Fue a raíz de su exposición ‘Apóstol’, que en 2024 se pudo ver en la Catedral Nueva de Salamanca, cuando desde la Diputación Provincial propusieron al artista Ángel Luis Iglesias realizar una muestra antológica que reuniera la mayor parte de su obra. Al proyecto se sumaron enseguida otras instituciones y el resultado es ‘Antología’. Cinco de los espacios más emblemáticos de la ciudad del Tormes, desde San Eloy hasta Escuelas Menores, proponen un viaje en el tiempo por la trayectoria de este artista salmantino que arranca con sus primeras obras y sus influencias fundamentales, pasando por la etapa en la que el cine era su principal inspiración hasta llegar a sus trabajos más recientes, donde vuelve a reencontrarse con el paisaje urbano.Es su proyecto expositivo más amplio. Ocupa hasta cinco espacios de la ciudad. ¿Se puede hacer recorriéndolos una lectura biográfica de toda su trayectoria?La verdad es que sí. ¿Y qué siente al echar la vista atrás?Me doy cuenta de que a pesar de tener 49 años tengo una trayectoria extensa, y sobre todo prolífica en cuanto a temática.Concibe ‘Antología’ como una gran intervención urbana. ¿Cómo surgió y qué quería contar a través de los distintos espacios?Se trata de etapas de mi trayectoria en las que el hilo conductor es el óleo. He descartado otras técnicas e incluso un par de temáticas se quedaron fuera por el hecho de que no había más espacios en la ciudad para exhibirlas. He ocupado cinco salas de las más importantes de la ciudad.Pintura y cine son sus dos pasiones. ¿Cómo se han ido retroalimentando a lo largo de su trayectoria?De pequeño, como a la gran mayoría de mi generación, me atraía mucho el cómic. Entonces te fijabas en él e intentabas imitarlo. Luego, fui creciendo y vi cómo esos cómics los llevaban a la gran pantalla y lo que hacía era buscar imágenes de las películas para llevar mi dibujo a otro nivel. Cuando se estrenó ‘La pasión de Cristo’ hice una exposición en Salamanca en la cual la mayoría de los trabajos estaban basados el film y ahí vi un mundo por explorar. En 2012, para otra muestra, contacté con Clint Eastwood, le hice llegar la idea y aceptó ser retratado por mí. A partir de ahí contacté con más gente de Hollywood para hacer otra exposición, lo que me dio juego para retomar el cine épico de súper héroes, que estaba en alza en aquel momento. Luego, en 2014, un amigo presentó un proyecto mío para exponer en el Festival de Cine de San Sebastián, lo cual fue un boom y mucha gente empezó a contactar conmigo, permitiéndome trabajar en lo que había disfrutado desde niño. Esa ha sido mi relación con el cine.¿Retratista o paisajista, cómo prefiere que se refieran a usted?Como pintor, ni retratista ni paisajista.¿Y aborda los retratos de manera muy diferente a como se enfrenta a los paisajes?Sí y no. Cuando empiezas en la Facultad de Bellas Artes te proponen buscarte un padre para basar tu pintura, intentar no emular al artista pero sí tenerlo como referencia. Entonces empecé a copiar cuadros de Velázquez. Iba mucho al Museo del Prado donde entablé relación con Carmen Garrido, entonces la jefa de gabinete, y creamos un vínculo del que nos retroalimentábamos. Mi evolución técnica se debe a todos los estudios que hice sobre este artista, así como de Sorolla, otro de mis referentes, y eso de evolucionar en el retrato me llevó al paisaje urbano, y a retratar éste no como un paisaje urbano sino como un retrato de edificios.ABCSalamanca y Madrid son las dos grandes protagonistas de esos que llama ‘retratos urbanos’. ¿Qué intenta atrapar en ellos?Sobre todo, la luz. Una vez que encuentras la más adecuada tratas de buscar el espacio dentro de esa luz: las perspectivas, los claroscuros… Plasmo espacios conocidos por el hecho de estar vivos, se ve en ellos a mucha gente… Eso es lo que me atrae como artista.Creció y ha vivido siempre en el mismo barrio en Salamanca, el Alto del Rollo. ¿Le ha influido artísticamente?Es verdad que se ven lugares en la exposición como la calle Colombia o edificios del barrio. Son sitios en los cuales te has criado, les has visto desde niño y han estado siempre presentes en tu vida, así que he querido reflejar lo que me transmiten.