El decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía, Alberto Marina, encabeza desde su posición la defensa de la profesión frente a la precarización, con el objetivo de recuperar un Colegio «con voz propia» y convertirlo en referente técnico de la sociedad, además de abrir caminos para los jóvenes. Marina realiza además un diagnóstico de porqué se producen continuamente retrasos en el desarrollo de las grandes obras: la excesiva burocracia, la rigidez de la normativa y la competencia desleal son los principales frenos de las actuaciones.-¿Cuáles son las líneas estratégicas de su mandato?-Hemos vivido un proceso electoral que hacía tiempo que no se producía y ha sido muy sano para el Colegio porque da voz a los colegiados. Estoy muy contento porque han aprobado nuestro programa, ‘Abriendo caminos’, y empezamos una nueva etapa. El objetivo es tener el protagonismo que los ingenieros deben tener: ser el referente técnico de la sociedad, divulgar y comunicar para que la gente tenga conocimiento de los proyectos.Por otra parte, queremos hacer un Colegio cercano, que esté en el día a día de los problemas de los colegiados; que venga a escucharlos, a tenerlos en cuenta, a defenderlos y a apoyarles en sus problemas. Y que los nuevos egresados, los recién titulados, que actualmente han dado un poco la espalda al Colegio, vuelvan a nuestro colectivo. Queremos recuperar un poco la ilusión.-Participar en definitiva como un actor social protagonista.-Sí, y con iniciativas. Apostamos por generar una bolsa de proyectos, porque ahora mismo estamos faltos de ellos y existe el riesgo de que se pierdan fondos. Muchas veces se pierden fondos por falta de proyectos. También apostamos por introducir nuevas formas de financiación, como la colaboración público-privada, con capital privado que existe y se podría utilizar, pero ante la que hay cierta reticencia.Y también por nuevas formas de contratación, como la compra pública innovadora y los procesos colaborativos, que ahora están teniendo bastante auge en el resto del mundo.«La competencia de Tragsa e Ineco es absolutamente demoledora para el sector» Alberto Marina Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía-¿En España, la ingeniería es una profesión precarizada?-Sí. Es un problema. Los ingenieros de caminos en el mundo tenemos un grandísimo prestigio, estamos muy valorados. La ingeniería es un servicio público que exige muchísima responsabilidad, con consecuencias penales. Nos jugamos vidas humanas, porque un fallo nuestro tiene repercusión en la gente.Y no siempre tenemos los medios materiales y humanos requeridos, ni los equipos de mantenimiento necesarios. Te puedo decir que se están haciendo concursos de plazas y la gente no está acudiendo. ¿Por qué? Porque el sueldo es bajo.Las consultoras en España están pasando a ser propiedad de capital extranjero porque no se está pagando el coste que tiene. Para que tengas una idea, la hora de ingeniero en las licitaciones públicas se está pagando a un tercio del valor de una hora de mecánico de taller. Esto está provocando una fuga de talento y que las empresas españolas no sean capaces de subsistir. Con otro agravante: se licitan proyectos por debajo de los costes reales y, al mismo tiempo, se adjudica a los denominados ‘medios propios’, como Tragsa e Ineco, a precios más elevados, lo que supone una competencia desleal.-¿Qué ocurre con estas empresas públicas?-No vamos en contra de Tragsa e Ineco ni mucho menos de sus profesionales, pero están pensadas para otro tipo de actuaciones y no para hacer determinados proyectos. A ellas sí se les abonan los precios adecuados.La competencia en cierto modo desleal es absolutamente demoledora para el sector. No podemos mantener la calidad y la seguridad en estas condiciones. Es una competencia brutal y estas dos circunstancias están acabando con el sector. Y lo que está ocurriendo a nivel español, en Andalucía se agrava un poco. Hemos acabado prácticamente con la gran empresa andaluza en la consultoría.