La basílica del Pilar, la Seo y la iglesia de Santa Engracia, tres de los templos más emblemáticos de Zaragoza, se han convertido en el inesperado escenario de una serie de vídeos difundidos en redes sociales por una pareja de médiums. Con más de 150.000 seguidores en Instagram, Cristina Olivé y Alfonso Fernández dicen «detectar presencias sobrenaturales, comunicarse con espíritus y medir la energía de estos lugares mediante péndulos y otros instrumentos de la materia». En sus grabaciones aseguran haber ayudado a difuntos a «subir a la luz», incluso haber percibido la presencia de antiguos caballeros templarios. En una de ellas aparece Fernández dentro de la catedral del Pilar, afirmando: «Aquí he visto dos templarios derecha e izquierda, que están colocados entre el candelabro y el cáliz. El de la derecha se me ha acercado diciéndome que no me acercara más a ellos». Este tipo de prácticas han hecho que sectores católicos se indignen y consideren que suponen una profanación de espacios sagrados y una instrumentalización de símbolos religiosos para difundir creencias ajenas a la doctrina de la Iglesia. Sin embargo, más allá del debate religioso, el caso ha puesto sobre la mesa el lugar de las sectas en este sentido.Noticia relacionada general No No El arzobispo de Sevilla no se opone a la mezquita en el Polígono Sur: «Es una cuestión de derechos y libertades» Ignacio Liaño BernalEl investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), Luis Santamaría, nos saca de dudas: » Es un ejemplo más de gurús (en este caso, de la corriente espiritista) que, tengan secta como tal o no, desde luego que pueden captar, engañar y manipular a muchos». Las sectas están a la orden del día y se nos presentan en ámbitos tanto religiosos como culturales, como de cualquier tipo ya que tocan todos los palos y todos los intereses de la gente y « por eso es tan fácil caer en una secta ». Es más, para el especialista «todo lo esotérico ya es potencialmente sectario. Tiene una raíz sectaria»Entre las actividades de la pareja, recurren a las clásicas esotéricas como el reiki o el tarot , las cuales están en constante crecimiento. Derivan de crisis sociales «como las que vivimos», de manera que se amplifica la sensación de incertidumbre y vulnerabilidad, y las personas en estado de vulnerabilidad aumentan. De hecho, los principales seguidores de los discursos médiums suelen ser «personas que quedan en la incertidumbre y la desesperanza» «pasan de clientes a adeptos». En efecto, los practicantes del espiritismo se aprovechan de su situación para captar su interés, «consiguen seducirlos para aislarlos al resto del mundo». Su captación se concentra en las redes sociales, «hacen pesca de arrastre y cuentan con un aliado poderosísimo como el algoritmo», tal y como resume Santamaría. Y, aunque para muchas personas pueda parecer ridículo o iónico, «los números cantan y hablan, es decir, les siguen miles de personas». De hecho, en una de sus grabaciones, Cristina Olivé aparece en pantalla en la Basílica al lado de la Santa Columna del Pilar midiendo con el péndulo: »Energía completamente positiva y está oliendo a flores en este momento«, una publicación que cuenta con casi 4.000 likes.Como de costumbre, este tipo de prácticas suelen estar desarrolladas en este tipo de escenarios, el experto en sectas aporta: «Al final los profesionales del esoterismo basan en gran parte de su actividad en el sincretismo , es decir, en la mezcla de distintas doctrinas. En este caso la utilizan aunque sean incompatibles con lo que enseña la iglesia. Elaboran hábilmente una ensalada en la que se integran elementos religiosos».Por tanto, ¿cuándo sabemos que estamos frente a una secta? Cuando por parte de estos gurús o videntes se invita a desconfiar del resto de interpretaciones, cuando intentan convencer a la persona de que tienen la respuesta a todos su problemas o cuando existe una estrategia de desplazamientos, mediante las que se suelen apoyan en discursos como «te van a despreciar por esto». La basílica del Pilar, la Seo y la iglesia de Santa Engracia, tres de los templos más emblemáticos de Zaragoza, se han convertido en el inesperado escenario de una serie de vídeos difundidos en redes sociales por una pareja de médiums. Con más de 150.000 seguidores en Instagram, Cristina Olivé y Alfonso Fernández dicen «detectar presencias sobrenaturales, comunicarse con espíritus y medir la energía de estos lugares mediante péndulos y otros instrumentos de la materia». En sus grabaciones aseguran haber ayudado a difuntos a «subir a la luz», incluso haber percibido la presencia de antiguos caballeros templarios. En una de ellas aparece Fernández dentro de la catedral del Pilar, afirmando: «Aquí he visto dos templarios derecha e izquierda, que están colocados entre el candelabro y el cáliz. El de la derecha se me ha acercado diciéndome que no me acercara más a ellos». Este tipo de prácticas han hecho que sectores católicos se indignen y consideren que suponen una profanación de espacios sagrados y una instrumentalización de símbolos religiosos para difundir creencias ajenas a la doctrina de la Iglesia. Sin embargo, más allá del debate religioso, el caso ha puesto sobre la mesa el lugar de las sectas en este sentido.Noticia relacionada general No No El arzobispo de Sevilla no se opone a la mezquita en el Polígono Sur: «Es una cuestión de derechos y libertades» Ignacio Liaño BernalEl investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), Luis Santamaría, nos saca de dudas: » Es un ejemplo más de gurús (en este caso, de la corriente espiritista) que, tengan secta como tal o no, desde luego que pueden captar, engañar y manipular a muchos». Las sectas están a la orden del día y se nos presentan en ámbitos tanto religiosos como culturales, como de cualquier tipo ya que tocan todos los palos y todos los intereses de la gente y « por eso es tan fácil caer en una secta ». Es más, para el especialista «todo lo esotérico ya es potencialmente sectario. Tiene