Arrancaba el desfile con ímpetu reivindicativo. También lo hacían los políticos, repletas sus bocas con consignas, defendiendo la lucha frente a micrófonos. La tarde no va de perfiles bajos, tampoco de ceder el foco a las decenas de miles de personas que a esta hora todavía marchan por los derechos de la comunidad LGTBI+. Al contrario, el protagonismo de los medios recaía en ellos bajo un sol agotador. Ocurre porque la manifestación por el Orgullo de 2026 coincide con una carrera política, otra de tantas. Esta vez, la que lleva a la Presidencia y Alcaldía de la ciudad cuyas calles esta tarde pisan. El año que viene, Madrid se disputará a sus líderes regionales y las primarias de los partidos están a la vuelta de la esquina en aquellos que se presenta más de un candidato. Así que esta tarde, para la izquierda era oportuno ser vista.En la cabecera, sosteniendo una pancarta con el lema ‘A las calles con orgullo’, son diversas las personalidades políticas de la izquierda que se abanican. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, hasta se atreve con algún baile. «Cuando hablamos de libertades y derechos, hablamos de una ciudadanía que quiere avanzar frente a la extrema derecha», espetaba. De su mismo gobierno, la sonrisa de Óscar López es menos abierta, casi pudorosa. Hace semanas, incluso meses, que el ministro y precandidato socialista al Gobierno regional apenas se muestra en actos populares. Hasta ahora, su perfil ha sido bajo, discreto, y aunque en esta celebración del Orgullo reaparece en primera fila, no lo hace frente a los micrófonos. En 2027 habrá de batirse el duelo con el partido que hace años que gobierna Madrid, el PP de Isabel Díaz Ayuso que, una vez más, no ha sido parte de esta reivindicación. Lo mismo sucede con el alcalde, también ausente y a quien muchos reprochan que haya vestido las calles con pocos colores. La única representación de su partido en la marcha es la del habitual Jaime de los Santos, diputado nacional y vicesecretario de Educación e Igualdad. Vox, fiel a su estilo, tampoco ha hecho acto de presencia. Sí que ha acudido, sin embargo, la ‘izquierda a la izquierda de la izquierda’, de habitual presencia en el Orgullo. Y con ello, otra candidata a la presidencia de la capital, Mónica García. «Son unas primarias que son el primer pistoletazo de salida para quitarle el gobierno a la señora Ayuso, para quitarle un gobierno que ha demostrado que es incapaz, que es desigual», señalaba, para apuntar después que «solo hay que ver que no hay en los últimos años ni una sola declaración de la señora Ayuso que hable de su gestión».Noticia relacionada general No No Orgullo de Madrid 2026: horario, recorrido y cortes de tráfico por el desfile de carrozas Francisco J. JuradoOtras dos vertientes confluían inmersas en la marea de decenas de miles de congregados, la de Podemos y la de Sumar. La ola morada, con su propia carroza, es la encabezada por Ione Belarra e Irene Montero. Será la primera quien intente volver a colocar a su partido en la Asamblea de Madrid. Lo hará porque cree que, según dijo el día que se presentó su candidatura, los «candidatos de cuarta» del PSOE y las «cosas que suenan bien» de Mónica García no destronarán a Ayuso. «A todos esos ayusos y abascales que dicen que esto se debería hacer en la Casa de Campo, que quieren retroceder en derechos, que ponen la bandera LGTBI en las papeleras, pero no bien alto en las instituciones, les decimos que aquí estamos, celebrando y luchando, y que cuando las calles se llenan de orgullo, su odio no tiene cabida», ha afirmado Montero.Y Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, también se presentaba desde temprano y se preguntaba el porqué del apoyo del PP a políticas que considera en exceso conservadoras: «¿Por la mañana se levanta progay y por la tarde se acuesta con Vox?». Tanto los populares como su representante en esta manifestación, Jaime de los Santos, han sido el foco de gran parte de las críticas de Más Madrid, que él trataba de esquivar después con vehemencia, en la misma semana en que su partido no ha apoyado la prohibición de las terapias de conversión en el Congreso. «Llega un señor que viene a mesa puesta, como decía Carla Antonelli, y viene encima a regañarnos a los demás», sentenciaba la actual ministra de Sanidad.