El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó este miércoles que perdió la confianza en el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tras los intentos de vender a inversores privados una participación en una sociedad encargada de explotar los derechos comerciales de competiciones como el Mundial. “No tengo confianza en el señor Infantino en este momento, dado lo ocurrido y la naturaleza de lo que sucedió”, declaró Carney en una rueda de prensa, quien fue parte de los países organizadores del Mundial de 2026.
El primer ministro canadiense se suma al aluvión de críticas que el presidente del organismo rector del fútbol está recibiendo por sus planes de vender parte del Mundial
El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó este miércoles que perdió la confianza en el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tras los intentos de vender a inversores privados una participación en una sociedad encargada de explotar los derechos comerciales de competiciones como el Mundial. “No tengo confianza en el señor Infantino en este momento, dado lo ocurrido y la naturaleza de lo que sucedió”, declaró Carney en una rueda de prensa, quien fue parte de los países organizadores del Mundial de 2026.
Carney, que fue durante años gobernador del Banco de Canadá y, posteriormente, del Banco de Inglaterra, afirmó que la decisión de Infantino de ocultar a sus más estrechos asesores, a su director de operaciones y a los miembros del consejo de la FIFA el proyecto FFE “debería ser gravísimo”.
“Esta no es la forma de dirigir ningún negocio, ni siquiera una pequeña empresa, y mucho menos algo que tiene una responsabilidad mundial como el fútbol”, explicó.
Carney carga contra Infantino por “ocultar el proyecto” a su círculo más cercano: “Esta no es la forma de dirigir ningún negocio”
La polémica estalló cuando Infantino propuso crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial que gestionaría activos comerciales de la organización, incluidos los vinculados al Mundial, y vender alrededor del 20 % de la sociedad por hasta 4.200 millones de dólares estadounidenses.
La operación valoraba la nueva compañía en unos 20.000 millones de dólares y tenía como potencial inversor principal a Thrive Eternal, un fondo vinculado a Thrive Capitaly a su fundador, Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump.
La UEFA acordó boicotear futuras competiciones de la FIFA si la iniciativa salía adelante, mientras que la Concacaf, confederación a la que pertenece Canadá, también rechazó el proyecto y celebró posteriormente su retirada.
La crisis causó además la dimisión de Carlos Cordeiro como asesor principal de Infantino. Cordeiro, que también asesoraba al grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, calificó el proyecto de perjudicial para el fútbol.
Figuras como el exfutbolista portugués Luís Figo han reclamado públicamente su dimisión, mientras aumentan las especulaciones sobre una posible candidatura del canadiense Victor Montagliani, presidente de la Concacaf. Además, algunas selecciones han comenzado retirando su apoyo para la reelección de Infantino, como es el caso de Gales.
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