Cuando el calor es muy intenso, pocas sensaciones resultan tan agradables como darse una buena ducha de agua fría . Por eso, mucha personas recurren a ella para refrescarse antes de dormir o después de pasar tiempo al sol convencidas de que así soportarán mejor las altas temperaturas.Sin embargo, varios expertos en salud coinciden en que este hábito puede producir el efecto contrario al que se busca. Tanto los médicos José Manuel Felices y David Callejo como el farmacéutico Álvaro Fernández explican que, aunque el alivio existe, resulta efímero.Después, el organismo pone en marcha mecanismos para conservar el calor corporal que pueden hacer que la sensación de sofoco aumente. «La ducha fría es un alivio inmediato, pero hace que cuando llegues a la cama tu cuerpo sea un horno », asegura Felices.Noticia relacionada general No No Fernando Mora, médico psiquiatra, indica el mejor deporte para calmar la ansiedad Ana Beatriz MicóFernández coincide con esta idea, asegurando que la ducha fría «es contraproducente y al rato tendrás todavía más calor». «Al principio sí, enfrías tu cuerpo con el agua y tienes 10 minutos de gustito, pero después, como has enfriado el cuerpo, este activa los mecanismos de producción de calor y al rato sofocón », precisa.Por qué una ducha muy fría puede aumentar la sensación de calor: «Tu cerebro piensa: ‘¡Te vas a congelar!’»Callejo explica que el cuerpo elimina buena parte del calor gracias a la circulación de la sangre cerca de la superficie de la piel. «Tu cuerpo es un horno que necesita soltar calor en verano. La forma de hacerlo es dilatar los vasos sanguíneos de la piel».Pero el agua excesivamente fría interrumpe ese proceso: «Si te duchas con agua muy fría, tu piel se enfría de golpe y tu cuerpo reacciona cerrando esos vasos sanguíneos para conservar el calor».El resultado, añade, es que después cuesta más liberar el exceso de temperatura: «Quitando el alivio inicial, después vas a dificultar la eliminación de calor y, por tanto, tendrás más sensación de calor».Felices describe el mismo escenario: «Cuando te cae agua helada de golpe, tu cerebro piensa: ‘¡Te vas a congelar!’, y cierra de golpe los vasos sanguíneos de tu piel para atrapar el calor dentro».«El problema viene a los diez minutos: tu cuerpo vuelve a notar el calor y reacciona abriendo las tuberías para compensar y, ¡pum!, efecto rebote , empiezas a sudar justo para empalmar la sauna», concluye.Esta es la mejor temperatura para ducharse en verano, según los expertosLos expertos coinciden en que no es necesario renunciar a la ducha para refrescarse, sino simplemente elegir una buena temperatura del agua. «La vida no es blanco o negro. Ponlo a la mitad y un poquito hacia frío», recomienda José Manuel Felices.«El truco es ducharte con agua ligeramente tibia . Con eso te refrescas, pero favoreces la vasodilatación , el calor se libera mejor y la sensación de frescor va a durar más», sentencia David Callejo.De hecho, lo ideal es que la ducha sea siempre con agua templada, entre 37 y 40 ºC , una temperatura similar a la corporal. En verano, cuando el objetivo es refrescarse, se puede bajar ligeramente, hasta unos 30-36 ºC , ya que ayuda a disipar mejor el calor sin provocar el efecto rebote que han explicado los expertos. Cuando el calor es muy intenso, pocas sensaciones resultan tan agradables como darse una buena ducha de agua fría . Por eso, mucha personas recurren a ella para refrescarse antes de dormir o después de pasar tiempo al sol convencidas de que así soportarán mejor las altas temperaturas.Sin embargo, varios expertos en salud coinciden en que este hábito puede producir el efecto contrario al que se busca. Tanto los médicos José Manuel Felices y David Callejo como el farmacéutico Álvaro Fernández explican que, aunque el alivio existe, resulta efímero.Después, el organismo pone en marcha mecanismos para conservar el calor corporal que pueden hacer que la sensación de sofoco aumente. «La ducha fría es un alivio inmediato, pero hace que cuando llegues a la cama tu cuerpo sea un horno », asegura Felices.Noticia relacionada general No No Fernando Mora, médico psiquiatra, indica el mejor deporte para calmar la ansiedad Ana Beatriz MicóFernández coincide con esta idea, asegurando que la ducha fría «es contraproducente y al rato tendrás todavía más calor». «Al principio sí, enfrías tu cuerpo con el agua y tienes 10 minutos de gustito, pero después, como has enfriado el cuerpo, este activa los mecanismos de producción de calor y al rato sofocón », precisa.Por qué una ducha muy fría puede aumentar la sensación de calor: «Tu cerebro piensa: ‘¡Te vas a congelar!’»Callejo explica que el cuerpo elimina buena parte del calor gracias a la circulación de la sangre cerca de la superficie de la piel. «Tu cuerpo es un horno que necesita soltar calor en verano. La forma de hacerlo es dilatar los vasos sanguíneos de la piel».Pero el agua excesivamente fría interrumpe ese proceso: «Si te duchas con agua muy fría, tu piel se enfría de golpe y tu cuerpo reacciona cerrando esos vasos sanguíneos para conservar el calor».El resultado, añade, es que después cuesta más liberar el exceso de temperatura: «Quitando el alivio inicial, después vas a dificultar la eliminación de calor y, por tanto, tendrás más sensación de calor».Felices describe el mismo escenario: «Cuando te cae agua helada de golpe, tu cerebro piensa: ‘¡Te vas a congelar!’, y cierra de golpe los vasos sanguíneos de tu piel para atrapar el calor dentro».