Los kilos de confetis que se lanzaron y las miles de personas que salieron a acompañar a la rúa confirman que el Barcelona entusiasma, que ha tocado la fibra, y reafirma su conexión con la gente y sobre todo con la juventud. Las calles abrazaron a los campeones de Liga, a los futbolistas que aplastaron al Madrid en 35 jornadas. Los aficionados más desinhibidos se sienten identificados con el espíritu divertido que desprende este equipo en el campo y fuera.
La rúa del Barça se da un baño de masas con Lamine y Flick entre los más coreados
Kilos de confetis y toneladas de ilusión se lanzaron y se recogieron por toda la ciudad. Centenares de miles de personas salieron a acompañar a la rúa, lo que confirma que el Barcelona entusiasma, que ha tocado la fibra y reafirma su conexión con la gente y sobre todo con la juventud culé. Las calles abrazaron a los campeones de Liga, a los futbolistas que aplastaron al Madrid en 35 jornadas. Los aficionados más desinhibidos se sienten identificados con el espíritu divertido que desprende este equipo en el campo y fuera. Es un campeón con mucho carisma. O con aura, como se dice ahora.
Fue una rúa al completo, también con Lamine Yamal y con Hansi Flick. El genio de Rocafonda, lesionado, se ha perdido los tres últimos partidos, pero no faltó a la fiesta. El técnico alemán, afectado por el fallecimiento de su padre, no quiso perderse la comunión con el barcelonismo, algo que tiene fascinado al entrenador y sus ayudantes.
Un campeón con aura
Los aficionados se sienten identificados con el espíritu divertido que desprende este equipo en el campo y fuera
Los culés se agolparon en las aceras para recibir al autocar descapotable, por no hablar de los balcones, atestados como si fuera la calle Estafeta en los Sanfermines. Los niños y chavales abrían los ojos como platos cuando veían a sus ídolos. Fue un paso rápido, casi efímero, pero que perdurará en su recuerdo, porque la comunión que se ha conseguido es única, una unidad que va más allá de los éxitos por la forma de jugar, actuar y disfrutar, tal y como rezaba el lema de la camiseta que llevaban todos los jugadores y los miembros del cuerpo técnico: Una manera de ser, una manera de guanyar.
Joan Laporta, el presidente electo, y Rafa Yuste, el presidente en funciones, despidieron a la expedición desde el Spotify Camp Nou. Fermín portaba la Supercopa de España mientras que el capitán Ronald Araújo fue quien subió al autocar el trofeo de la Liga, conquistado el domingo. En ambos títulos el Barça salió triunfante del duelo con el Real Madrid.

A las 17.20 horas, la rúa dejó la explanada del Estadi y se puso en marcha. Nada más subir al autocar, Gavi, Lamine Yamal, Eric Garcia, Raphinha y Koundé se situaron estratégicamente en la parte posterior del autocar. No se podía saber. Los más nerviosos e inquietos tenían ganas. Tomaron posiciones y ya no se movieron de allí.
Por su parte, Robert Lewandowski ascendió a la parte delantera del vehículo al inicio del recorrido. Era una imagen poética, como si el veterano delantero polaco quisiera retener esas imágenes en su memoria. Quizás porque se le acaban sus días de barcelonista ya que acaba contrato el próximo 30 de junio. No tardó en unírsele su compatriota Szczesny. Juntos vivieron una fiesta exclusiva. El portero no paró de engullir: Coca-Cola, helado, pizza y hamburguesa, además del vaper.

Para ellos no era la primera vez. En cambio, Joan Garcia sí que debutaba en un pasacalles multitudinario. La Liga (y la Supercopa de enero) son los dos primeros títulos que gana. “Me lo estoy pasando muy bien. Ya me habían dicho que habría mucha gente pero es increíble. Todo el rato te llaman y te tiran cosas para que les firmes. Seguro que no será la última”, decía el portero catalán a los medios oficiales. También Rashford se estrenaba y el inglés lució un look que no dejó indiferente, con gorro pescado blanco y gafas a juego.
Cancelo y Casadó también pasaron por el rincón de los traviesos en la cola y Gavi se subía a caballito de Araújo, mientras al vehículo no paraban de bombardearlo por el aire con balones de playa lanzados por aficionados que se acordaban de Vinícius y su no Balón de Oro del 2024. No fue la única referencia al Madrid pues entre el público abundaron los conos de tráfico. La rivalidad y la euforia siempre agudizan el ingenio.
Fiesta particular
Lewandowski y Szczesny no se movieron de la parte delantera del autocar
Igual que la celebración y trasnochar despierta el apetito. Casadó y unos cuantos se alimentaban dando mordiscos a un fuet hasta que antes de girar para bajar por la calle Balmes llegó el avituallamiento en forma de hamburguesas.
Eric Garcia, que ya se sabe que hace de todo en el campo, se bajó para hacer de copiloto del conductor. En el piso superior, dos banderas llamaron la atención. Lewandowski hizo ondear una estelada, que pasó a la parte posterior con Balde y Raphinha. Más tarde fue Lamine Yamal quien tomó de los seguidores una bandera de Palestina y la levantó. No unos segundos sino unos minutos en el Passeig de Gràcia, en una imagen poderosa: una estrella mundial del fútbol apoyando y solidarizándose con la causa del país árabe en el conflicto.

Hansi Flick fue uno de los grandes protagonistas. Después del fallecimiento de su padre en la mañana del domingo, el técnico no dudó en que quería participar en la rúa. Los éxitos deportivos cuestan mucho de obtener y hay que celebrarlo como corresponde, fue su razonamiento. Con una gorra negra, optó por un perfil discreto aunque no paró de tocarse el corazón para agradecer el cariño de la gente.
La reivindicación de la estrella
Lamine Yamal cogió y ondeó bastantes minutos una bandera de Palestina
Pero en la parte superior había suficiente alegría con los jóvenes de la plantilla. Y también a pie de calle. “Cada año parece que hay más gente. Lo que buscamos es que estén orgullosos del equipo y parece que están contentos”, constaba Koundé. Es decir, que se trata de una admiración mutua, bidireccional. “Siempre están con nosotros en los días importantes y los que no lo son tanto. Es el club de nuestra vida. Siempre estaremos aquí para ellos, los amamos”, dedicó Lamine Yamal, que recordó que ganar cada año no es fácil. “¿Una rúa de Champions pronto? Seguro que sí, seguro”, vaticinó el 10 del Barça. “Es un espectáculo celebrar así los títulos. No quiero imaginar lo que sería con una Champions”, le secundó Dani Olmo.
A diferencia del año pasado, la rúa fue de ida y vuelta al Spotify Camp Nou, metáfora de un retorno a casa que se ha producido esta temporada.
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