Un gol de estrategia del canterano Mario Rivas al filo del descanso y otro de Carlos Espí, el delantero rematador que pedía Jose Mourinho para tener este recurso en la plantilla, solventaron el compromiso ante el rodado Ferencvaros (ya ha jugado tres fase previas de Europa League) en Budapest (1-2). Debutó Vinícius, que jugó al segunda parte aún falto de ritmo después de encadenar solo cinco días de entrenamiento, y Bernardo Silva actuó de mediocentro, ese puesto que ya no podrá ser de Rodri, el fichaje truncado del MVP del Mundial.
El futbolista turco fue el que aportó más juego en la victoria ante el Ferencvaros (1-2) con goles del canterano Rivas y del delantero recién fichado Espí
Un gol de estrategia del canterano Mario Rivas al filo del descanso y otro de Carlos Espí, el delantero rematador que pedía Jose Mourinho para tener este recurso en la plantilla, solventaron el compromiso ante el rodado Ferencvaros (ya ha jugado tres fase previas de Europa League) en Budapest (1-2). Debutó Vinícius, que jugó al segunda parte aún falto de ritmo después de encadenar solo cinco días de entrenamiento, y Bernardo Silva actuó de mediocentro, ese puesto que ya no podrá ser de Rodri, el fichaje truncado del MVP del Mundial.
Es difícil analizar lo colectivo todavía, sin Mbappé, Bellingham, Diomande, Cucurella o Tchouaméni, jugadores que cambian la pintura y la fachada del edificio de Mourinho. El técnico optó por meter en la segunda mitad a sus mejores jugadores, y por momentos el Madrid dio un acelerón en la presión y ganó finura en la asociación, pero también sesteó más y el Ferencvaros tuvo oportunidades para empatar.
En la primera mitad, los blancos lanzaron continuamente a portería. No fue un dominio avasallador porque el juego no fluía, era un río repleto de piedras, sino era un pase filtrado mal ejecutado era un mal entendimiento o la incapacidad de encontrar el juego entre líneas. Los problemas del Madrid en mediocampo son evidentes, solo solventados por momentos cuando Güler entraba en contacto, o Brahim o Endrick recibían entre líneas y optaban por ser verticales. El brasileño lo intentó de todas las maneras: tuvo un mano a mano y no dudó en lanzar desde fuera, pero el gol llegó en un córner bien hilvanado que remató Rivas (0-1). Mourinho gesticulaba sin saber interpretar los comentarios, más frío que ante la Fiorentina.
En el segundo tiempo salieron Rüdiger, Huijsen, Vinícius, Espí y Bernardo Silva. También Trent, que en ataque juega por dentro. Un remiendo para solucionar el descosido en mediocampo, algo que ya realizaba en el Liverpool gracias a su bien pie y capacidad de asociación. Mejoró el Madrid porque Bernardo o Güler encontraba con facilidad los espacios por detrás de la línea de medios, pero Vinícius estuvo lento y desconectado y Dumfries pecó de desorden. Espí, a pase de Valverde en una jugaba trenzada por Güler, remataba de primeras con la derecha lejos del alcance del meta húngaro. Una buena carta de presentación.
Parecía que el Madrid apretaba al acelerador, pero el empuje duró unos minutos más. Salvó algunas presiones organizadas y exitosas en campo rival, el Ferencvaros se le subió a las barbas. Kenan Kodro, el hijo del exjugador de Real Sociedad y Barça, se adelantó a Rüdiger para marcar en el área pequeña el 1-2. No sucedieron más cosas. El partido murió en un Madrid que no ha ganado control del juego todavía, pero que observa algunos brotes verdes sin saber aún si esas plantaciones darán frutos.
Deportes
