Se acaban las metas volantes de este ciclo electoral. Con las andaluzas de este domingo son cuatro las autonomías que en apenas seis meses se han sometido a las urnas. Y esta noche se confirmará, con toda seguridad, que el PP es el primer partido —a mucha distancia del segundo— en todas ellas. Para Génova la estrategia del goteo electoral debía servir para acumular victorias, desgastar al PSOE con debacles consecutivas y reducir su dependencia de Vox . El último objetivo se vio más frustrado de lo previsto, sobre todo en algunos territorios, aunque la correlación de fuerzas en la derecha sigue estando muy clara. Esta noche llega la última oportunidad.Las elecciones en Andalucía —por el tamaño de la comunidad, por ser la región más poblada de España y, sobre todo, por la relevancia que tiene para el PP consolidarse como partido hegemónico en un territorio con raíces socialistas— las afrontan como «la batalla final», la más importante de esta tanda. Y si las expectativas del partido se cumplen y Juanma Moreno firma una nueva mayoría absoluta, la lectura nacional que haga el PP será muy clara. En el núcleo duro de Alberto Núñez Feijóo dan por hecho que se producirá un «efecto arrastre» hacia las siglas populares . Cuentan con un subidón para la marca y un revulsivo interno para sus filas. Puede ser, reflexionan, el «impulso definitivo» para llegar a la Moncloa, con independencia de cuándo se celebren las generales. Como muy tarde, apuntan, serán en el verano de 2027. Está por ver si antes. Pero en Génova trabajarán desde el lunes, con la resaca política que deje Andalucía, como si ese escenario pudiera llegar «en cualquier momento». Noticia relacionada general No No Haz el test de voto para saber qué partido piensa como tú S. A.La gran baza con la que cuentan es el drama que pueden sufrir los socialistas si, como todo parece indicar, María Jesús Montero hunde el suelo electoral del PSOE andaluz. La decisión de la fecha no depende del PP sino del presidente del Gobierno. La sensación que tiene el entorno más íntimo de Feijóo es que Pedro Sánchez no tendrá incentivos para un adelanto electoral que no ha visto hasta ahora. Y consideran que los problemas judiciales para su partido y su familia solo «empeorarán» con los juicios pendientes y las investigaciones en marcha. Aun así, la orden que ha dado la secretaría general que encabeza Miguel Tellado es prepararse como si las generales pudieran llegar en cualquier momento por sorpresa. «Ese sí será el partido del siglo» , zanjan en la sede nacional popular.Feijóo se juega mucho en estos comicios y distintos dirigentes consultados por ABC reconocen que «necesita la mayoría absoluta exactamente igual que Juanma». Aunque el resto de citas autonómicas terminaron en victoria, María Guardiola siguió necesitando a Vox en Extremadura; Jorge Azcón tuvo un resultado inferior al esperado en Aragón y Alfonso Fernández Mañueco —que mejoró el resultado esperado— también tendrá que pactar con Vox en Castilla y León. Si se confirma la absoluta de Moreno, «el cierre de este ciclo queda con un sabor muy dulce, una sensación de que esto ya no se puede frenar», aseguran también a este periódico.La lectura no termina ahí. Feijóo ha participado muy activamente en la campaña, aunque solo ha compartido un gran mitin con Moreno. Fue durante el acto central de hace una semana, el pasado domingo, en Málaga. El PP andaluz no ha querido contar con más dirigentes nacionales con la única excepción de Borja Sémper , recién incorporado al ruedo político tras estar de baja durante diez meses. Elías Bendodo y Juan Bravo, ambos exconsejeros andaluces, son los únicos que han estado en la campaña. No lo ha hecho ningún otro: ni Tellado, ni la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, ni el resto de vicesecretarios u otros diputados nacionales que han tenido espacio en otras autonomías. Tampoco se han prodigado presidentes autonómicos. La idea en Andalucía estuvo muy clara desde el principio: evitar cualquier polémica nacional, no dejar que sus mensajes —en clave estrictamente autonómica— se vieran contaminados y limitar al máximo la