Donde hace menos de un año se levantaba una conflictiva nave okupada por centenares de inmigrantes en situación irregular, hoy solo queda un inmenso solar cubierto de escombros. En la frontera entre los barrios de Sant Roc y El Remei, periferia de la periferia, estamos en uno de los enclaves más humildes de Badalona (Barcelona), ante los restos del antiguo instituto B9. Es miércoles y el alcalde Xavier García Albiol (1967) charla con ABC mientras algunos trabajadores de la zona le reconocen y saludan levantando el pulgar. Él devuelve el gesto: en Badalona, juega en casa. El del B9 es quizás uno de los episodios que mejor definen el estilo y personalidad de un Albiol que hizo del desalojo de este antiguo instituto casi una cuestión de principios: ahora, en lo que antes era un foco de inseguridad y problemas, Albiol asegura que levantará una comisaría. «Es lo que nos piden los vecinos». La escena resume con precisión lo que bien puede definirse como ‘fórmula Albiol’ o ‘modelo Badalona’, una mezcla de contundencia frente a la ocupación ilegal, discurso duro en inmigración y seguridad, proximidad con los vecinos y una extraordinaria habilidad, también, para trasladar sus actuaciones a las redes sociales, donde sus vídeos enfrentándose a okupas con jeta se viralizan. Es el modelo que Alberto Núñez Feijóo pretende proyectar ahora al conjunto de España, después de designar al alcalde candidato por Barcelona para las elecciones generales del 29 de noviembre y encargarle, de manera específica, que lidere la futura ley ‘antiokupación’.La entrevista se produce apenas unos días después de conocerse su candidatura y a las pocas horas de que la Fiscalía de Barcelona archivase la denuncia presentada por Comuns en su contra por un supuesto delito de odio en el desalojo del B9, ejecutado en diciembre de 2025. «Desde el primer momento en que se detectó la ocupación ilegal iniciamos un procedimiento judicial para recuperar este espacio y el edificio que había aquí. Pero el procedimiento se alargó tres años porque estos okupas estaban muy bien asesorados por abogados de entidades», lamenta Albiol mientras recorre el solar y sortea los cascotes.Desde su imponente altura habla claro, sin meandros, y es quizás por ello que Albiol suscita sentimientos tan contrapuestos. Para una parte de la izquierda, encarna una política de confrontación que estigmatiza a los inmigrantes: racista, xenófobo, le dicen. Para sus electores, por contra, es, sencillamente, el alcalde que se atreve a decir y hacer lo que otros no hacen, que habla claro y no duda, si hace falta, en plantarse ante un local problemático y enfrentarse a los okupas. Una suerte de ‘sheriff’ metropolitano que ha conquistado los barrios obreros, sí, pero también los enclaves acomodados y catalanohablantes de Badalona: «La fórmula que aplicamos aquí es el sentido común y la lógica. Una cosa es el discurso políticamente correcto que algunos pretenden instaurar en Cataluña de manera monolítica, y otra lo que creemos quienes entendemos que la política debe aportar soluciones a los problemas y a las realidades que viven los ciudadanos cada día».«En cuanto nos avisan los vecinos de una ‘okupación’, actuamos y estamos las horas que hagan faltan, pero mientras no cambie la ley, los ayuntamientos actuarán con las manos atadas»«El que da una patada en la puerta no puede tener más derechos que el propietario: es inasumible»Los números explican su fortaleza. Tras muchos años picando piedra como concejal de la oposición, en 2011 alcanzó la alcaldía con once concejales; en 2015 ganó de nuevo, pero un pacto de izquierdas le apartó del Gobierno municipal. Otro tanto sucedió en 2019, aunque pudo recuperar la vara de alcalde en 2020 tras ganar una moción de censura al PSC, que perdía uno de sus feudos. Y en 2023 arrasó con mayoría absoluta: 18 de los 27 concejales, 50.185 votos y el 55,73 por ciento de los sufragios. Ganó en los 34 barrios de la ciudad. Incontestable. Intervención anticipatoriaAlgunas razones lo explican. Si desalojar el B9 requirió hasta tres años de trámites judiciales, el ‘modelo Badalona’ se distingue por la intervención anticipatoria: actuar cuando se detecta un intento de entrada, antes de que se prolongue y obligue a iniciar un procedimiento judicial. La ciudad ha desarrollado una estructura específica: una oficina de atención a propietarios afectados, una unidad especializada de la Guardia Urbana, la Domus, y, desde 2023, una concejalía municipal dedicada expresamente a combatir las ocupaciones ilegales. El