El PSPV-PSOE se anticipó el fin de semana pasado al final amargo de un carrusel electoral desastroso para los socialistas y a las lecturas que se van a hacer sobre el mismo. La federación aprovechó que el foco estaba en Andalucía para movilizar a los suyos y hacer una llamada a la unidad a un año de los comicios autonómicos y municipales en la Comunidad Valenciana.La celebración del Comité Nacional, máximo órgano entre congresos, no fue casual. Sirvió para lanzar la campaña a la Generalitat de su secretaria general, la ministra Diana Morant, para anunciar primarias abiertas y para ofrecer una imagen de la líder rodeada de pesos pesados del partido y de figuras históricas, como el expresidente autonómico Ximo Puig.«Cuando estamos divididos y cada uno trabaja para gestionar su día después, no nos va bien. El día después es hoy. Es ahora», señaló Morant preparando a los suyos para otra derrota territorial, sabedora de que lidera un partido muy dado a las batallas internas.El cierre de filas fue total a la espera de que las urnas confirmen el mal pronóstico que deparan las encuestas en Andalucía para su hasta hace poco compañera en el Consejo de Ministros. La previsible derrota de la exvicepresidenta María Jesús Montero, hasta hace poco ‘número dos’ de Pedro Sánchez en el Gobierno, se sumará a la de Pilar Alegría, otra mujer fuerte del Ejecutivo central a la que Moncloa situó sin éxito como candidata en Aragón.El entorno de Morant defiende que el caso valenciano es singular frente a las debacles en Andalucía y AragónConscientes de los análisis que volverán a aflorar en los próximos días sobre la estrategia —hasta ahora fallida— de Sánchez de colocar a sus ministros como cabezas de cartel en las regiones, el equipo de Morant quiere aislar su liderazgo y diferenciarlo de los anteriores.Fuentes consultadas por ABC rechazan cualquier paralelismo con los casos de Montero y Alegría. «La Comunidad Valenciana en estos momentos tiene unas características propias que hacen posible que podamos volver a gobernar las instituciones», aseveran, sumando con Compromís. A poco más de 300 días de la cita con las urnas, «hay partido».En ese sentido, Morant ha intensificado en los últimos meses su agenda en las tres provincias, sobre todo en acontecimientos festivos importantes. De hecho, en marzo excusó su ausencia de una sesión de control al Gobierno en el Senado con un encuentro con la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, que no figuraba en sus agendas oficiales. Ese mismo día desfilaron juntas, en calidad de dirigentes socialistas, en la ofrenda de las Fallas de Valencia.No obstante, otras voces dentro de la organización —en conversación con este diario— observan con inquietud una dualidad de cargos que no ha beneficiado, más bien lo contrario, a otras candidatas.Nadie ve viable la búsqueda de un recambio para disputar la Generalitat a Juanfran Pérez Llorca, que si bien no ha sido confirmado como cartel electoral del PP todavía, sería la opción de Génova para mantener un territorio clave marcado por la tragedia de la dana.El 70% de los españoles no conocen a la ministra de Ciencia, según el CIS Pero sí hay discrepancias a la hora de situar el momento de la desconexión del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Alegría se fue de Madrid demasiado tarde, advierten, y lo pagó. «Los tiempos son importantes», indican.Las mismas fuentes sugieren que Morant debería dejar la cartera y desligarse de Sánchez —también de esa idea de partido teledirigido desde Moncloa— en otoño, cuando está previsto que se oficialice su candidatura y arranque una larga precampaña. Pese al anuncio de primarias, y salvo sorpresa, no tendrá rivales internos y hará tándem con Pilar Bernabé como candidata a la Alcaldía de Valencia.En su entorno descartan una salida inminente del Ejecutivo. Entienden que es perfectamente compatible mantener las dos agendas para poder «defender los intereses valencianos» dentro del Consejo de Ministros y no ven sentido a dejar un cargo que le da notoriedad, pese a que el 70% de los encuestados en el barómetro del CIS de abril dicen no conocerla.La media de los sondeos, de momento, ofrece un escenario en el que la derecha volvería