¿Hubiera sido un artista diferente de vivir en otro lugar?Seguramente.¿Ha rescatado para esta exposición algún trabajo del que no se acordaba? Sí, hay obras en el Palacio Episcopal que un momento quedaron apartadas. En la Casa de las Conchas también hay piezas que han estado esperando el momento de ser expuestas y en San Eloy prácticamente todo es inédito.¿Y hay algún trabajo del que no se desprendería nunca?Básicamente, la obra en la que aparecen mis hijos. Están pintadas con mucho cariño.¿Se siente reconocido en la ciudad?La verdad es que sí. Salamanca siempre se ha portado muy bien conmigo y como salmantino me siento orgulloso de que se reconozca mi trabajo.¿Qué proyecto tiene entre manos?Ahora mismo estoy intentando que esta exposición antológica se pueda ver en otros rincones de España y que esta última parte del paisaje urbano siga creciendo. Lo estoy haciendo con muchas ganas y ahora no veo el fin a esta etapa. Fue a raíz de su exposición ‘Apóstol’, que en 2024 se pudo ver en la Catedral Nueva de Salamanca, cuando desde la Diputación Provincial propusieron al artista Ángel Luis Iglesias realizar una muestra antológica que reuniera la mayor parte de su obra. Al proyecto se sumaron enseguida otras instituciones y el resultado es ‘Antología’. Cinco de los espacios más emblemáticos de la ciudad del Tormes, desde San Eloy hasta Escuelas Menores, proponen un viaje en el tiempo por la trayectoria de este artista salmantino que arranca con sus primeras obras y sus influencias fundamentales, pasando por la etapa en la que el cine era su principal inspiración hasta llegar a sus trabajos más recientes, donde vuelve a reencontrarse con el paisaje urbano.Es su proyecto expositivo más amplio. Ocupa hasta cinco espacios de la ciudad. ¿Se puede hacer recorriéndolos una lectura biográfica de toda su trayectoria?La verdad es que sí. ¿Y qué siente al echar la vista atrás?Me doy cuenta de que a pesar de tener 49 años tengo una trayectoria extensa, y sobre todo prolífica en cuanto a temática.Concibe ‘Antología’ como una gran intervención urbana. ¿Cómo surgió y qué quería contar a través de los distintos espacios?Se trata de etapas de mi trayectoria en las que el hilo conductor es el óleo. He descartado otras técnicas e incluso un par de temáticas se quedaron fuera por el hecho de que no había más espacios en la ciudad para exhibirlas. He ocupado cinco salas de las más importantes de la ciudad.Pintura y cine son sus dos pasiones. ¿Cómo se han ido retroalimentando a lo largo de su trayectoria?De pequeño, como a la gran mayoría de mi generación, me atraía mucho el cómic. Entonces te fijabas en él e intentabas imitarlo. Luego, fui creciendo y vi cómo esos cómics los llevaban a la gran pantalla y lo que hacía era buscar imágenes de las películas para llevar mi dibujo a otro nivel. Cuando se estrenó ‘La pasión de Cristo’ hice una exposición en Salamanca en la cual la mayoría de los trabajos estaban basados el film y ahí vi un mundo por explorar. En 2012, para otra muestra, contacté con Clint Eastwood, le hice llegar la idea y aceptó ser retratado por mí. A partir de ahí contacté con más gente de Hollywood para hacer otra exposición, lo que me dio juego para retomar el cine épico de súper héroes, que estaba en alza en aquel momento. Luego, en 2014, un amigo presentó un proyecto mío para exponer en el Festival de Cine de San Sebastián, lo cual fue un boom y mucha gente empezó a contactar conmigo, permitiéndome trabajar en lo que había disfrutado desde niño. Esa ha sido mi relación con el cine.