alcalde asegura a ABC que su gobierno ha logrado frustrar alrededor de la mitad de los intentos de ocupación detectados en los últimos años. Una estrategia con la que el ayuntamiento aspira a provocar una suerte de efecto llamada inverso: que los potenciales okupantes desistan ante la perspectiva de una intervención policial temprana: «En cuanto nos avisan los vecinos, actuamos y estamos las horas que hagan falta». Albiol admite, sin embargo, que las competencias municipales son insuficientes. «En Badalona llegamos al límite en nuestras actuaciones», reconoce, y asume: «Mientras no cambie la legislación, los ayuntamientos seguirán actuando con las manos atadas».Ahí encaja precisamente la encomienda de Feijóo a Albiol. La futura ley ‘antiokupación’ pretende proyectar la experiencia de Badalona a escala nacional, pero con los cambios legislativos precisos para dotarse de armas jurídicas y, sobre todo, ganar agilidad en los desalojos. Hay un propósito claro. «Hay que poder desocupar en 48 horas. Eso lo compartimos muchísima gente, sea de izquierdas o de derechas», afirma Albiol. El alcalde confirma a ABC que la base será la proposición de ley orgánica que el PP registró en febrero y que superó su toma en consideración en mayo —con la abstención de Junts—, aunque decayó al disolverse las Cortes. Aquel texto, una «buena base de trabajo», planteaba la modificación de hasta cinco normas: Código Penal, Ley de Enjuiciamiento Criminal, Ley de Enjuiciamiento Civil, Ley de Propiedad Horizontal y Ley de Bases de Régimen Local. La principal novedad consistía en permitir que un juez requiriese a los okupantes abandonar el inmueble o acreditar un título legítimo en un máximo de 24 horas, ordenando después el desalojo inmediato si no lo hacían. La reforma también sustituiría las multas por penas de seis a dieciocho meses de prisión para la usurpación no violenta; elevaría las penas cuando mediase violencia; castigaría a quienes promoviesen ocupaciones; permitiría cortar suministros sin incurrir por ello en un delito de coacciones; ampliaría la capacidad de actuación de las comunidades de propietarios e impediría el empadronamiento derivado de una ocupación ilegal. Albiol resume su posición con una idea: «El que da una patada en la puerta no puede tener más derechos que el propietario: es inasumible». Pero distingue esa situación de la de quienes no pueden pagar el alquiler o la hipoteca. A su juicio, el gran error del Gobierno de Pedro Sánchez, en plena resaca del caso Maricarmen, ha sido equiparar ambos supuestos y trasladar al propietario responsabilidades sociales que deberían asumir las administraciones. Señalando los escombros del B9, Albiol resume: «Lo que hemos hecho aquí, en este espacio, es el mejor ejemplo. A las personas vulnerables se las atiende: había algunas y tenemos que atenderlas. A quienes creaban problemas de convivencia e incivismo no los queremos en Badalona». Cambios en la ley del suelo y de propiedad horizontalLa ley ‘antiokupación’ forma parte de un programa más amplio con el que Feijóo quiere responder a la crisis de vivienda. Este jueves, en Sevilla, el presidente del PP anunciaba que, si gobierna, impulsará durante sus primeros cien días tres reformas: la de la ley del suelo, la citada ley contra la ocupación y la de Propiedad Horizontal. Su objetivo, facilitar la construcción de un millón de viviendas durante la legislatura.Son medidas que el PP presenta como complementarias: aumentar la oferta, facilitar el acceso a la propiedad y ofrecer mayor seguridad jurídica a quienes ponen viviendas en alquiler. Albiol comparte el diagnóstico de que la inseguridad perjudica a los propietarios y restringe el mercado. Las medidas presentadas por Feijóo son «especialmente interesantes para los jóvenes», precisa el alcalde, que pone Badalona como ejemplo de una ciudad que tras 20 años sin construir viviendas de protección oficial (VPO) ya tiene en marcha varias promociones.Al margen de liderar la lucha contra el fenómeno okupa en el conjunto de España, el fichaje de Albiol para el 29N tiene un evidente propósito en clave catalana. La lectura es obvia: Feijóo necesita mejorar los seis diputados obtenidos por el PP en Cataluña en las generales de 2023, un resultado insuficiente que frustró en parte su llegada a la Moncloa. Génova ha puesto el foco en Lérida y Gerona, donde aspira a conseguir dos escaños adicionales. Hace tres años los populares se quedaron a 3.509 votos de obtener representación en la primera provincia y a solo 285 en la