El riff más excesivo de todos los tiempos se compuso en un parking frente a una fábrica de Los Ángeles. En el año 1982, un joven de apenas 18 años salió hastiado de trabajar y, antes de regresar a casa, cogió su vieja guitarra de la parte trasera de su camioneta, escupió toda su ira en unos acordes y compuso una de las tormentas de notas más emblemáticas de la historia del heavy metal. Cuando minutos después arrancó el motor, aquel chaval lleno de rabia adolescente, llamado James Hetfield, acababa de dar forma al alma de Seek and destroy ( Persigue y destruye ), uno de los temas más despiadados y legendarios del grupo Metallica. Se convirtió en un himno de la furia desencadenada.
El riff más excesivo de todos los tiempos se compuso en un parking frente a una fábrica de Los Ángeles. En el año 1982, un joven de apenas 18 años salió hastiado de trabajar y, antes de regresar a casa, cogió su vieja guitarra de la parte trasera de su camioneta, escupió toda su ira en unos acordes y compuso una de las tormentas de notas más emblemáticas de la historia del heavy metal. Cuando minutos después arrancó el motor, aquel chaval lleno de rabia adolescente, llamado James Hetfield, acababa de dar forma al alma de Seek and destroy ( Persigue y destruye ), uno de los temas más despiadados y legendarios del grupo Metallica. Se convirtió en un himno de la furia desencadenada.Seguir leyendo…
El riff más excesivo de todos los tiempos se compuso en un parking frente a una fábrica de Los Ángeles. En el año 1982, un joven de apenas 18 años salió hastiado de trabajar y, antes de regresar a casa, cogió su vieja guitarra de la parte trasera de su camioneta, escupió toda su ira en unos acordes y compuso una de las tormentas de notas más emblemáticas de la historia del heavy metal. Cuando minutos después arrancó el motor, aquel chaval lleno de rabia adolescente, llamado James Hetfield, acababa de dar forma al alma de Seek and destroy ( Persigue y destruye ), uno de los temas más despiadados y legendarios del grupo Metallica. Se convirtió en un himno de la furia desencadenada.
La canción, que habla de un grupo de jóvenes borrachos de sed de venganza, llegó a formar parte de una lista de canciones potencialmente inapropiadas que, tras los atentados del 11-S, se recomendó evitar en las emisoras estadounidenses. Seek and destroy es también el reflejo de la energía agresiva y desafiante de aquellos primeros años de Metallica y de una manera irreverente de tocar. Podría ser también el reflejo de una manera irreverente de jugar. Igual de despiadada.
El Barça de Hansi Flick llega a la pelea con el Madrid de Mourinho con los colmillos afilados. Ni siquiera el tropiezo con el PSG, descontado con excesiva condescendencia por la culerada por el descanso a Rodri, ha rebajado la confianza en un equipo con alma asesina y de voracidad infinita. No será una cacería fácil. El Madrid es un equipo de jugadores extraordinarios y cualquier once con Mbappé, Bellingham, Courtois y Güler es capaz de devolver los golpes, pero esta temporada el Barça se ha convertido en una manada de lobos insaciable. No habrá un mejor momento para perseguir y destruir al equipo blanco. Aunque el Madrid no carbura del todo, asoman brotes verdes: Mourinho ha otorgado por fin la batuta a Güler, parece haber convencido a Valverde de que es mejor centrocampista desde el lateral y empieza a hacer funcionar a Diomande.
Delante tendrá a uno de los mejores Barça de la historia con una posibilidad única de perseguir y destruir a su rival.
Tras el riff inicial, Seek and destroy empieza con unos versos que son un mordisco en la yugular.
We’re scanning the scene in the city tonight
We’re looking for you to start up a fight
Esta noche Raphinha, Fermín, Rodri, Pedri y compañía recorrerán la ciudad ansiosos por empezar la batalla ante el Madrid.
Running, on our way, hiding
You will pay dying
One thousand deaths
(Estamos corriendo, vamos de camino, escondiéndonos.
Lo pagarás muriendo#emoji8232;mil veces)
Esta noche juega Lamine Yamal.
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