presencia de dirigentes de fuera del territorio. La excepción de Sémper encaja con el planteamiento de Moreno por su propio perfil político: un discurso moderado, un político amable, que no genera rechazos, que no emplea tono duro y que en la Junta consideraron que solo podía sumar. Y la de Feijóo, como ya ocurrió en 2022, tiene que ver con la enorme sintonía que comparte con Moreno, con su modelo político y con una alianza implícita que no pasa desapercibida entre las filas populares. «Es la manera de compartir un éxito político que para el presidente nacional es muy relevante», zanjan.En realidad, si algo ha demostrado esta campaña es que Juanma Moreno ha terminado de consolidar una marca propia muy por encima de las siglas del partido. Algo similar a lo que logró Feijóo durante su etapa de presidente autonómico, cuando ni siquiera tenía que echar mano de la marca nacional. Ocurre, además, que el líder gallego se siente muy cómodo con el discurso del andaluz y no dudó en reconocerlo en ese mitin compartido en Málaga: «Hay mucho en juego, os lo aseguro. Hay que elegir entre dos modelos. Ahora que la decencia cotiza a la baja en España es más necesario que nunca tener a un presidente que preside una comunidad y un partido decente. Que ejerce la moderación y la centralidad». El jueves, durante su intervención final, fue todavía más lejos: «Quiero para España el modelo andaluz» . Y por eso, también hay dirigentes que auguran una «lectura en clave interna» en cuanto pase este domingo. Se acaban las metas volantes de este ciclo electoral. Con las andaluzas de este domingo son cuatro las autonomías que en apenas seis meses se han sometido a las urnas. Y esta noche se confirmará, con toda seguridad, que el PP es el primer partido —a mucha distancia del segundo— en todas ellas. Para Génova la estrategia del goteo electoral debía servir para acumular victorias, desgastar al PSOE con debacles consecutivas y reducir su dependencia de Vox . El último objetivo se vio más frustrado de lo previsto, sobre todo en algunos territorios, aunque la correlación de fuerzas en la derecha sigue estando muy clara. Esta noche llega la última oportunidad.Las elecciones en Andalucía —por el tamaño de la comunidad, por ser la región más poblada de España y, sobre todo, por la relevancia que tiene para el PP consolidarse como partido hegemónico en un territorio con raíces socialistas— las afrontan como «la batalla final», la más importante de esta tanda. Y si las expectativas del partido se cumplen y Juanma Moreno firma una nueva mayoría absoluta, la lectura nacional que haga el PP será muy clara. En el núcleo duro de Alberto Núñez Feijóo dan por hecho que se producirá un «efecto arrastre» hacia las siglas populares . Cuentan con un subidón para la marca y un revulsivo interno para sus filas. Puede ser, reflexionan, el «impulso definitivo» para llegar a la Moncloa, con independencia de cuándo se celebren las generales. Como muy tarde, apuntan, serán en el verano de 2027. Está por ver si antes. Pero en Génova trabajarán desde el lunes, con la resaca política que deje Andalucía, como si ese escenario pudiera llegar «en cualquier momento». Noticia relacionada general No No Haz el test de voto para saber qué partido piensa como tú S. A.La gran baza con la que cuentan es el drama que pueden sufrir los socialistas si, como todo parece indicar, María Jesús Montero hunde el suelo electoral del PSOE andaluz. La decisión de la fecha no depende del PP sino del presidente del Gobierno. La sensación que tiene el entorno más íntimo de Feijóo es que Pedro Sánchez no tendrá incentivos para un adelanto electoral que no ha visto hasta ahora. Y consideran que los problemas judiciales para su partido y su familia solo «empeorarán» con los juicios pendientes y las investigaciones en marcha. Aun así, la orden que ha dado la secretaría general que encabeza Miguel Tellado es prepararse como si las generales pudieran llegar en cualquier momento por sorpresa. «Ese sí será el partido del siglo» , zanjan en la sede nacional popular.Feijóo se juega mucho en estos comicios y distintos dirigentes consultados