Desde hace siglos, Dinamarca ha crecido a base de conquistar pequeños fragmentos de costa y levantar diques que ampliaron su perímetro. Y cuando sus técnicos se enfrentaron al peligro que puede suponer para su capital el aumento del nivel del mar, respondieron con la misma estrategia y con el gigantesco proyecto Lynetteholm , la construcción de una isla de 275 hectáreas entre los distritos de Nordhavn y Refshaleøen, en el puerto de Copenhague.Aunque la finalización completa del proyecto y el asentamiento en la zona de 35.000 habitantes están previstos para 2070, ya puede contemplarse a vista de dron que la mayor parte del contorno ya es visible por encima de la superficie del agua. Quedan unos 300 metros hasta el cierre del anillo de presas de piedra, que se esperaba completar a inicios de este verano, y los trabajos finales de acabado se completarán en septiembre. La fase dos de la construcción, que incluye el hundimiento de 80 millones de toneladas de tierra en el mar Báltico, ha superado el 50% de la ejecución y la inversión total alcanza los 20.000 millones de coronas danesas, unos 2.700 millones de euros. Supone un faro para la adaptación al cambio climático de ciudades costeras en todo el planeta.El concepto es simple, aunque ambicioso: reutilizar suelos excavados en obras civiles de la región para crear un territorio que se contiene y protege con 8,6 kilómetros de dique de piedra. Eso sí, si usted quiere construir una isla como esta, necesitará contar con una flota de 350 camiones circulando día y noche durante 30 años de obra. La guinda la pondrá la construcción de un barrio de nueva planta con apartamentos, zonas verdes y una amplia comunicación. El proyecto Lynnettholm albergará el distrito del futuro de Europa.Noticia relacionada No No «No aptos para la paternidad» Dinamarca fuerza la separación de familias inuit: «Solo puedo ver a mi hija dos horas al mes» Rosalía Sánchez | Corresponsal en BerlínLa lógica defensiva permanece, aunque el enemigo ha cambiado. En el siglo XVIII, los daneses ya construyeron Prøvestenen, una isla artificial concebida como fortaleza marítima y hoy reconvertida en puerto petrolífero. Más recientemente, la ciudad ha inaugurado varios parques flotantes y ha ampliado barrios sobre terrenos ganados al agua. El estudio Tredje Natur, uno de los implicados en el diseño de Lynetteholm, explica que, «en el pasado, la ciudad ha necesitado fortalecerse contra potencias militares y navales extranjeras; hoy necesita protegerse de la amenaza del aumento del nivel del mar».El proyecto Lynetteholm estará listo en 2070. Arkitema, Third Nature & COWIDinamarca se enfrenta ahora a un riesgo creciente de marejadas ciclónicas. El nivel del mar Báltico ha subido 17 centímetros desde 1900 y se espera que la isla artificial funcione como una barrera natural contra las inundaciones, además de proporcionar más suelo y servir de medicamento antiinflamatorio al precio de la vivienda. En conjunto, Copenhague ganará el equivalente a 385 campos de fútbol y varias decenas de miles de empleos. Lynetteholm es responsabilidad de By&Havn, y el contratista principal es Per Aarsleff A/S y fruto de un acuerdo entre el gobierno regional y el municipal.Detractores del proyectoNo todo son ventajas y el proyecto ha tenido también sus detractores. Cuando el Parlamento danés aprobó la creación de Lynetteholm, en junio de 2021, diversas organizaciones ecologistas expresaron su preocupación por los impactos ambientales de la obra. La más contundente fue Coalition Clean Baltic, que agrupa a ONG de once países del Báltico. En una carta abierta, la entidad advirtió que «los impactos ambientales negativos del proyecto superan seriamente sus méritos» y que la alteración del lecho marino podría tener «consecuencias desastrosas para todo el medio ambiente del Mar Báltico».Desde su aprobación en el Parlamento danés, en junio de 2021, al proyecto le nacieron detractores, como la contundente Coalition Clean Baltic que ve más perjuicios para el medio ambiente que beneficiosEl punto más sensible es la posible obstrucción de uno de los canales profundos del estrecho de Øresund, por donde entra agua salada rica en oxígeno desde el Mar del Norte hacia el Báltico. Este flujo es esencial para evitar la eutrofización de las capas profundas del mar, ya muy degradadas. Si Lynetteholm redujera significativamente ese intercambio, el daño ecológico podría ser irreversible.El proyecto fue aprobado en el Parlamento danés, con fuerte oposición de algunas entidades ecologistas. Fotos cedidas por Arkitema, Third Nature & COWILas autoridades danesas, sin embargo, rechazan