No hay mejor gol que defina al Real Madrid de Jose Mourinho, hasta la fecha y sin que se incorporen jugadores como Kylian Mbappé, Diomande o Bellingham, que el 0-1 que marcó en Riazor para adjudicarse el Teresa Herrera ante un competitivo y con buen paladar Deportivo. El primer tiempo expiraba y Lunin pilló desatendida a la zaga local. Sacó con la mano al espacio (el balón hizo un recorrido de 50 metros) para que Brahim certificara con tres toques mágicos el contraataque perfecto de los blancos.
Un saque de largo de Lunin lo convierte en oro el internacional marroquí, que se reivindicó y ayudó a su equipo a levantar el Teresa Herrera ante el Deportivo
No hay mejor gol que defina al Real Madrid de Jose Mourinho, hasta la fecha y sin que se incorporen jugadores como Kylian Mbappé, Diomande o Bellingham, que el 0-1 que marcó en Riazor para adjudicarse el Teresa Herrera ante un competitivo y con buen paladar Deportivo. El primer tiempo expiraba y Lunin pilló desatendida a la zaga local. Sacó con la mano al espacio (el balón hizo un recorrido de 50 metros) para que Brahim certificara con tres toques mágicos el contraataque perfecto de los blancos.
El internacional marroquí, que ha visto como Franco Mastantuono se ha ido a la Fiorentina y Diomande se ha convertido en el fichaje más caro de la historia de la entidad, controló con la derecha y se marchó en velocidad. Donde otros recortan para acomodársela a la pierna hábil, en este caso la zurda, el extremo siguió, utilizó el cuerpo y su punta de velocidad para mantener a raya a los dos defensas blanquiazules y, levantando la cabeza, superó con un toque sutil con el interior del pie derecho a Leo Román. Visto y no visto. Verticalidad en esencia la del extremo diestro.
No necesitó más el equipo de Mourinho, por momentos un muro de hormigón, solidario en defensa, agresivo (Endrik hizo una entrada al límite a Ede), sin adelantar la presión, expectante y ganando los espacios, con lagunas en la salida de balón y en algunos duelos ante Aubameyang. Bernardo Silva jugó de creador, mostrando su buen pie, aunque fuera un verso en medio de un libro de instrucciones, demasiado hermético el equipo blanco y horizontal. Vinícius está lejos de alcanzar su punto de forma, mientras que Güler fue de nuevo el mejor acompañante del portugués para crear juego.
El Deportivo tuvo más el control, aunque su ocasión más clara fue de córner en el primer tiempo. El remate de Noubi lo detuvo Lunin. Endrick también probó a Román, que desvió a saque de esquina. El primer acto fue timorato, con un Madrid que va ganando esqueleto, muy pendiente de la fase defensiva.
Tras el descanso, de nuevo Carlos Espí convirtió en gol un pase de Camavinga, pero en esta ocasión, a diferencia del sábado ante el Ferencvaros, estaba en fuera de juego y no subió al marcador.
El Deportivo dio un paso adelante justo después y merodeó el empate. Lunin estuvo atento en las salidas y desbarató alguna opción clara, como una volea de Loureiro o otro remate de Zakaria tras una perdida de Camavinga. Pero el Madrid resistió. Y sigue invicto.
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