«La ingeniería es un servicio público que exige muchísima responsabilidad y no está suficientemente valorada» Alberto Marina Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía-¿Cómo es la relación con las diferentes administraciones y cómo debería ser?-Nosotros estamos para defender los intereses del Colegio, para atender nuestras propias problemáticas y también al servicio de la sociedad. En ese caso, la relación con las administraciones es muy importante.Creemos en la colaboración con las administraciones, pero desde la exigencia y desde un espíritu técnico de colaboración, con responsabilidad. Además, agradecemos que en ciertas administraciones se esté acertando con la presencia de ingenieros de caminos en puestos de responsabilidad.-¿Por ejemplo, en qué administración?-En la Consejería de Fomento hay un consejero, un viceconsejero y varios directores generales, el gerente de la Agencia Pública y el director general de Movilidad que son ingenieros de caminos. Y además aprobaron una RPT, una relación de puestos de trabajo, para ampliar su presencia dentro de la Consejería.También en el Ministerio de Fomento y en la Dirección General de Carreteras. Pero en la Dirección General del Agua, dentro del Ministerio para la Transición Ecológica, su presencia es irrelevante. Están en las bases, pero no en la dirección.-Su colegio representa a los profesionales andaluces, y también de Ceuta y Melilla. ¿Qué valoración hace de la situación de Ceuta? ¿Qué le comentan los colegiados que residen allí y cómo se puede colaborar o ayudar?-Desde el principio estamos en contacto directo con nuestro representante del Colegio en Ceuta que nos transmite la preocupación por una situación límite. Hay muchísima incertidumbre. También nos han comunicado que se está hablando de alargar los espigones, porque no tienen la suficiente longitud. Es imprescindible porque la situación no se puede controlar de otra manera.«El Colegio debe tener una posición de liderazgo en las decisiones sobre infraestructuras» Alberto Marina Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía-¿Dónde están los principales cuellos de botella? ¿Por qué en España resulta tan difícil cumplir los plazos y presupuestos previstos en algunas grandes obras públicas? ¿Qué parte del problema es técnica y qué parte es administrativa?-La planificación requiere unos plazos muy elevados. El impacto ambiental puede llevar casi cinco años.Después, la inversión en proyectos es muy escasa. Se licitan los proyectos con presupuestos muy bajos. En España, la repercusión del proyecto sobre la infraestructura es de un 2 o un 3 %, mientras en Europa es de un 10 o un 12%. Ese recorte en los presupuestos hace que los proyectos no puedan tener la calidad que deberían tener.Eso genera problemas durante la ejecución. A su vez, hay una ley que es muy estricta y los trámites administrativos para tramitar los modificados que corrigen esas deficiencias son muy largos. En conclusión, tardas más en tramitar que en ejecutar. Europa ha aprobado un nuevo reglamento europeo de contratación que busca la simplificación administrativa. Y se están poniendo ahora muy en boga los procesos de contratación colaborativos en los cuales Administración, proyectista y constructora y trabajan de la mano.Pero la Ley de Contratos del Estado no lo permite. -¿Los criterios de adjudicación de la obra pública dan suficiente importancia a la calidad técnica, los medios disponibles y la experiencia, además del precio?-Las subastas han demostrado que son, al final, un problema y acaban en unos sobrecostes enormes o en una rescisión. No es una solución. El criterio técnico debe primar sobre el económico. Creemos que un 60% en la técnica y un 40% en la económica es un porcentaje adecuado.-Al terminar su mandato, ¿qué cambios concretos le gustaría haber conseguido?