La búsqueda de pisos de alquiler se va pareciendo más a la búsqueda del Santo Grial. Además, a medida que se acerca el comienzo del periodo lectivo, la demanda de los estudiantes tensiona aún más el mercado en las ciudades universitarias.En el proceso de búsqueda, aparecen variantes de todo tipo. Desde precios excesivamente altos para espacios muy reducidos hasta prácticas abusivas por parte de los propietarios de las viviendas.Uno de los casos más extremos es el de tres compañeros, estudiantes de Medicina. Para el próximo curso han cambiado de piso. Pasarán del Parque de los Perdigones, donde pagaban 290 euros por habitación, al Parlamento Andaluz, donde por 40 euros más tienen un piso en mejores condiciones que el anterior.Unas condiciones que tienen trampa. El piso va a dar a la Basílica de la Macarena, una circunstancia que su casero no quiere desperdiciar, por lo que se reservan el derecho de alquiler los balcones en Semana Santa , aunque los estudiantes sigan en el domicilio. Precisamente el bajo precio de la vivienda se debe a esta cláusula que no tiene en cuenta la legislación vigente. El contrato de arrendamiento implica el derecho de los inquilinos al uso exclusivo de todo el inmueble, incluyendo los anexos como son los balcones, las terrazas o los patios. Además, la entrada de personas extrañas en la vivienda va en contra de los derechos constitucionales a la intimidad y la inviolabilidad del domicilio. Y también hay que tener en cuenta lo que dice la Ley de Arrendamientos Urbanos que prohíbe al arrendador realquilar o ceder partes de la vivienda de forma unilateral mientras el contrato esté vigente.Otras prácticas ‘incómodas’Pero este tipo de prácticas son más frecuentes de lo que pueda parecer en un principio. Los llamados ‘alquileres de temporada’ añaden un punto extra de dificultad para aquellas personas que busquen vivir todo el año en la misma ciudad.En Sevilla, por ejemplo, son numerosos los anuncios bajo este filtro. Si profundizamos para leer sus características, sobre todo en los que se encuentran situados en las proximidades o en la carrera oficial, veremos que aparece el precio por mes y un precio específico para Semana Santa. Por ejemplo, un piso en la calle Sierpes, de 120 metros cuadrados y 6 metros de balcón con un precio de 2.500 euros mensuales, se alquila en Semana Santa por 1.000 euros el día o 6.000 euros la semana completa.En el callejón Azofaifo, por ejemplo, encontramos un piso de 50 m2 a un precio habitual de 900 €/mes. Sin embargo, si queremos disfrutar la Semana Santa en pleno corazón de Sevilla, tendremos que desembolsar 950€.La semana de Feria tampoco escapa a esta práctica , ya que la gran afluencia de visitantes también invita a ganar un dinero extra.No solo en SevillaPero este fenómeno no es exclusivo de Sevilla. En las provincias andaluzas costeras, por ejemplo, es prácticamente imposible encontrar pisos que te permitan vivir más allá del periodo de septiembre a junio , ya que en los meses de verano la demanda turística aumenta notablemente y se puede obtener un beneficio mayor. Y si lo permiten, siempre es previa negociación con el propietario de la vivienda y pagando un sobreprecio sobre el alquiler habitual .Los alquileres de temporada sí están contemplados por la ley . Una de las claves es que se rigen por la libre voluntad de las partes y no tienen los topes de precio del alquiler residencial, porque al no ser vivienda habitual, no se aplican los límites de la Ley por el Derecho a la Vivienda en zonas tensionadas. Con estas condiciones, las ciudades con mayor demanda se hacen cada vez más difíciles y hostiles para sus residentes que no encuentran opciones en un mercado inmobiliario imposible. La búsqueda de pisos de alquiler se va pareciendo más a la búsqueda del Santo Grial. Además, a medida que se acerca el comienzo del periodo lectivo, la demanda de los estudiantes tensiona aún más el mercado en las ciudades universitarias.En el proceso de búsqueda, aparecen variantes de todo tipo. Desde precios excesivamente altos para espacios muy reducidos hasta prácticas abusivas por parte de los propietarios de las viviendas.Uno de los casos más extremos es el de tres compañeros, estudiantes de Medicina. Para el próximo curso han cambiado de piso. Pasarán del Parque de los Perdigones, donde pagaban 290 euros por habitación, al Parlamento Andaluz, donde por 40 euros más tienen un piso en mejores condiciones que el anterior.Unas condiciones que tienen trampa. El piso va a dar a la Basílica de la Macarena, una circunstancia que su casero no quiere desperdiciar, por lo que se reservan el derecho de alquiler los balcones en Semana Santa , aunque los estudiantes sigan en el domicilio. Precisamente el bajo precio de la vivienda se debe a esta cláusula que no tiene en cuenta la legislación vigente. El contrato de arrendamiento implica el derecho de los inquilinos al uso exclusivo de todo el inmueble, incluyendo los anexos como son los balcones, las terrazas o los patios. Además, la entrada de personas extrañas en la vivienda va en contra de los derechos constitucionales a la intimidad y la inviolabilidad del domicilio. Y también hay que tener en cuenta lo que dice la Ley de Arrendamientos Urbanos que prohíbe al arrendador realquilar o ceder partes de la vivienda de forma unilateral mientras el contrato esté vigente.Otras prácticas ‘incómodas’Pero este tipo de prácticas son más frecuentes de lo que pueda parecer en un principio. Los llamados ‘alquileres de temporada’ añaden un punto extra de dificultad para aquellas personas que busquen vivir todo el año en la misma ciudad.En Sevilla, por