El incendio forestal declarado el viernes en el macizo de Les Gavarres, entre los términos municipales de La Bisbal d’Empordà y Calonge (Gerona), en la muy turística Costa Brava , ha tenido durante la jornada una «evolución favorable», y la previsión es que a lo largo de la noche pueda dar por estabilizado.Unos 475 efectivos de los Bomberos de la Generalitat, más un centenar de integrantes de la Unidad Militar de Emergencias (UME), siguen batiéndose contra el fuego, aunque la sensación, tras una tarde «crítica», es que se ha evitado lo peor, descartándose la posibilidad de un incendio catastrófico, con capacidad de destruir por completo el macizo de las Gavarres, espacio natural protegido, y afectar a las numerosas urbanizaciones diseminadas por la zona.El balance es de 2.300 hectáreas quemadas, la misma que ya se daba el viernes tras las primeras horas de fuego, aunque entonces se sumó toda la superficie perimetrada, una extensión que, vistas las condiciones de calor, falta de humedad y sobre todo de viento, casi se señala como una buena noticia. No se cuentan víctimas personales, sí cuatro edificaciones destruidas, una industria y un refugio de animales, además de afectaciones en viviendas, pero solo en su parte exterior.Noticia relacionada general No No Tres incendios declarados en la misma mañana obligan a desplegar a dos centenares de efectivos en Sevilla Rocío VázquezCuando lo peor ya parecía haber pasado, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, desde el centro de mando de la Bisbal, ha precisado que el incendio sigue activo, pero con una evolución, «dicho con toda la prudencia, favorable». Tanto Illa como el jefe del dispositivo de los Bomberos, David Borrell, han precisado que durante la jornada de hoy la prioridad ha sido proteger el flanco derecho, que es el que amenazaba con penetrar dentro de las Gavarres, en lo que habría sido la peor de las noticias. No ha sido una tarea fácil, tanto por lo accidentado del terreno como por el hecho de que «el bosque quemó mal», en palabras de Illa, con zonas dispersas que no han quedado calcinadas, lo que aumentaba el riesgo de rebrote.Además de quemar mal, las condiciones atmosféricas no han ayudado, tanto por la tramuntana como, principalmente, durante la tarde, por la entrada de viento de mar, la ‘marinada«, lo que ha complicado las labores de extinción. Al viento se ha sumado la falta de humedad y las altas temperaturas, en plena ola de calor, lo que hace prever, si no hay sorpresas, que el fuego no se podrá dar por extinguido hasta mediados de la semana.El operativo trabaja sobre un área de unas 3.400 hectáreas con un despliegue extraordinario efectivos sobre el terreno, 16 medios aéreos —cinco de ellos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica—, ayuda de la UME, además de personal de las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF), Mossos, policía local y agricultores con tractores.«Estamos en las horas críticas del incendio», advertía Borrell desde el Centro de Mando Avanzado cuando se afrontaba una tarde en la que no estaba entonces claro cómo avanzaría. «Nos quedan tres o cuatro horas de sufrimiento», resumía sobre el primer gran fuego de una temporada que se prevé muy complicada.Como medida preventiva, Protecció Civil mantenía confinadas varias poblaciones del Baix Empordà y el Gironès, ampliando el encierro a nuevos núcleos diseminados situados al sur de la carretera C-66, entre La Bisbal d’Empordà y Mont-ras. En conjunto, las restricciones afectan aproximadamente a unas 12.000 personas. No será hasta mañana que se considere la posibilidad de levantar confinamientos.Del mismo modo, Agentes Rurales volvieron a pedir que nadie acceda al macizo de Les Gavarres mientras continúe activo el operativo. Su inspector jefe, Antoni Mur, pidió respetar las restricciones de acceso para no dificultar el trabajo de los equipos de emergencia, mientras que actividades tan populares como la cantada de habaneras de Calella de Palafrugell se han suspendido para evitar precisamente desplazamientos por la zona.Paralelamente, prosigue la investigación sobre el origen del incendio. Los Mossos d’Esquadra mantienen detenido a un operario de una empresa subcontratada por la Generalitat que realizaba trabajos de señalización viaria. La principal hipótesis apunta a que las chispas generadas por una radial utilizada durante esos trabajos iniciaron el fuego, una línea de investigación que los Agentes Rurales consideran, por el momento, la causa más probable del incendio. «Nada de radiales, nada de hacer cosas que no tocan», clamaba Illa ante lo que parece haber sido una imprudencia, bien limitada al operario, bien escalable a los responsables de la subcontrata si es que no dieron a sus trabajadores las indicaciones prohibición que estaban vigentes. El