«Lo que a mí me da rabia es que no me hayan dedicado en vez de una, dos o tres páginas para poder haber dicho muchas más cosas, por ejemplo, que a las terapias de conversión no hemos votado afirmativamente porque son unos grilleros», se defendía el vicesecretario después de las críticas por sus repuestas en una entrevista en ‘El País’, en la que aseguraba que, si su partido llega al poder, se pedirán «informes psicosociales» para las personas transexuales.Mónica García (izquierda) y Ana Redonddo, en el centro, al inicio de la marcha del Orgullo de hoy en Madrid Tania SieiraDe vuelta a la formación socialista, por las calles marchan también Reyes Maroto, la portavoz municipal de Madrid, y el miembro de la ejecutiva federal y exwaterpolista Víctor Gutiérrez. Ella se disputará la alcaldía con la reciente, y ciertamente inesperada, candidatura de Enma López. Se medirán en unas primarias y después, quien quede en pie, contra el actual regidor del Partido Popular, José Luis Martínez-Almeida. Contra ellos, también Rita Maestre, que procesiona junto a Maroto desde la primera fila.Sucede todo esto mientras caminan los ciudadanos en ropa de colores, algunos con gorras de ‘Make Orgullo Great Again’. Destacan entre la multitud tacones, pelucas y alguna que otra ‘dragqueen’. Dan ellos el color a unas calles sin apenas banderas, en las que algunos buscan refrescarse con pistolas de agua como arma. Otros aprovechan los puestos de bebidas que vendedores ambulantes han instalado en los alrededores, con el tinto de verano cargado de hielo por bandera. «Nosotras tenemos muchísimos amigos que forman parte del colectivo y estamos aquí para apoyarlos. Creemos en una sociedad diversa, en la que todo el mundo quepa», sostienen Silvia, Marisol y Dori, con cuyas espaldas sostienen alas con plumas «reivindicando el plumerío».Jaime de los Santos (PP). EFEEs un acto de celebración por lo conseguido, pero también de memoria de un pasado de represión y de lucha en un presente con tareas todavía pendientes. «Por seguir apoyando, hay todavía muchas agresiones», arguyen Aurelien y Javi, que han venido desde Suiza y organizado sus vacaciones para asistir al desfile. Hace pocos días que en Senegal se aumentó el castigo a la homosexualidad, penada con hasta 10 años de cárcel. Y, en España, aunque con una indiscutible evolución, todavía quedan pequeñas y grandes batallas de las que salir victorioso. Prueba de ello es que el 67% del colectivo evite mostrar afecto en público por temor a reacciones negativas y que un 76.7% identifique zonas de peligro en su propia ciudad, según datos recopilados por Cabify entre los usuarios de su servicio.Por todo ello, las calles de Madrid son escenario de una fiesta que es también una lucha. Como decía la activista Carla Antonelli al comienzo del desfile, con una energía que se reflejaba en las gotas de sudor que resbalaban por su cuello: «No vamos a perder nada, porque, de perder algo, lo habremos perdido absolutamente todo». Arrancaba el desfile con ímpetu reivindicativo. También lo hacían los políticos, repletas sus bocas con consignas, defendiendo la lucha frente a micrófonos. La tarde no va de perfiles bajos, tampoco de ceder el foco a las decenas de miles de personas que a esta hora todavía marchan por los derechos de la comunidad LGTBI+. Al contrario, el protagonismo de los medios recaía en ellos bajo un sol agotador. Ocurre porque