-Como colectivo es muy importante sumar a los nuevos estudiantes a la profesión más bonita del mundo. Me gustaría que aportáramos algo a un reconocimiento salarial y de prestigio de la profesión. Y, sobre todo, tener una posición de liderazgo participativo en los comités, en los pactos, en la toma de decisiones sociales y políticas para las infraestructuras. El decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía, Alberto Marina, encabeza desde su posición la defensa de la profesión frente a la precarización, con el objetivo de recuperar un Colegio «con voz propia» y convertirlo en referente técnico de la sociedad, además de abrir caminos para los jóvenes. Marina realiza además un diagnóstico de porqué se producen continuamente retrasos en el desarrollo de las grandes obras: la excesiva burocracia, la rigidez de la normativa y la competencia desleal son los principales frenos de las actuaciones.-¿Cuáles son las líneas estratégicas de su mandato?-Hemos vivido un proceso electoral que hacía tiempo que no se producía y ha sido muy sano para el Colegio porque da voz a los colegiados. Estoy muy contento porque han aprobado nuestro programa, ‘Abriendo caminos’, y empezamos una nueva etapa. El objetivo es tener el protagonismo que los ingenieros deben tener: ser el referente técnico de la sociedad, divulgar y comunicar para que la gente tenga conocimiento de los proyectos.Por otra parte, queremos hacer un Colegio cercano, que esté en el día a día de los problemas de los colegiados; que venga a escucharlos, a tenerlos en cuenta, a defenderlos y a apoyarles en sus problemas. Y que los nuevos egresados, los recién titulados, que actualmente han dado un poco la espalda al Colegio, vuelvan a nuestro colectivo. Queremos recuperar un poco la ilusión.-Participar en definitiva como un actor social protagonista.-Sí, y con iniciativas. Apostamos por generar una bolsa de proyectos, porque ahora mismo estamos faltos de ellos y existe el riesgo de que se pierdan fondos. Muchas veces se pierden fondos por falta de proyectos. También apostamos por introducir nuevas formas de financiación, como la colaboración público-privada, con capital privado que existe y se podría utilizar, pero ante la que hay cierta reticencia.Y también por nuevas formas de contratación, como la compra pública innovadora y los procesos colaborativos, que ahora están teniendo bastante auge en el resto del mundo.«La competencia de Tragsa e Ineco es absolutamente demoledora para el sector» Alberto Marina Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía-¿En España, la ingeniería es una profesión precarizada?-Sí. Es un problema. Los ingenieros de caminos en el mundo tenemos un grandísimo prestigio, estamos muy valorados. La ingeniería es un servicio público que exige muchísima responsabilidad, con consecuencias penales. Nos jugamos vidas humanas, porque un fallo nuestro tiene repercusión en la gente.Y no siempre tenemos los medios materiales y humanos requeridos, ni los equipos de mantenimiento necesarios. Te puedo decir que se están haciendo concursos de plazas y la gente no está acudiendo. ¿Por qué? Porque el sueldo es bajo.Las consultoras en España están pasando a ser propiedad de capital extranjero porque no se está pagando el coste que tiene. Para que tengas una idea, la hora de ingeniero en las licitaciones públicas se está pagando a un tercio del valor de una hora de mecánico de taller. Esto está provocando una fuga de talento y que las empresas españolas no sean capaces de subsistir. Con otro agravante: se licitan proyectos por debajo de los costes reales y, al mismo tiempo, se adjudica a los denominados ‘medios propios’, como Tragsa e Ineco, a precios más elevados, lo que supone una competencia desleal.-¿Qué ocurre con estas empresas públicas?-No vamos en contra de Tragsa e Ineco ni mucho menos de sus profesionales, pero están pensadas para otro tipo de actuaciones y no para hacer determinados proyectos. A ellas sí se les abonan los precios adecuados.La competencia en cierto modo desleal es absolutamente demoledora para el sector. No podemos mantener la calidad y la seguridad en estas condiciones. Es una competencia brutal y estas dos circunstancias están acabando con el sector. Y lo que está ocurriendo a nivel español, en Andalucía se agrava un poco. Hemos acabado prácticamente con la gran empresa andaluza en la consultoría.