incendio forestal declarado el viernes en el macizo de Les Gavarres, entre los términos municipales de La Bisbal d’Empordà y Calonge (Gerona), en la muy turística Costa Brava , ha tenido durante la jornada una «evolución favorable», y la previsión es que a lo largo de la noche pueda dar por estabilizado.Unos 475 efectivos de los Bomberos de la Generalitat, más un centenar de integrantes de la Unidad Militar de Emergencias (UME), siguen batiéndose contra el fuego, aunque la sensación, tras una tarde «crítica», es que se ha evitado lo peor, descartándose la posibilidad de un incendio catastrófico, con capacidad de destruir por completo el macizo de las Gavarres, espacio natural protegido, y afectar a las numerosas urbanizaciones diseminadas por la zona.El balance es de 2.300 hectáreas quemadas, la misma que ya se daba el viernes tras las primeras horas de fuego, aunque entonces se sumó toda la superficie perimetrada, una extensión que, vistas las condiciones de calor, falta de humedad y sobre todo de viento, casi se señala como una buena noticia. No se cuentan víctimas personales, sí cuatro edificaciones destruidas, una industria y un refugio de animales, además de afectaciones en viviendas, pero solo en su parte exterior.Noticia relacionada general No No Tres incendios declarados en la misma mañana obligan a desplegar a dos centenares de efectivos en Sevilla Rocío VázquezCuando lo peor ya parecía haber pasado, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, desde el centro de mando de la Bisbal, ha precisado que el incendio sigue activo, pero con una evolución, «dicho con toda la prudencia, favorable». Tanto Illa como el jefe del dispositivo de los Bomberos, David Borrell, han precisado que durante la jornada de hoy la prioridad ha sido proteger el flanco derecho, que es el que amenazaba con penetrar dentro de las Gavarres, en lo que habría sido la peor de las noticias. No ha sido una tarea fácil, tanto por lo accidentado del terreno como por el hecho de que «el bosque quemó mal», en palabras de Illa, con zonas dispersas que no han quedado calcinadas, lo que aumentaba el riesgo de rebrote.Además de quemar mal, las condiciones atmosféricas no han ayudado, tanto por la tramuntana como, principalmente, durante la tarde, por la entrada de viento de mar, la ‘marinada«, lo que ha complicado las labores de extinción. Al viento se ha sumado la falta de humedad y las altas temperaturas, en plena ola de calor, lo que hace prever, si no hay sorpresas, que el fuego no se podrá dar por extinguido hasta mediados de la semana.El operativo trabaja sobre un área de unas 3.400 hectáreas con un despliegue extraordinario efectivos sobre el terreno, 16 medios aéreos —cinco de ellos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica—, ayuda de la UME, además de personal de las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF), Mossos, policía local y agricultores con tractores.«Estamos en las horas críticas del incendio», advertía Borrell desde el Centro de Mando Avanzado cuando se afrontaba una tarde en la que no estaba entonces claro cómo avanzaría. «Nos quedan tres o cuatro horas de sufrimiento», resumía sobre el primer gran fuego de una temporada que se prevé muy complicada.Como medida preventiva, Protecció Civil mantenía confinadas varias poblaciones del Baix Empordà y el Gironès, ampliando el encierro a nuevos núcleos diseminados situados al sur de la carretera C-66, entre La Bisbal d’Empordà y Mont-ras. En conjunto, las restricciones afectan aproximadamente a unas 12.000 personas. No será hasta mañana que se considere la posibilidad de levantar confinamientos.Del mismo modo, Agentes Rurales volvieron a pedir que nadie acceda al macizo de Les Gavarres mientras continúe activo el operativo. Su inspector jefe, Antoni Mur, pidió respetar las restricciones de acceso para no dificultar el trabajo de los equipos de emergencia, mientras que actividades tan populares como la cantada de habaneras de Calella de Palafrugell se han suspendido para evitar precisamente desplazamientos por la zona.Paralelamente, prosigue la investigación sobre el origen del incendio. Los Mossos d’Esquadra mantienen detenido a un operario de una empresa subcontratada por la Generalitat que realizaba trabajos de señalización viaria. La principal hipótesis apunta a que las chispas generadas por una radial utilizada durante esos trabajos iniciaron el fuego, una línea de investigación que los Agentes Rurales consideran, por el momento, la causa más probable del incendio. «Nada de radiales, nada de hacer cosas que no tocan», clamaba Illa ante lo que parece haber sido una imprudencia, bien limitada al operario, bien escalable a los responsables de la subcontrata si es que no dieron a sus trabajadores las indicaciones prohibición que estaban vigentes.
