Uno de los efectos colaterales de la ausencia de Italia en el Mundial es que el gran debate del verano no gira en torno al fútbol, sino a un joyero condenado por matar a dos ladrones.
La derecha del país convierte en un símbolo político a un comerciante condenado por matar a dos ladrones
Uno de los efectos colaterales de la ausencia de Italia en el Mundial es que el gran debate del verano no gira en torno al fútbol, sino a un joyero condenado por matar a dos ladrones.
Mario Roggero, de 72 años, propietario de una joyería en la provincia de Cuneo, en el Piamonte, ingresó el sábado en la cárcel de Bollate, en la periferia de Milán, después de que el Tribunal de Casación confirmara su condena a 14 años y nueve meses de prisión. El 28 de abril del 2021 mató a dos personas e hirió a una tercera disparándoles en la calle, mientras huían después de haber atracado su establecimiento.
La sentencia definitiva estableció que no podía hablarse de legítima defensa porque el peligro ya había cesado. Los ladrones estaban subiendo al coche para escapar cuando Roggero salió de la joyería, los persiguió y abrió fuego. Para los jueces fue una ejecución, no una reacción defensiva.
La batalla judicial ha terminado. La política, en cambio, no ha hecho más que empezar. Los partidos que sostienen al Gobierno de Giorgia Meloni han defendido al joyero con contundencia, casi compitiendo entre ellos por ver quién mostraba mayor solidaridad, conscientes de las fuertes emociones que el caso ha provocado en una parte de la opinión pública. Primero criticaron la sentencia y después comenzaron a buscar la manera de sacar a Roggero de prisión.
Según la justicia, Roggero no actuó en defensa propia, ya que disparó a sus asaltantes cuando huían
La única vía posible sería el indulto individual, una prerrogativa exclusiva del presidente de la República. El jueves, el ministro de Justicia, Carlo Nordio, abrió el expediente para estudiar su concesión. Apenas se conoció la noticia, fue recibido por el jefe del Estado, Sergio Mattarella, cuya oficina recordó que la decisión corresponde únicamente al presidente. Meloni intervino primero proponiendo modificar las normas sobre las indemnizaciones que deben recibir las familias de las víctimas. Roggero ya ha sido condenado a pagar una cantidad provisional de 780.000 euros, mientras las partes civiles reclaman en total más de tres millones.
Ayer, la primera ministra fue más lejos y calificó la pena de “desproporcionada”, porque, a su juicio, no tiene suficientemente en cuenta las circunstancias psicológicas en las que actuó el joyero, que ya había sido víctima de otro atraco años antes. “¿Quién puede juzgar su dolor, el trauma, el estrés y el miedo de este hombre?”, se preguntó en una entrevista con el Corriere della Sera .
Roggero tampoco ha mostrado demasiado arrepentimiento. Invitado durante estos años a varios programas de televisión de Mediaset, ha reivindicado abiertamente su conducta. “¡Sí, volvería a hacerlo!”, llegó a gritar ante los aplausos del público.
La oposición acusa a la derecha de utilizar el caso con fines propagandísticos y de legitimar lo que define como una especie de Lejano Oeste. También recuerda un precedente judicial de Roggero, que años antes pactó una condena por amenazas con arma tras un altercado con el entonces novio de su hija.
Meloni y sus socios creen que la pena de 14 años de prisión impuesta al joyero es desproporcionada
Mucho más explícita ha sido la Liga. Su líder, Matteo Salvini, que atraviesa enormes dificultades electorales, se presentó durante dos días consecutivos ante la cárcel de Bollate. Primero afirmó que estaría “orgulloso” de ofrecer a Roggero una candidatura electoral, aunque la condena implica su inhabilitación. Después volvió vistiendo una camiseta con el rostro del comerciante y anunció una propuesta de ley para ampliar todavía más la legítima defensa, hasta hacer prácticamente impune cualquier reacción de quien haya sufrido una agresión.
Pero esa iniciativa ya había sido formulada días antes por
Futuro Nacional, el partido fundado por el general ultra Roberto Vannacci. Desde que abandonó la Liga, Vannacci intenta erosionar al Ejecutivo de Meloni desde su flanco derecho.
“Pedimos que se modificaran las leyes y el centroderecha hizo oídos sordo”, dijo. Después resumió su idea con una imagen: “Hay que poner un cartel en las puertas de las casas: ‘No entrar, peligro de muerte’. Porque si entras en mi casa, renuncias a tu derecho a la vida”.
A su manera, Vannacci ha dejado al descubierto el cortocircuito de la derecha gobernante y la obliga a radicalizarse. Su formación, Futuro Nacional, crece en los sondeos, donde ha superado ampliamente el 5% y aparece ya por encima de la Liga de Salvini. Cada iniciativa de Vannacci fuerza a los partidos del Gobierno a endurecer sus posiciones para no perder terreno en su propio electorado.
La historia encierra, sin embargo, una paradoja. La explica Gian Domenico Caiazza, expresidente de la Unión de Cámaras Penales Italianas, la asociación que agrupa a los abogados penalistas del país: “Fue la reforma de Salvini del 2019 la que introdujo el principio de que la defensa contra quien entra en mi domicilio es siempre legítima, pero con la condición de que el peligro sea actual. Si quien ha entrado para robar o violar ya se ha marchado, y yo lo persigo y lo mato, según la misma ‘ley Salvini’ la legítima defensa nunca puede invocarse”.
Caiazza añade otro elemento: Roggero fue condenado a la pena mínima aplicable. “Por eso no entiendo este debate”, concluye. Quizá ahí esté la explicación. Roggero se ha convertido en un héroe para una parte de la derecha en las redes sociales. Y Vannacci continúa creciendo en los sondeos. La batalla por el joyero es también una batalla por sus votos.
Internacional