¿Retratista o paisajista, cómo prefiere que se refieran a usted?Como pintor, ni retratista ni paisajista.¿Y aborda los retratos de manera muy diferente a como se enfrenta a los paisajes?Sí y no. Cuando empiezas en la Facultad de Bellas Artes te proponen buscarte un padre para basar tu pintura, intentar no emular al artista pero sí tenerlo como referencia. Entonces empecé a copiar cuadros de Velázquez. Iba mucho al Museo del Prado donde entablé relación con Carmen Garrido, entonces la jefa de gabinete, y creamos un vínculo del que nos retroalimentábamos. Mi evolución técnica se debe a todos los estudios que hice sobre este artista, así como de Sorolla, otro de mis referentes, y eso de evolucionar en el retrato me llevó al paisaje urbano, y a retratar éste no como un paisaje urbano sino como un retrato de edificios.ABCSalamanca y Madrid son las dos grandes protagonistas de esos que llama ‘retratos urbanos’. ¿Qué intenta atrapar en ellos?Sobre todo, la luz. Una vez que encuentras la más adecuada tratas de buscar el espacio dentro de esa luz: las perspectivas, los claroscuros… Plasmo espacios conocidos por el hecho de estar vivos, se ve en ellos a mucha gente… Eso es lo que me atrae como artista.Creció y ha vivido siempre en el mismo barrio en Salamanca, el Alto del Rollo. ¿Le ha influido artísticamente?Es verdad que se ven lugares en la exposición como la calle Colombia o edificios del barrio. Son sitios en los cuales te has criado, les has visto desde niño y han estado siempre presentes en tu vida, así que he querido reflejar lo que me transmiten.¿Hubiera sido un artista diferente de vivir en otro lugar?Seguramente.¿Ha rescatado para esta exposición algún trabajo del que no se acordaba? Sí, hay obras en el Palacio Episcopal que un momento quedaron apartadas. En la Casa de las Conchas también hay piezas que han estado esperando el momento de ser expuestas y en San Eloy prácticamente todo es inédito.¿Y hay algún trabajo del que no se desprendería nunca?Básicamente, la obra en la que aparecen mis hijos. Están pintadas con mucho cariño.¿Se siente reconocido en la ciudad?La verdad es que sí. Salamanca siempre se ha portado muy bien conmigo y como salmantino me siento orgulloso de que se reconozca mi trabajo.¿Qué proyecto tiene entre manos?Ahora mismo estoy intentando que esta exposición antológica se pueda ver en otros rincones de España y que esta última parte del paisaje urbano siga creciendo. Lo estoy haciendo con muchas ganas y ahora no veo el fin a esta etapa.
Fue a raíz de su exposición ‘Apóstol’, que en 2024 se pudo ver en la Catedral Nueva de Salamanca, cuando desde la Diputación Provincial propusieron al artista Ángel Luis Iglesias realizar una muestra antológica que reuniera la mayor parte de su obra. Al proyecto se … sumaron enseguida otras instituciones y el resultado es ‘Antología’. Cinco de los espacios más emblemáticos de la ciudad del Tormes, desde San Eloy hasta Escuelas Menores, proponen un viaje en el tiempo por la trayectoria de este artista salmantino que arranca con sus primeras obras y sus influencias fundamentales, pasando por la etapa en la que el cine era su principal inspiración hasta llegar a sus trabajos más recientes, donde vuelve a reencontrarse con el paisaje urbano.
Es su proyecto expositivo más amplio. Ocupa hasta cinco espacios de la ciudad. ¿Se puede hacer recorriéndolos una lectura biográfica de toda su trayectoria?
La verdad es que sí.
¿Y qué siente al echar la vista atrás?
Me doy cuenta de que a pesar de tener 49 años tengo una trayectoria extensa, y sobre todo prolífica en cuanto a temática.
Concibe ‘Antología’ como una gran intervención urbana. ¿Cómo surgió y qué quería contar a través de los distintos espacios?