la manifestación por el Orgullo de 2026 coincide con una carrera política, otra de tantas. Esta vez, la que lleva a la Presidencia y Alcaldía de la ciudad cuyas calles esta tarde pisan. El año que viene, Madrid se disputará a sus líderes regionales y las primarias de los partidos están a la vuelta de la esquina en aquellos que se presenta más de un candidato. Así que esta tarde, para la izquierda era oportuno ser vista.En la cabecera, sosteniendo una pancarta con el lema ‘A las calles con orgullo’, son diversas las personalidades políticas de la izquierda que se abanican. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, hasta se atreve con algún baile. «Cuando hablamos de libertades y derechos, hablamos de una ciudadanía que quiere avanzar frente a la extrema derecha», espetaba. De su mismo gobierno, la sonrisa de Óscar López es menos abierta, casi pudorosa. Hace semanas, incluso meses, que el ministro y precandidato socialista al Gobierno regional apenas se muestra en actos populares. Hasta ahora, su perfil ha sido bajo, discreto, y aunque en esta celebración del Orgullo reaparece en primera fila, no lo hace frente a los micrófonos. En 2027 habrá de batirse el duelo con el partido que hace años que gobierna Madrid, el PP de Isabel Díaz Ayuso que, una vez más, no ha sido parte de esta reivindicación. Lo mismo sucede con el alcalde, también ausente y a quien muchos reprochan que haya vestido las calles con pocos colores. La única representación de su partido en la marcha es la del habitual Jaime de los Santos, diputado nacional y vicesecretario de Educación e Igualdad. Vox, fiel a su estilo, tampoco ha hecho acto de presencia. Sí que ha acudido, sin embargo, la ‘izquierda a la izquierda de la izquierda’, de habitual presencia en el Orgullo. Y con ello, otra candidata a la presidencia de la capital, Mónica García. «Son unas primarias que son el primer pistoletazo de salida para quitarle el gobierno a la señora Ayuso, para quitarle un gobierno que ha demostrado que es incapaz, que es desigual», señalaba, para apuntar después que «solo hay que ver que no hay en los últimos años ni una sola declaración de la señora Ayuso que hable de su gestión».Noticia relacionada general No No Orgullo de Madrid 2026: horario, recorrido y cortes de tráfico por el desfile de carrozas Francisco J. JuradoOtras dos vertientes confluían inmersas en la marea de decenas de miles de congregados, la de Podemos y la de Sumar. La ola morada, con su propia carroza, es la encabezada por Ione Belarra e Irene Montero. Será la primera quien intente volver a colocar a su partido en la Asamblea de Madrid. Lo hará porque cree que, según dijo el día que se presentó su candidatura, los «candidatos de cuarta» del PSOE y las «cosas que suenan bien» de Mónica García no destronarán a Ayuso. «A todos esos ayusos y abascales que dicen que esto se debería hacer en la Casa de Campo, que quieren retroceder en derechos, que ponen la bandera LGTBI en las papeleras, pero no bien alto en las instituciones, les decimos que aquí estamos, celebrando y luchando, y que cuando las calles se llenan de orgullo, su odio no tiene cabida», ha afirmado Montero.Y Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, también se presentaba desde temprano y se preguntaba el porqué del apoyo del PP a políticas que considera en exceso conservadoras: «¿Por la mañana se levanta progay y por la tarde se acuesta con Vox?». Tanto los populares como su representante en esta manifestación, Jaime de los Santos, han sido el foco de gran parte de las críticas de Más Madrid, que él trataba de esquivar después con vehemencia, en la misma semana en que su partido no ha apoyado la prohibición de las terapias de conversión en el Congreso. «Llega un señor que viene a mesa puesta, como decía Carla Antonelli, y viene encima a regañarnos a los demás», sentenciaba la actual ministra de Sanidad.