«Ella es mi mundo, ella es mi babyCuando estamos juntos, to desapareceTodo en un segundo, ¿dónde estás, mi baby?»A ritmo de ‘malibU’ de Rusowsky y de la mano de Begoña Gómez, Pedro Sánchez ha iniciado el acto de precampaña que el PSOE celebraba este sábado en Fuenlabrada. Un ‘co-mitin’ federal, precedido de la reunión del máximo órgano entre congresos para validar las listas con las que concurrirá el partido a las elecciones anticipadas, en el que el presidente del Gobierno marca explícitamente la línea de uno de los puntales que explotará en campaña: el de la persecución judicial a su entorno familiar para desestabilizar al Ejecutivo. Pedro y Begoña hacen ‘ticket electoral’. Sánchez mete a Gómez en campaña y la convierte en un símbolo. La presencia de su esposa -que se sentará en el banquillo para ser juzgada por un jurado popular en 2027 por malversación y tráfico de influencias- en los actos del partido ha tenido un peso proporcional al agravamiento de su situación procesal. Si bien su asistencia a los mítines del PSOE no era algo residual antes de estar investigada, cuando ya estuvo formalmente imputada, adquirió un protagonismo especial que se dejó notar en el 41º Congreso Federal del PSOE. En esta cita, que se celebró en Sevilla, ya hizo una entrada como si fuera parte de los dirigentes de la dirección socialista. Sin embargo, lo de este sábado en Fuenlabrada ha sido inédito. Una desinhibición absoluta que busca trasladar que el partido está ‘enchufado’ frente a las adversidades.No hizo falta ni que arrancaran las intervenciones para lanzar el mensaje que se quería proyectar. De rojo PSOE, de la mano, hasta el escenario, donde se deshicieron en muestras de cariño -abrazos y beso incluido-, Sánchez y Begoña arrancaron un acto en el que las menciones y los vítores a la esposa del presidente del Gobierno se repitieron por parte de todos los asistentes y compitieron en fervor con los dedicados a los líderes socialistas, que asistían como meros espectadores. «Buenos días, Begoña (…) la verdad importa», le dijo el candidato a la Comunidad de Madrid, Óscar López, como mero aperitivo.Y el presidente tomó la palaba. «Hoy me acompaña Begoña», arrancó, con el consiguiente jaleo del auditorio. «Y quería darte las gracias -continuó- por ser mi esposa», dijo, interrumpido continuamente por los aplausos de los asistentes y los ademanes de la propia Gómez que se debatía entre subir o no al escenario para abrazar a su marido. «Nos han querido quebrar de todas las maneras posibles y han conseguido todo lo contrario», continuó el presidente para sentenciar: «Así que, que lo escuchen alto y claro, te quiero». Los asistentes, en el entorno de los 3.000- arrancaron en vítores y aplausos con los dos protagonistas, al borde de las lágrimas, separados por la distancia entre la tribuna y la ‘fila cero’ del auditorio.La investigación a su mujer, que ahora se trata de instrumentalizar como activo de campaña, ya tuvo un impacto sobre la estrategia política del Gobierno cuando en abril de 2024 Sánchez amagó con marcharse. El presidente se tomó cinco días de reflexión que enfrentaron a su partido y al propio Ejecutivo al abismo de la falta de recambio para su liderazgo. Ya entonces se destapó como «un hombre profundamente enamorado de mi mujer que vive con impotencia el fango que sobre ella esparcen día sí y día también». Más allá del aspecto puramente sentimental, en el Gobierno creen que a nivel de opinión pública la investigación judicial contra Gómez y la errática instrucción por parte del juez Juan Carlos Peinado permiten instalar las tesis del ‘lawfare’ y la persecución contra el Ejecutivo. Un argumento que, consideran, tiene un potencial movilizador y cohesionador en el ámbito progresista y de la izquierda y que será explotado para cimentar la estrategia de ‘voto útil’ en el caladero electoral de sus socios parlamentarios. «El amor contra el odio», resumen gráficamente fuentes del partido para explicar la exaltación que se vio en Fuenlabrada.Ya entrando en la retórica puramente partidista y con una camiseta con el