La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue la dirigente del Gobierno que más utilizó de forma individual los aviones oficiales del Estado durante 2025. Según los registros disponibles, la titular de Defensa realizó 121 vuelos en solitario, una cifra que la sitúa apenas dos desplazamientos por debajo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que acumuló 123 usos de estas aeronaves.Tras Robles, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, figura como el segundo miembro del Ejecutivo que más recurrió a los aviones oficiales para desplazamientos individuales, con 98 vuelos. Bastante más atrás aparecen la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con 28 vuelos en solitario, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con 16.En el extremo opuesto de la clasificación se encuentran el ministro de Transportes, Óscar Puente, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. Ambos utilizaron las aeronaves del Estado en únicamente dos ocasiones de forma privativa durante el año, si bien participaron en otros desplazamientos acompañando al presidente del Gobierno o al Rey.En el caso de Puente, fuentes de su entorno aseguran que el ministro utiliza habitualmente el tren de alta velocidad o vuelos comerciales cuando realiza viajes oficiales, reduciendo así el recurso a los aviones oficiales para sus desplazamientos individuales. Una práctica por la que optan también otros miembros del Gabinete de coalición, como la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, principalmente cuando el trayecto es dentro del territorio nacional.Bélgica, el principal destino internacionalLa distribución de los viajes también permite identificar cuáles han sido los principales destinos nacionales e internacionales de cada uno de los ministros, con la capital comunitaria, Bélgica, como el país en el que más veces aterrizaron las aeronaves del Ejército del Aire y del Espacio durante todo el año pasado. La presencia de las principales instituciones europeas y de la OTAN en Bruselas es clave para entender el trasiego de ministros entre Madrid y la capital belga, que registró 35 vuelos, seguida de Francia (14), Dinamarca (12), Polonia (8) y Brasil (7).Dentro de España, Andalucía fue la comunidad autónoma con mayor número de desplazamientos, con 15 vuelos, por delante de Canarias (12), la Comunidad Valenciana (11), Cataluña (10) y Galicia (8).Robles concentró buena parte de sus desplazamientos en el ámbito europeo . Bruselas, ciudad donde tiene su sede la OTAN, fue su destino internacional más repetido, con seis viajes, seguido de Alemania, con tres, mientras que al Líbano, Francia, Brasil e Italia viajó en dos ocasiones a cada uno de ellos. Dentro de España, Andalucía encabezó la lista con siete viajes, seguida de Galicia (6), la Región de Murcia (5) y la Comunidad Valenciana (4).En el caso de José Manuel Albares, el peso de la agenda diplomática se refleja en una intensa actividad internacional . El ministro de Exteriores repite también con Bélgica el destino más habitual, donde voló 13 veces a lo largo del año pasado. Le siguen destinos como Francia con ocho viajes, cuatro a Polonia, tres a Alemania y dos a Sudáfrica. En territorio nacional destacan tres desplazamientos a Cataluña y uno respectivamente a Baleares, Cantabria, Sevilla y la Comunidad Valenciana.Por su parte, Yolanda Díaz empleó los aviones oficiales tres veces para viajar a Bélgica, dos a Suiza y una ocasión a Portugal, Dinamarca y Polonia. Entre sus destinos nacionales figuran la Comunidad Valenciana, el País Vasco, la Región de Murcia y Andalucía. Los viajes de la vicepresidenta segunda, sin embargo, han estado en el foco por sus desplazamientos internacionales al margen de sus competencias, utilizando billetes en clase ‘business’ con cargo al contribuyente, tal como reveló ABC, para acudir a festivales de cine como el de Cannes. Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, presenta un perfil de viajes mucho más limitado fuera de España acorde con sus competencias ministeriales. Durante 2025 utilizó las aeronaves oficiales para desplazarse una vez a Senegal, Malta, Argelia, Dinamarca, Luxemburgo y Eslovenia, mientras que el resto de sus desplazamientos se desarrollaron dentro del territorio nacional.Los viajes del Gobierno costaron 2,5 millonesLos datos agregados correspondientes al pasado año, disponibles en el portal Falcon Despega, reflejan la dimensión del uso de las aeronaves oficiales por parte del Gobierno. En total, los vuelos privados del Ejecutivo supusieron 436 usos de las aeronaves del Estado, con un coste estimado de 