León XIV ha elegido un estilo de gobierno que no tiene precedentes recientes en la Iglesia. Se trata de consultar periódicamente a todos sus cardenales y no solo a un grupo reducido. Desde este viernes y hasta el lunes mantendrá en Roma un ‘consistorio extraordinario’ al que ha convocado a los 242 purpurados. A puerta cerrada conocerá sus opiniones sobre la guerra, la polarización y la sinodalidad, y sondeará cómo perciben su primer año al timón de la Iglesia. Con este tipo de consultas, el Papa ha suprimido de hecho el Consejo de cardenales (C9) instituido por su predecesor, Francisco. Se trataba de un grupo reducido de entre siete y nueve cardenales que el anterior Pontífice reunía en Roma cada cuatro meses para diseñar la reforma de la Curia Vaticana e intercambiar impresiones sobre cuestiones de gobierno. Uno de sus integrantes, el cardenal Fridolin Ambongo Besungu, ha confirmado este jueves a ABC que «el C9 ha dejado de existir tras la muerte del Papa Francisco». «De acuerdo con los deseos de los purpurados, el nuevo Pontífice valoriza a todo el colegio cardenalicio», asegura el arzobispo de Kinshasa.Noticia relacionada general No No El Papa envía 100.000 euros a Venezuela para ayuda humanitaria tras el doble terremoto J. PalomoAmbongo se refiere a que durante el pre-cónclave en abril y mayo de 2025 , cuando aún no se sabía quién iba a ser el nuevo obispo de Roma, muchos purpurados lamentaron que el C9 había acaparado la misión de ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia, que corresponde a todos los cardenales. Por eso, solicitaron que el futuro Pontífice suprimiera este consejo y convocara consistorios en los que pudieran opinar todos los miembros del colegio que lo desearan.León XIV tomó nota entonces y ahora la está poniendo en práctica. Para calibrar el alcance de la novedad, basta recordar que Juan Pablo II convocó solo seis consistorios extraordinarios en sus 26 años de Pontificado; Benedicto XVI no convocó ninguno en sus siete años como obispo de Roma, aunque sí organizó cinco reuniones plenarias, aprovechando la creación de nuevos purpurados; y Francisco los reunió en tres ocasiones.A esta reunión han sido citados todos los purpurados, aunque solo tienen obligación de participar los menores de 80 años, que son los 117 electores. Los cardenales se reunirán este viernes y el sábado, tendrán libre el domingo, y el lunes estarán en la misa de la fiesta de San Pedro y San Pablo, durante la que León XIV entregará el palio a los arzobispos que ha nombrado a lo largo del año.En todo su pontificado, Francisco reunió en tres ocasiones a los cardenales. León XIV ya los ha reunido dos veces Es el segundo consistorio extraordinario convocado por León desde que fue elegido Papa el 8 de mayo de 2025, hace poco más de un año. El primero fue el pasado 7 y 8 de enero . Durante ese encuentro les confirmó que los convocará periódicamente, una o dos veces al año , y les propuso mantener contacto sin intermediarios a través de una dirección de correo electrónico desde la que responde personalmente. «Sois vosotros los que me habéis llamado a esta misión, y es importante que trabajemos juntos», les dijo durante la apertura de sesiones. Los dos temas de enero fueron «la misión de la Iglesia en el mundo actual» y el «sínodo y la sinodalidad como instrumento y estilo de colaboración». Desde entonces, han pasado muchas cosas en la Iglesia y en el mundo, que se reflejan en la agenda que tratarán ahora en Roma. Por ejemplo, EE.UU. e Israel han atacado Irán, Donald Trump ha insultado al Papa y León XIV le ha respondido, el Papa ha publicado una encíclica sobre la dignidad humana en la era de la IA y ha viajado a cuatro países de África y a España. Diálogo abierto en el VaticanoEn la primera sesión, este viernes por la mañana, cada cardenal podrá exponer la situación general de la Iglesia en sus países. Por la tarde, intervendrán quienes proceden de naciones en guerra y reflexionarán sobre la paz y la polarización guiándose por la encíclica del Papa ‘Magnifica humanitas’. Continuarán haciéndolo el sábado por la mañana, pero centrados en la propuesta de « construir la civilización del amor » . Por la tarde el cardenal Mario Grech explicará cómo se está preparando la ‘Asamblea