En nueve meses solo Bitcoin ha perdido más de 2,14 billones de dólares de valoración, mientras el ciudadano de a pie que invierte en bolsa se arremolina sobre los máximos de la tecnología estadounidense y los fabricantes de chips Leer En nueve meses solo Bitcoin ha perdido más de 2,14 billones de dólares de valoración, mientras el ciudadano de a pie que invierte en bolsa se arremolina sobre los máximos de la tecnología estadounidense y los fabricantes de chips Leer
El pequeño inversor protagoniza un trasvase desde el ‘universo cripto’ hacia la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas estadounidenses. Desde los máximos vistos el pasado mes de octubre por Bitcoin sobre los 126.000 dólares la divisa digital por excelencia ha perdido la mitad de su valor, mientras toda la conversación gira en torno a una posible burbuja entre los grandes actores de la IA a nivel global. Son más de 2,1 billones de dólares que han salido del mundo de las criptomonedas nueve meses.
La realidad es que la estampida vista hace un mes en todo lo que referenciaba a tecnología es agua pasada, y durante la última semana de junio el inversor retail protagonizó las mayores compras netas (una vez descontadas las ventas) en el sector de semiconductores de los últimos 14 meses. Son datos recopilados por JP Morgan en los que se observa cómo el ciudadano de a pie que invierte en bolsa es quien está sosteniendo el rally de la tecnología y la inteligencia artificial, a pesar de que muchos institucionales aconsejan ya ser selectivos ante valoraciones que cada vez entran más en territorio de burbuja. Hay muchos ejemplos. La última semana de junio el pequeño inversor se lanzó a comprar tecnología. Fue el mayor volumen de los últimos doce meses, con más de 3.000 millones de dólares (unos 2.620 millones de euros) una vez restado quienes vendieron. Esto implica un positivismo atroz a días de que SpaceX entre a formar parte del Nasdaq 100. Será el martes 7 de julio y se convertirá en la inclusión en el índice más rápida de la historia después de que Nasdaq modificara ad hoc los requisitos para dar cabida a la empresa de Elon Musk. Ahora la atención está puesta en el rebalanceo que los gestores de fondos se verán obligados a hacer, vendiendo acciones de allá para comprar las de SpaceX, con el objetivo de replicar el índice.
Todo comenzó a principios del mes de junio cuando se produjo una auténtica huida de inversores del sector tecnológico, coincidiendo con el primer susto que dio el mercado surcoreano, cargado hasta arriba de empresas de semiconductores, como Samsung y SK Hynix. Solo estas dos compañías representan una décima parte de toda la ponderación de los índices de mercados emergentes tras protagonizar revalorizaciones del 385% y el 770% en doce meses. En el último año el Kospi surcoreano se ha disparado un 160%, a pesar de que en quince días su caída bate el 16%, dentro de una espiral de volatilidad que le lleva tan pronto a caer un 8% como a subir un 5% la jornada siguiente.
La fiebre por entrar en semiconductores es tal que las compras acumuladas en las conocidas como ‘Siete magníficas’ de la tecnología estadounidense han disparado a Nvidia por encima de cualquier otra compañía el último año entre los pequeños inversores. Los retailers han adquirido más de 25.000 millones de dólares en acciones del gigante capitaneado por Jensen Huang solo en el último año. La siguiente firma donde más se concentran los minoristas es Tesla, el líder de la automoción eléctrica en manos también de Elon Musk, que siempre ha mostrado especial interés por el público generalista. De hecho, SpaceX reservó el 30% de la colocación para ellos, algo muy inusual entre las salidas a bolsa. Los ciudadanos han invertido cerca de 14.000 millones de dólares en adquirir sus acciones desde julio del año pasado, a lo que se sumaría Microsoft (con otros 9.000 millones), Meta, Alphabet, Amazon y Palantir, el polémico desarrollador de software especializado en el análisis de datos e IA, con compras acumuladas por debajo de los 20.000 millones de dólares. Lo único que han vendido es Apple que, progresivamente, ha ido perdiendo adeptos entre el público de masas, a pesar de que sube un 44% desde el verano pasado. No es suficiente.