a gobernar en la Comunidad Valenciana por el empuje de Vox; Compromís cogería brío y el PSPV igualaría resultados pese a la crisis institucional que se saldó con la dimisión del expresidente popular Carlos Mazón. Es, precisamente, a lo que se agarran los socialistas: tienen todavía un año para plantar cara al PP.Descomposición en AlmussafesY en medio de los debates sobre lo que todavía está por venir, la dirección del PSPV-PSOE observa cómo su segundo feudo en la provincia de Valencia desaparece. La crisis abierta en Almussafes tras la expulsión del alcalde, Toni González, denunciado por acoso laboral y sexual por dos mujeres ante los órganos del partido, ha desembocado en la pérdida total de representación institucional en un municipio en el que gobernaban con mayoría absoluta desde 2015 y con la agrupación local en manos de una gestora.Los seis ediles socialistas —a los que se suma un séptimo independiente— también han sido expulsados de la formación esta misma semana por apoyar a González. Mantienen su inocencia y la tesis de que se trata de una venganza política de Morant y de la secretaria de Organización del PSOE, la valenciana Rebeca Torró, por haber apoyado al líder provincial Carlos Fernández Bielsa cuando se presentó contra la primera a las primarias para liderar el partido. Un proceso que no se llegó a celebrar por la intervención de Ferraz, que medió para aupar a Morant en una candidatura unitaria.Hasta 140 de los 350 militantes en Almussafes se han dado de baja del PSOELa antigua cúpula de los socialistas en Almussafes, con González a la cabeza, prepara un nuevo partido independiente con el que concurrirán a las próximas elecciones. Tras meses de acusaciones cruzadas, el alcalde llevó a la ministra ante los tribunales y está citada el 9 de junio a un acto de conciliación: le reclama 50.000 euros en una querella al darse por aludido cuando dijo que en su formación «no caben acosadores ni puteros».De momento, el PSPV cifra la sangría de militantes en unos 140 de los alrededor de 350 afiliados, aunque se espera que sean más, en la que era la segunda agrupación de los socialistas en la provincia por detrás de la ciudad de Valencia. En el partido quitan hierro a este asunto pese a haber escalado a nivel comarcal —la Ejecutiva de la Ribera Baja también salió en defensa del alcalde— y recalcan que se ha actuado de forma correcta.Primero, ante el estallido del caso. La primera denunciante trabajaba en una empresa del Ayuntamiento, fue despedida y la Agencia Valenciana Antifraude obligó a que se le readmitiera. Después, ante la ridiculización pública de la misma, los ataques a la dirección y las llamadas a crear otra formación cuando todavía estaban bajo sus siglas.No es la primera crisis local con la que tiene que lidiar Diana Morant desde que se convirtió en secretaria general de los socialistas valencianos hace más de dos años. Las primarias en la misma provincia, en las que Bielsa se impuso al candidato de la dirección autonómica por un estrecho margen, dejaron a la formación partida por la mitad y la líder tuvo que intervenir, entre acusaciones de irregularidades, para que no se desatara una guerra interna.La crisis local puede comprometer las opciones del PSPV para recuperar la DiputaciónSin embargo, el caso de Almussafes sí puede tener consecuencias directas a la hora de que el partido consiga su objetivo de volver a las instituciones que gobernaron, tras dos décadas de hegemonía del PP, entre 2015 y 2023.Aunque esa opción parece descartada, se especuló con que los ya exediles socialistas de la localidad pudieran recalar en Ens Uneix, la formación creada y liderada por el expresidente socialista de la Diputación de Valencia Jorge Rodríguez —alcalde de Ontinyent, donde antaño Rebeca Torró fue su portavoz— y antiguos cargos del partido.Rodríguez y otros colaboradores fueron expulsados del PSPV tras el estallido del caso Alquería, una presunta trama corrupta de la que fueron absueltos años después. Ens Uneix consiguió en las últimas elecciones una diputada en la Diputación —la actual vicepresidenta— que decantó la balanza hacia el PP e hizo perder la corporación provincial a los socialistas. La historia podría repetirse. El