segunda. De ahí el encargo a Albiol de recorrer toda Cataluña y no limitar su campaña a Barcelona y su área metropolitana, su hábitat natural.La última encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña, realizada antes de anunciarse la candidatura de Albiol, situaba al PP entre seis y siete diputados, frente a los cinco o seis de un Vox en fase de crecimiento acelerado. Al respecto, Albiol se niega a que le definan como simple dique electoral frente a los de Santiago Abascal, partido del que se desmarca en varios aspectos: «Su visión absolutista sobre la inmigración, por ejemplo, no la comparto. Creo que España necesita inmigración, pero una inmigración ordenada, de gente que venga aquí a trabajar. Bienvenidos quienes vienen a España a aportar, puerta cerrada a quienes crean problemas o delinquen. Quien delinque y es español, a la cárcel, y si es extranjero, expulsado».«Bienvenidos quienes vienen a España a aportar, puerta cerrada a quienes crean problemas o delinquen. Quien delinque y es español, a la cárcel, y si es extranjero, expulsado»«El 29N España tiene que recuperar la dignidad y Cataluña quiere contribuir al gran cambio que necesitamos en este país»Admite el candidato popular que, en un escenario de polarización, el discurso extremista prevalece. Por ello señala: «El PP tiene que avanzar según sus ideas, sin mirar por el retrovisor para ver si nos alcanza Vox o el Partido Socialista. En Cataluña hay más personas que piensan como nosotros que personas que nos votan. Eso nos tiene que hacer reflexionar y avanzar para explicarnos lo mejor que podamos. El 29N España tiene que recuperar la dignidad y Cataluña quiere contribuir al gran cambio que necesitamos en este país».Puede que por su larga trayectoria como alcalde, más dado a la orden ejecutiva que al parlamentarismo vacuo, Albiol no teme exhibir un discurso propio ni, llegado el caso, cierta heterodoxia respecto a su partido. Esta misma semana, por ejemplo, defendía la necesidad de proteger el catalán ante su retroceso social y consideraba que el castellano está garantizado en buena parte de Cataluña, algo que las asociaciones probilingüismo le han reprochado.Líder del PP en el Parlament en los años álgidos del ‘procés’ (2015-2018), Albiol valora una década después de esa etapa negra el regreso de los dirigentes independentistas beneficiados por la amnistía. Discrepando de la actuación del Tribunal Constitucional, insiste en que sus resoluciones deben acatarse y cree que el ‘procés’ pertenece ya a otro periodo: «La gente lo tiene superado, la inmensa mayoría de los catalanes, sean o no independentistas, no desea revivir la tensión de 2017».De vuelta al solar del B9, Albiol señala el espacio donde quiere construir la futura comisaría. Entre los escombros, Albiol resume su receta: palabras claras y autoridad. La fórmula que le dio la mayoría absoluta en Badalona y que Feijóo quiere ahora poner a prueba en toda España. Donde hace menos de un año se levantaba una conflictiva nave okupada por centenares de inmigrantes en situación irregular, hoy solo queda un inmenso solar cubierto de escombros. En la frontera entre los barrios de Sant Roc y El Remei, periferia de la periferia, estamos en uno de los enclaves más humildes de Badalona (Barcelona), ante los restos del antiguo instituto B9. Es miércoles y el alcalde Xavier García Albiol (1967) charla con ABC mientras algunos trabajadores de la zona le reconocen y saludan levantando el pulgar. Él devuelve el gesto: en Badalona, juega en casa. El del B9 es quizás uno de los episodios que mejor definen el estilo y personalidad de un Albiol que hizo del desalojo de este antiguo instituto casi una cuestión de principios: ahora, en lo que antes era un foco de inseguridad y problemas, Albiol asegura que levantará una comisaría. «Es lo que nos piden los vecinos». La escena resume con precisión lo que bien puede definirse como ‘fórmula Albiol’ o ‘modelo Badalona’, una mezcla de contundencia frente a la ocupación ilegal, discurso duro en inmigración y seguridad, proximidad con los vecinos y una extraordinaria habilidad, también, para trasladar sus actuaciones a las redes sociales, donde sus vídeos enfrentándose a okupas con jeta se viralizan. Es el modelo que Alberto Núñez Feijóo pretende proyectar ahora al conjunto de España, después de designar al alcalde candidato por Barcelona para las elecciones generales del 29 de noviembre y encargarle, de manera específica, que lidere la futura ley ‘antiokupación’.La entrevista se produce apenas unos días