Jorge Martín Almoguera (San Sebastián de los Reyes, Madrid, 28 años) en la corta distancia tiene aspecto de boxeador. Los tatuajes en sus antebrazos, las cicatrices, la nariz de púgil, la mirada felina, el rostro que ha convivido con el dolor… lo situarían bajando del ring. No en vano, el campeón de MotoGP del 2024 se ha levantado de la lona en este arranque de Mundial 2026 tras un último curso de pesadilla.
El madrileño besó la gloria en el 2024, visitó el infierno en un 2025 de pesadilla y en este 2026 vuelve a sentir el placer de ganar; busca el liderato en Catalunya pero ayer se cayó dos veces
Jorge Martín Almoguera (San Sebastián de los Reyes, Madrid, 28 años) en la corta distancia tiene aspecto de boxeador. Los tatuajes en sus antebrazos, las cicatrices, la nariz de púgil, la mirada felina, el rostro que ha convivido con el dolor… lo situarían bajando del ring. No en vano, el campeón de MotoGP del 2024 se ha levantado de la lona en este arranque de Mundial 2026 tras un último curso de pesadilla.
Las vueltas que da la vida de un piloto: de besar la gloria, en Montmeló en noviembre del 2024, a visitar el infierno en abril del 2025 cuando pensó que se moría tras un accidente brutal en Qatar (fracturas en la mano izquierda y un neumotórax con 11 costillas rotas), a querer romper con Aprilia, perderse 15 de las 22 carreras, acabar 21.º en su defensa del número 1, y de nuevo volver a sentir el placer de ganar y poder reinar…
En menos de dos años, la montaña rusa de la competición ha llevado a Martín por todas las estaciones. Ahora vive un momento dulce, los focos y los micrófonos vuelven a él, erigido tras su doblete en Le Mans en candidato al título de un 2026 que se preparaba para asistir al dominio de Marc Márquez, y que está brindando un reñido duelo entre los pilotos de Aprilia. Bezzecchi y Martín se baten por el liderato (un punto les separa) en el GP de Catalunya… con el permiso de Pedro Acosta y Àlex Márquez, los más rápidos del primer día en Montmeló.
“He madurado, trabajo para ser mejor, a nivel mental, profesional, espiritual; es lo que me ha hecho ser quien soy”
“Ganar en Le Mans fue un momento bonito después de lo que he pasado; venía de varios podios, de ganar la Sprint de Austin, pero tenía que rematar, ganar un domingo es diferente”, decía Martín, en un buen estado de forma del que quiere “disfrutar y poder rendir a tope”, algo impensable en el 2025, cuando se estrenó con Aprilia tras coronarse con Pramac.
El cambio a los de Noale –en un movimiento ágil de su mánager, tras saberse que Marc Márquez vestiría de rojo– estuvo marcado por la desgracia. El madrileño empezó con mal pie, ya que en la pretemporada sufrió una doble lesión, en los tests de Sepang (doble fractura en la mano derecha y el pie izquierdo) y luego en un entrenamiento privado en el karting de Menàrguens (triple fractura en la mano izquierda), lo que le hizo perderse las tres primeras carreras y llegar sin preparación a Qatar, donde se destrozó el cuerpo. Sintió que se iba de este mundo. Estuvo ingresado una semana en el hospital de Doha, su novia, María Monfort, le tenía que dar de comer. Se perdió 10 grandes premios, 96 días de baja, en los que se empezó a cuestionar la continuidad en Aprilia. Había perdido la confianza en la moto. Tras intentar liberarse del contrato de dos años con los italianos, claudicó. La batalla legal habría sido interminable. Y Bezzecchi empezaba a ir muy bien con la RS-GP25, plantaba cara a Márquez y acabó ganando las dos últimas carreras. Así que Jorge, que quería irse a Honda, cambió de opinión. “Se queda”. Y acertó. Esta Aprilia 2026 va como un tiro, puede a la Ducati y le podría llevar a un segundo título de MotoGP. ¿Por qué no? De momento, el liderato está a tiro.
“He trabajado mucho, he madurado, los años pasan para todos. He trabajado para ser mejor, a nivel mental, profesional, personal, espiritual, he intentado dar un paso y es lo que me ha hecho ser quien soy”, comentaba a La Vanguardia . Sus palizas en bici por Andorra con Aleix Espargaró (en agosto pasado completó la Purito) o sus sesiones con el psicólogo para intentar conocerse a sí mismo también han hecho su trabajo.
En Le Mans ganaba una carrera dominical 588 días después y se situaba a un punto del liderato, su nuevo reto
Ahora Martinator ha vuelto más fuerte… aunque ayer en Montmeló dio el susto al caerse en el libre matinal y casi impactó con su moto –decía que se acordó de Luis Salom, fallecido en la curva 13 en el 2016–, y se volvió a ir por el suelo en la Practice buscando entrar entre los 10 primeros. Tendrá que ir a la repesca de la Q1 hoy sábado. Con sus 10 caídas ya es el piloto más accidentado. Más sube y baja para Martín.
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