Se trata de etapas de mi trayectoria en las que el hilo conductor es el óleo. He descartado otras técnicas e incluso un par de temáticas se quedaron fuera por el hecho de que no había más espacios en la ciudad para exhibirlas. He ocupado cinco salas de las más importantes de la ciudad.
Pintura y cine son sus dos pasiones. ¿Cómo se han ido retroalimentando a lo largo de su trayectoria?
De pequeño, como a la gran mayoría de mi generación, me atraía mucho el cómic. Entonces te fijabas en él e intentabas imitarlo. Luego, fui creciendo y vi cómo esos cómics los llevaban a la gran pantalla y lo que hacía era buscar imágenes de las películas para llevar mi dibujo a otro nivel. Cuando se estrenó ‘La pasión de Cristo’ hice una exposición en Salamanca en la cual la mayoría de los trabajos estaban basados el film y ahí vi un mundo por explorar. En 2012, para otra muestra, contacté con Clint Eastwood, le hice llegar la idea y aceptó ser retratado por mí. A partir de ahí contacté con más gente de Hollywood para hacer otra exposición, lo que me dio juego para retomar el cine épico de súper héroes, que estaba en alza en aquel momento. Luego, en 2014, un amigo presentó un proyecto mío para exponer en el Festival de Cine de San Sebastián, lo cual fue un boom y mucha gente empezó a contactar conmigo, permitiéndome trabajar en lo que había disfrutado desde niño. Esa ha sido mi relación con el cine.
¿Retratista o paisajista, cómo prefiere que se refieran a usted?
Como pintor, ni retratista ni paisajista.
¿Y aborda los retratos de manera muy diferente a como se enfrenta a los paisajes?
Sí y no. Cuando empiezas en la Facultad de Bellas Artes te proponen buscarte un padre para basar tu pintura, intentar no emular al artista pero sí tenerlo como referencia. Entonces empecé a copiar cuadros de Velázquez. Iba mucho al Museo del Prado donde entablé relación con Carmen Garrido, entonces la jefa de gabinete, y creamos un vínculo del que nos retroalimentábamos. Mi evolución técnica se debe a todos los estudios que hice sobre este artista, así como de Sorolla, otro de mis referentes, y eso de evolucionar en el retrato me llevó al paisaje urbano, y a retratar éste no como un paisaje urbano sino como un retrato de edificios.
Salamanca y Madrid son las dos grandes protagonistas de esos que llama ‘retratos urbanos’. ¿Qué intenta atrapar en ellos?
Sobre todo, la luz. Una vez que encuentras la más adecuada tratas de buscar el espacio dentro de esa luz: las perspectivas, los claroscuros… Plasmo espacios conocidos por el hecho de estar vivos, se ve en ellos a mucha gente… Eso es lo que me atrae como artista.
Creció y ha vivido siempre en el mismo barrio en Salamanca, el Alto del Rollo. ¿Le ha influido artísticamente?
Es verdad que se ven lugares en la exposición como la calle Colombia o edificios del barrio. Son sitios en los cuales te has criado, les has visto desde niño y han estado siempre presentes en tu vida, así que he querido reflejar lo que me transmiten.
¿Hubiera sido un artista diferente de vivir en otro lugar?
Seguramente.
¿Ha rescatado para esta exposición algún trabajo del que no se acordaba?
Sí, hay obras en el Palacio Episcopal que un momento quedaron apartadas. En la Casa de las Conchas también hay piezas que han estado esperando el momento de ser expuestas y en San Eloy prácticamente todo es inédito.
¿Y hay algún trabajo del que no se desprendería nunca?
Básicamente, la obra en la que aparecen mis hijos. Están pintadas con mucho cariño.
¿Se siente reconocido en la ciudad?
La verdad es que sí. Salamanca siempre se ha portado muy bien conmigo y como salmantino me siento orgulloso de que se reconozca mi trabajo.
¿Qué proyecto tiene entre manos?
Ahora mismo estoy intentando que esta exposición antológica se pueda ver en otros rincones de España y que esta última parte del paisaje urbano siga creciendo. Lo estoy haciendo con muchas ganas y ahora no veo el fin a esta etapa.
RSS de noticias de espana
