El Racing de Santander vuelve a Primera División. El triunfo de los cántabros ante el Valladolid, sumado a la victoria del Las Palmas en Almería, ha convertido en realidad matemática el regreso a la máxima categoría del fútbol nacional 14 años después. Un hecho pone en perspectiva el tiempo transcurrido: el penúltimo gol del Racing en Primera lo marcó un joven —y casi recién aterrizado en España— delantero uruguayo, Cristhian Stuani. El punta, hoy en el Girona, cumplirá 40 años en octubre.
El club cántabro, con su 24.ª victoria en el campeonato, pone fin a sus penurias y alcanza el ascenso con dos jornadas de antelación
El Racing de Santander vuelve a Primera División. El triunfo de los cántabros ante el Valladolid, sumado a la victoria del Las Palmas en Almería, ha convertido en realidad matemática el regreso a la máxima categoría del fútbol nacional 14 años después. Un hecho pone en perspectiva el tiempo transcurrido: el penúltimo gol del Racing en Primera lo marcó un joven —y casi recién aterrizado en España— delantero uruguayo, Cristhian Stuani. El punta, hoy en el Girona, cumplirá 40 años en octubre.
Durante estos casi tres lustros, el Racing, uno de los diez equipos fundadores de la Liga (y el único que se ganó ese derecho compitiendo en eliminatorias) se ha comportado como un zepelín de plomo. Aunque cuando baja un peldaño deportivo, no digamos ya dos, se espera de los cántabros que compitan por volar en lo alto de la clasificación, el conjunto de El Sardinero ha arrastrado largo un lastre de plomo que evitaba su ascenso. Un concurso de acreedores, un magnate propietario que hoy cumple condena en Suiza y un histórico plante de jugadores para expulsar a una directiva sospechosa de vivir del -y no para el- club formaban parte de ese pesado bagaje.
Histórico sábado en Santander
El triunfo en El Sardinero ante el Valladolid, sumado a la victoria del Las Palmas en Almería, provoca la gran fiesta cántabra
Inevitablemente, esos hechos se contagiaron a lo deportivo: ventas prematuras de talento, fichajes de bajo fuste y muchos partidos en campos y ante rivales con poca historia. La llegada de una nueva propiedad y una estabilidad inédita en el banquillo restaron peso a ese lastre. José Alberto López suma ya 157 partidos —tres años y medio— al frente de la nave verdiblanca. Para encontrar un entrenador que haya permanecido en el club dos años consecutivos hay que viajar a 1992, cuando Felines logró completar dos cursos seguidos en el Racing. Hasta el actual técnico, nadie igualó esa marca.
Pero pese al fin del concurso de acreedores y la mejora deportiva, el Racing de Santander no ha dejado de ser un zepelín de plomo, precisamente por, y gracias, a José Alberto. El técnico asturiano apostó a partir del 2023 por un sistema de ataque desbocado caótico para el rival, bautizado como rock and roll. Y dentro de ese rock and roll, Led Zeppelin -el zepelín de plomo- crea una analogía casi perfecta. Como Led Zeppelin, el Racing de José Alberto se construye sobre dos grandes solistas. Iñigo Vicente, con ocho goles y 15 asistencias este curso, lleva la voz cantante, y en esta analogía sería Robert Plant, la voz flamígera del grupo británico. Andrés Martín (22 goles y 8 asistencias hasta el partido contra el Valladolid) es un jugador de rachas eléctricas, como Jimmy Page a la guitarra. Pero el zepelín del Racing estaba hecho de plomo.
Los protagonistas
El ritmo del equipo de José Alberto se construye sobre Iñigo Vicente, que sería Robert Plant, y Andrés Martín, eléctrico como Jimmy Page a la guitarra
En el 2024, el equipo se cayó en los dos últimos encuentros y no sumó el punto para jugar el playoff de ascenso. En el 2025, un Mirandés para la historia pintó la cara de un Racing que en mayo daba ya síntomas de arrastre. Esta temporada, con Chema Aragón como director deportivo, el Racing logró sumar a dos jugadores que dieron el ritmo y equilibrio que el equipo necesitaba. Lo que en Led Zeppelin, por seguir con la analogía, daban John Paul Jones y John Bonham. Uno es el internacional colombiano Gustavo Puerta, que ha destacado tanto que en Santander se habla de ofertas de hasta 20 millones de euros por hacerse con sus servicios. Peio Canales, cedido por el Athletic, ha demostrado ser, asimismo, el pulmón con talento que el equipo necesitaba.
Aún así, este curso hubo fases de plomo. El pasado 5 de abril, el Racing cayó en Andorra por 6-2. Todo se puso en duda, incluso la continuidad de José Alberto. Cinco días después, el equipo se rehizo ganando por un contundente 5-1 al Almería, un rival directo por el ascenso.

En Andorra, el plomo. En Santander, el zepelín. Con el objetivo cumplido, la afición cántabra se prepara para celebrar el ascenso, donde también existe una ligera dosis de plomo. El club, enfrentado al Ayuntamiento por la reforma de El Sardinero, anunció que no asistirá al edificio consistorial para celebrar el cambio de categoría, que pretende festejar en su estadio.
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