después de conocerse su candidatura y a las pocas horas de que la Fiscalía de Barcelona archivase la denuncia presentada por Comuns en su contra por un supuesto delito de odio en el desalojo del B9, ejecutado en diciembre de 2025. «Desde el primer momento en que se detectó la ocupación ilegal iniciamos un procedimiento judicial para recuperar este espacio y el edificio que había aquí. Pero el procedimiento se alargó tres años porque estos okupas estaban muy bien asesorados por abogados de entidades», lamenta Albiol mientras recorre el solar y sortea los cascotes.Desde su imponente altura habla claro, sin meandros, y es quizás por ello que Albiol suscita sentimientos tan contrapuestos. Para una parte de la izquierda, encarna una política de confrontación que estigmatiza a los inmigrantes: racista, xenófobo, le dicen. Para sus electores, por contra, es, sencillamente, el alcalde que se atreve a decir y hacer lo que otros no hacen, que habla claro y no duda, si hace falta, en plantarse ante un local problemático y enfrentarse a los okupas. Una suerte de ‘sheriff’ metropolitano que ha conquistado los barrios obreros, sí, pero también los enclaves acomodados y catalanohablantes de Badalona: «La fórmula que aplicamos aquí es el sentido común y la lógica. Una cosa es el discurso políticamente correcto que algunos pretenden instaurar en Cataluña de manera monolítica, y otra lo que creemos quienes entendemos que la política debe aportar soluciones a los problemas y a las realidades que viven los ciudadanos cada día».«En cuanto nos avisan los vecinos de una ‘okupación’, actuamos y estamos las horas que hagan faltan, pero mientras no cambie la ley, los ayuntamientos actuarán con las manos atadas»«El que da una patada en la puerta no puede tener más derechos que el propietario: es inasumible»Los números explican su fortaleza. Tras muchos años picando piedra como concejal de la oposición, en 2011 alcanzó la alcaldía con once concejales; en 2015 ganó de nuevo, pero un pacto de izquierdas le apartó del Gobierno municipal. Otro tanto sucedió en 2019, aunque pudo recuperar la vara de alcalde en 2020 tras ganar una moción de censura al PSC, que perdía uno de sus feudos. Y en 2023 arrasó con mayoría absoluta: 18 de los 27 concejales, 50.185 votos y el 55,73 por ciento de los sufragios. Ganó en los 34 barrios de la ciudad. Incontestable. Intervención anticipatoriaAlgunas razones lo explican. Si desalojar el B9 requirió hasta tres años de trámites judiciales, el ‘modelo Badalona’ se distingue por la intervención anticipatoria: actuar cuando se detecta un intento de entrada, antes de que se prolongue y obligue a iniciar un procedimiento judicial. La ciudad ha desarrollado una estructura específica: una oficina de atención a propietarios afectados, una unidad especializada de la Guardia Urbana, la Domus, y, desde 2023, una concejalía municipal dedicada expresamente a combatir las ocupaciones ilegales. El alcalde asegura a ABC que su gobierno ha logrado frustrar alrededor de la mitad de los intentos de ocupación detectados en los últimos años. Una estrategia con la que el ayuntamiento aspira a provocar una suerte de efecto llamada inverso: que los potenciales okupantes desistan ante la perspectiva de una intervención policial temprana: «En cuanto nos avisan los vecinos, actuamos y estamos las horas que hagan falta». Albiol admite, sin embargo, que las competencias municipales son insuficientes. «En Badalona llegamos al límite en nuestras actuaciones», reconoce, y asume: «Mientras no cambie la legislación, los ayuntamientos seguirán actuando con las manos atadas».Ahí encaja precisamente la encomienda de Feijóo a Albiol. La futura ley ‘antiokupación’ pretende proyectar la experiencia de Badalona a escala nacional, pero con los cambios legislativos precisos para dotarse de armas jurídicas y, sobre todo, ganar agilidad en los desalojos. Hay un propósito claro. «Hay que poder desocupar en 48 horas. Eso lo compartimos muchísima gente, sea de izquierdas o de derechas», afirma Albiol. El alcalde confirma a ABC que la base será la proposición de ley orgánica que el PP registró en febrero y que superó su toma en consideración en mayo —con la abstención de Junts—, aunque decayó al disolverse las Cortes. Aquel texto, una «buena base de trabajo», planteaba la modificación de hasta cinco normas: Código Penal, Ley de Enjuiciamiento Criminal, Ley de Enjuiciamiento Civil, Ley de Propiedad Horizontal y Ley de Bases de Régimen Local. La principal novedad consistía en permitir que un