Los aficionados del Manchester City sorprendieron en Anfield al aparecer con numerosos plátanos inflables durante el partido contra el Liverpool. Lejos de tratarse de una broma improvisada o de una campaña promocional, las figuras amarillas recuperaron una tradición que forma parte de la historia del club desde hace casi cuatro décadas.
Los seguidores del conjunto inglés sorprendieron con un peculiar accesorio durante su visita al Liverpool, al que el City derrotó por 0-3
Los aficionados del Manchester City sorprendieron en Anfield al aparecer con numerosos plátanos inflables durante el partido contra el Liverpool. Lejos de tratarse de una broma improvisada o de una campaña promocional, las figuras amarillas recuperaron una tradición que forma parte de la historia del club desde hace casi cuatro décadas.
La peculiar imagen acompañó una noche de celebración para los seguidores visitantes. El Manchester City se impuso por 0-3 al Liverpool, en un encuentro que cambió de rumbo en la segunda mitad con la entrada de Jérémy Doku y la expulsión de Ryan Gravenberch por doble amarilla. Erling Haaland, el propio Doku y Rayan Cherki marcaron los goles del equipo dirigido por Enzo Maresca, que prolongó así su pleno de victorias.
Pero, al margen del resultado, hubo un detalle en la grada visitante que llamó especialmente la atención. Según informó el Manchester Evening News, varios seguidores del City se organizaron antes del desplazamiento a Liverpool para conseguir una gran cantidad de plátanos hinchables y llevarlos al estadio.
La escena podía resultar desconcertante para quienes desconocían su significado. Sin embargo, para los aficionados más veteranos del conjunto de Manchester era un guiño a una costumbre que comenzó en 1987.
El aficionado que inició la tradición de los plátanos inflables
Para encontrar el origen de esta peculiar costumbre hay que remontarse al 15 de agosto de 1987, cuando el Manchester City se enfrentó al Plymouth Argyle. Aquel día, un aficionado llamado Frank Newton acudió al encuentro con un enorme plátano inflable. Su aparición en la grada provocó las risas de otros seguidores, que encontraron tan divertida la idea que comenzaron a imitarla.
Lo que había empezado como una ocurrencia individual fue ganando popularidad entre los aficionados del equipo.
De acuerdo con la historia recogida por el propio Manchester City y el historiador Gary James, cada vez más hinchas comenzaron a llevar plátanos inflables a los partidos, hasta convertirlos en un elemento reconocible de las gradas.
Frank Newton había creado, sin saberlo, una tradición que acabaría asociándose con la identidad de la afición del City.
De los plátanos a los dinosaurios y tiburones inflables
La moda no tardó en extenderse a otros objetos. A finales de los años ochenta, cuando el Manchester City militaba en la segunda división inglesa, sus seguidores empezaron a acudir a los estadios con toda clase de figuras hinchables.
Los plátanos seguían siendo los protagonistas, pero pronto aparecieron tiburones, dinosaurios, monstruos e incluso martillos gigantes.
Aquellas imágenes se convirtieron en una de las estampas más singulares del fútbol inglés de la época. En un contexto en el que el ambiente de los estadios estaba marcado por numerosos problemas de violencia, los aficionados del City encontraron en los objetos inflables una forma humorística de animar a su equipo.
Con el paso del tiempo, los plátanos quedaron como el símbolo más reconocible de aquella costumbre.

El regreso de los plátanos inflables en Anfield
Casi 40 años después de la primera aparición de Frank Newton, los aficionados del Manchester City decidieron recuperar esa tradición para uno de los desplazamientos más destacados de la temporada: la visita al Liverpool en Anfield.
La iniciativa se organizó antes del encuentro, con pedidos de plátanos inflables para que numerosos seguidores pudieran acudir al estadio con el mismo accesorio.

La imagen volvió a demostrar que las tradiciones futbolísticas no siempre nacen de grandes acontecimientos deportivos. Algunas surgen de un gesto espontáneo que otros aficionados deciden hacer suyo.
En el caso del Manchester City, bastó un plátano inflable llevado a un partido en agosto de 1987 para iniciar una costumbre que, casi cuatro décadas después, sigue acompañando a sus seguidores.
Y eso es precisamente lo que había detrás de las llamativas figuras amarillas que aparecieron en Anfield: un guiño a la historia de la afición del City y a una de sus tradiciones más extravagantes, recuperada en una visita que terminó, además, con una contundente victoria visitante.
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