Casi un mes después de la invasión marroquí en Ceuta, el número de personas que entraron ilegalmente en España sigue siendo la gran incógnita . Durante estas cuatro semanas el Gobierno ha cambiado constantemente de versión, desde las 40.000 personas iniciales de Fernando Grande-Marlaska hasta el doble, las alrededor de 80.000, que admitió el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, coordinador de la acción gubernamental, Ángel Víctor Torres. A lo largo del último mes los distintos ministros que han visitado Ceuta han dado un baile de cifras constante de entradas y salidas, impidiendo, todavía a día de hoy, conocer el número real de personas que invadieron una ciudad con un censo de 83.400 habitantes. Según fuentes de los sindicatos policiales y los propios vecinos, el número de invasores pudo ser igual o incluso superior al de la población habitualmente establecida en esta localidad al norte del continente africano.Aunque la voz más autorizada para las cifras, tanto de entradas como de salidas, es el ministro del Interior, lo cierto es que Fernando Grande-Marlaska es el que más datos contradictorios ha dado . De hecho, mientras su compañero Torres admitía que la cifra podía llegar hasta las 80.000 personas, él afirmaba que habían accedido de forma ilegal a Ceuta 72.000 personas y que ya habían retornado voluntariamente a Marruecos 70.000 de ellas. Pero la realidad todavía hoy en Ceuta desmiente las cifras de Marlaska. Con 2.500 menores ya filiados y bajo la tutela de la comunidad autónoma con la ayuda del Estado, hace dos lunes la ministra de Inclusión, Seguridad y Migraciones, Elma Saiz, anunció la creación de 1.500 plazas para la atención de personas adultas. Dos días después aumentó la capacidad hasta las 1.800 y, tal como avanzó ABC, su departamento ya se está planteando subir hasta las 4.500, teniendo en cuenta las largas colas que hay alrededor de esos campamentos y la gente que sigue en los barrios, playas y montes.Pero más allá de esas comunicaciones de cifras verbales, a través de las distintas comparecencias que han ofrecido los ministros durante sus visitas en Ceuta, el Ministerio del Interior refleja en sus estadísticas oficiales una cifra que contrasta con la magnitud de la crisis migratoria que vivió Ceuta a finales de julio. En su último informe quincenal sobre inmigración irregular, correspondiente al periodo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026, el departamento que dirige Fernando Grande- Marlaska contabiliza cero llegadas de irregulares a Ceuta por vía marítima. La cifra aparece acompañada también por un dato de cero embarcaciones y 3.835 por la vía terrestre -correspondientes, estos, al goteo que hubo durante las semanas previas y que Moncloa desoyó pese a los avisos del presidente regional Juan Jesús Vivas-. El propio ministerio advierte de que estas cifras no incluyen todavía las entradas correspondientes a los días 30 y 31 de julio, que requieren un análisis específico.El contraste resulta especialmente relevante al revisar los informes oficiales de 2021, cuando entre los días 17 y 20 de mayo hubo una avalancha, según distintas fuentes de alrededor de entre 8.000 y 9.000 personas, en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. En el balance acumulado hasta el 30 de mayo de aquel año, Interior señalaba que habían llegado 379 personas a Ceuta y 459 a Melilla por vía terrestre, pero incorporaba un asterisco para advertir de que los datos no habían podido actualizarse porque se encontraban «bajo análisis y tratamiento». Cinco años después ese dato sigue sin actualizar, por lo que es imposible determinar oficialmente cuánta gente accedió de forma ilegal. La situación se mantuvo en el balance anual, el único que sigue disponible todavía a día de hoy en la página web del ministerio. En el informe correspondiente a todo 2021, Interior elevó a 753 el número de inmigrantes llegados a Ceuta por vía terrestre y 1.092 en el caso de Melilla, pero volvió a introducir una salvedad fundamental: la cifra no recogía la entrada de inmigrantes irregulares producida los días 17 y 18 de mayo, precisamente durante la crisis migratoria provocada como respuesta al acogimiento en España del líder del Frente Polisario. De esta manera, como ocurre ahora con la avalancha de finales de julio el propio balance oficial reconoce que sus cifras de Ceuta y Melilla para 2021 no incorporan el episodio central de aquella crisis. A pesar del tiempo transcurrido, Interior todavía no ha publicado en estos informes una cifra oficial desglosada que permita conocer cuántas personas entraron en ambas ciudades durante aquellos dos días, ni ofrece en el documento una actualización que cierre el vacío estadístico. En el caso de Canarias, tanto respecto a la crisis del 2021 como la del 2024, los informes sí reflejan los datos correctos.Esa falta de transparencia respecto al total de entradas y a las salidas, teniendo en cuenta la presión migratoria que está sufriendo la ciudad autónoma de Ceuta, ha generado fuertes críticas contra el Gobierno. Unos reproches que proceden tanto desde la oposición, a la espera de que esta semana los distintos ministros que comparecerán en el Congreso aporten un poco más de claridad al asunto, como del propio gobierno regional, que se está teniendo que hacer cargo de la atención de parte de estos asaltantes. Casi