estas acusaciones. Kristian Wederkinck Olesen, responsable de By&Havn, la empresa pública que impulsa el proyecto, asegura que los estudios de impacto ambiental muestran que «el flujo de agua del Sound se bloqueará solo en un 0,23-0,25%» y que el transporte de sal se verá afectado «en un 0,21-0,23%», cifras que considera asumibles y que « se compensarán en una década ».Conectado con el centro de la ciudadLynetteholm estará conectado al centro mediante un sistema de carreteras, túneles y transporte público. Contará con una nueva línea de metro M5, con nueve estaciones hasta la Estación Central. La primera parte de su construcción comenzará en 2036, la segunda en 2045. También están previstas rutas y puentes para bicicletas de 10 kilómetros en el Østlig Ringvej y la carretera Østlig. Su suelo ha sido tratado para mejorar su fertilidad y el equipo de Arkitema explica que «los arquitectos paisajistas ven esto como una oportunidad para dar lugar a paisajes florales nunca vistos y crear espacio para especies nuevas y raras».El borde costero será especialmente innovador. En lugar de muelles verticales, habituales en los puertos tradicionales, han sido proyectadas playas amplias y llanas, capaces de absorber la energía del oleaje y reducir la turbulencia del agua. Esta solución, inspirada en procesos naturales, no solo protege mejor frente a tormentas, sino que crea un espacio recreativo para los ciudadanos. Como señalan desde Tredje Natur, «la solución basada en la naturaleza proporciona un valor recreativo completamente nuevo al crear acceso al agua». Se espera que la isla actúe como una presa entre Refshaleøen y Nordhavn. En caso de marejada ciclónica, el acceso norte al puerto podrá cerrarse temporalmente, evitando inundaciones en los barrios más vulnerables y adaptando a la capital danesa a las nuevas condiciones climáticas. Desde hace siglos, Dinamarca ha crecido a base de conquistar pequeños fragmentos de costa y levantar diques que ampliaron su perímetro. Y cuando sus técnicos se enfrentaron al peligro que puede suponer para su capital el aumento del nivel del mar, respondieron con la misma estrategia y con el gigantesco proyecto Lynetteholm , la construcción de una isla de 275 hectáreas entre los distritos de Nordhavn y Refshaleøen, en el puerto de Copenhague.Aunque la finalización completa del proyecto y el asentamiento en la zona de 35.000 habitantes están previstos para 2070, ya puede contemplarse a vista de dron que la mayor parte del contorno ya es visible por encima de la superficie del agua. Quedan unos 300 metros hasta el cierre del anillo de presas de piedra, que se esperaba completar a inicios de este verano, y los trabajos finales de acabado se completarán en septiembre. La fase dos de la construcción, que incluye el hundimiento de 80 millones de toneladas de tierra en el mar Báltico, ha superado el 50% de la ejecución y la inversión total alcanza los 20.000 millones de coronas danesas, unos 2.700 millones de euros. Supone un faro para la adaptación al cambio climático de ciudades costeras en todo el planeta.El concepto es simple, aunque ambicioso: reutilizar suelos excavados en obras civiles de la región para crear un territorio que se contiene y protege con 8,6 kilómetros de dique de piedra. Eso sí, si usted quiere construir una isla como esta, necesitará contar con una flota de 350 camiones circulando día y noche durante 30 años de obra. La guinda la pondrá la construcción de un barrio de nueva planta con apartamentos, zonas verdes y una amplia comunicación. El proyecto Lynnettholm albergará el distrito del futuro de Europa.Noticia relacionada No No «No aptos para la paternidad» Dinamarca fuerza la separación de familias inuit: «Solo puedo ver a mi hija dos horas al mes» Rosalía Sánchez | Corresponsal en BerlínLa lógica defensiva permanece, aunque el enemigo ha cambiado. En el siglo XVIII, los daneses ya construyeron Prøvestenen, una isla artificial concebida como fortaleza marítima y hoy reconvertida en puerto petrolífero. Más recientemente, la ciudad ha inaugurado varios parques flotantes y ha ampliado barrios sobre terrenos ganados al agua. El estudio Tredje Natur, uno de los implicados en el diseño de Lynetteholm, explica que, «en el pasado, la ciudad ha necesitado fortalecerse contra potencias militares y navales extranjeras; hoy necesita protegerse de la amenaza del aumento del nivel del mar».El proyecto Lynetteholm estará listo en 2070. Arkitema, Third Nature & COWIDinamarca se enfrenta ahora a un riesgo creciente de marejadas ciclónicas. El nivel del mar Báltico ha subido 17 centímetros desde 1900 y se espera