2.549.741 euros , que incluye el queroseno, las tasas aeroportuarias, los costes de navegación aérea, el ‘catering’ y la tripulación, que son militares.El impacto ambiental también resulta significativo. Las emisiones asociadas a todos los desplazamientos efectuados por los miembros del Ejecutivo durante toda la anualidad pasada equivalen a 591 años de un automóvil circulando de forma ininterrumpid a, o, expresado de otra forma, al CO₂ generado por 7.048 vuelos entre Madrid y Nueva York (solo ida).El debate del avión oficialLa utilización de las aeronaves oficiales por parte de los miembros del Gobierno, en particular del uso que les da el presidente Sánchez, ha vuelto a generar controversia. ABC informó hace unos días del macrodispositivo aéreo desplegado para la cumbre de la OTAN, cuando la Moncloa movilizó varias aeronaves oficiales para desplazar a tres ministros que iban a un mismo lugar. La utilización de tres aviones se justificó, al finalizar la reunión, por el traslado del presidente a Reino Unido en el avión más grande para el transporte de autoridades VIP con el único propósito de acudir a la graduación de su hija mayor.El Gobierno se ha negado sistemáticamente a informar sobre qué personas acompañan a Sánchez o a los ministros en sus desplazamientos, al considerar que se trata de una información sensible. En gobiernos anteriores sí se habían publicado listados de los invitados del presidente en el avión oficial. La oposición ha reprochado en distintas ocasiones a la Moncloa la falta de transparencia con las aeronaves del Estado, que, incluso dentro del propio gabinete ministerial, hay quien cree que alguno de los ministros las usan «como si fuera su coche oficial , abusando de ello».El estado de los avionesOtro debate que se suscita desde hace tiempo, y no sin razón, concierne al estado de los aviones oficiales. La flota de aeronaves del Ala 45 del Ejército del Aire y del Espacio tiene una antigüedad media de entre 35 y 40 años . Aunque su estado de conservación es bueno, con un contrato de mantenimiento importante, lo cierto es que en los últimos años estos aviones ya han provocado varios sustos tanto con el Rey Felipe VI como con el presidente del Gobierno a bordo. Hace unos meses Sánchez se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en Ankara por un fallo del Falcon. Esta misma legislatura también tuvo que cancelar algún compromiso internacional por el mismo motivo.Pese al deterioro acreditado de estos aviones el Ministerio de Defensa, de quien corresponde su gestión, no se plantea por ahora la renovación de la flota, al considerar que se trata de una medida impopular. Sin embargo esta será una decisión que se deberá abordar de forma inminente, ya que el paso de los años agravará aún más el estado de salud de estos aparatos que constituyen una herramienta clave para el desempeño nacional e internacional de las principales autoridades del Estado. La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue la dirigente del Gobierno que más utilizó de forma individual los aviones oficiales del Estado durante 2025. Según los registros disponibles, la titular de Defensa realizó 121 vuelos en solitario, una cifra que la sitúa apenas dos desplazamientos por debajo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que acumuló 123 usos de estas aeronaves.Tras Robles, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, figura como el segundo miembro del Ejecutivo que más recurrió a los aviones oficiales para desplazamientos individuales, con 98 vuelos. Bastante más atrás aparecen la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con 28 vuelos en solitario, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con 16.En el extremo opuesto de la clasificación se encuentran el ministro de Transportes, Óscar Puente, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. Ambos utilizaron las aeronaves del Estado en únicamente dos ocasiones de forma privativa durante el año, si bien participaron en otros desplazamientos acompañando al presidente del Gobierno o al Rey.En el caso de Puente, fuentes de su entorno aseguran que el ministro utiliza habitualmente el tren de alta velocidad o vuelos comerciales cuando realiza viajes oficiales, reduciendo así el recurso a los aviones oficiales para sus desplazamientos individuales. Una práctica por la que optan también otros miembros del Gabinete de coalición, como la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, principalmente cuando el trayecto es dentro del territorio nacional.Bélgica, el principal destino internacionalLa distribución de los viajes también permite identificar