El incendio forestal declarado el viernes en el macizo de Les Gavarres, entre los términos municipales de La Bisbal d’Empordà y Calonge (Gerona), en la muy turística Costa Brava, ha tenido durante la jornada una «evolución favorable», y la previsión es que a … lo largo de la noche pueda dar por estabilizado.
Unos 475 efectivos de los Bomberos de la Generalitat, más un centenar de integrantes de la Unidad Militar de Emergencias (UME), siguen batiéndose contra el fuego, aunque la sensación, tras una tarde «crítica», es que se ha evitado lo peor, descartándose la posibilidad de un incendio catastrófico, con capacidad de destruir por completo el macizo de las Gavarres, espacio natural protegido, y afectar a las numerosas urbanizaciones diseminadas por la zona.
El balance es de 2.300 hectáreas quemadas, la misma que ya se daba el viernes tras las primeras horas de fuego, aunque entonces se sumó toda la superficie perimetrada, una extensión que, vistas las condiciones de calor, falta de humedad y sobre todo de viento, casi se señala como una buena noticia. No se cuentan víctimas personales, sí cuatro edificaciones destruidas, una industria y un refugio de animales, además de afectaciones en viviendas, pero solo en su parte exterior.
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Cuando lo peor ya parecía haber pasado, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, desde el centro de mando de la Bisbal, ha precisado que el incendio sigue activo, pero con una evolución, «dicho con toda la prudencia, favorable». Tanto Illa como el jefe del dispositivo de los Bomberos, David Borrell, han precisado que durante la jornada de hoy la prioridad ha sido proteger el flanco derecho, que es el que amenazaba con penetrar dentro de las Gavarres, en lo que habría sido la peor de las noticias. No ha sido una tarea fácil, tanto por lo accidentado del terreno como por el hecho de que «el bosque quemó mal», en palabras de Illa, con zonas dispersas que no han quedado calcinadas, lo que aumentaba el riesgo de rebrote.
Además de quemar mal, las condiciones atmosféricas no han ayudado, tanto por la tramuntana como, principalmente, durante la tarde, por la entrada de viento de mar, la ‘marinada«, lo que ha complicado las labores de extinción. Al viento se ha sumado la falta de humedad y las altas temperaturas, en plena ola de calor, lo que hace prever, si no hay sorpresas, que el fuego no se podrá dar por extinguido hasta mediados de la semana.
El operativo trabaja sobre un área de unas 3.400 hectáreas con un despliegue extraordinario efectivos sobre el terreno, 16 medios aéreos —cinco de ellos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica—, ayuda de la UME, además de personal de las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF), Mossos, policía local y agricultores con tractores.
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«Estamos en las horas críticas del incendio», advertía Borrell desde el Centro de Mando Avanzado cuando se afrontaba una tarde en la que no estaba entonces claro cómo avanzaría. «Nos quedan tres o cuatro horas de sufrimiento», resumía sobre el primer gran fuego de una temporada que se prevé muy complicada.
Como medida preventiva, Protecció Civil mantenía confinadas varias poblaciones del Baix Empordà y el Gironès, ampliando el encierro a nuevos núcleos diseminados situados al sur de la carretera C-66, entre La Bisbal d’Empordà y Mont-ras. En conjunto, las restricciones afectan aproximadamente a unas 12.000 personas. No será hasta mañana que se considere la posibilidad de levantar confinamientos.
Del mismo modo, Agentes Rurales volvieron a pedir que nadie acceda al macizo de Les Gavarres mientras continúe activo el operativo. Su inspector jefe, Antoni Mur, pidió respetar las restricciones de acceso para no dificultar el trabajo de los equipos de emergencia, mientras que actividades tan populares como la cantada de habaneras de Calella de Palafrugell se han suspendido para evitar precisamente desplazamientos por la zona.
Paralelamente, prosigue la investigación sobre el origen del incendio. Los Mossos d’Esquadra mantienen detenido a un operario de una empresa subcontratada por la Generalitat que realizaba trabajos de señalización viaria. La principal hipótesis apunta a que las chispas generadas por una radial utilizada durante esos trabajos iniciaron el fuego, una línea de investigación que los Agentes Rurales consideran, por el momento, la causa más probable del incendio. «Nada de radiales, nada de hacer cosas que no tocan», clamaba Illa ante lo que parece haber sido una imprudencia, bien limitada al operario, bien escalable a los responsables de la subcontrata si es que no dieron a sus trabajadores las indicaciones prohibición que estaban vigentes.
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