La cuestión es que el retail se ha vuelto adicto a la adrenalina y a ganar dinero en el mercado cotizado a un ritmo de tres dígitos por año. Y eso se lo dan acciones como Micron Technology, el catalizador que utilizaron los inversores la semana pasada para calmar al mercado tras los desplomes sufridos por sus comparables en el Kospi. En doce meses el gigante de los semiconductores se dispara cerca del 700%, a pesar de la caída del 14% la última semana. Solo en el tercer trimestre el mayor fabricante de chips estadounidense registró un beneficio neto de 28.243 millones de dólares, lo que supone multiplicar por 15 veces las cifras de doce meses atrás y no defraudó al mercado.
Este es el gran argumento que respalda la tesis -mayoritaria hasta el momento- de quienes creen que el rally que protagonizan los fabricantes de chips está más que justificado. Bankinter estima que en 2026 las empresas de semiconductores disparen su beneficio cerca del 85%, hasta un 46% en 2027 y otro 18% en 2028. Son las primeras gran beneficiadas de la IA que están recogiendo ya los frutos de un cambio de paradigma que es difícil de cuantificar. «Los semiconductores son, hoy por hoy, el eslabón más fuerte de la cadena de valor de la IA ya que son los principales beneficiados de las grandes inversiones que se realizan para el desarrollo de los centros de datos de IA», afirman los analistas de la entidad naranja.
El temor por no subirse a lo más alto de la ola hace que el pequeño inversor sea un participante muy activo en la bolsa estadounidense. En sus manos está el 20% de los volúmenes diarios en las firmas cotizadas, según datos recopilados por JP Morgan hasta el mes de marzo. Está lejos de los máximos del 37% que se vieron en enero de 2021, que recordemos arrastraba una tendencia por estar invertido en bolsa tras la pandemia que duró unos meses todavía más.
La tecnología lo domina todo. Cinco empresas estadounidenses aglutinan una cuarta parte de toda la capitalización de la bolsa americana: Nvidia, Apple, Microsoft, Broadcom y Micron. En el caso de los mercados emergentes su relevancia en los índices es todavía mayor. Tres empresas, TSMC, Samsung y SK Hynix, suponen el 30% del mercado, el doble de lo que representan en Europa los tres gigantes de la tecnología, ASML, SAP y Schneider Electric; mientras que en Japón, Tokyo Electron, Kioxia Holdings y Advantest no llegan al 10% de la capitalización del índice nipón. Esto implica que el contagio de lo que suceda con el sector tecnológico y de inteligencia artificial tiene un fuerte impacto en el mercado y todos los fondos indexados que replican índices.
Esto no quita que los analistas estén preocupados por cuestiones como el precio de los tokens que se utilizan para utilizar la IA, no porque no entiendan que tenderá a bajar, sino por la sobrerreacción que puede provocar en un mercado tan extremo. Gregor Hirt, el responsable global de inversiones en Multiactivos y managing director de Allianz Global Investors, explicaba a EL MUNDO que su caída puede tener varias explicaciones que están por dilucidar todavía. «Una de ellas, la más sencilla, es que sea una cuestión de demanda». Otra de ellas se atribuye a que las empresas estén ofreciendo estos servicios a precios muy bajos para captar y fidelizar clientes. Y una tercera razón podría ser un reajuste de los servicios que la gente reclama y por los que estaría dispuesto a pagar; aquello de «no necesito cosas superinteligentes» dependiendo de los trabajadores y esto esté detrás del ajuste de precios. La agencia Bloomberg recogía este viernes cómo el índice de reciente creación que mide precisamente el precio de los tokens se ha desplomado un 20% desde los máximos de mayo.
Y, mientras tanto, el mercado da por descontado que los gigantes de la IA que están por venir, Anthropic y OpenAI, cuya salida a bolsa podría retrasarse hasta 2027, van a dar opción al minorista de participar en sus salidas a bolsa por las que esperan captar unos 125.000 millones de dólares de manera conjunta.
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