PSPV-PSOE se anticipó el fin de semana pasado al final amargo de un carrusel electoral desastroso para los socialistas y a las lecturas que se van a hacer sobre el mismo. La federación aprovechó que el foco estaba en Andalucía para movilizar a los suyos y hacer una llamada a la unidad a un año de los comicios autonómicos y municipales en la Comunidad Valenciana.La celebración del Comité Nacional, máximo órgano entre congresos, no fue casual. Sirvió para lanzar la campaña a la Generalitat de su secretaria general, la ministra Diana Morant, para anunciar primarias abiertas y para ofrecer una imagen de la líder rodeada de pesos pesados del partido y de figuras históricas, como el expresidente autonómico Ximo Puig.«Cuando estamos divididos y cada uno trabaja para gestionar su día después, no nos va bien. El día después es hoy. Es ahora», señaló Morant preparando a los suyos para otra derrota territorial, sabedora de que lidera un partido muy dado a las batallas internas.El cierre de filas fue total a la espera de que las urnas confirmen el mal pronóstico que deparan las encuestas en Andalucía para su hasta hace poco compañera en el Consejo de Ministros. La previsible derrota de la exvicepresidenta María Jesús Montero, hasta hace poco ‘número dos’ de Pedro Sánchez en el Gobierno, se sumará a la de Pilar Alegría, otra mujer fuerte del Ejecutivo central a la que Moncloa situó sin éxito como candidata en Aragón.El entorno de Morant defiende que el caso valenciano es singular frente a las debacles en Andalucía y AragónConscientes de los análisis que volverán a aflorar en los próximos días sobre la estrategia —hasta ahora fallida— de Sánchez de colocar a sus ministros como cabezas de cartel en las regiones, el equipo de Morant quiere aislar su liderazgo y diferenciarlo de los anteriores.Fuentes consultadas por ABC rechazan cualquier paralelismo con los casos de Montero y Alegría. «La Comunidad Valenciana en estos momentos tiene unas características propias que hacen posible que podamos volver a gobernar las instituciones», aseveran, sumando con Compromís. A poco más de 300 días de la cita con las urnas, «hay partido».En ese sentido, Morant ha intensificado en los últimos meses su agenda en las tres provincias, sobre todo en acontecimientos festivos importantes. De hecho, en marzo excusó su ausencia de una sesión de control al Gobierno en el Senado con un encuentro con la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, que no figuraba en sus agendas oficiales. Ese mismo día desfilaron juntas, en calidad de dirigentes socialistas, en la ofrenda de las Fallas de Valencia.No obstante, otras voces dentro de la organización —en conversación con este diario— observan con inquietud una dualidad de cargos que no ha beneficiado, más bien lo contrario, a otras candidatas.Nadie ve viable la búsqueda de un recambio para disputar la Generalitat a Juanfran Pérez Llorca, que si bien no ha sido confirmado como cartel electoral del PP todavía, sería la opción de Génova para mantener un territorio clave marcado por la tragedia de la dana.El 70% de los españoles no conocen a la ministra de Ciencia, según el CIS Pero sí hay discrepancias a la hora de situar el momento de la desconexión del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Alegría se fue de Madrid demasiado tarde, advierten, y lo pagó. «Los tiempos son importantes», indican.Las mismas fuentes sugieren que Morant debería dejar la cartera y desligarse de Sánchez —también de esa idea de partido teledirigido desde Moncloa— en otoño, cuando está previsto que se oficialice su candidatura y arranque una larga precampaña. Pese al anuncio de primarias, y salvo sorpresa, no tendrá rivales internos y hará tándem con Pilar Bernabé como candidata a la Alcaldía de Valencia.En su entorno descartan una salida inminente del Ejecutivo. Entienden que es perfectamente compatible mantener las dos agendas para poder «defender los intereses valencianos» dentro del Consejo de Ministros y no ven sentido a dejar un cargo que le da notoriedad, pese a que el 70% de los encuestados en el barómetro del CIS de abril dicen no conocerla.La media de los sondeos, de momento, ofrece un escenario en el que la derecha volvería