un mes después de la invasión marroquí en Ceuta, el número de personas que entraron ilegalmente en España sigue siendo la gran incógnita . Durante estas cuatro semanas el Gobierno ha cambiado constantemente de versión, desde las 40.000 personas iniciales de Fernando Grande-Marlaska hasta el doble, las alrededor de 80.000, que admitió el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, coordinador de la acción gubernamental, Ángel Víctor Torres. A lo largo del último mes los distintos ministros que han visitado Ceuta han dado un baile de cifras constante de entradas y salidas, impidiendo, todavía a día de hoy, conocer el número real de personas que invadieron una ciudad con un censo de 83.400 habitantes. Según fuentes de los sindicatos policiales y los propios vecinos, el número de invasores pudo ser igual o incluso superior al de la población habitualmente establecida en esta localidad al norte del continente africano.Aunque la voz más autorizada para las cifras, tanto de entradas como de salidas, es el ministro del Interior, lo cierto es que Fernando Grande-Marlaska es el que más datos contradictorios ha dado . De hecho, mientras su compañero Torres admitía que la cifra podía llegar hasta las 80.000 personas, él afirmaba que habían accedido de forma ilegal a Ceuta 72.000 personas y que ya habían retornado voluntariamente a Marruecos 70.000 de ellas. Pero la realidad todavía hoy en Ceuta desmiente las cifras de Marlaska. Con 2.500 menores ya filiados y bajo la tutela de la comunidad autónoma con la ayuda del Estado, hace dos lunes la ministra de Inclusión, Seguridad y Migraciones, Elma Saiz, anunció la creación de 1.500 plazas para la atención de personas adultas. Dos días después aumentó la capacidad hasta las 1.800 y, tal como avanzó ABC, su departamento ya se está planteando subir hasta las 4.500, teniendo en cuenta las largas colas que hay alrededor de esos campamentos y la gente que sigue en los barrios, playas y montes.Pero más allá de esas comunicaciones de cifras verbales, a través de las distintas comparecencias que han ofrecido los ministros durante sus visitas en Ceuta, el Ministerio del Interior refleja en sus estadísticas oficiales una cifra que contrasta con la magnitud de la crisis migratoria que vivió Ceuta a finales de julio. En su último informe quincenal sobre inmigración irregular, correspondiente al periodo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026, el departamento que dirige Fernando Grande- Marlaska contabiliza cero llegadas de irregulares a Ceuta por vía marítima. La cifra aparece acompañada también por un dato de cero embarcaciones y 3.835 por la vía terrestre -correspondientes, estos, al goteo que hubo durante las semanas previas y que Moncloa desoyó pese a los avisos del presidente regional Juan Jesús Vivas-. El propio ministerio advierte de que estas cifras no incluyen todavía las entradas correspondientes a los días 30 y 31 de julio, que requieren un análisis específico.El contraste resulta especialmente relevante al revisar los informes oficiales de 2021, cuando entre los días 17 y 20 de mayo hubo una avalancha, según distintas fuentes de alrededor de entre 8.000 y 9.000 personas, en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. En el balance acumulado hasta el 30 de mayo de aquel año, Interior señalaba que habían llegado 379 personas a Ceuta y 459 a Melilla por vía terrestre, pero incorporaba un asterisco para advertir de que los datos no habían podido actualizarse porque se encontraban «bajo análisis y tratamiento». Cinco años después ese dato sigue sin actualizar, por lo que es imposible determinar oficialmente cuánta gente accedió de forma ilegal. La situación se mantuvo en el balance anual, el único que sigue disponible todavía a día de hoy en la página web del ministerio. En el informe correspondiente a todo 2021, Interior elevó a 753 el número de inmigrantes llegados a Ceuta por vía terrestre y 1.092 en el caso de Melilla, pero volvió a introducir una salvedad fundamental: la cifra no recogía la entrada de inmigrantes irregulares producida los días 17 y 18 de mayo, precisamente durante la crisis migratoria provocada como respuesta al acogimiento en España del líder del Frente Polisario. De esta manera, como ocurre ahora con la avalancha de finales de julio el propio balance oficial reconoce que sus cifras de Ceuta y Melilla para 2021 no incorporan el episodio central de aquella crisis. A pesar del tiempo transcurrido, Interior todavía no ha publicado en estos informes una cifra oficial desglosada que permita conocer cuántas personas entraron en ambas ciudades durante aquellos dos días, ni ofrece en el documento una actualización que cierre el vacío estadístico. En el caso de Canarias, tanto respecto a la crisis del 2021 como la del 2024, los informes sí reflejan los datos correctos.Esa falta de transparencia respecto al total de entradas y a las salidas, teniendo en cuenta la presión migratoria que está sufriendo la ciudad autónoma de Ceuta, ha generado fuertes críticas contra el Gobierno. Unos reproches que proceden tanto desde la oposición, a la espera de que esta semana los distintos ministros que comparecerán en el Congreso aporten un poco más de claridad al asunto, como del propio gobierno regional, que se está teniendo que hacer cargo de la atención de parte de estos asaltantes.