«Lo que a mí me da rabia es que no me hayan dedicado en vez de una, dos o tres páginas para poder haber dicho muchas más cosas, por ejemplo, que a las terapias de conversión no hemos votado afirmativamente porque son unos grilleros», se defendía el vicesecretario después de las críticas por sus repuestas en una entrevista en ‘El País’, en la que aseguraba que, si su partido llega al poder, se pedirán «informes psicosociales» para las personas transexuales.Mónica García (izquierda) y Ana Redonddo, en el centro, al inicio de la marcha del Orgullo de hoy en Madrid Tania SieiraDe vuelta a la formación socialista, por las calles marchan también Reyes Maroto, la portavoz municipal de Madrid, y el miembro de la ejecutiva federal y exwaterpolista Víctor Gutiérrez. Ella se disputará la alcaldía con la reciente, y ciertamente inesperada, candidatura de Enma López. Se medirán en unas primarias y después, quien quede en pie, contra el actual regidor del Partido Popular, José Luis Martínez-Almeida. Contra ellos, también Rita Maestre, que procesiona junto a Maroto desde la primera fila.Sucede todo esto mientras caminan los ciudadanos en ropa de colores, algunos con gorras de ‘Make Orgullo Great Again’. Destacan entre la multitud tacones, pelucas y alguna que otra ‘dragqueen’. Dan ellos el color a unas calles sin apenas banderas, en las que algunos buscan refrescarse con pistolas de agua como arma. Otros aprovechan los puestos de bebidas que vendedores ambulantes han instalado en los alrededores, con el tinto de verano cargado de hielo por bandera. «Nosotras tenemos muchísimos amigos que forman parte del colectivo y estamos aquí para apoyarlos. Creemos en una sociedad diversa, en la que todo el mundo quepa», sostienen Silvia, Marisol y Dori, con cuyas espaldas sostienen alas con plumas «reivindicando el plumerío».Jaime de los Santos (PP). EFEEs un acto de celebración por lo conseguido, pero también de memoria de un pasado de represión y de lucha en un presente con tareas todavía pendientes. «Por seguir apoyando, hay todavía muchas agresiones», arguyen Aurelien y Javi, que han venido desde Suiza y organizado sus vacaciones para asistir al desfile. Hace pocos días que en Senegal se aumentó el castigo a la homosexualidad, penada con hasta 10 años de cárcel. Y, en España, aunque con una indiscutible evolución, todavía quedan pequeñas y grandes batallas de las que salir victorioso. Prueba de ello es que el 67% del colectivo evite mostrar afecto en público por temor a reacciones negativas y que un 76.7% identifique zonas de peligro en su propia ciudad, según datos recopilados por Cabify entre los usuarios de su servicio.Por todo ello, las calles de Madrid son escenario de una fiesta que es también una lucha. Como decía la activista Carla Antonelli al comienzo del desfile, con una energía que se reflejaba en las gotas de sudor que resbalaban por su cuello: «No vamos a perder nada, porque, de perder algo, lo habremos perdido absolutamente todo».
Arrancaba el desfile con ímpetu reivindicativo. También lo hacían los políticos, repletas sus bocas con consignas, defendiendo la lucha frente a micrófonos. La tarde no va de perfiles bajos, tampoco de ceder el foco a las decenas de miles de personas que a esta hora … todavía marchan por los derechos de la comunidad LGTBI. Al contrario, El protagonismo de los medios recaía en ellos bajo un sol agotador. Ocurre porque la manifestación por el Orgullo de 2026 coincide con una carrera política, otra de tantas. Esta vez, la que lleva a la Presidencia y Alcaldía de Madrid, cuyas calles esta tarde pisan. El año que viene, se disputará a sus líderes regionales y las primarias de los partidos están a la vuelta de la esquina en aquellos que se presenta más de un candidato. Así que esta tarde, para la izquierda era oportuno mostrarse.