juez requiriese a los okupantes abandonar el inmueble o acreditar un título legítimo en un máximo de 24 horas, ordenando después el desalojo inmediato si no lo hacían. La reforma también sustituiría las multas por penas de seis a dieciocho meses de prisión para la usurpación no violenta; elevaría las penas cuando mediase violencia; castigaría a quienes promoviesen ocupaciones; permitiría cortar suministros sin incurrir por ello en un delito de coacciones; ampliaría la capacidad de actuación de las comunidades de propietarios e impediría el empadronamiento derivado de una ocupación ilegal. Albiol resume su posición con una idea: «El que da una patada en la puerta no puede tener más derechos que el propietario: es inasumible». Pero distingue esa situación de la de quienes no pueden pagar el alquiler o la hipoteca. A su juicio, el gran error del Gobierno de Pedro Sánchez, en plena resaca del caso Maricarmen, ha sido equiparar ambos supuestos y trasladar al propietario responsabilidades sociales que deberían asumir las administraciones. Señalando los escombros del B9, Albiol resume: «Lo que hemos hecho aquí, en este espacio, es el mejor ejemplo. A las personas vulnerables se las atiende: había algunas y tenemos que atenderlas. A quienes creaban problemas de convivencia e incivismo no los queremos en Badalona». Cambios en la ley del suelo y de propiedad horizontalLa ley ‘antiokupación’ forma parte de un programa más amplio con el que Feijóo quiere responder a la crisis de vivienda. Este jueves, en Sevilla, el presidente del PP anunciaba que, si gobierna, impulsará durante sus primeros cien días tres reformas: la de la ley del suelo, la citada ley contra la ocupación y la de Propiedad Horizontal. Su objetivo, facilitar la construcción de un millón de viviendas durante la legislatura.Son medidas que el PP presenta como complementarias: aumentar la oferta, facilitar el acceso a la propiedad y ofrecer mayor seguridad jurídica a quienes ponen viviendas en alquiler. Albiol comparte el diagnóstico de que la inseguridad perjudica a los propietarios y restringe el mercado. Las medidas presentadas por Feijóo son «especialmente interesantes para los jóvenes», precisa el alcalde, que pone Badalona como ejemplo de una ciudad que tras 20 años sin construir viviendas de protección oficial (VPO) ya tiene en marcha varias promociones.Al margen de liderar la lucha contra el fenómeno okupa en el conjunto de España, el fichaje de Albiol para el 29N tiene un evidente propósito en clave catalana. La lectura es obvia: Feijóo necesita mejorar los seis diputados obtenidos por el PP en Cataluña en las generales de 2023, un resultado insuficiente que frustró en parte su llegada a la Moncloa. Génova ha puesto el foco en Lérida y Gerona, donde aspira a conseguir dos escaños adicionales. Hace tres años los populares se quedaron a 3.509 votos de obtener representación en la primera provincia y a solo 285 en la segunda. De ahí el encargo a Albiol de recorrer toda Cataluña y no limitar su campaña a Barcelona y su área metropolitana, su hábitat natural.La última encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña, realizada antes de anunciarse la candidatura de Albiol, situaba al PP entre seis y siete diputados, frente a los cinco o seis de un Vox en fase de crecimiento acelerado. Al respecto, Albiol se niega a que le definan como simple dique electoral frente a los de Santiago Abascal, partido del que se desmarca en varios aspectos: «Su visión absolutista sobre la inmigración, por ejemplo, no la comparto. Creo que España necesita inmigración, pero una inmigración ordenada, de gente que venga aquí a trabajar. Bienvenidos quienes vienen a España a aportar, puerta cerrada a quienes crean problemas o delinquen. Quien delinque y es español, a la cárcel, y si es extranjero, expulsado».«Bienvenidos quienes vienen a España a aportar, puerta cerrada a quienes crean problemas o delinquen. Quien delinque y es español, a la cárcel, y si es extranjero, expulsado»«El 29N España tiene que recuperar la dignidad y Cataluña quiere contribuir al gran cambio que necesitamos en este país»Admite el candidato popular que, en un escenario de polarización, el discurso extremista prevalece. Por ello señala: «El PP tiene que avanzar según sus ideas, sin mirar por el retrovisor para ver si nos alcanza Vox o el Partido Socialista. En Cataluña hay más personas que piensan como nosotros que personas que nos votan. Eso nos tiene que hacer reflexionar y avanzar para explicarnos lo mejor que podamos. El 