«La ingeniería es un servicio público que exige muchísima responsabilidad y no está suficientemente valorada» Alberto Marina Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía-¿Cómo es la relación con las diferentes administraciones y cómo debería ser?-Nosotros estamos para defender los intereses del Colegio, para atender nuestras propias problemáticas y también al servicio de la sociedad. En ese caso, la relación con las administraciones es muy importante.Creemos en la colaboración con las administraciones, pero desde la exigencia y desde un espíritu técnico de colaboración, con responsabilidad. Además, agradecemos que en ciertas administraciones se esté acertando con la presencia de ingenieros de caminos en puestos de responsabilidad.-¿Por ejemplo, en qué administración?-En la Consejería de Fomento hay un consejero, un viceconsejero y varios directores generales, el gerente de la Agencia Pública y el director general de Movilidad que son ingenieros de caminos. Y además aprobaron una RPT, una relación de puestos de trabajo, para ampliar su presencia dentro de la Consejería.También en el Ministerio de Fomento y en la Dirección General de Carreteras. Pero en la Dirección General del Agua, dentro del Ministerio para la Transición Ecológica, su presencia es irrelevante. Están en las bases, pero no en la dirección.-Su colegio representa a los profesionales andaluces, y también de Ceuta y Melilla. ¿Qué valoración hace de la situación de Ceuta? ¿Qué le comentan los colegiados que residen allí y cómo se puede colaborar o ayudar?-Desde el principio estamos en contacto directo con nuestro representante del Colegio en Ceuta que nos transmite la preocupación por una situación límite. Hay muchísima incertidumbre. También nos han comunicado que se está hablando de alargar los espigones, porque no tienen la suficiente longitud. Es imprescindible porque la situación no se puede controlar de otra manera.«El Colegio debe tener una posición de liderazgo en las decisiones sobre infraestructuras» Alberto Marina Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía-¿Dónde están los principales cuellos de botella? ¿Por qué en España resulta tan difícil cumplir los plazos y presupuestos previstos en algunas grandes obras públicas? ¿Qué parte del problema es técnica y qué parte es administrativa?-La planificación requiere unos plazos muy elevados. El impacto ambiental puede llevar casi cinco años.Después, la inversión en proyectos es muy escasa. Se licitan los proyectos con presupuestos muy bajos. En España, la repercusión del proyecto sobre la infraestructura es de un 2 o un 3 %, mientras en Europa es de un 10 o un 12%. Ese recorte en los presupuestos hace que los proyectos no puedan tener la calidad que deberían tener.Eso genera problemas durante la ejecución. A su vez, hay una ley que es muy estricta y los trámites administrativos para tramitar los modificados que corrigen esas deficiencias son muy largos. En conclusión, tardas más en tramitar que en ejecutar. Europa ha aprobado un nuevo reglamento europeo de contratación que busca la simplificación administrativa. Y se están poniendo ahora muy en boga los procesos de contratación colaborativos en los cuales Administración, proyectista y constructora y trabajan de la mano.Pero la Ley de Contratos del Estado no lo permite. -¿Los criterios de adjudicación de la obra pública dan suficiente importancia a la calidad técnica, los medios disponibles y la experiencia, además del precio?-Las subastas han demostrado que son, al final, un problema y acaban en unos sobrecostes enormes o en una rescisión. No es una solución. El criterio técnico debe primar sobre el económico. Creemos que un 60% en la técnica y un 40% en la económica es un porcentaje adecuado.-Al terminar su mandato, ¿qué cambios concretos le gustaría haber conseguido?-Como colectivo es muy importante sumar a los nuevos estudiantes a la profesión más bonita del mundo. Me gustaría que aportáramos algo a un reconocimiento salarial y de prestigio de la profesión. Y, sobre todo, tener una posición de liderazgo participativo en los comités, en los pactos, en la toma de decisiones sociales y políticas para las infraestructuras.
El decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía, Alberto Marina, encabeza desde su posición la defensa de la profesión frente a la precarización, con el objetivo de recuperar un Colegio «con voz propia» y convertirlo en referente técnico de la sociedad, además de … abrir caminos para los jóvenes. Marina realiza además un diagnóstico de porqué se producen continuamente retrasos en el desarrollo de las grandes obras: la excesiva burocracia, la rigidez de la normativa y la competencia desleal son los principales frenos de las actuaciones.
-¿Cuáles son las líneas estratégicas de su mandato?
-Hemos vivido un proceso electoral que hacía tiempo que no se producía y ha sido muy sano para el Colegio porque da voz a los colegiados. Estoy muy contento porque han aprobado nuestro programa, ‘Abriendo caminos’, y empezamos una nueva etapa. El objetivo es tener el protagonismo que los ingenieros deben tener: ser el referente técnico de la sociedad, divulgar y comunicar para que la gente tenga conocimiento de los proyectos.
Por otra parte, queremos hacer un Colegio cercano, que esté en el día a día de los problemas de los colegiados; que venga a escucharlos, a tenerlos en cuenta, a defenderlos y a apoyarles en sus problemas. Y que los nuevos egresados, los recién titulados, que actualmente han dado un poco la espalda al Colegio, vuelvan a nuestro colectivo. Queremos recuperar un poco la ilusión.
-Participar en definitiva como un actor social protagonista.
-Sí, y con iniciativas. Apostamos por generar una bolsa de proyectos, porque ahora mismo estamos faltos de ellos y existe el riesgo de que se pierdan fondos. Muchas veces se pierden fondos por falta de proyectos. También apostamos por introducir nuevas formas de financiación, como la colaboración público-privada, con capital privado que existe y se podría utilizar, pero ante la que hay cierta reticencia.
Y también por nuevas formas de contratación, como la compra pública innovadora y los procesos colaborativos, que ahora están teniendo bastante auge en el resto del mundo.
«La competencia de Tragsa e Ineco es absolutamente demoledora para el sector»
Alberto Marina
Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía
-¿En España, la ingeniería es una profesión precarizada?
-Sí. Es un problema. Los ingenieros de caminos en el mundo tenemos un grandísimo prestigio, estamos muy valorados. La ingeniería es un servicio público que exige muchísima responsabilidad, con consecuencias penales. Nos jugamos vidas humanas, porque un fallo nuestro tiene repercusión en la gente.
Y no siempre tenemos los medios materiales y humanos requeridos, ni los equipos de mantenimiento necesarios. Te puedo decir que se están haciendo concursos de plazas y la gente no está acudiendo. ¿Por qué? Porque el sueldo es bajo.
Las consultoras en España están pasando a ser propiedad de capital extranjero porque no se está pagando el coste que tiene. Para que tengas una idea, la hora de ingeniero en las licitaciones públicas se está pagando a un tercio del valor de una hora de mecánico de taller. Esto está provocando una fuga de talento y que las empresas españolas no sean capaces de subsistir. Con otro agravante: se licitan proyectos por debajo de los costes reales y, al mismo tiempo, se adjudica a los denominados ‘medios propios’, como Tragsa e Ineco, a precios más elevados, lo que supone una competencia desleal.
-¿Qué ocurre con estas empresas públicas?
-No vamos en contra de Tragsa e Ineco ni mucho menos de sus profesionales, pero están pensadas para otro tipo de actuaciones y no para hacer determinados proyectos. A ellas sí se les abonan los precios adecuados.
La competencia en cierto modo desleal es absolutamente demoledora para el sector. No podemos mantener la calidad y la seguridad en estas condiciones. Es una competencia brutal y estas dos circunstancias están acabando con el sector. Y lo que está ocurriendo a nivel español, en Andalucía se agrava un poco. Hemos acabado prácticamente con la gran empresa andaluza en la consultoría.