ejemplo, son numerosos los anuncios bajo este filtro. Si profundizamos para leer sus características, sobre todo en los que se encuentran situados en las proximidades o en la carrera oficial, veremos que aparece el precio por mes y un precio específico para Semana Santa. Por ejemplo, un piso en la calle Sierpes, de 120 metros cuadrados y 6 metros de balcón con un precio de 2.500 euros mensuales, se alquila en Semana Santa por 1.000 euros el día o 6.000 euros la semana completa.En el callejón Azofaifo, por ejemplo, encontramos un piso de 50 m2 a un precio habitual de 900 €/mes. Sin embargo, si queremos disfrutar la Semana Santa en pleno corazón de Sevilla, tendremos que desembolsar 950€.La semana de Feria tampoco escapa a esta práctica , ya que la gran afluencia de visitantes también invita a ganar un dinero extra.No solo en SevillaPero este fenómeno no es exclusivo de Sevilla. En las provincias andaluzas costeras, por ejemplo, es prácticamente imposible encontrar pisos que te permitan vivir más allá del periodo de septiembre a junio , ya que en los meses de verano la demanda turística aumenta notablemente y se puede obtener un beneficio mayor. Y si lo permiten, siempre es previa negociación con el propietario de la vivienda y pagando un sobreprecio sobre el alquiler habitual .Los alquileres de temporada sí están contemplados por la ley . Una de las claves es que se rigen por la libre voluntad de las partes y no tienen los topes de precio del alquiler residencial, porque al no ser vivienda habitual, no se aplican los límites de la Ley por el Derecho a la Vivienda en zonas tensionadas. Con estas condiciones, las ciudades con mayor demanda se hacen cada vez más difíciles y hostiles para sus residentes que no encuentran opciones en un mercado inmobiliario imposible.
La búsqueda de pisos de alquiler se va pareciendo más a la búsqueda del Santo Grial. Además, a medida que se acerca el comienzo del periodo lectivo, la demanda de los estudiantes tensiona aún más el mercado en las ciudades universitarias.
En el proceso de … búsqueda, aparecen variantes de todo tipo. Desde precios excesivamente altos para espacios muy reducidos hasta prácticas abusivas por parte de los propietarios de las viviendas.
Uno de los casos más extremos es el de tres compañeros, estudiantes de Medicina. Para el próximo curso han cambiado de piso. Pasarán del Parque de los Perdigones, donde pagaban 290 euros por habitación, al Parlamento Andaluz, donde por 40 euros más tienen un piso en mejores condiciones que el anterior.
Unas condiciones que tienen trampa. El piso va a dar a la Basílica de la Macarena, una circunstancia que su casero no quiere desperdiciar, por lo que se reservan el derecho de alquiler los balcones en Semana Santa, aunque los estudiantes sigan en el domicilio.
Precisamente el bajo precio de la vivienda se debe a esta cláusula que no tiene en cuenta la legislación vigente. El contrato de arrendamiento implica el derecho de los inquilinos al uso exclusivo de todo el inmueble, incluyendo los anexos como son los balcones, las terrazas o los patios. Además, la entrada de personas extrañas en la vivienda va en contra de los derechos constitucionales a la intimidad y la inviolabilidad del domicilio. Y también hay que tener en cuenta lo que dice la Ley de Arrendamientos Urbanos que prohíbe al arrendador realquilar o ceder partes de la vivienda de forma unilateral mientras el contrato esté vigente.
Otras prácticas ‘incómodas’
Pero este tipo de prácticas son más frecuentes de lo que pueda parecer en un principio. Los llamados ‘alquileres de temporada’ añaden un punto extra de dificultad para aquellas personas que busquen vivir todo el año en la misma ciudad.
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En Sevilla, por ejemplo, son numerosos los anuncios bajo este filtro. Si profundizamos para leer sus características, sobre todo en los que se encuentran situados en las proximidades o en la carrera oficial, veremos que aparece el precio por mes y un precio específico para Semana Santa. Por ejemplo, un piso en la calle Sierpes, de 120 metros cuadrados y 6 metros de balcón con un precio de 2.500 euros mensuales, se alquila en Semana Santa por 1.000 euros el día o 6.000 euros la semana completa.
En el callejón Azofaifo, por ejemplo, encontramos un piso de 50 m2 a un precio habitual de 900 €/mes. Sin embargo, si queremos disfrutar la Semana Santa en pleno corazón de Sevilla, tendremos que desembolsar 950€.
La semana de Feria tampoco escapa a esta práctica, ya que la gran afluencia de visitantes también invita a ganar un dinero extra.
No solo en Sevilla
Pero este fenómeno no es exclusivo de Sevilla. En las provincias andaluzas costeras, por ejemplo, es prácticamente imposible encontrar pisos que te permitan vivir más allá del periodo de septiembre a junio, ya que en los meses de verano la demanda turística aumenta notablemente y se puede obtener un beneficio mayor. Y si lo permiten, siempre es previa negociación con el propietario de la vivienda y pagando un sobreprecio sobre el alquiler habitual.
Los alquileres de temporada sí están contemplados por la ley. Una de las claves es que se rigen por la libre voluntad de las partes y no tienen los topes de precio del alquiler residencial, porque al no ser vivienda habitual, no se aplican los límites de la Ley por el Derecho a la Vivienda en zonas tensionadas.
Con estas condiciones, las ciudades con mayor demanda se hacen cada vez más difíciles y hostiles para sus residentes que no encuentran opciones en un mercado inmobiliario imposible.
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