a gobernar en la Comunidad Valenciana por el empuje de Vox; Compromís cogería brío y el PSPV igualaría resultados pese a la crisis institucional que se saldó con la dimisión del expresidente popular Carlos Mazón. Es, precisamente, a lo que se agarran los socialistas: tienen todavía un año para plantar cara al PP.Descomposición en AlmussafesY en medio de los debates sobre lo que todavía está por venir, la dirección del PSPV-PSOE observa cómo su segundo feudo en la provincia de Valencia desaparece. La crisis abierta en Almussafes tras la expulsión del alcalde, Toni González, denunciado por acoso laboral y sexual por dos mujeres ante los órganos del partido, ha desembocado en la pérdida total de representación institucional en un municipio en el que gobernaban con mayoría absoluta desde 2015 y con la agrupación local en manos de una gestora.Los seis ediles socialistas —a los que se suma un séptimo independiente— también han sido expulsados de la formación esta misma semana por apoyar a González. Mantienen su inocencia y la tesis de que se trata de una venganza política de Morant y de la secretaria de Organización del PSOE, la valenciana Rebeca Torró, por haber apoyado al líder provincial Carlos Fernández Bielsa cuando se presentó contra la primera a las primarias para liderar el partido. Un proceso que no se llegó a celebrar por la intervención de Ferraz, que medió para aupar a Morant en una candidatura unitaria.Hasta 140 de los 350 militantes en Almussafes se han dado de baja del PSOELa antigua cúpula de los socialistas en Almussafes, con González a la cabeza, prepara un nuevo partido independiente con el que concurrirán a las próximas elecciones. Tras meses de acusaciones cruzadas, el alcalde llevó a la ministra ante los tribunales y está citada el 9 de junio a un acto de conciliación: le reclama 50.000 euros en una querella al darse por aludido cuando dijo que en su formación «no caben acosadores ni puteros».De momento, el PSPV cifra la sangría de militantes en unos 140 de los alrededor de 350 afiliados, aunque se espera que sean más, en la que era la segunda agrupación de los socialistas en la provincia por detrás de la ciudad de Valencia. En el partido quitan hierro a este asunto pese a haber escalado a nivel comarcal —la Ejecutiva de la Ribera Baja también salió en defensa del alcalde— y recalcan que se ha actuado de forma correcta.Primero, ante el estallido del caso. La primera denunciante trabajaba en una empresa del Ayuntamiento, fue despedida y la Agencia Valenciana Antifraude obligó a que se le readmitiera. Después, ante la ridiculización pública de la misma, los ataques a la dirección y las llamadas a crear otra formación cuando todavía estaban bajo sus siglas.No es la primera crisis local con la que tiene que lidiar Diana Morant desde que se convirtió en secretaria general de los socialistas valencianos hace más de dos años. Las primarias en la misma provincia, en las que Bielsa se impuso al candidato de la dirección autonómica por un estrecho margen, dejaron a la formación partida por la mitad y la líder tuvo que intervenir, entre acusaciones de irregularidades, para que no se desatara una guerra interna.La crisis local puede comprometer las opciones del PSPV para recuperar la DiputaciónSin embargo, el caso de Almussafes sí puede tener consecuencias directas a la hora de que el partido consiga su objetivo de volver a las instituciones que gobernaron, tras dos décadas de hegemonía del PP, entre 2015 y 2023.Aunque esa opción parece descartada, se especuló con que los ya exediles socialistas de la localidad pudieran recalar en Ens Uneix, la formación creada y liderada por el expresidente socialista de la Diputación de Valencia Jorge Rodríguez —alcalde de Ontinyent, donde antaño Rebeca Torró fue su portavoz— y antiguos cargos del partido.Rodríguez y otros colaboradores fueron expulsados del PSPV tras el estallido del caso Alquería, una presunta trama corrupta de la que fueron absueltos años después. Ens Uneix consiguió en las últimas elecciones una diputada en la Diputación —la actual vicepresidenta— que decantó la balanza hacia el PP e hizo perder la corporación provincial a los socialistas. La historia podría repetirse.