eclesial’ de octubre de 2028 con encuentros sinodales nacionales y continentales ya desde 2027. A continuación, tendrán dos horas de sesión plenaria para intervenir libremente sobre las cuestiones que quieran sacar a colación. Para que la reunión sea operativa, los participantes se distribuirán en grupos reducidos. Habrá nueve reservados a electores que viven fuera de Roma, y otros once, a cardenales electores de la Curia Romana y cardenales no electores. El Papa quiere escuchar la opinión de quienes vienen de fuera, y solo ellos presentarán su informe ante el pleno. El resto enviarán por escrito sus conclusiones. El Vaticano ha pedido a los cardenales que «mantengan la confidencialidad» de las conversaciones a puerta cerradaEn cualquier caso, antes de clausurar cada sesión habrá tiempo para intervenciones personales de un máximo de tres minutos sobre el tema tratado. Con la idea de que hablen libremente, se les ha pedido que «mantengan la confidencialidad» y que «no hagan declaraciones a la prensa». Al pedirles que se queden en Roma hasta el lunes para celebrar juntos la misa de la fiesta del primer Papa, San Pedro, León les dice también en lenguaje litúrgico que también tomará con ellos las grandes decisiones. Aunque de este fin de semana no saldrán conclusiones inmediatas , lo que le digan a puerta cerrada tendrá un gran impacto en la dirección que dará a la Iglesia. El solo hecho de que consulte a todos sobre su Pontificado, escuche sus propuestas en público y les dé explicaciones sobre sus prioridades, es ya un cambio de rumbo. León XIV ha elegido un estilo de gobierno que no tiene precedentes recientes en la Iglesia. Se trata de consultar periódicamente a todos sus cardenales y no solo a un grupo reducido. Desde este viernes y hasta el lunes mantendrá en Roma un ‘consistorio extraordinario’ al que ha convocado a los 242 purpurados. A puerta cerrada conocerá sus opiniones sobre la guerra, la polarización y la sinodalidad, y sondeará cómo perciben su primer año al timón de la Iglesia. Con este tipo de consultas, el Papa ha suprimido de hecho el Consejo de cardenales (C9) instituido por su predecesor, Francisco. Se trataba de un grupo reducido de entre siete y nueve cardenales que el anterior Pontífice reunía en Roma cada cuatro meses para diseñar la reforma de la Curia Vaticana e intercambiar impresiones sobre cuestiones de gobierno. Uno de sus integrantes, el cardenal Fridolin Ambongo Besungu, ha confirmado este jueves a ABC que «el C9 ha dejado de existir tras la muerte del Papa Francisco». «De acuerdo con los deseos de los purpurados, el nuevo Pontífice valoriza a todo el colegio cardenalicio», asegura el arzobispo de Kinshasa.Noticia relacionada general No No El Papa envía 100.000 euros a Venezuela para ayuda humanitaria tras el doble terremoto J. PalomoAmbongo se refiere a que durante el pre-cónclave en abril y mayo de 2025 , cuando aún no se sabía quién iba a ser el nuevo obispo de Roma, muchos purpurados lamentaron que el C9 había acaparado la misión de ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia, que corresponde a todos los cardenales. Por eso, solicitaron que el futuro Pontífice suprimiera este consejo y convocara consistorios en los que pudieran opinar todos los miembros del colegio que lo desearan.León XIV tomó nota entonces y ahora la está poniendo en práctica. Para calibrar el alcance de la novedad, basta recordar que Juan Pablo II convocó solo seis consistorios extraordinarios en sus 26 años de Pontificado; Benedicto XVI no convocó ninguno en sus siete años como obispo de Roma, aunque sí organizó cinco reuniones plenarias, aprovechando la creación de nuevos purpurados; y Francisco los reunió en tres ocasiones.A esta reunión han sido citados todos los purpurados, aunque solo tienen obligación de participar los menores de 80 años, que son los 117 electores. Los cardenales se reunirán este viernes y el sábado, tendrán libre el domingo, y el lunes estarán en la misa de la fiesta de San Pedro y San Pablo, durante la que León XIV entregará el palio a los arzobispos que ha nombrado a lo largo del año.En todo su pontificado, Francisco reunió en tres ocasiones a los cardenales. León XIV ya los ha reunido dos veces Es el segundo consistorio