lema de la precampaña ‘La fuerza de la gente’ que reclamó y se enfundó en el escenario, Sánchez hizo un recorrido por el discurso que atravesará la contienda. El de la amenaza de involución que supone la llegada de un gobierno integrado por PP y Vox a la Moncloa. «El 29 de noviembre se decide si España avanza cuatro años más o si retrocede cuatro décadas de golpe», advirtió, señalando que «ganaremos porque la gente quiere más derechos y no menos, no quiere recortes disfrazados de sacrificios, como dice Feijóo, o derogaciones como dice Abascal».El líder socialista pidió «respeto» y «compromiso» con los mayores, aferrándose al debate sobre las pensiones que han abierto los partidos de derechas y que en la parte socialista buscarán exprimir al máximo. Este tipo de cuestiones -vivienda o pensiones- permite que el Gobierno esquive otros asuntos más espinosos, relativos a la corrupción o la crisis de Ceuta, que suponen un evidente desgaste. «Si les gustan tanto las motosierras, que se vayan al aserradero. Las pensiones no se tocan», dijo Sánchez. La polémica sobre la suspensión del censo en la ‘ley de nietos’ también estuvo presente. «Si son capaces de recortar un derecho, como es el derecho al voto, estando en la oposición, que no serán capaces estando en el Gobierno. Por eso también tenemos que ganar el 29 de noviembre». «Ella es mi mundo, ella es mi babyCuando estamos juntos, to desapareceTodo en un segundo, ¿dónde estás, mi baby?»A ritmo de ‘malibU’ de Rusowsky y de la mano de Begoña Gómez, Pedro Sánchez ha iniciado el acto de precampaña que el PSOE celebraba este sábado en Fuenlabrada. Un ‘co-mitin’ federal, precedido de la reunión del máximo órgano entre congresos para validar las listas con las que concurrirá el partido a las elecciones anticipadas, en el que el presidente del Gobierno marca explícitamente la línea de uno de los puntales que explotará en campaña: el de la persecución judicial a su entorno familiar para desestabilizar al Ejecutivo. Pedro y Begoña hacen ‘ticket electoral’. Sánchez mete a Gómez en campaña y la convierte en un símbolo. La presencia de su esposa -que se sentará en el banquillo para ser juzgada por un jurado popular en 2027 por malversación y tráfico de influencias- en los actos del partido ha tenido un peso proporcional al agravamiento de su situación procesal. Si bien su asistencia a los mítines del PSOE no era algo residual antes de estar investigada, cuando ya estuvo formalmente imputada, adquirió un protagonismo especial que se dejó notar en el 41º Congreso Federal del PSOE. En esta cita, que se celebró en Sevilla, ya hizo una entrada como si fuera parte de los dirigentes de la dirección socialista. Sin embargo, lo de este sábado en Fuenlabrada ha sido inédito. Una desinhibición absoluta que busca trasladar que el partido está ‘enchufado’ frente a las adversidades.No hizo falta ni que arrancaran las intervenciones para lanzar el mensaje que se quería proyectar. De rojo PSOE, de la mano, hasta el escenario, donde se deshicieron en muestras de cariño -abrazos y beso incluido-, Sánchez y Begoña arrancaron un acto en el que las menciones y los vítores a la esposa del presidente del Gobierno se repitieron por parte de todos los asistentes y compitieron en fervor con los dedicados a los líderes socialistas, que asistían como meros espectadores. «Buenos días, Begoña (…) la verdad importa», le dijo el candidato a la Comunidad de Madrid, Óscar López, como mero aperitivo.Y el presidente tomó la palaba. «Hoy me acompaña Begoña», arrancó, con el consiguiente jaleo del auditorio. «Y quería darte las gracias -continuó- por ser mi esposa», dijo, interrumpido continuamente por los aplausos de los asistentes y los ademanes de la propia Gómez que se debatía entre subir o no al escenario para abrazar a su marido. «Nos han querido quebrar de todas las maneras posibles y han conseguido todo lo contrario», continuó el presidente para sentenciar: «Así que, que lo escuchen alto y claro, te quiero». Los asistentes, en el entorno de los 3.000- arrancaron en vítores y aplausos con los dos