29N España tiene que recuperar la dignidad y Cataluña quiere contribuir al gran cambio que necesitamos en este país».Puede que por su larga trayectoria como alcalde, más dado a la orden ejecutiva que al parlamentarismo vacuo, Albiol no teme exhibir un discurso propio ni, llegado el caso, cierta heterodoxia respecto a su partido. Esta misma semana, por ejemplo, defendía la necesidad de proteger el catalán ante su retroceso social y consideraba que el castellano está garantizado en buena parte de Cataluña, algo que las asociaciones probilingüismo le han reprochado.Líder del PP en el Parlament en los años álgidos del ‘procés’ (2015-2018), Albiol valora una década después de esa etapa negra el regreso de los dirigentes independentistas beneficiados por la amnistía. Discrepando de la actuación del Tribunal Constitucional, insiste en que sus resoluciones deben acatarse y cree que el ‘procés’ pertenece ya a otro periodo: «La gente lo tiene superado, la inmensa mayoría de los catalanes, sean o no independentistas, no desea revivir la tensión de 2017».De vuelta al solar del B9, Albiol señala el espacio donde quiere construir la futura comisaría. Entre los escombros, Albiol resume su receta: palabras claras y autoridad. La fórmula que le dio la mayoría absoluta en Badalona y que Feijóo quiere ahora poner a prueba en toda España.
Donde hace menos de un año se levantaba una conflictiva nave okupada por centenares de inmigrantes en situación irregular, hoy solo queda un inmenso solar cubierto de escombros. En la frontera entre los barrios de Sant Roc y El Remei, periferia de la periferia, estamos … en uno de los enclaves más humildes de Badalona (Barcelona), ante los restos del antiguo instituto B9. Es miércoles y el alcalde Xavier García Albiol (1967) charla con ABC mientras algunos trabajadores de la zona le reconocen y saludan levantando el pulgar. Él devuelve el gesto: en Badalona, juega en casa.
El del B9 es quizás uno de los episodios que mejor definen el estilo y personalidad de un Albiol que hizo del desalojo de este antiguo instituto casi una cuestión de principios: ahora, en lo que antes era un foco de inseguridad y problemas, Albiol asegura que levantará una comisaría. «Es lo que nos piden los vecinos».
La escena resume con precisión lo que bien puede definirse como ‘fórmula Albiol’ o ‘modelo Badalona’, una mezcla de contundencia frente a la ocupación ilegal, discurso duro en inmigración y seguridad, proximidad con los vecinos y una extraordinaria habilidad, también, para trasladar sus actuaciones a las redes sociales, donde sus vídeos enfrentándose a okupas con jeta se viralizan. Es el modelo que Alberto Núñez Feijóo pretende proyectar ahora al conjunto de España, después de designar al alcalde candidato por Barcelona para las elecciones generales del 29 de noviembre y encargarle, de manera específica, que lidere la futura ley ‘antiokupación’.
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La entrevista se produce apenas unos días después de conocerse su candidatura y a las pocas horas de que la Fiscalía de Barcelona archivase la denuncia presentada por Comuns en su contra por un supuesto delito de odio en el desalojo del B9, ejecutado en diciembre de 2025. «Desde el primer momento en que se detectó la ocupación ilegal iniciamos un procedimiento judicial para recuperar este espacio y el edificio que había aquí. Pero el procedimiento se alargó tres años porque estos okupas estaban muy bien asesorados por abogados de entidades», lamenta Albiol mientras recorre el solar y sortea los cascotes.
Desde su imponente altura habla claro, sin meandros, y es quizás por ello que Albiol suscita sentimientos tan contrapuestos. Para una parte de la izquierda, encarna una política de confrontación que estigmatiza a los inmigrantes: racista, xenófobo, le dicen. Para sus electores, por contra, es, sencillamente, el alcalde que se atreve a decir y hacer lo que otros no hacen, que habla claro y no duda, si hace falta, en plantarse ante un local problemático y enfrentarse a los okupas.
Una suerte de ‘sheriff’ metropolitano que ha conquistado los barrios obreros, sí, pero también los enclaves acomodados y catalanohablantes de Badalona: «La fórmula que aplicamos aquí es el sentido común y la lógica. Una cosa es el discurso políticamente correcto que algunos pretenden instaurar en Cataluña de manera monolítica, y otra lo que creemos quienes entendemos que la política debe aportar soluciones a los problemas y a las realidades que viven los ciudadanos cada día».