«La ingeniería es un servicio público que exige muchísima responsabilidad y no está suficientemente valorada»
Alberto Marina
Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía
-¿Cómo es la relación con las diferentes administraciones y cómo debería ser?
-Nosotros estamos para defender los intereses del Colegio, para atender nuestras propias problemáticas y también al servicio de la sociedad. En ese caso, la relación con las administraciones es muy importante.
Creemos en la colaboración con las administraciones, pero desde la exigencia y desde un espíritu técnico de colaboración, con responsabilidad. Además, agradecemos que en ciertas administraciones se esté acertando con la presencia de ingenieros de caminos en puestos de responsabilidad.
-¿Por ejemplo, en qué administración?
-En la Consejería de Fomento hay un consejero, un viceconsejero y varios directores generales, el gerente de la Agencia Pública y el director general de Movilidad que son ingenieros de caminos. Y además aprobaron una RPT, una relación de puestos de trabajo, para ampliar su presencia dentro de la Consejería.
También en el Ministerio de Fomento y en la Dirección General de Carreteras. Pero en la Dirección General del Agua, dentro del Ministerio para la Transición Ecológica, su presencia es irrelevante. Están en las bases, pero no en la dirección.
-Su colegio representa a los profesionales andaluces, y también de Ceuta y Melilla. ¿Qué valoración hace de la situación de Ceuta? ¿Qué le comentan los colegiados que residen allí y cómo se puede colaborar o ayudar?
-Desde el principio estamos en contacto directo con nuestro representante del Colegio en Ceuta que nos transmite la preocupación por una situación límite. Hay muchísima incertidumbre. También nos han comunicado que se está hablando de alargar los espigones, porque no tienen la suficiente longitud. Es imprescindible porque la situación no se puede controlar de otra manera.
«El Colegio debe tener una posición de liderazgo en las decisiones sobre infraestructuras»
Alberto Marina
Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía
-¿Dónde están los principales cuellos de botella? ¿Por qué en España resulta tan difícil cumplir los plazos y presupuestos previstos en algunas grandes obras públicas? ¿Qué parte del problema es técnica y qué parte es administrativa?
-La planificación requiere unos plazos muy elevados. El impacto ambiental puede llevar casi cinco años.
Después, la inversión en proyectos es muy escasa. Se licitan los proyectos con presupuestos muy bajos. En España, la repercusión del proyecto sobre la infraestructura es de un 2 o un 3 %, mientras en Europa es de un 10 o un 12%. Ese recorte en los presupuestos hace que los proyectos no puedan tener la calidad que deberían tener.
Eso genera problemas durante la ejecución. A su vez, hay una ley que es muy estricta y los trámites administrativos para tramitar los modificados que corrigen esas deficiencias son muy largos. En conclusión, tardas más en tramitar que en ejecutar. Europa ha aprobado un nuevo reglamento europeo de contratación que busca la simplificación administrativa. Y se están poniendo ahora muy en boga los procesos de contratación colaborativos en los cuales Administración, proyectista y constructora y trabajan de la mano.
Pero la Ley de Contratos del Estado no lo permite.
-¿Los criterios de adjudicación de la obra pública dan suficiente importancia a la calidad técnica, los medios disponibles y la experiencia, además del precio?
-Las subastas han demostrado que son, al final, un problema y acaban en unos sobrecostes enormes o en una rescisión. No es una solución. El criterio técnico debe primar sobre el económico. Creemos que un 60% en la técnica y un 40% en la económica es un porcentaje adecuado.
-Al terminar su mandato, ¿qué cambios concretos le gustaría haber conseguido?
-Como colectivo es muy importante sumar a los nuevos estudiantes a la profesión más bonita del mundo. Me gustaría que aportáramos algo a un reconocimiento salarial y de prestigio de la profesión. Y, sobre todo, tener una posición de liderazgo participativo en los comités, en los pactos, en la toma de decisiones sociales y políticas para las infraestructuras.
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