La ciudad de Nueva York tenía claro en su gran mayoría que es lo que esperaba de estas elecciones de medio mandato. Lo que se palpaba en general era un espíritu de venganza hacía su vecino menos apreciado, el presidente Donald Trump, en una convocatoria con muchas más afluencia de lo habitual en este tipo de comicios.
Los electores en la Gran Manzana votan de una forma superior a lo habitual en unas elecciones de medio mandato al verlas como un referéndum contra su vecino, Donald Trump
La ciudad de Nueva York tenía claro en su gran mayoría que es lo que esperaba de estas elecciones de medio mandato. Lo que se palpaba en general era un espíritu de venganza hacía su vecino menos apreciado, el presidente Donald Trump, en una convocatoria con muchas más afluencia de lo habitual en este tipo de comicios.
“Estas elecciones de medio término no están movilizando más porque son esenciales para cambiar el clima político”, afirmó Joan Firestone, mujer de cierta edad que iba acompañada por un hijo, a la salida de un colegio en la calle 85, en el Upper West Side de Manhattan.
Esta mujer, que caminaba con la ayuda de un bastón, se activó al hablar del posible resultado. “Esto es mucho más que unas elecciones legislativas. Esto es un referéndum sobre el presidente porque tenemos un déspota al control del gobierno y por eso hay que buscar el control del Congreso”, remarcó.
Según su estimación, más allá de la inflación o la corrupción que se atribuye a esta Casa Blanca, el problema principal es otro, “lo que más me preocupa es que se pierdan las voces individuales de las personas en una democracia”.
Había otra cuestión que también le haría feliz en caso de que los demócratas diera la vuelta a ambas cámaras si se confirmaba la oleada azul que anunciaban las encuestas. El speaker o presidente de la cámara de representantes (House) y el jefe de la mayoría en el Senado serían ambos de Nueva York, Hakeem Jeffries y Chuck Schumer, respectivamente, salvo que los demócratas decidieran relevarlos.
“Es el momento oportuno para que tomen el mando. Los dos han hecho muy buen trabajo y se lo merecen”, dijo Firestone. Otro votante, que escuchó la conversación, intervino. “Eso sería como tomar el control de Washington DC y poner algo de cordura y sentido común”, sostuvo.
No se olvide que la Nueva York es un bastión liberal, y muy en concreto el Upper West, que mayoritariamente no oculta su tirria hacia Trump. La votación más relevante en esta ocasión es la del cargo de gobernador, donde las encuestas daban un clara ventaja a la actual gobernadora, la demócrata Kathy Hochul, sobre el republicano Bruce Blakeman, que ha jugado a ser un replicante de Trump, poniendo el énfasis en la inseguridad ciudadana y centrándose en captar a los votantes de fuera de la metrópolis, en territorios como Long Island o el norte del estado, más conservadores.
Sin embargo, la conversación ante los colegios electores rápidamente derivaba hacia la posibilidad de que los demócratas capturen el Congreso y se produzca el gran giro. “He votado demócrata y espero que ganemos el Congreso pero ya hemos pasado por esta misma situación tantas veces. Las encuestas muestran que los demócratas van por delante y, al final, terminan ganado los republicanos. Crucemos los dedos, pero no olvidemos lo que decían los sondeos de Hillary Clinton y Kamala Harris”, respondió Graciana Lapetina, psiquiatra.
Pero las condiciones era propicias. “La gente está muy molesta por el costa de la vida y por lo mucho que ha aumentado, por el precio de la gasolina y los alimento, por un nivel de corrupción más alto que nunca y no está nada feliz con la guerra de Irán y las cosas horribles que está haciendo del ICE (agentes fronterizos). Hay muchas cosas para el enfado de la gente y propiciar la oleada azul”, apostilló.
“Hay mucho tensión en el ambiente político en este momento. Sería bueno el cambio en el Congreso porque me gustaría más controles y contrapesos en el gobierno”, señaló Oliver Barrett, profesor de música de 36 años, natural de Texas afincado en la Gran Manzana.
Aludió a la inflación, a la guerra en Oriente Medio y, además, sumó la falta de profesionalidad y liderazgo en Washington. “La Casa Blanca se dedica a publicar memes, ¿en eso gasta su tiempo? Tenemos muchos asuntos importantes por resolver, cosas de nuestra vida cotidiana y el presidente hace el cierre de campaña hablando de su estanque reflectante. Fuel algo totalmente desconectado de la realidad, ridículo”, matizó.
No había manera de dar con alguien que abiertamente reconociera que votó republicano. Adam Wattstein aseguró que es un votante bisagra, igual apoya a unos que a otros. Esta vez echaba humo contra Trump. “Está fuera de control”, recalcó.
“Se está aprovechado de estar en la Casa Blanca, está haciendo más dinero del que había logrado en su vida cuando era un horrible empresario inmobiliario. Sus dos hijos hacen lo mismo y ningún presidente ni su familia ha de ganar miles de millones gobernando el país. Pongamos fin a que los billonarios controlen las elecciones”, proclamó.
“Y hay muchos que viven en los estados rojos (republicanos) que están que arden con esta corrupción, no quieren que un presidente saque beneficios mientras ellos escasamente pueden pagar el seguro médico, el alquiler, la comida o la gasolina. Esta no es una gran economía para ellos, viven al día. Trump no entiende de economía porque no es inteligente, simplemente está causando daño a la gente”, lamentó este jubilado del sector seguros y ex propietario de restaurante.
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