extraordinario convocado por León desde que fue elegido Papa el 8 de mayo de 2025, hace poco más de un año. El primero fue el pasado 7 y 8 de enero . Durante ese encuentro les confirmó que los convocará periódicamente, una o dos veces al año , y les propuso mantener contacto sin intermediarios a través de una dirección de correo electrónico desde la que responde personalmente. «Sois vosotros los que me habéis llamado a esta misión, y es importante que trabajemos juntos», les dijo durante la apertura de sesiones. Los dos temas de enero fueron «la misión de la Iglesia en el mundo actual» y el «sínodo y la sinodalidad como instrumento y estilo de colaboración». Desde entonces, han pasado muchas cosas en la Iglesia y en el mundo, que se reflejan en la agenda que tratarán ahora en Roma. Por ejemplo, EE.UU. e Israel han atacado Irán, Donald Trump ha insultado al Papa y León XIV le ha respondido, el Papa ha publicado una encíclica sobre la dignidad humana en la era de la IA y ha viajado a cuatro países de África y a España. Diálogo abierto en el VaticanoEn la primera sesión, este viernes por la mañana, cada cardenal podrá exponer la situación general de la Iglesia en sus países. Por la tarde, intervendrán quienes proceden de naciones en guerra y reflexionarán sobre la paz y la polarización guiándose por la encíclica del Papa ‘Magnifica humanitas’. Continuarán haciéndolo el sábado por la mañana, pero centrados en la propuesta de « construir la civilización del amor » . Por la tarde el cardenal Mario Grech explicará cómo se está preparando la ‘Asamblea eclesial’ de octubre de 2028 con encuentros sinodales nacionales y continentales ya desde 2027. A continuación, tendrán dos horas de sesión plenaria para intervenir libremente sobre las cuestiones que quieran sacar a colación. Para que la reunión sea operativa, los participantes se distribuirán en grupos reducidos. Habrá nueve reservados a electores que viven fuera de Roma, y otros once, a cardenales electores de la Curia Romana y cardenales no electores. El Papa quiere escuchar la opinión de quienes vienen de fuera, y solo ellos presentarán su informe ante el pleno. El resto enviarán por escrito sus conclusiones. El Vaticano ha pedido a los cardenales que «mantengan la confidencialidad» de las conversaciones a puerta cerradaEn cualquier caso, antes de clausurar cada sesión habrá tiempo para intervenciones personales de un máximo de tres minutos sobre el tema tratado. Con la idea de que hablen libremente, se les ha pedido que «mantengan la confidencialidad» y que «no hagan declaraciones a la prensa». Al pedirles que se queden en Roma hasta el lunes para celebrar juntos la misa de la fiesta del primer Papa, San Pedro, León les dice también en lenguaje litúrgico que también tomará con ellos las grandes decisiones. Aunque de este fin de semana no saldrán conclusiones inmediatas , lo que le digan a puerta cerrada tendrá un gran impacto en la dirección que dará a la Iglesia. El solo hecho de que consulte a todos sobre su Pontificado, escuche sus propuestas en público y les dé explicaciones sobre sus prioridades, es ya un cambio de rumbo.
León XIV ha elegido un estilo de gobierno que no tiene precedentes recientes en la Iglesia. Se trata de consultar periódicamente a todos sus cardenales y no solo a un grupo reducido. Desde este viernes y hasta el lunes mantendrá en Roma un ‘consistorio extraordinario’ … al que ha convocado a los 242 purpurados. A puerta cerrada conocerá sus opiniones sobre la guerra, la polarización y la sinodalidad, y sondeará cómo perciben su primer año al timón de la Iglesia.
Con este tipo de consultas, el Papa ha suprimido de hecho el Consejo de cardenales (C9) instituido por su predecesor, Francisco. Se trataba de un grupo reducido de entre siete y nueve cardenales que el anterior Pontífice reunía en Roma cada cuatro meses para diseñar la reforma de la Curia Vaticana e intercambiar impresiones sobre cuestiones de gobierno.
Uno de sus integrantes, el cardenal Fridolin Ambongo Besungu, ha confirmado este jueves a ABC que «el C9 ha dejado de existir tras la muerte del Papa Francisco». «De acuerdo con los deseos de los purpurados, el nuevo Pontífice valoriza a todo el colegio cardenalicio», asegura el arzobispo de Kinshasa.
