Los expertos recomiendan prudencia para evitar alucinaciones, sesgos algorítmicos y posibles filtraciones que pongan en riesgo información sensible Leer Los expertos recomiendan prudencia para evitar alucinaciones, sesgos algorítmicos y posibles filtraciones que pongan en riesgo información sensible Leer
Audio generado con IA
Nadie se salva de la inteligencia artificial. Tampoco las finanzas. Imagine poder dejar a un lado las tablas de excel -papel y boli para los más dedicados- para hacer un presupuesto, recibir alertas si gasta más de lo habitual o vincular todas sus cuentas bancarias en un solo lugar. Esto ya es posible… al menos en Estados Unidos.
Monarch Money es una de las aplicaciones de gestión de finanzas personales y presupuestos más populares en el otro continente. Conexión bancaria masiva, cálculo de patrimonio neto, detector de presupuestos flexibles, monitoreo de portafolios, cuentas compartidas. Lo tiene todo. Y, aunque no funciona de forma nativa en Europa y tampoco hay una réplica exacta uno a uno, hay algunas alternativas como Finch, Wallet o Bilance que ya prometen ser un panel de control completo.
Lejos del optimismo, hay cosas que tomar en cuenta con la cabeza fría. «La IA, desde luego, nos puede ayudar mucho para tomar decisiones porque las financieras no siempre son fáciles», explica Ricardo Palomo, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo. Por ejemplo, a detectar gastos que sobrepasan el presupuesto o tener más información de los ingresos netos.
Sin embargo, hay un riesgo de delegar y confiar tanto en el análisis que «empezamos incluso a preguntarle qué debería hacer o cómo debería invertir», advierte Palomo. A pesar de que la digitalización de las finanzas no es algo nuevo, los nuevos desarrollos apuntan a la evolución de un copiloto financiero– que entiende lo que ocurre con las finanzas y da sugerencias- a un agente financiero que ya puede ejecutar decisiones en función de lo que percibe sobre la situación patrimonial. «Podría ocurrir que delegásemos tanto que nosotros no fuéramos totalmente conscientes de en lo que estamos entrando», alerta el también catedrático de Economía Financiera del CEU San Pablo. «El agente puede actuar de una manera muy racional, pero no recoge de verdad nuestras necesidades de flexibilidad o de tener liquidez en un momento determinado y cambiar el plan de inversión».
De hecho, para que una aplicación con este tipo de tecnología -e incluso en el caso de Monarch- llegue a Europa, tendría que adaptarse a una normativa que es bastante estricta en temas de protección de datos, cuestiones de ciberseguridad y resiliencia operativa. «Aún cumpliendo el marco regulativo, se ofrecería una serie de posibilidades bastante interesantes para muchos ahorradores e inversores para ayudarles a a planificar su patrimonio, pero siempre con ese con esa prudencia que debemos tener al delegar completamente en una IA decisiones tan importantes en nuestra vida como son las financieras», señala Palomo.
Si usted no quiere quedarse atrás en este boom tecnológico, -si lo usa bien- sus finanzas lo agradecerán. El experto recomienda siempre la prudencia. «Es importante que si utilizamos estas herramientas los datos que suministremos sean correctos y lo más completos posibles», dice. Es decir, que la IA pueda interpretar la información en base a la realidad.
Entre las advertencias a considerar, Palomo recuerda que estos modelos pueden tener alucinaciones y posibles sesgos algorítmicos, por lo que es esencial el control humano, incluso para evitar recomendaciones de productos por algún acuerdo con entidades financieras. Y el claro tema de la protección de datos. «Tiene que estar garantizado que no se va a poder filtrar esta información, porque estamos hablando de datos muy sensibles sobre una persona o una familia en cuanto a su ahorro e inversión», alerta.
Actualidad Económica // elmundo