«En cuanto nos avisan los vecinos de una ‘okupación’, actuamos y estamos las horas que hagan faltan, pero mientras no cambie la ley, los ayuntamientos actuarán con las manos atadas»
«El que da una patada en la puerta no puede tener más derechos que el propietario: es inasumible»
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Los números explican su fortaleza. Tras muchos años picando piedra como concejal de la oposición, en 2011 alcanzó la alcaldía con once concejales; en 2015 ganó de nuevo, pero un pacto de izquierdas le apartó del Gobierno municipal. Otro tanto sucedió en 2019, aunque pudo recuperar la vara de alcalde en 2020 tras ganar una moción de censura al PSC, que perdía uno de sus feudos. Y en 2023 arrasó con mayoría absoluta: 18 de los 27 concejales, 50.185 votos y el 55,73 por ciento de los sufragios. Ganó en los 34 barrios de la ciudad. Incontestable.
Intervención anticipatoria
Algunas razones lo explican. Si desalojar el B9 requirió hasta tres años de trámites judiciales, el ‘modelo Badalona’ se distingue por la intervención anticipatoria: actuar cuando se detecta un intento de entrada, antes de que se prolongue y obligue a iniciar un procedimiento judicial. La ciudad ha desarrollado una estructura específica: una oficina de atención a propietarios afectados, una unidad especializada de la Guardia Urbana, la Domus, y, desde 2023, una concejalía municipal dedicada expresamente a combatir las ocupaciones ilegales.
El alcalde asegura a ABC que su gobierno ha logrado frustrar alrededor de la mitad de los intentos de ocupación detectados en los últimos años. Una estrategia con la que el ayuntamiento aspira a provocar una suerte de efecto llamada inverso: que los potenciales okupantes desistan ante la perspectiva de una intervención policial temprana: «En cuanto nos avisan los vecinos, actuamos y estamos las horas que hagan falta». Albiol admite, sin embargo, que las competencias municipales son insuficientes. «En Badalona llegamos al límite en nuestras actuaciones», reconoce, y asume: «Mientras no cambie la legislación, los ayuntamientos seguirán actuando con las manos atadas».
Ahí encaja precisamente la encomienda de Feijóo a Albiol. La futura ley ‘antiokupación’ pretende proyectar la experiencia de Badalona a escala nacional, pero con los cambios legislativos precisos para dotarse de armas jurídicas y, sobre todo, ganar agilidad en los desalojos. Hay un propósito claro. «Hay que poder desocupar en 48 horas. Eso lo compartimos muchísima gente, sea de izquierdas o de derechas», afirma Albiol.
El alcalde confirma a ABC que la base será la proposición de ley orgánica que el PP registró en febrero y que superó su toma en consideración en mayo —con la abstención de Junts—, aunque decayó al disolverse las Cortes. Aquel texto, una «buena base de trabajo», planteaba la modificación de hasta cinco normas: Código Penal, Ley de Enjuiciamiento Criminal, Ley de Enjuiciamiento Civil, Ley de Propiedad Horizontal y Ley de Bases de Régimen Local. La principal novedad consistía en permitir que un juez requiriese a los okupantes abandonar el inmueble o acreditar un título legítimo en un máximo de 24 horas, ordenando después el desalojo inmediato si no lo hacían.
La reforma también sustituiría las multas por penas de seis a dieciocho meses de prisión para la usurpación no violenta; elevaría las penas cuando mediase violencia; castigaría a quienes promoviesen ocupaciones; permitiría cortar suministros sin incurrir por ello en un delito de coacciones; ampliaría la capacidad de actuación de las comunidades de propietarios e impediría el empadronamiento derivado de una ocupación ilegal.
Albiol resume su posición con una idea: «El que da una patada en la puerta no puede tener más derechos que el propietario: es inasumible». Pero distingue esa situación de la de quienes no pueden pagar el alquiler o la hipoteca. A su juicio, el gran error del Gobierno de Pedro Sánchez, en plena resaca del caso Maricarmen, ha sido equiparar ambos supuestos y trasladar al propietario responsabilidades sociales que deberían asumir las administraciones. Señalando los escombros del B9, Albiol resume: «Lo que hemos hecho aquí, en este espacio, es el mejor ejemplo. A las personas vulnerables se las atiende: había algunas y tenemos que atenderlas. A quienes creaban problemas de convivencia e incivismo no los queremos en Badalona».