El PSPV-PSOE se anticipó el fin de semana pasado al final amargo de un carrusel electoral desastroso para los socialistas y a las lecturas que se van a hacer sobre el mismo. La federación aprovechó que el foco estaba en Andalucía para movilizar a … los suyos y hacer una llamada a la unidad a un año de los comicios autonómicos y municipales en la Comunidad Valenciana.
La celebración del Comité Nacional, máximo órgano entre congresos, no fue casual. Sirvió para lanzar la campaña a la Generalitat de su secretaria general, la ministra Diana Morant, para anunciar primarias abiertas y para ofrecer una imagen de la líder rodeada de pesos pesados del partido y de figuras históricas, como el expresidente autonómico Ximo Puig.
«Cuando estamos divididos y cada uno trabaja para gestionar su día después, no nos va bien. El día después es hoy. Es ahora», señaló Morant preparando a los suyos para otra derrota territorial, sabedora de que lidera un partido muy dado a las batallas internas.
El cierre de filas fue total a la espera de que las urnas confirmen el mal pronóstico que deparan las encuestas en Andalucía para su hasta hace poco compañera en el Consejo de Ministros. La previsible derrota de la exvicepresidenta María Jesús Montero, hasta hace poco ‘número dos’ de Pedro Sánchez en el Gobierno, se sumará a la de Pilar Alegría, otra mujer fuerte del Ejecutivo central a la que Moncloa situó sin éxito como candidata en Aragón.
El entorno de Morant defiende que el caso valenciano es singular frente a las debacles en Andalucía y Aragón
Conscientes de los análisis que volverán a aflorar en los próximos días sobre la estrategia —hasta ahora fallida— de Sánchez de colocar a sus ministros como cabezas de cartel en las regiones, el equipo de Morant quiere aislar su liderazgo y diferenciarlo de los anteriores.
Fuentes consultadas por ABC rechazan cualquier paralelismo con los casos de Montero y Alegría. «La Comunidad Valenciana en estos momentos tiene unas características propias que hacen posible que podamos volver a gobernar las instituciones», aseveran, sumando con Compromís. A poco más de 300 días de la cita con las urnas, «hay partido».
En ese sentido, Morant ha intensificado en los últimos meses su agenda en las tres provincias, sobre todo en acontecimientos festivos importantes. De hecho, en marzo excusó su ausencia de una sesión de control al Gobierno en el Senado con un encuentro con la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, que no figuraba en sus agendas oficiales. Ese mismo día desfilaron juntas, en calidad de dirigentes socialistas, en la ofrenda de las Fallas de Valencia.
No obstante, otras voces dentro de la organización —en conversación con este diario— observan con inquietud una dualidad de cargos que no ha beneficiado, más bien lo contrario, a otras candidatas.
Nadie ve viable la búsqueda de un recambio para disputar la Generalitat a Juanfran Pérez Llorca, que si bien no ha sido confirmado como cartel electoral del PP todavía, sería la opción de Génova para mantener un territorio clave marcado por la tragedia de la dana.
El 70% de los españoles no conocen a la ministra de Ciencia, según el CIS
Pero sí hay discrepancias a la hora de situar el momento de la desconexión del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Alegría se fue de Madrid demasiado tarde, advierten, y lo pagó. «Los tiempos son importantes», indican.
Las mismas fuentes sugieren que Morant debería dejar la cartera y desligarse de Sánchez —también de esa idea de partido teledirigido desde Moncloa— en otoño, cuando está previsto que se oficialice su candidatura y arranque una larga precampaña. Pese al anuncio de primarias, y salvo sorpresa, no tendrá rivales internos y hará tándem con Pilar Bernabé como candidata a la Alcaldía de Valencia.
En su entorno descartan una salida inminente del Ejecutivo. Entienden que es perfectamente compatible mantener las dos agendas para poder «defender los intereses valencianos» dentro del Consejo de Ministros y no ven sentido a dejar un cargo que le da notoriedad, pese a que el 70% de los encuestados en el barómetro del CIS de abril dicen no conocerla.
