablo Casado venciera, le apoyó durante un tiempo hasta dejar el partido. Se marchó a la Fundación CEOE, pero siempre ha seguido «echando una mano» a su familia política. Con Feijóo tiene mucha afinidad y una colaboración activa. Sus rivales políticos –también se vio en las redes sociales a lo largo del día de ayer– mostraron su admiración y cariño sin matices. Que sea una figura tan respetada es lo que también ha provocado que la angustia sea tan fuerte.
Feijóo compareció en la sede nacional pasadas las cuatro de la tarde, cuando las víctimas mortales seguían contándose y las labores de rescate permanecían. La intervención estuvo medida a la perfección con un tono institucional, de respeto a las víctimas, pero con la advertencia de que el Gobierno debe garantizar una investigación a fondo de lo ocurrido y, sobre todo, explicar de una vez por todas qué está ocurriendo con la red ferroviaria en España.
Fuentes de Génova también confirmaron que el secretario general, Miguel Tellado, dio instrucciones para que el partido en todo el territorio «no hiciera declaraciones que fueran más allá del acompañamiento en su dolor a las familias de las víctimas y de solidaridad ante lo sucedido». La precampaña del PP sigue suspendida por ahora.
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