Los votantes de Michigan tienen algo que decir sobre el sistema de defensa antiaéreo de Tel Aviv. Abdul el Sayed y otros candidatos demócratas han salido victoriosos en las elecciones de medio mandato rechazando de forma pública la financiación de lobbys judíos americanos y con un mensaje meridiano para el presidente Donald Trump: no a la guerra contra Irán.
El resultado de las elecciones de medio mandato pone en cuestión la financiación militar de EE.UU. a Israel
Los votantes de Michigan tienen algo que decir sobre el sistema de defensa antiaéreo de Tel Aviv. Abdul el Sayed y otros candidatos demócratas han salido victoriosos en las elecciones de medio mandato rechazando de forma pública la financiación de lobbys judíos americanos y con un mensaje meridiano para el presidente Donald Trump: no a la guerra contra Irán.
Estos comicios han abierto un debate inexistente desde hace décadas en EE.UU. y que cuestiona la financiación de Israel con impuestos de los norteamericanos. Las razones principales son la ofensiva israelí sobre Gaza, que ya ha dejado casi 75.000 muertos en tres años. Pero, sobre todo, castigan a Trump por su campaña fallida e inacabada para tumbar el régimen de los ayatolás que ha disparado los precios del petróleo en todo el mundo.
El mismo día de las elecciones, Trump anunció que Washington dejará de pagar a Israel los cerca de 4.000 millones de dólares anuales de ayuda militar a partir de final de año, aunque mantendrá la venta de armas. “Bibi Netanyahu y yo hicimos un acuerdo hace meses. Ya hemos acordado que a finales de este año no pagaremos a Israel”, dijo en la cadena estadounidense Fox News.
El presidente presentó la medida como una forma de arrebatar a los demócratas un “mal argumento” electoral, y llegó a citar a El Sayed, que se ha convertido en el primer senador musulmán de la historia del país. No explicó, sin embargo, cómo se interrumpirá una ayuda garantizada por un acuerdo que no expira hasta septiembre del 2028.
El gesto no evitó la derrota. Los demócratas se han hecho con el control de la Cámara de Representantes y del Senado, y el propio vicepresidente, JD Vance, lo reconoció sin rodeos en la red social X. “La razón por la que perdimos es la guerra”, escribió.
Según un sondeo que citó, los votantes de Trump que se pasaron a los demócratas pedían acabar con el conflicto, frenar la inflación, poner a Estados Unidos primero y “cambiar nuestra relación con Israel”. Trump admitió que el análisis es “en gran parte cierto”, pero insistió en que no habría hecho “nada distinto” en referencia a su ofensiva en el golfo Pérsico.
Eisenkot busca rehacer lazos con EE.UU. si es investido primer ministro
Para Beniamin Netanyahu, es el final de una semana muy complicada. Siete días después de perder su mayoría en la knéset, el primer ministro en funciones ha visto caer a su gran aliado en Washington y cómo su rival, Gadi Eisenkot, recibía las recomendaciones para optar a la investidura, probablemente al frente de un gobierno en minoría con el apoyo externo de los partidos árabes.
“Que el estamento de seguridad, junto con los ciudadanos israelíes, se entere por los medios de un cambio en la relación estratégica demuestra hasta qué punto la conducta de Netanyahu supone un peligro real”, escribió Eisenkot sobre el anuncio de Trump. “Ya no podemos confiar en él y debemos sustituirlo”. Incluso el congresista republicano Don Bacon lamentó que “los israelíes no lo sabían”.
Los israelíes acudieron a las urnas absortos en sus propios debates, cada vez más ajenos a la aprobación del mundo exterior. Con una Gaza destruida, sus líderes señalados por los tribunales internacionales y una política de expansión y violencia en Cisjordania, Israel ha perdido a muchos amigos. En esa deriva, ahora podría perder también su cordón umbilical. Estados Unidos ha sido la clave de la superioridad militar de un país enemistado con casi todos sus vecinos.
Netanyahu, que lleva meses de discurso sobre una “súper Esparta” autosuficiente, ya había preparado el terreno. “Preparaos y acostumbraos a que no ocurrirá, porque Estados Unidos ha cambiado”, advirtió en octubre sobre la ayuda estadounidense.
Los sondeos le dan la razón. Según la Universidad Quinnipiac, el 48% de los votantes estadounidenses y el 66% de los demócratas creen que su país apoya demasiado a Israel, frente al 16% y el 20% del 2017. El demócrata Ro Khanna ya ha anunciado que “cero ayuda a Israel” formará parte de la agenda de su partido.
El presidente israelí, Isaac Herzog, intentó rebajar la tensión. “Son sentimientos que están en el aire en nuestro gran amigo y aliado”, dijo sobre las palabras de Vance, antes de recordar que Israel “siempre ha hecho todo lo posible por ser bipartidista”.
La oposición, en cambio, apuntó al primer ministro, alineado desde hace años con los republicanos. Yair Lapid aseguró que Israel “no puede permitirse” que Netanyahu siga en el cargo, y Yair Golan advirtió que su gobierno conduce a “sanciones internacionales, aislamiento global y una confrontación con Estados Unidos”.
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