En la cabecera, sujetando una pancarta con el lema ‘A las calles con orgullo’, numerosas personalidades políticas de la izquierda se abanicaban al comienzo de la manifestación. Por las calles procesiona en estos momentos el ministro y precandidato socialista al Gobierno regional, Óscar López, que hace semanas, incluso meses, que apenas se muestra en actos populares. Hasta ahora, su perfil ha sido bajo, discreto.
En 2027 tendrá que batirse el duelo con el partido que hace años que gobierna Madrid, el PP de Isabel Díaz Ayuso, que este año, una vez más, no ha sido parte de esta reivindicación. Lo mismo sucede con el alcalde. La única representación de su partido en el espacio es la del habitual Jaime de los Santos, diputado nacional y vicesecretario de Educación e Igualdad de los populares. Vox, fiel a su estilo, tampoco ha hecho acto de presencia.
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Sí está otra candidata a la presidencia de la capital, Mónica García, quien se ha pronunciado: «Son unas primarias que son el primer pistoletazo de salida para quitarle el gobierno a la señora Ayuso, para quitarle un gobierno que ha demostrado que es incapaz, que es desigual». «Solo hay que ver que no hay en los últimos años ni una sola declaración de la señora Ayuso que hable de su gestión», continuaba en declaraciones a los medios.
Es ‘la izquierda a la izquierda de la izquierda’, habitual presencia en esta reivindicación. Dos vertientes confluían inmersas en la marea de ciudadanos, la de Podemos y la de Sumar. La ola morada, con su propia carroza, está encabezada por Ione Belarra e Irene Montero. Será la primera quien intente volver a colocar a su partido en la Asamblea de Madrid. Lo hará porque cree que, según dijo el día que se presentó su candidatura, los «candidatos de cuarta» del PSOE y las «cosas que suenan bien» de Mónica Garcí no destronarán a Ayuso. Y Antonio Maíllo, portavoz de Izquierda Unida, también se presentaba desde temprano y se preguntaba el porqué del apoyo del PP a políticas que considera en exceso conservadoras: «¿Por la mañana se levanta progay y por la tarde se acuesta con Vox?».
Jaime de los Santos y el PP han sido el foco de gran parte de las críticas de Más Madrid, que él trataba de esquivar después con vehemencia, en la misma semana en que su partido no ha apoyado la prohibición de las terapias de conversión en el Congreso. «Llega un señor que viene a mesa puesta, como decía Carla Antonelli, después de años de lucha, después de años en los que gente como Carla se ha partido la cara por defender estos derechos y viene encima a regañarnos a los demás», sentenciaba la actual ministra de Sanidad.

(Tania Sieira)
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De vuelta a la formación socialista, se ha personado en la manifestación también Reyes Maroto, la secretaria general del PSOE de Madrid, y el miembto de la ejecutiva federal y exwaterpolista Víctor Gutiérrez. Ella se disputará la alcaldía con la reciente, y ciertamente inesperada, candidatura de Enma López. Se medirán en unas primarias y después, quien quede en pie, contra el actual regidor, del Partido Popular, José Luis Martínez-Almeida. Contra ellos, también Rita Maestre, que sonreía junto a Maroto desde la primera fila.
Sucede todo esto mientras caminan los ciudadanos en ropa de colores, algunos con gorras de ‘Make Orgullo Grest Again’, en un acto de celebración por lo conseguido, pero también de memoria de un pasado de represión, y lucha de un presente con tareas pendientes. Hace pocos días que en Senegal se aumentó la condena a la homosexualidad, penada con hasta 10 años de cárcel.

(EFE)
Y en España, aunque con una indiscutible evolución, todavía quedan pequeñas y grandes batallas de las que salir victorioso. Prueba de ello es que el 67% del colectivo evite mostrar afecto en público por temor a reacciones negativas y que un 76.7% identifique zonas de peligro en su propia ciudad, según datos recopilados por Cabify entre los usuarios de su servicio. Por todo ello, pero también por celebrar lo conseguido, decenas de miles de personas han vuelto a las calles.
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