Irse de vacaciones en agosto si eres primer ministro británico encierra un considerable riesgo si se hace caso a los precedentes, y uno ha de estar mentalizado a interrumpirlas o cancelarlas por poco que se tuerzan las cosas. Keir Starmer –que era un poco gafe, todo sea dicho– tuvo que renunciar a sus planes en el 2024, poco después de ganar las elecciones, por los disturbios suscitados en todo el país por el asesinato de unas niñas en Southport, y el año pasado se vio obligado a recortarlas para reunirse con Donald Trump en Escocia y hablar sobre Ucrania.
Varios de sus predecesores en la jefatura del gobierno británico han tenido que interrumpirlas por crisis políticas Irse de vacaciones en agosto si eres primer ministro británico encierra un considerable riesgo si se hace caso a los precedentes, y uno ha de estar mentalizado a interrumpirlas o cancelarlas por poco que se tuerzan las cosas. Keir Starmer –que era un poco gafe, todo sea dicho– tuvo que renunciar a sus planes en el 2024, poco después de ganar las elecciones, por los disturbios suscitados en todo el país por el asesinato de unas niñas en Southport, y el año pasado se vio obligado a recortarlas para reunirse con Donald Trump en Escocia y hablar sobre Ucrania.
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