Juliette Nichols (Rebecca Ferguson) no recuerda nada en la tercera temporada de Silo, que Apple TV estrena este viernes. Volvió al Silo 18, sobrevivió al proceso de limpieza que incluía una incineración, pero está amnésica. No puede, por lo tanto, contar la verdad a la ciudadanía o ayudar a los supervivientes del Silo 17 tal y como prometió. Camille Sims (Alexandria Riley) aprovecha la situación para manipularla: después de la rebelión, nombra alcaldesa a Juliette para anestesiar cualquier resistencia.
La serie de ciencia ficción de Apple TV tiene una temática clara: el borrado de la historia individual y colectiva como herramienta de control
Juliette Nichols (Rebecca Ferguson) no recuerda nada en la tercera temporada de Silo, que Apple TV estrena este viernes. Volvió al Silo 18, sobrevivió al proceso de limpieza que incluía una incineración, pero está amnésica. No puede, por lo tanto, contar la verdad a la ciudadanía o ayudar a los supervivientes del Silo 17 tal y como prometió. Camille Sims (Alexandria Riley) aprovecha la situación para manipularla: después de la rebelión, nombra alcaldesa a Juliette para anestesiar cualquier resistencia.
Esta vez, sin embargo, Silo no tiene una sola línea temporal. También toca seguir a los personajes presentados al final de la segunda temporada. Ellos son la periodista Helen Drew (Jessica Henwick) y el congresista Daniel Keene (Ashley Zukerman), que en el Washington de antes del apocalipsis se ven envueltos en una conspiración y descubren una terapia alternativa que consiste en borrar recuerdos de la memoria de los pacientes.

El guionista Graham Yost se adentra en uno de los recursos más frustrantes de la televisión: la amnesia, un recurso que a menudo se ha utilizado como forma de ralentizar o alargar una trama de forma artificiosa.
Aquí, que conste, el recurso no se entiende como gratuito ya que ayuda a empaquetar mejor un tema que está implícito en las tramas desde el origen de la serie. Borrar o alterar la historia a conveniencia es una herramienta de control y manipulación, históricamente aplicado a las masas.
En tiempos de fake news, de análisis críticos de la historia y de reescrituras autoritarias, el mensaje de Silo es más pertinente que nunca tanto para cuestionar los relatos heredados como para desconfiar de los que se están tramando en estos momentos. Esto no quita que la serie posiblemente no tiene tanta sustancia como para sostener un avance tan lento de la historia, sobre todo tras una segunda temporada exasperante.
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