cuáles han sido los principales destinos nacionales e internacionales de cada uno de los ministros, con la capital comunitaria, Bélgica, como el país en el que más veces aterrizaron las aeronaves del Ejército del Aire y del Espacio durante todo el año pasado. La presencia de las principales instituciones europeas y de la OTAN en Bruselas es clave para entender el trasiego de ministros entre Madrid y la capital belga, que registró 35 vuelos, seguida de Francia (14), Dinamarca (12), Polonia (8) y Brasil (7).Dentro de España, Andalucía fue la comunidad autónoma con mayor número de desplazamientos, con 15 vuelos, por delante de Canarias (12), la Comunidad Valenciana (11), Cataluña (10) y Galicia (8).Robles concentró buena parte de sus desplazamientos en el ámbito europeo . Bruselas, ciudad donde tiene su sede la OTAN, fue su destino internacional más repetido, con seis viajes, seguido de Alemania, con tres, mientras que al Líbano, Francia, Brasil e Italia viajó en dos ocasiones a cada uno de ellos. Dentro de España, Andalucía encabezó la lista con siete viajes, seguida de Galicia (6), la Región de Murcia (5) y la Comunidad Valenciana (4).En el caso de José Manuel Albares, el peso de la agenda diplomática se refleja en una intensa actividad internacional . El ministro de Exteriores repite también con Bélgica el destino más habitual, donde voló 13 veces a lo largo del año pasado. Le siguen destinos como Francia con ocho viajes, cuatro a Polonia, tres a Alemania y dos a Sudáfrica. En territorio nacional destacan tres desplazamientos a Cataluña y uno respectivamente a Baleares, Cantabria, Sevilla y la Comunidad Valenciana.Por su parte, Yolanda Díaz empleó los aviones oficiales tres veces para viajar a Bélgica, dos a Suiza y una ocasión a Portugal, Dinamarca y Polonia. Entre sus destinos nacionales figuran la Comunidad Valenciana, el País Vasco, la Región de Murcia y Andalucía. Los viajes de la vicepresidenta segunda, sin embargo, han estado en el foco por sus desplazamientos internacionales al margen de sus competencias, utilizando billetes en clase ‘business’ con cargo al contribuyente, tal como reveló ABC, para acudir a festivales de cine como el de Cannes. Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, presenta un perfil de viajes mucho más limitado fuera de España acorde con sus competencias ministeriales. Durante 2025 utilizó las aeronaves oficiales para desplazarse una vez a Senegal, Malta, Argelia, Dinamarca, Luxemburgo y Eslovenia, mientras que el resto de sus desplazamientos se desarrollaron dentro del territorio nacional.Los viajes del Gobierno costaron 2,5 millonesLos datos agregados correspondientes al pasado año, disponibles en el portal Falcon Despega, reflejan la dimensión del uso de las aeronaves oficiales por parte del Gobierno. En total, los vuelos privados del Ejecutivo supusieron 436 usos de las aeronaves del Estado, con un coste estimado de 2.549.741 euros , que incluye el queroseno, las tasas aeroportuarias, los costes de navegación aérea, el ‘catering’ y la tripulación, que son militares.El impacto ambiental también resulta significativo. Las emisiones asociadas a todos los desplazamientos efectuados por los miembros del Ejecutivo durante toda la anualidad pasada equivalen a 591 años de un automóvil circulando de forma ininterrumpid a, o, expresado de otra forma, al CO₂ generado por 7.048 vuelos entre Madrid y Nueva York (solo ida).El debate del avión oficialLa utilización de las aeronaves oficiales por parte de los miembros del Gobierno, en particular del uso que les da el presidente Sánchez, ha vuelto a generar controversia. ABC informó hace unos días del macrodispositivo aéreo desplegado para la cumbre de la OTAN, cuando la Moncloa movilizó varias aeronaves oficiales para desplazar a tres ministros que iban a un mismo lugar. La utilización de tres aviones se justificó, al finalizar la reunión, por el traslado del presidente a Reino Unido en el avión más grande para el transporte de autoridades VIP con el único propósito de acudir a la graduación de su hija mayor.El Gobierno se ha negado sistemáticamente a informar sobre qué personas acompañan a Sánchez o a los ministros en sus desplazamientos, al considerar que se trata de una información sensible. En gobiernos anteriores sí se habían publicado listados de los invitados del presidente en el avión oficial. La oposición ha reprochado en distintas ocasiones a la Moncloa la falta de transparencia con las aeronaves del Estado, que, incluso dentro del propio gabinete ministerial, hay quien cree que alguno de los ministros las usan «como si fuera su coche oficial , abusando de ello».El estado de los avionesOtro debate que se suscita desde hace tiempo, y no sin razón, concierne al estado de los aviones oficiales. La flota de aeronaves del Ala 45 del Ejército del Aire y del Espacio tiene una antigüedad media de entre 35 y 40 años . Aunque su estado de conservación es bueno, con un contrato de mantenimiento importante, lo cierto es que en los últimos años estos aviones ya han provocado varios sustos tanto con el Rey Felipe VI como con el presidente del Gobierno a bordo. Hace unos meses Sánchez se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en Ankara por un fallo del Falcon. Esta misma legislatura también tuvo que cancelar algún compromiso internacional por el mismo motivo.Pese al deterioro acreditado de estos aviones el Ministerio de Defensa, de quien corresponde su gestión, no se plantea por ahora la renovación de la flota, al considerar que se trata de una medida impopular. Sin embargo esta será una decisión que se deberá abordar de forma inminente, ya que el paso de los años agravará aún más el estado de salud de estos aparatos que constituyen una herramienta clave para el desempeño nacional e internacional de las principales autoridades del Estado.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue la dirigente del Gobierno que más utilizó de forma individual los aviones oficiales del Estado durante 2025. Según los registros disponibles, la titular de Defensa realizó 121 vuelos en solitario, una cifra que la sitúa apenas … dos desplazamientos por debajo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que acumuló 123 usos de estas aeronaves.
Tras Robles, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, figura como el segundo miembro del Ejecutivo que más recurrió a los aviones oficiales para desplazamientos individuales, con 98 vuelos. Bastante más atrás aparecen la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con 28 vuelos en solitario, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con 16.
En el extremo opuesto de la clasificación se encuentran el ministro de Transportes, Óscar Puente, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. Ambos utilizaron las aeronaves del Estado en únicamente dos ocasiones de forma privativa durante el año, si bien participaron en otros desplazamientos acompañando al presidente del Gobierno o al Rey.
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En el caso de Puente, fuentes de su entorno aseguran que el ministro utiliza habitualmente el tren de alta velocidad o vuelos comerciales cuando realiza viajes oficiales, reduciendo así el recurso a los aviones oficiales para sus desplazamientos individuales. Una práctica por la que optan también otros miembros del Gabinete de coalición, como la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, principalmente cuando el trayecto es dentro del territorio nacional.
Bélgica, el principal destino internacional
La distribución de los viajes también permite identificar cuáles han sido los principales destinos nacionales e internacionales de cada uno de los ministros, con la capital comunitaria, Bélgica, como el país en el que más veces aterrizaron las aeronaves del Ejército del Aire y del Espacio durante todo el año pasado. La presencia de las principales instituciones europeas y de la OTAN en Bruselas es clave para entender el trasiego de ministros entre Madrid y la capital belga, que registró 35 vuelos, seguida de Francia (14), Dinamarca (12), Polonia (8) y Brasil (7).
Dentro de España, Andalucía fue la comunidad autónoma con mayor número de desplazamientos, con 15 vuelos, por delante de Canarias (12), la Comunidad Valenciana (11), Cataluña (10) y Galicia (8).
Robles concentró buena parte de sus desplazamientos en el ámbito europeo. Bruselas, ciudad donde tiene su sede la OTAN, fue su destino internacional más repetido, con seis viajes, seguido de Alemania, con tres, mientras que al Líbano, Francia, Brasil e Italia viajó en dos ocasiones a cada uno de ellos. Dentro de España, Andalucía encabezó la lista con siete viajes, seguida de Galicia (6), la Región de Murcia (5) y la Comunidad Valenciana (4).
En el caso de José Manuel Albares, el peso de la agenda diplomática se refleja en una intensa actividad internacional. El ministro de Exteriores repite también con Bélgica el destino más habitual, donde voló 13 veces a lo largo del año pasado. Le siguen destinos como Francia con ocho viajes, cuatro a Polonia, tres a Alemania y dos a Sudáfrica. En territorio nacional destacan tres desplazamientos a Cataluña y uno respectivamente a Baleares, Cantabria, Sevilla y la Comunidad Valenciana.