La media de los sondeos, de momento, ofrece un escenario en el que la derecha volvería a gobernar en la Comunidad Valenciana por el empuje de Vox; Compromís cogería brío y el PSPV igualaría resultados pese a la crisis institucional que se saldó con la dimisión del expresidente popular Carlos Mazón. Es, precisamente, a lo que se agarran los socialistas: tienen todavía un año para plantar cara al PP.
Descomposición en Almussafes
Y en medio de los debates sobre lo que todavía está por venir, la dirección del PSPV-PSOE observa cómo su segundo feudo en la provincia de Valencia desaparece. La crisis abierta en Almussafes tras la expulsión del alcalde, Toni González, denunciado por acoso laboral y sexual por dos mujeres ante los órganos del partido, ha desembocado en la pérdida total de representación institucional en un municipio en el que gobernaban con mayoría absoluta desde 2015 y con la agrupación local en manos de una gestora.
Los seis ediles socialistas —a los que se suma un séptimo independiente— también han sido expulsados de la formación esta misma semana por apoyar a González. Mantienen su inocencia y la tesis de que se trata de una venganza política de Morant y de la secretaria de Organización del PSOE, la valenciana Rebeca Torró, por haber apoyado al líder provincial Carlos Fernández Bielsa cuando se presentó contra la primera a las primarias para liderar el partido. Un proceso que no se llegó a celebrar por la intervención de Ferraz, que medió para aupar a Morant en una candidatura unitaria.
Hasta 140 de los 350 militantes en Almussafes se han dado de baja del PSOE
La antigua cúpula de los socialistas en Almussafes, con González a la cabeza, prepara un nuevo partido independiente con el que concurrirán a las próximas elecciones. Tras meses de acusaciones cruzadas, el alcalde llevó a la ministra ante los tribunales y está citada el 9 de junio a un acto de conciliación: le reclama 50.000 euros en una querella al darse por aludido cuando dijo que en su formación «no caben acosadores ni puteros».
De momento, el PSPV cifra la sangría de militantes en unos 140 de los alrededor de 350 afiliados, aunque se espera que sean más, en la que era la segunda agrupación de los socialistas en la provincia por detrás de la ciudad de Valencia. En el partido quitan hierro a este asunto pese a haber escalado a nivel comarcal —la Ejecutiva de la Ribera Baja también salió en defensa del alcalde— y recalcan que se ha actuado de forma correcta.
Primero, ante el estallido del caso. La primera denunciante trabajaba en una empresa del Ayuntamiento, fue despedida y la Agencia Valenciana Antifraude obligó a que se le readmitiera. Después, ante la ridiculización pública de la misma, los ataques a la dirección y las llamadas a crear otra formación cuando todavía estaban bajo sus siglas.
No es la primera crisis local con la que tiene que lidiar Diana Morant desde que se convirtió en secretaria general de los socialistas valencianos hace más de dos años. Las primarias en la misma provincia, en las que Bielsa se impuso al candidato de la dirección autonómica por un estrecho margen, dejaron a la formación partida por la mitad y la líder tuvo que intervenir, entre acusaciones de irregularidades, para que no se desatara una guerra interna.
La crisis local puede comprometer las opciones del PSPV para recuperar la Diputación
Sin embargo, el caso de Almussafes sí puede tener consecuencias directas a la hora de que el partido consiga su objetivo de volver a las instituciones que gobernaron, tras dos décadas de hegemonía del PP, entre 2015 y 2023.
Aunque esa opción parece descartada, se especuló con que los ya exediles socialistas de la localidad pudieran recalar en Ens Uneix, la formación creada y liderada por el expresidente socialista de la Diputación de Valencia Jorge Rodríguez —alcalde de Ontinyent, donde antaño Rebeca Torró fue su portavoz— y antiguos cargos del partido.
Rodríguez y otros colaboradores fueron expulsados del PSPV tras el estallido del caso Alquería, una presunta trama corrupta de la que fueron absueltos años después. Ens Uneix consiguió en las últimas elecciones una diputada en la Diputación —la actual vicepresidenta— que decantó la balanza hacia el PP e hizo perder la corporación provincial a los socialistas. La historia podría repetirse.
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