«El problema viene a los diez minutos: tu cuerpo vuelve a notar el calor y reacciona abriendo las tuberías para compensar y, ¡pum!, efecto rebote , empiezas a sudar justo para empalmar la sauna», concluye.Esta es la mejor temperatura para ducharse en verano, según los expertosLos expertos coinciden en que no es necesario renunciar a la ducha para refrescarse, sino simplemente elegir una buena temperatura del agua. «La vida no es blanco o negro. Ponlo a la mitad y un poquito hacia frío», recomienda José Manuel Felices.«El truco es ducharte con agua ligeramente tibia . Con eso te refrescas, pero favoreces la vasodilatación , el calor se libera mejor y la sensación de frescor va a durar más», sentencia David Callejo.De hecho, lo ideal es que la ducha sea siempre con agua templada, entre 37 y 40 ºC , una temperatura similar a la corporal. En verano, cuando el objetivo es refrescarse, se puede bajar ligeramente, hasta unos 30-36 ºC , ya que ayuda a disipar mejor el calor sin provocar el efecto rebote que han explicado los expertos.

Cuando el calor es muy intenso, pocas sensaciones resultan tan agradables como darse una buena ducha de agua fría. Por eso, mucha personas recurren a ella para refrescarse antes de dormir o después de pasar tiempo al sol convencidas de que así soportarán mejor las altas temperaturas.
Sin embargo, varios expertos en salud coinciden en que este hábito puede producir el efecto contrario al que se busca. Tanto los médicos José Manuel Felices y David Callejo como el farmacéutico Álvaro Fernández explican que, aunque el alivio existe, resulta efímero.
Después, el organismo pone en marcha mecanismos para conservar el calor corporal que pueden hacer que la sensación de sofoco aumente. «La ducha fría es un alivio inmediato, pero hace que cuando llegues a la cama tu cuerpo sea un horno», asegura Felices.
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Fernández coincide con esta idea, asegurando que la ducha fría «es contraproducente y al rato tendrás todavía más calor». «Al principio sí, enfrías tu cuerpo con el agua y tienes 10 minutos de gustito, pero después, como has enfriado el cuerpo, este activa los mecanismos de producción de calor y al rato sofocón», precisa.
Por qué una ducha muy fría puede aumentar la sensación de calor: «Tu cerebro piensa: ‘¡Te vas a congelar!’»
Callejo explica que el cuerpo elimina buena parte del calor gracias a la circulación de la sangre cerca de la superficie de la piel. «Tu cuerpo es un horno que necesita soltar calor en verano. La forma de hacerlo es dilatar los vasos sanguíneos de la piel».
Pero el agua excesivamente fría interrumpe ese proceso: «Si te duchas con agua muy fría, tu piel se enfría de golpe y tu cuerpo reacciona cerrando esos vasos sanguíneos para conservar el calor».
El resultado, añade, es que después cuesta más liberar el exceso de temperatura: «Quitando el alivio inicial, después vas a dificultar la eliminación de calor y, por tanto, tendrás más sensación de calor».
Felices describe el mismo escenario: «Cuando te cae agua helada de golpe, tu cerebro piensa: ‘¡Te vas a congelar!’, y cierra de golpe los vasos sanguíneos de tu piel para atrapar el calor dentro».
«El problema viene a los diez minutos: tu cuerpo vuelve a notar el calor y reacciona abriendo las tuberías para compensar y, ¡pum!, efecto rebote, empiezas a sudar justo para empalmar la sauna», concluye.
Esta es la mejor temperatura para ducharse en verano, según los expertos
Los expertos coinciden en que no es necesario renunciar a la ducha para refrescarse, sino simplemente elegir una buena temperatura del agua. «La vida no es blanco o negro. Ponlo a la mitad y un poquito hacia frío», recomienda José Manuel Felices.
«El truco es ducharte con agua ligeramente tibia. Con eso te refrescas, pero favoreces la vasodilatación, el calor se libera mejor y la sensación de frescor va a durar más», sentencia David Callejo.
De hecho, lo ideal es que la ducha sea siempre con agua templada, entre 37 y 40 ºC, una temperatura similar a la corporal. En verano, cuando el objetivo es refrescarse, se puede bajar ligeramente, hasta unos 30-36 ºC, ya que ayuda a disipar mejor el calor sin provocar el efecto rebote que han explicado los expertos.
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