Cambios en la ley del suelo y de propiedad horizontal
La ley ‘antiokupación’ forma parte de un programa más amplio con el que Feijóo quiere responder a la crisis de vivienda. Este jueves, en Sevilla, el presidente del PP anunciaba que, si gobierna, impulsará durante sus primeros cien días tres reformas: la de la ley del suelo, la citada ley contra la ocupación y la de Propiedad Horizontal. Su objetivo, facilitar la construcción de un millón de viviendas durante la legislatura.
Son medidas que el PP presenta como complementarias: aumentar la oferta, facilitar el acceso a la propiedad y ofrecer mayor seguridad jurídica a quienes ponen viviendas en alquiler. Albiol comparte el diagnóstico de que la inseguridad perjudica a los propietarios y restringe el mercado. Las medidas presentadas por Feijóo son «especialmente interesantes para los jóvenes», precisa el alcalde, que pone Badalona como ejemplo de una ciudad que tras 20 años sin construir viviendas de protección oficial (VPO) ya tiene en marcha varias promociones.
Al margen de liderar la lucha contra el fenómeno okupa en el conjunto de España, el fichaje de Albiol para el 29N tiene un evidente propósito en clave catalana. La lectura es obvia: Feijóo necesita mejorar los seis diputados obtenidos por el PP en Cataluña en las generales de 2023, un resultado insuficiente que frustró en parte su llegada a la Moncloa. Génova ha puesto el foco en Lérida y Gerona, donde aspira a conseguir dos escaños adicionales. Hace tres años los populares se quedaron a 3.509 votos de obtener representación en la primera provincia y a solo 285 en la segunda. De ahí el encargo a Albiol de recorrer toda Cataluña y no limitar su campaña a Barcelona y su área metropolitana, su hábitat natural.
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La última encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña, realizada antes de anunciarse la candidatura de Albiol, situaba al PP entre seis y siete diputados, frente a los cinco o seis de un Vox en fase de crecimiento acelerado. Al respecto, Albiol se niega a que le definan como simple dique electoral frente a los de Santiago Abascal, partido del que se desmarca en varios aspectos: «Su visión absolutista sobre la inmigración, por ejemplo, no la comparto. Creo que España necesita inmigración, pero una inmigración ordenada, de gente que venga aquí a trabajar. Bienvenidos quienes vienen a España a aportar, puerta cerrada a quienes crean problemas o delinquen. Quien delinque y es español, a la cárcel, y si es extranjero, expulsado».
«Bienvenidos quienes vienen a España a aportar, puerta cerrada a quienes crean problemas o delinquen. Quien delinque y es español, a la cárcel, y si es extranjero, expulsado»
«El 29N España tiene que recuperar la dignidad y Cataluña quiere contribuir al gran cambio que necesitamos en este país»
Admite el candidato popular que, en un escenario de polarización, el discurso extremista prevalece. Por ello señala: «El PP tiene que avanzar según sus ideas, sin mirar por el retrovisor para ver si nos alcanza Vox o el Partido Socialista. En Cataluña hay más personas que piensan como nosotros que personas que nos votan. Eso nos tiene que hacer reflexionar y avanzar para explicarnos lo mejor que podamos. El 29N España tiene que recuperar la dignidad y Cataluña quiere contribuir al gran cambio que necesitamos en este país».
Puede que por su larga trayectoria como alcalde, más dado a la orden ejecutiva que al parlamentarismo vacuo, Albiol no teme exhibir un discurso propio ni, llegado el caso, cierta heterodoxia respecto a su partido. Esta misma semana, por ejemplo, defendía la necesidad de proteger el catalán ante su retroceso social y consideraba que el castellano está garantizado en buena parte de Cataluña, algo que las asociaciones probilingüismo le han reprochado.
Líder del PP en el Parlament en los años álgidos del ‘procés’ (2015-2018), Albiol valora una década después de esa etapa negra el regreso de los dirigentes independentistas beneficiados por la amnistía. Discrepando de la actuación del Tribunal Constitucional, insiste en que sus resoluciones deben acatarse y cree que el ‘procés’ pertenece ya a otro periodo: «La gente lo tiene superado, la inmensa mayoría de los catalanes, sean o no independentistas, no desea revivir la tensión de 2017».
De vuelta al solar del B9, Albiol señala el espacio donde quiere construir la futura comisaría. Entre los escombros, Albiol resume su receta: palabras claras y autoridad. La fórmula que le dio la mayoría absoluta en Badalona y que Feijóo quiere ahora poner a prueba en toda España.
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