una raíz sectaria»Entre las actividades de la pareja, recurren a las clásicas esotéricas como el reiki o el tarot , las cuales están en constante crecimiento. Derivan de crisis sociales «como las que vivimos», de manera que se amplifica la sensación de incertidumbre y vulnerabilidad, y las personas en estado de vulnerabilidad aumentan. De hecho, los principales seguidores de los discursos médiums suelen ser «personas que quedan en la incertidumbre y la desesperanza» «pasan de clientes a adeptos». En efecto, los practicantes del espiritismo se aprovechan de su situación para captar su interés, «consiguen seducirlos para aislarlos al resto del mundo». Su captación se concentra en las redes sociales, «hacen pesca de arrastre y cuentan con un aliado poderosísimo como el algoritmo», tal y como resume Santamaría. Y, aunque para muchas personas pueda parecer ridículo o iónico, «los números cantan y hablan, es decir, les siguen miles de personas». De hecho, en una de sus grabaciones, Cristina Olivé aparece en pantalla en la Basílica al lado de la Santa Columna del Pilar midiendo con el péndulo: »Energía completamente positiva y está oliendo a flores en este momento«, una publicación que cuenta con casi 4.000 likes.Como de costumbre, este tipo de prácticas suelen estar desarrolladas en este tipo de escenarios, el experto en sectas aporta: «Al final los profesionales del esoterismo basan en gran parte de su actividad en el sincretismo , es decir, en la mezcla de distintas doctrinas. En este caso la utilizan aunque sean incompatibles con lo que enseña la iglesia. Elaboran hábilmente una ensalada en la que se integran elementos religiosos».Por tanto, ¿cuándo sabemos que estamos frente a una secta? Cuando por parte de estos gurús o videntes se invita a desconfiar del resto de interpretaciones, cuando intentan convencer a la persona de que tienen la respuesta a todos su problemas o cuando existe una estrategia de desplazamientos, mediante las que se suelen apoyan en discursos como «te van a despreciar por esto».
La basílica del Pilar, la Seo y la iglesia de Santa Engracia, tres de los templos más emblemáticos de Zaragoza, se han convertido en el inesperado escenario de una serie de vídeos difundidos en redes sociales por una pareja de médiums. Con más de 150. … 000 seguidores en Instagram, Cristina Olivé y Alfonso Fernández dicen «detectar presencias sobrenaturales, comunicarse con espíritus y medir la energía de estos lugares mediante péndulos y otros instrumentos de la materia».
En sus grabaciones aseguran haber ayudado a difuntos a «subir a la luz», incluso haber percibido la presencia de antiguos caballeros templarios. En una de ellas aparece Fernández dentro de la catedral del Pilar, afirmando: «Aquí he visto dos templarios derecha e izquierda, que están colocados entre el candelabro y el cáliz. El de la derecha se me ha acercado diciéndome que no me acercara más a ellos».
Este tipo de prácticas han hecho que sectores católicos se indignen y consideren que suponen una profanación de espacios sagrados y una instrumentalización de símbolos religiosos para difundir creencias ajenas a la doctrina de la Iglesia. Sin embargo, más allá del debate religioso, el caso ha puesto sobre la mesa el lugar de las sectas en este sentido.
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El investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), Luis Santamaría, nos saca de dudas: «Es un ejemplo más de gurús (en este caso, de la corriente espiritista) que, tengan secta como tal o no, desde luego que pueden captar, engañar y manipular a muchos». Las sectas están a la orden del día y se nos presentan en ámbitos tanto religiosos como culturales, como de cualquier tipo ya que tocan todos los palos y todos los intereses de la gente y «por eso es tan fácil caer en una secta». Es más, para el especialista «todo lo esotérico ya es potencialmente sectario. Tiene una raíz sectaria»
Entre las actividades de la pareja, recurren a las clásicas esotéricas como el reiki o el tarot, las cuales están en constante crecimiento. Derivan de crisis sociales «como las que vivimos», de manera que se amplifica la sensación de incertidumbre y vulnerabilidad, y las personas en estado de vulnerabilidad aumentan. De hecho, los principales seguidores de los discursos médiums suelen ser «personas que quedan en la incertidumbre y la desesperanza» «pasan de clientes a adeptos». En efecto, los practicantes del espiritismo se aprovechan de su situación para captar su interés, «consiguen seducirlos para aislarlos al resto del mundo».
Su captación se concentra en las redes sociales, «hacen pesca de arrastre y cuentan con un aliado poderosísimo como el algoritmo», tal y como resume Santamaría. Y, aunque para muchas personas pueda parecer ridículo o iónico, «los números cantan y hablan, es decir, les siguen miles de personas». De hecho, en una de sus grabaciones, Cristina Olivé aparece en pantalla en la Basílica al lado de la Santa Columna del Pilar midiendo con el péndulo: »Energía completamente positiva y está oliendo a flores en este momento«, una publicación que cuenta con casi 4.000 likes.
Como de costumbre, este tipo de prácticas suelen estar desarrolladas en este tipo de escenarios, el experto en sectas aporta: «Al final los profesionales del esoterismo basan en gran parte de su actividad en el sincretismo, es decir, en la mezcla de distintas doctrinas. En este caso la utilizan aunque sean incompatibles con lo que enseña la iglesia. Elaboran hábilmente una ensalada en la que se integran elementos religiosos».
Por tanto, ¿cuándo sabemos que estamos frente a una secta? Cuando por parte de estos gurús o videntes se invita a desconfiar del resto de interpretaciones, cuando intentan convencer a la persona de que tienen la respuesta a todos su problemas o cuando existe una estrategia de desplazamientos, mediante las que se suelen apoyan en discursos como «te van a despreciar por esto».
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