Por su parte, Yolanda Díaz empleó los aviones oficiales tres veces para viajar a Bélgica, dos a Suiza y una ocasión a Portugal, Dinamarca y Polonia. Entre sus destinos nacionales figuran la Comunidad Valenciana, el País Vasco, la Región de Murcia y Andalucía. Los viajes de la vicepresidenta segunda, sin embargo, han estado en el foco por sus desplazamientos internacionales al margen de sus competencias, utilizando billetes en clase ‘business’ con cargo al contribuyente, tal como reveló ABC, para acudir a festivales de cine como el de Cannes.
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, presenta un perfil de viajes mucho más limitado fuera de España acorde con sus competencias ministeriales. Durante 2025 utilizó las aeronaves oficiales para desplazarse una vez a Senegal, Malta, Argelia, Dinamarca, Luxemburgo y Eslovenia, mientras que el resto de sus desplazamientos se desarrollaron dentro del territorio nacional.
Los viajes del Gobierno costaron 2,5 millones
Los datos agregados correspondientes al pasado año, disponibles en el portal Falcon Despega, reflejan la dimensión del uso de las aeronaves oficiales por parte del Gobierno. En total, los vuelos privados del Ejecutivo supusieron 436 usos de las aeronaves del Estado, con un coste estimado de 2.549.741 euros, que incluye el queroseno, las tasas aeroportuarias, los costes de navegación aérea, el ‘catering’ y la tripulación, que son militares.
El impacto ambiental también resulta significativo. Las emisiones asociadas a todos los desplazamientos efectuados por los miembros del Ejecutivo durante toda la anualidad pasada equivalen a 591 años de un automóvil circulando de forma ininterrumpida, o, expresado de otra forma, al CO₂ generado por 7.048 vuelos entre Madrid y Nueva York (solo ida).
El debate del avión oficial
La utilización de las aeronaves oficiales por parte de los miembros del Gobierno, en particular del uso que les da el presidente Sánchez, ha vuelto a generar controversia. ABC informó hace unos días del macrodispositivo aéreo desplegado para la cumbre de la OTAN, cuando la Moncloa movilizó varias aeronaves oficiales para desplazar a tres ministros que iban a un mismo lugar. La utilización de tres aviones se justificó, al finalizar la reunión, por el traslado del presidente a Reino Unido en el avión más grande para el transporte de autoridades VIP con el único propósito de acudir a la graduación de su hija mayor.
El Gobierno se ha negado sistemáticamente a informar sobre qué personas acompañan a Sánchez o a los ministros en sus desplazamientos, al considerar que se trata de una información sensible. En gobiernos anteriores sí se habían publicado listados de los invitados del presidente en el avión oficial. La oposición ha reprochado en distintas ocasiones a la Moncloa la falta de transparencia con las aeronaves del Estado, que, incluso dentro del propio gabinete ministerial, hay quien cree que alguno de los ministros las usan «como si fuera su coche oficial, abusando de ello».
El estado de los aviones
Otro debate que se suscita desde hace tiempo, y no sin razón, concierne al estado de los aviones oficiales. La flota de aeronaves del Ala 45 del Ejército del Aire y del Espacio tiene una antigüedad media de entre 35 y 40 años. Aunque su estado de conservación es bueno, con un contrato de mantenimiento importante, lo cierto es que en los últimos años estos aviones ya han provocado varios sustos tanto con el Rey Felipe VI como con el presidente del Gobierno a bordo. Hace unos meses Sánchez se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en Ankara por un fallo del Falcon. Esta misma legislatura también tuvo que cancelar algún compromiso internacional por el mismo motivo.
Pese al deterioro acreditado de estos aviones el Ministerio de Defensa, de quien corresponde su gestión, no se plantea por ahora la renovación de la flota, al considerar que se trata de una medida impopular. Sin embargo esta será una decisión que se deberá abordar de forma inminente, ya que el paso de los años agravará aún más el estado de salud de estos aparatos que constituyen una herramienta clave para el desempeño nacional e internacional de las principales autoridades del Estado.
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