Victoria muy importante de los blaugrana en su trayectoria en la Champions. Desde luego está claro que fue merecida, pero no mostró al Barcelona más contundente de la temporada. Incluso podríamos decir que esa ausencia de claridad en la superioridad fue causada por ciertas carencias que no suele tener en su juego.
Victoria muy importante de los blaugrana en su trayectoria en la Champions. Desde luego está claro que fue merecida, pero no mostró al Barcelona más contundente de la temporada. Incluso podríamos decir que esa ausencia de claridad en la superioridad fue causada por ciertas carencias que no suele tener en su juego.Seguir leyendo…
Victoria muy importante de los blaugrana en su trayectoria en la Champions. Desde luego está claro que fue merecida, pero no mostró al Barcelona más contundente de la temporada. Incluso podríamos decir que esa ausencia de claridad en la superioridad fue causada por ciertas carencias que no suele tener en su juego.
Y, además, podríamos decir que el Aston Villa tuvo momentos en que parecía que sí marcaría pero nunca acabó ocurriendo. Quiero decir con ello que, a veces, el que tú no puedas mostrar todas tus virtudes es porque el rival te lleva a una situación complicada, pero eso no ocurrió ayer. Me sigue sorprendiendo cómo equipos de un nivel como puede ser la Premier son incapaces de entender que, por mucho que quieras jugar el balón desde tu portero, hay ocasiones en que esto no puede ser.
El Barcelona salió más a conseguir un resultado que a evolucionar en su sistema de juego
Que no importa que dos o tres veces despejes la pelota cuando el rival te ha sabido presionar dentro de tu área. Es lo que en casa llamamos los complejos en el fútbol. Como el posible balonazo largo tiene mala prensa o es menos fútbol, no lo hago jamás. Dándome igual lo que pongo en juego. Es lo que en tenis se denomina errores no forzados; pues en el fútbol también existen. Cuando resulta que saltas al campo con la dificultad de que tienes un rival que te va a complicar las cosas, va y te conviertes en tu primer rival, tú mismo te quieres derrotar. El primer gol llegó en un error de transición monumental dentro de su área y no llegó un segundo por el mismo motivo de milagro.
Ayer el Barcelona fue un equipo que salió más a conseguir un resultado que a evolucionar su sistema de juego. Fue quizás el Barcelona menos brillante de la temporada, eso sin abandonar su eficacia. Pero esa primera mitad donde en muchas ocasiones Joan Garcia tuvo que salir del área para cortar las jugadas de los británicos reveló lo que estaba sucediendo. Y es que el centro del campo blaugrana no existió como epicentro de la evolución del juego.
Pocas transiciones entre los jugadores de esta zona, pocos cambios de izquierda a derecha y viceversa. Esto les alejaba entre ellos, ganaban pocos balones divididos y los centrocampistas ingleses tenían cierta facilidad para lanzar a sus puntas. La suerte es que estos se mostraron poco resolutivos.
De cara al partido del Atlético de Madrid, el de ayer no debe ser referencia de nada. Porque si al Barcelona le vuelve a faltar su esencia, es probable que no le vaya bien. Pero, de momento, una victoria, que es importante, y por fin se mantuvo la portería a cero.
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