protagonistas, al borde de las lágrimas, separados por la distancia entre la tribuna y la ‘fila cero’ del auditorio.La investigación a su mujer, que ahora se trata de instrumentalizar como activo de campaña, ya tuvo un impacto sobre la estrategia política del Gobierno cuando en abril de 2024 Sánchez amagó con marcharse. El presidente se tomó cinco días de reflexión que enfrentaron a su partido y al propio Ejecutivo al abismo de la falta de recambio para su liderazgo. Ya entonces se destapó como «un hombre profundamente enamorado de mi mujer que vive con impotencia el fango que sobre ella esparcen día sí y día también». Más allá del aspecto puramente sentimental, en el Gobierno creen que a nivel de opinión pública la investigación judicial contra Gómez y la errática instrucción por parte del juez Juan Carlos Peinado permiten instalar las tesis del ‘lawfare’ y la persecución contra el Ejecutivo. Un argumento que, consideran, tiene un potencial movilizador y cohesionador en el ámbito progresista y de la izquierda y que será explotado para cimentar la estrategia de ‘voto útil’ en el caladero electoral de sus socios parlamentarios. «El amor contra el odio», resumen gráficamente fuentes del partido para explicar la exaltación que se vio en Fuenlabrada.Ya entrando en la retórica puramente partidista y con una camiseta con el lema de la precampaña ‘La fuerza de la gente’ que reclamó y se enfundó en el escenario, Sánchez hizo un recorrido por el discurso que atravesará la contienda. El de la amenaza de involución que supone la llegada de un gobierno integrado por PP y Vox a la Moncloa. «El 29 de noviembre se decide si España avanza cuatro años más o si retrocede cuatro décadas de golpe», advirtió, señalando que «ganaremos porque la gente quiere más derechos y no menos, no quiere recortes disfrazados de sacrificios, como dice Feijóo, o derogaciones como dice Abascal».El líder socialista pidió «respeto» y «compromiso» con los mayores, aferrándose al debate sobre las pensiones que han abierto los partidos de derechas y que en la parte socialista buscarán exprimir al máximo. Este tipo de cuestiones -vivienda o pensiones- permite que el Gobierno esquive otros asuntos más espinosos, relativos a la corrupción o la crisis de Ceuta, que suponen un evidente desgaste. «Si les gustan tanto las motosierras, que se vayan al aserradero. Las pensiones no se tocan», dijo Sánchez. La polémica sobre la suspensión del censo en la ‘ley de nietos’ también estuvo presente. «Si son capaces de recortar un derecho, como es el derecho al voto, estando en la oposición, que no serán capaces estando en el Gobierno. Por eso también tenemos que ganar el 29 de noviembre».
A ritmo de ‘malibU’ de Rusowsky y de la mano de Begoña Gómez, Pedro Sánchez ha iniciado el acto de precampaña que el … PSOE celebraba este sábado en Fuenlabrada. Un ‘co-mitin’ federal, precedido de la reunión del máximo órgano entre congresos para validar las listas con las que concurrirá el partido a las elecciones anticipadas, en el que el presidente del Gobierno marca explícitamente la línea de uno de los puntales que explotará en campaña: el de la persecución judicial a su entorno familiar para desestabilizar al Ejecutivo. Pedro y Begoña hacen ‘ticket electoral’. Sánchez mete a Gómez en campaña y la convierte en un símbolo.
La presencia de su esposa -que se sentará en el banquillo para ser juzgada por un jurado popular en 2027 por malversación y tráfico de influencias- en los actos del partido ha tenido un peso proporcional al agravamiento de su situación procesal. Si bien su asistencia a los mítines del PSOE no era algo residual antes de estar investigada, cuando ya estuvo formalmente imputada, adquirió un protagonismo especial que se dejó notar en el 41º Congreso Federal del PSOE. En esta cita, que se celebró en Sevilla, ya hizo una entrada como si fuera parte de los dirigentes de la dirección socialista. Sin embargo, lo de este sábado en Fuenlabrada ha sido inédito. Una desinhibición absoluta que busca trasladar que el partido está ‘enchufado’ frente a las adversidades.