por ABC reconocen que «necesita la mayoría absoluta exactamente igual que Juanma». Aunque el resto de citas autonómicas terminaron en victoria, María Guardiola siguió necesitando a Vox en Extremadura; Jorge Azcón tuvo un resultado inferior al esperado en Aragón y Alfonso Fernández Mañueco —que mejoró el resultado esperado— también tendrá que pactar con Vox en Castilla y León. Si se confirma la absoluta de Moreno, «el cierre de este ciclo queda con un sabor muy dulce, una sensación de que esto ya no se puede frenar», aseguran también a este periódico.La lectura no termina ahí. Feijóo ha participado muy activamente en la campaña, aunque solo ha compartido un gran mitin con Moreno. Fue durante el acto central de hace una semana, el pasado domingo, en Málaga. El PP andaluz no ha querido contar con más dirigentes nacionales con la única excepción de Borja Sémper , recién incorporado al ruedo político tras estar de baja durante diez meses. Elías Bendodo y Juan Bravo, ambos exconsejeros andaluces, son los únicos que han estado en la campaña. No lo ha hecho ningún otro: ni Tellado, ni la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, ni el resto de vicesecretarios u otros diputados nacionales que han tenido espacio en otras autonomías. Tampoco se han prodigado presidentes autonómicos. La idea en Andalucía estuvo muy clara desde el principio: evitar cualquier polémica nacional, no dejar que sus mensajes —en clave estrictamente autonómica— se vieran contaminados y limitar al máximo la presencia de dirigentes de fuera del territorio. La excepción de Sémper encaja con el planteamiento de Moreno por su propio perfil político: un discurso moderado, un político amable, que no genera rechazos, que no emplea tono duro y que en la Junta consideraron que solo podía sumar. Y la de Feijóo, como ya ocurrió en 2022, tiene que ver con la enorme sintonía que comparte con Moreno, con su modelo político y con una alianza implícita que no pasa desapercibida entre las filas populares. «Es la manera de compartir un éxito político que para el presidente nacional es muy relevante», zanjan.En realidad, si algo ha demostrado esta campaña es que Juanma Moreno ha terminado de consolidar una marca propia muy por encima de las siglas del partido. Algo similar a lo que logró Feijóo durante su etapa de presidente autonómico, cuando ni siquiera tenía que echar mano de la marca nacional. Ocurre, además, que el líder gallego se siente muy cómodo con el discurso del andaluz y no dudó en reconocerlo en ese mitin compartido en Málaga: «Hay mucho en juego, os lo aseguro. Hay que elegir entre dos modelos. Ahora que la decencia cotiza a la baja en España es más necesario que nunca tener a un presidente que preside una comunidad y un partido decente. Que ejerce la moderación y la centralidad». El jueves, durante su intervención final, fue todavía más lejos: «Quiero para España el modelo andaluz» . Y por eso, también hay dirigentes que auguran una «lectura en clave interna» en cuanto pase este domingo.
Se acaban las metas volantes de este ciclo electoral. Con las andaluzas de este domingo son cuatro las autonomías que en apenas seis meses se han sometido a las urnas. Y esta noche se confirmará, con toda seguridad, que el PP es el primer partido — … a mucha distancia del segundo— en todas ellas. Para Génova la estrategia del goteo electoral debía servir para acumular victorias, desgastar al PSOE con debacles consecutivas y reducir su dependencia de Vox. El último objetivo se vio más frustrado de lo previsto, sobre todo en algunos territorios, aunque la correlación de fuerzas en la derecha sigue estando muy clara. Esta noche llega la última oportunidad.
Las elecciones en Andalucía —por el tamaño de la comunidad, por ser la región más poblada de España y, sobre todo, por la relevancia que tiene para el PP consolidarse como partido hegemónico en un territorio con raíces socialistas— las afrontan como «la batalla final», la más importante de esta tanda. Y si las expectativas del partido se cumplen y Juanma Moreno firma una nueva mayoría absoluta, la lectura nacional que haga el PP será muy clara.