Casi un mes después de la invasión marroquí en Ceuta, el número de personas que entraron ilegalmente en España sigue siendo la gran incógnita. Durante estas cuatro semanas el Gobierno ha cambiado constantemente de versión, desde las 40.000 personas iniciales de Fernando … Grande-Marlaska hasta el doble, las alrededor de 80.000, que admitió el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, coordinador de la acción gubernamental, Ángel Víctor Torres.
A lo largo del último mes los distintos ministros que han visitado Ceuta han dado un baile de cifras constante de entradas y salidas, impidiendo, todavía a día de hoy, conocer el número real de personas que invadieron una ciudad con un censo de 83.400 habitantes. Según fuentes de los sindicatos policiales y los propios vecinos, el número de invasores pudo ser igual o incluso superior al de la población habitualmente establecida en esta localidad al norte del continente africano.
Aunque la voz más autorizada para las cifras, tanto de entradas como de salidas, es el ministro del Interior, lo cierto es que Fernando Grande-Marlaska es el que más datos contradictorios ha dado. De hecho, mientras su compañero Torres admitía que la cifra podía llegar hasta las 80.000 personas, él afirmaba que habían accedido de forma ilegal a Ceuta 72.000 personas y que ya habían retornado voluntariamente a Marruecos 70.000 de ellas.
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Pero la realidad todavía hoy en Ceuta desmiente las cifras de Marlaska. Con 2.500 menores ya filiados y bajo la tutela de la comunidad autónoma con la ayuda del Estado, hace dos lunes la ministra de Inclusión, Seguridad y Migraciones, Elma Saiz, anunció la creación de 1.500 plazas para la atención de personas adultas. Dos días después aumentó la capacidad hasta las 1.800 y, tal como avanzó ABC, su departamento ya se está planteando subir hasta las 4.500, teniendo en cuenta las largas colas que hay alrededor de esos campamentos y la gente que sigue en los barrios, playas y montes.
Pero más allá de esas comunicaciones de cifras verbales, a través de las distintas comparecencias que han ofrecido los ministros durante sus visitas en Ceuta, el Ministerio del Interior refleja en sus estadísticas oficiales una cifra que contrasta con la magnitud de la crisis migratoria que vivió Ceuta a finales de julio.
En su último informe quincenal sobre inmigración irregular, correspondiente al periodo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026, el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska contabiliza cero llegadas de irregulares a Ceuta por vía marítima. La cifra aparece acompañada también por un dato de cero embarcaciones y 3.835 por la vía terrestre -correspondientes, estos, al goteo que hubo durante las semanas previas y que Moncloa desoyó pese a los avisos del presidente regional Juan Jesús Vivas-. El propio ministerio advierte de que estas cifras no incluyen todavía las entradas correspondientes a los días 30 y 31 de julio, que requieren un análisis específico.
El contraste resulta especialmente relevante al revisar los informes oficiales de 2021, cuando entre los días 17 y 20 de mayo hubo una avalancha, según distintas fuentes de alrededor de entre 8.000 y 9.000 personas, en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. En el balance acumulado hasta el 30 de mayo de aquel año, Interior señalaba que habían llegado 379 personas a Ceuta y 459 a Melilla por vía terrestre, pero incorporaba un asterisco para advertir de que los datos no habían podido actualizarse porque se encontraban «bajo análisis y tratamiento». Cinco años después ese dato sigue sin actualizar, por lo que es imposible determinar oficialmente cuánta gente accedió de forma ilegal.
La situación se mantuvo en el balance anual, el único que sigue disponible todavía a día de hoy en la página web del ministerio. En el informe correspondiente a todo 2021, Interior elevó a 753 el número de inmigrantes llegados a Ceuta por vía terrestre y 1.092 en el caso de Melilla, pero volvió a introducir una salvedad fundamental: la cifra no recogía la entrada de inmigrantes irregulares producida los días 17 y 18 de mayo, precisamente durante la crisis migratoria provocada como respuesta al acogimiento en España del líder del Frente Polisario.
De esta manera, como ocurre ahora con la avalancha de finales de julio el propio balance oficial reconoce que sus cifras de Ceuta y Melilla para 2021 no incorporan el episodio central de aquella crisis. A pesar del tiempo transcurrido, Interior todavía no ha publicado en estos informes una cifra oficial desglosada que permita conocer cuántas personas entraron en ambas ciudades durante aquellos dos días, ni ofrece en el documento una actualización que cierre el vacío estadístico. En el caso de Canarias, tanto respecto a la crisis del 2021 como la del 2024, los informes sí reflejan los datos correctos.
Esa falta de transparencia respecto al total de entradas y a las salidas, teniendo en cuenta la presión migratoria que está sufriendo la ciudad autónoma de Ceuta, ha generado fuertes críticas contra el Gobierno. Unos reproches que proceden tanto desde la oposición, a la espera de que esta semana los distintos ministros que comparecerán en el Congreso aporten un poco más de claridad al asunto, como del propio gobierno regional, que se está teniendo que hacer cargo de la atención de parte de estos asaltantes.
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