No hizo falta ni que arrancaran las intervenciones para lanzar el mensaje que se quería proyectar. De rojo PSOE, de la mano, hasta el escenario, donde se deshicieron en muestras de cariño -abrazos y beso incluido-, Sánchez y Begoña arrancaron un acto en el que las menciones y los vítores a la esposa del presidente del Gobierno se repitieron por parte de todos los asistentes y compitieron en fervor con los dedicados a los líderes socialistas, que asistían como meros espectadores. «Buenos días, Begoña (…) la verdad importa», le dijo el candidato a la Comunidad de Madrid, Óscar López, como mero aperitivo.
Y el presidente tomó la palaba. «Hoy me acompaña Begoña», arrancó, con el consiguiente jaleo del auditorio. «Y quería darte las gracias -continuó- por ser mi esposa», dijo, interrumpido continuamente por los aplausos de los asistentes y los ademanes de la propia Gómez que se debatía entre subir o no al escenario para abrazar a su marido. «Nos han querido quebrar de todas las maneras posibles y han conseguido todo lo contrario», continuó el presidente para sentenciar: «Así que, que lo escuchen alto y claro, te quiero». Los asistentes, en el entorno de los 3.000- arrancaron en vítores y aplausos con los dos protagonistas, al borde de las lágrimas, separados por la distancia entre la tribuna y la ‘fila cero’ del auditorio.
La investigación a su mujer, que ahora se trata de instrumentalizar como activo de campaña, ya tuvo un impacto sobre la estrategia política del Gobierno cuando en abril de 2024 Sánchez amagó con marcharse. El presidente se tomó cinco días de reflexión que enfrentaron a su partido y al propio Ejecutivo al abismo de la falta de recambio para su liderazgo. Ya entonces se destapó como «un hombre profundamente enamorado de mi mujer que vive con impotencia el fango que sobre ella esparcen día sí y día también».
Más allá del aspecto puramente sentimental, en el Gobierno creen que a nivel de opinión pública la investigación judicial contra Gómez y la errática instrucción por parte del juez Juan Carlos Peinado permiten instalar las tesis del ‘lawfare’ y la persecución contra el Ejecutivo. Un argumento que, consideran, tiene un potencial movilizador y cohesionador en el ámbito progresista y de la izquierda y que será explotado para cimentar la estrategia de ‘voto útil’ en el caladero electoral de sus socios parlamentarios. «El amor contra el odio», resumen gráficamente fuentes del partido para explicar la exaltación que se vio en Fuenlabrada.
Ya entrando en la retórica puramente partidista y con una camiseta con el lema de la precampaña ‘La fuerza de la gente’ que reclamó y se enfundó en el escenario, Sánchez hizo un recorrido por el discurso que atravesará la contienda. El de la amenaza de involución que supone la llegada de un gobierno integrado por PP y Vox a la Moncloa. «El 29 de noviembre se decide si España avanza cuatro años más o si retrocede cuatro décadas de golpe», advirtió, señalando que «ganaremos porque la gente quiere más derechos y no menos, no quiere recortes disfrazados de sacrificios, como dice Feijóo, o derogaciones como dice Abascal».
El líder socialista pidió «respeto» y «compromiso» con los mayores, aferrándose al debate sobre las pensiones que han abierto los partidos de derechas y que en la parte socialista buscarán exprimir al máximo. Este tipo de cuestiones -vivienda o pensiones- permite que el Gobierno esquive otros asuntos más espinosos, relativos a la corrupción o la crisis de Ceuta, que suponen un evidente desgaste. «Si les gustan tanto las motosierras, que se vayan al aserradero. Las pensiones no se tocan», dijo Sánchez. La polémica sobre la suspensión del censo en la ‘ley de nietos’ también estuvo presente. «Si son capaces de recortar un derecho, como es el derecho al voto, estando en la oposición, que no serán capaces estando en el Gobierno. Por eso también tenemos que ganar el 29 de noviembre».
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