En el núcleo duro de Alberto Núñez Feijóo dan por hecho que se producirá un «efecto arrastre» hacia las siglas populares. Cuentan con un subidón para la marca y un revulsivo interno para sus filas. Puede ser, reflexionan, el «impulso definitivo» para llegar a la Moncloa, con independencia de cuándo se celebren las generales. Como muy tarde, apuntan, serán en el verano de 2027. Está por ver si antes. Pero en Génova trabajarán desde el lunes, con la resaca política que deje Andalucía, como si ese escenario pudiera llegar «en cualquier momento».
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La gran baza con la que cuentan es el drama que pueden sufrir los socialistas si, como todo parece indicar, María Jesús Montero hunde el suelo electoral del PSOE andaluz. La decisión de la fecha no depende del PP sino del presidente del Gobierno. La sensación que tiene el entorno más íntimo de Feijóo es que Pedro Sánchez no tendrá incentivos para un adelanto electoral que no ha visto hasta ahora. Y consideran que los problemas judiciales para su partido y su familia solo «empeorarán» con los juicios pendientes y las investigaciones en marcha. Aun así, la orden que ha dado la secretaría general que encabeza Miguel Tellado es prepararse como si las generales pudieran llegar en cualquier momento por sorpresa. «Ese sí será el partido del siglo», zanjan en la sede nacional popular.
Feijóo se juega mucho en estos comicios y distintos dirigentes consultados por ABC reconocen que «necesita la mayoría absoluta exactamente igual que Juanma». Aunque el resto de citas autonómicas terminaron en victoria, María Guardiola siguió necesitando a Vox en Extremadura; Jorge Azcón tuvo un resultado inferior al esperado en Aragón y Alfonso Fernández Mañueco —que mejoró el resultado esperado— también tendrá que pactar con Vox en Castilla y León. Si se confirma la absoluta de Moreno, «el cierre de este ciclo queda con un sabor muy dulce, una sensación de que esto ya no se puede frenar», aseguran también a este periódico.
La lectura no termina ahí. Feijóo ha participado muy activamente en la campaña, aunque solo ha compartido un gran mitin con Moreno. Fue durante el acto central de hace una semana, el pasado domingo, en Málaga. El PP andaluz no ha querido contar con más dirigentes nacionales con la única excepción de Borja Sémper, recién incorporado al ruedo político tras estar de baja durante diez meses. Elías Bendodo y Juan Bravo, ambos exconsejeros andaluces, son los únicos que han estado en la campaña. No lo ha hecho ningún otro: ni Tellado, ni la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, ni el resto de vicesecretarios u otros diputados nacionales que han tenido espacio en otras autonomías. Tampoco se han prodigado presidentes autonómicos.
La idea en Andalucía estuvo muy clara desde el principio: evitar cualquier polémica nacional, no dejar que sus mensajes —en clave estrictamente autonómica— se vieran contaminados y limitar al máximo la presencia de dirigentes de fuera del territorio. La excepción de Sémper encaja con el planteamiento de Moreno por su propio perfil político: un discurso moderado, un político amable, que no genera rechazos, que no emplea tono duro y que en la Junta consideraron que solo podía sumar. Y la de Feijóo, como ya ocurrió en 2022, tiene que ver con la enorme sintonía que comparte con Moreno, con su modelo político y con una alianza implícita que no pasa desapercibida entre las filas populares. «Es la manera de compartir un éxito político que para el presidente nacional es muy relevante», zanjan.
En realidad, si algo ha demostrado esta campaña es que Juanma Moreno ha terminado de consolidar una marca propia muy por encima de las siglas del partido. Algo similar a lo que logró Feijóo durante su etapa de presidente autonómico, cuando ni siquiera tenía que echar mano de la marca nacional. Ocurre, además, que el líder gallego se siente muy cómodo con el discurso del andaluz y no dudó en reconocerlo en ese mitin compartido en Málaga: «Hay mucho en juego, os lo aseguro. Hay que elegir entre dos modelos. Ahora que la decencia cotiza a la baja en España es más necesario que nunca tener a un presidente que preside una comunidad y un partido decente. Que ejerce la moderación y la centralidad». El jueves, durante su intervención final, fue todavía más lejos: «Quiero para España el modelo andaluz». Y por eso, también hay dirigentes que auguran una «lectura en clave interna» en cuanto pase este domingo.
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