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Ambongo se refiere a que durante el pre-cónclave en abril y mayo de 2025, cuando aún no se sabía quién iba a ser el nuevo obispo de Roma, muchos purpurados lamentaron que el C9 había acaparado la misión de ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia, que corresponde a todos los cardenales. Por eso, solicitaron que el futuro Pontífice suprimiera este consejo y convocara consistorios en los que pudieran opinar todos los miembros del colegio que lo desearan.
León XIV tomó nota entonces y ahora la está poniendo en práctica. Para calibrar el alcance de la novedad, basta recordar que Juan Pablo II convocó solo seis consistorios extraordinarios en sus 26 años de Pontificado; Benedicto XVI no convocó ninguno en sus siete años como obispo de Roma, aunque sí organizó cinco reuniones plenarias, aprovechando la creación de nuevos purpurados; y Francisco los reunió en tres ocasiones.
A esta reunión han sido citados todos los purpurados, aunque solo tienen obligación de participar los menores de 80 años, que son los 117 electores. Los cardenales se reunirán este viernes y el sábado, tendrán libre el domingo, y el lunes estarán en la misa de la fiesta de San Pedro y San Pablo, durante la que León XIV entregará el palio a los arzobispos que ha nombrado a lo largo del año.
En todo su pontificado, Francisco reunió en tres ocasiones a los cardenales. León XIV ya los ha reunido dos veces
Es el segundo consistorio extraordinario convocado por León desde que fue elegido Papa el 8 de mayo de 2025, hace poco más de un año. El primero fue el pasado 7 y 8 de enero. Durante ese encuentro les confirmó que los convocará periódicamente, una o dos veces al año, y les propuso mantener contacto sin intermediarios a través de una dirección de correo electrónico desde la que responde personalmente. «Sois vosotros los que me habéis llamado a esta misión, y es importante que trabajemos juntos», les dijo durante la apertura de sesiones.
Los dos temas de enero fueron «la misión de la Iglesia en el mundo actual» y el «sínodo y la sinodalidad como instrumento y estilo de colaboración». Desde entonces, han pasado muchas cosas en la Iglesia y en el mundo, que se reflejan en la agenda que tratarán ahora en Roma. Por ejemplo, EE.UU. e Israel han atacado Irán, Donald Trump ha insultado al Papa y León XIV le ha respondido, el Papa ha publicado una encíclica sobre la dignidad humana en la era de la IA y ha viajado a cuatro países de África y a España.
Diálogo abierto en el Vaticano
En la primera sesión, este viernes por la mañana, cada cardenal podrá exponer la situación general de la Iglesia en sus países. Por la tarde, intervendrán quienes proceden de naciones en guerra y reflexionarán sobre la paz y la polarización guiándose por la encíclica del Papa ‘Magnifica humanitas’. Continuarán haciéndolo el sábado por la mañana, pero centrados en la propuesta de «construir la civilización del amor».
Por la tarde el cardenal Mario Grech explicará cómo se está preparando la ‘Asamblea eclesial’ de octubre de 2028 con encuentros sinodales nacionales y continentales ya desde 2027. A continuación, tendrán dos horas de sesión plenaria para intervenir libremente sobre las cuestiones que quieran sacar a colación.
Para que la reunión sea operativa, los participantes se distribuirán en grupos reducidos. Habrá nueve reservados a electores que viven fuera de Roma, y otros once, a cardenales electores de la Curia Romana y cardenales no electores. El Papa quiere escuchar la opinión de quienes vienen de fuera, y solo ellos presentarán su informe ante el pleno. El resto enviarán por escrito sus conclusiones.
El Vaticano ha pedido a los cardenales que «mantengan la confidencialidad» de las conversaciones a puerta cerrada
En cualquier caso, antes de clausurar cada sesión habrá tiempo para intervenciones personales de un máximo de tres minutos sobre el tema tratado. Con la idea de que hablen libremente, se les ha pedido que «mantengan la confidencialidad» y que «no hagan declaraciones a la prensa».
Al pedirles que se queden en Roma hasta el lunes para celebrar juntos la misa de la fiesta del primer Papa, San Pedro, León les dice también en lenguaje litúrgico que también tomará con ellos las grandes decisiones. Aunque de este fin de semana no saldrán conclusiones inmediatas, lo que le digan a puerta cerrada tendrá un gran impacto en la dirección que dará a la Iglesia. El solo hecho de que consulte a todos sobre su Pontificado, escuche sus propuestas en público y les dé explicaciones sobre sus prioridades, es ya un cambio de rumbo.
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