En el Gimnasio Yeomju de la remota Gwangju de Corea del Sur, junto al estadio de fútbol donde se produjo el arbitraje más famoso de Gamal al Ghandour, brotó el fenómeno Iris Tió. Era julio del 2019 y la barcelonesa, con apenas 16 años, acudió como la más joven del equipo entrenado por Mayuko Fujiki que tenía como estrella a la indiscutible Ona Carbonell, quien en esos Mundiales logró el récord de medallas de una mujer (22). A su lado, Tió, apenas una adolescente tímida a la que se le auguraba un futuro maravilloso. En medio de ese remolino en el que se convierte la zona mixta, improvisada junto a los vestuarios en ese lugar inhóspito, se asomó Andrea Fuentes, que por aquel entonces empezaba su camino con Estados Unidos.
La barcelonesa logra el oro europeo en solo técnico y ya suma cinco medallas
En el Gimnasio Yeomju de la remota Gwangju de Corea del Sur, junto al estadio de fútbol donde se produjo el arbitraje más famoso de Gamal al Ghandour, brotó el fenómeno Iris Tió. Era julio del 2019 y la barcelonesa, con apenas 16 años, acudió como la más joven del equipo entrenado por Mayuko Fujiki que tenía como estrella a la indiscutible Ona Carbonell, quien en esos Mundiales logró el récord de medallas de una mujer (22). A su lado, Tió, apenas una adolescente tímida a la que se le auguraba un futuro maravilloso. En medio de ese remolino en el que se convierte la zona mixta, improvisada junto a los vestuarios en ese lugar inhóspito, se asomó Andrea Fuentes, que por aquel entonces empezaba su camino con Estados Unidos.
“¿Iris? Es la bomba, es lo mejor que ha dado España”, dijo con la convicción de las visionarias.
Se cuelga el oro en solo a ritmo de Rosalía con una ventaja de dos décimas sobre la bielorrusa, la favorita
Cinco años después de aquel episodio, Fuentes llegó al CAR de Sant Cugat con la maleta llena de propósitos. Uno de ellos era potenciar a Iris Tió y convertirla en la mejor solista del mundo (“quiero que se centre ahí”, dijo). En el 2025, en los Mundiales de Singapur, se colgó un histórico oro (ni Gemma Mengual ni Ona Carbonell lo habían logrado) en el solo libre; y, ayer, en el Europeo de París, repitió metal en solo técnico después de una espléndida coreografía con música de Rosalía.
La barcelonesa vertió toda su sensibilidad en la piscina de Saint-Denis para colgarse su cuarta medalla. Iris estrenó su solo en mayo, en la Copa del Mundo de Pontevedra. Y en estos meses ha ido puliendo detalles y ganando altura y control. Tió se deslizó por la superficie con figuras redondas, mucha expresividad, cantando con las manos los acordes del Mio Cristo de Rosalía, con esa facilidad para sentir las notas como los latidos de su corazón, al provenir de familia de músicos. Su abuela era compositora. Su padre Enric era clarinetista y su madre Laia, violinista cuando se conocieron en un conservatorio inglés. Tió toca varios instrumentos y tiene un oído especial para los acordes.
Tras el lío con Rusia, la solista y el conjunto español innovan en el equipo técnico y ganan la plata
Fuentes se emocionó por el sentimiento y la ejecución de Tió (263.6250), que se colocó primera, muy aplaudida por el público.
Después, llegó la bielorrusa Vasilina Jandoshka con música de Marilyn Manson para clavar otro ejercicio más mecánico, de mayor dificultad, menos emocionante. Y se quedó a un tris del oro, que voló a las manos de la exultante española (263.3817). “Estoy muy contenta por cómo lo hice, me sentí genial. Conecté con la música y pude disfrutar”, dijo a pie de piscina. Este último punto ha sido clave en el desarrollo de Iris Tió, quien ha aprendido a “disfrutar entrenando gracias a la metodología de Andrea”. Sumados los consejos de Gemma Mengual y el trabajo con el biomecánico Andreu Roig, Tió sigue dando pasos para afianzarse como la mejor solista del mundo por más años. “Es sencilla, correcta, atenta… Baja la cabeza como si le diera vergüenza ser una campeona. Su presencia en el agua es especial, es dúctil en los movimientos. Es inigualable”, explicó la jueza de artística Gabriela Viglino.
Andrea Fuentes ya veía en el 2019 que era “la bomba” y en un año ya es campeona mundial y europea
Con apenas 23 años, ya acumula un bronce olímpico, 12 medallas mundiales y 14 europeas. Carbonell acabó su carrera con dos medallas olímpicas, 22 mundiales y 12 europeas, mientras que Gemma Mengual coleccionó otras dos medallas olímpicas, 19 mundiales y 15 europeas. Tió las atisba en una sincro que, eso sí, ha disfrutado del bajón de Rusia y de un aluvión de Mundiales por la pandemia.
La barcelonesa no se detuvo ahí. Logró la quinta medalla por la tarde en la rutina de equipo técnico, donde España fue el país más artístico e innovador.
La barcelonesa, que es hija de músicos, tiene una sensibilidad única en el agua: “Lo suyo es inigualable”
Y esos lemas son los que ha llevado al límite, con una coreografía que valió una plata con música del rapero estadounidense Nathan John Feuerstein (NF) y un mensaje claro tatuado en el bañador: “ Hope (esperanza)”. “Vamos a contracorriente”, señaló la seleccionadora, que ha rebajado las apneas y el nivel de dificultad y se ha dedicado a mejorar las transiciones entre figuras y a innovar con los híbridos, muy atrevidos, pero priorizando la ejecución.
El resultado puso la piel de gallina, fue una rutina repleta de energía, dinámica, en ocasiones más lenta que la velocidad de otras escuelas, para que los espectadores pudieran saborear cada figura, cada elemento. Y los jueces lo premiaron con una puntuación de 296.4299. Rusia estuvo un peldaño por encima con una rutina más veloz, exigente y presumiendo de apneas (303.2467); ya en son de paz (se saludaron con España) después del plagio de la tarde anterior en la final de equipo libre.
Y, hoy, otro plato fuerte. El Berghain de Rosalía en el acrobático. Con la figura más difícil de siempre de Lilou Lluís y la magia de Iris Tió, que persigue su sexta medalla y alargar el fenómeno en el que se está convirtiendo.
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