que la isla artificial funcione como una barrera natural contra las inundaciones, además de proporcionar más suelo y servir de medicamento antiinflamatorio al precio de la vivienda. En conjunto, Copenhague ganará el equivalente a 385 campos de fútbol y varias decenas de miles de empleos. Lynetteholm es responsabilidad de By&Havn, y el contratista principal es Per Aarsleff A/S y fruto de un acuerdo entre el gobierno regional y el municipal.Detractores del proyectoNo todo son ventajas y el proyecto ha tenido también sus detractores. Cuando el Parlamento danés aprobó la creación de Lynetteholm, en junio de 2021, diversas organizaciones ecologistas expresaron su preocupación por los impactos ambientales de la obra. La más contundente fue Coalition Clean Baltic, que agrupa a ONG de once países del Báltico. En una carta abierta, la entidad advirtió que «los impactos ambientales negativos del proyecto superan seriamente sus méritos» y que la alteración del lecho marino podría tener «consecuencias desastrosas para todo el medio ambiente del Mar Báltico».Desde su aprobación en el Parlamento danés, en junio de 2021, al proyecto le nacieron detractores, como la contundente Coalition Clean Baltic que ve más perjuicios para el medio ambiente que beneficiosEl punto más sensible es la posible obstrucción de uno de los canales profundos del estrecho de Øresund, por donde entra agua salada rica en oxígeno desde el Mar del Norte hacia el Báltico. Este flujo es esencial para evitar la eutrofización de las capas profundas del mar, ya muy degradadas. Si Lynetteholm redujera significativamente ese intercambio, el daño ecológico podría ser irreversible.El proyecto fue aprobado en el Parlamento danés, con fuerte oposición de algunas entidades ecologistas. Fotos cedidas por Arkitema, Third Nature & COWILas autoridades danesas, sin embargo, rechazan estas acusaciones. Kristian Wederkinck Olesen, responsable de By&Havn, la empresa pública que impulsa el proyecto, asegura que los estudios de impacto ambiental muestran que «el flujo de agua del Sound se bloqueará solo en un 0,23-0,25%» y que el transporte de sal se verá afectado «en un 0,21-0,23%», cifras que considera asumibles y que « se compensarán en una década ».Conectado con el centro de la ciudadLynetteholm estará conectado al centro mediante un sistema de carreteras, túneles y transporte público. Contará con una nueva línea de metro M5, con nueve estaciones hasta la Estación Central. La primera parte de su construcción comenzará en 2036, la segunda en 2045. También están previstas rutas y puentes para bicicletas de 10 kilómetros en el Østlig Ringvej y la carretera Østlig. Su suelo ha sido tratado para mejorar su fertilidad y el equipo de Arkitema explica que «los arquitectos paisajistas ven esto como una oportunidad para dar lugar a paisajes florales nunca vistos y crear espacio para especies nuevas y raras».El borde costero será especialmente innovador. En lugar de muelles verticales, habituales en los puertos tradicionales, han sido proyectadas playas amplias y llanas, capaces de absorber la energía del oleaje y reducir la turbulencia del agua. Esta solución, inspirada en procesos naturales, no solo protege mejor frente a tormentas, sino que crea un espacio recreativo para los ciudadanos. Como señalan desde Tredje Natur, «la solución basada en la naturaleza proporciona un valor recreativo completamente nuevo al crear acceso al agua». Se espera que la isla actúe como una presa entre Refshaleøen y Nordhavn. En caso de marejada ciclónica, el acceso norte al puerto podrá cerrarse temporalmente, evitando inundaciones en los barrios más vulnerables y adaptando a la capital danesa a las nuevas condiciones climáticas.
Desde hace siglos, Dinamarca ha crecido a base de conquistar pequeños fragmentos de costa y levantar diques que ampliaron su perímetro. Y cuando sus técnicos se enfrentaron al peligro que puede suponer para su capital el aumento del nivel del mar, respondieron con la misma … estrategia y con el gigantesco proyecto Lynetteholm, la construcción de una isla de 275 hectáreas entre los distritos de Nordhavn y Refshaleøen, en el puerto de Copenhague.
Aunque la finalización completa del proyecto y el asentamiento en la zona de 35.000 habitantes están previstos para 2070, ya puede contemplarse a vista de dron que la mayor parte del contorno ya es visible por encima de la superficie del agua. Quedan unos 300 metros hasta el cierre del anillo de presas de piedra, que se esperaba completar a inicios de este verano, y los trabajos finales de acabado se completarán en septiembre. La fase dos de la construcción, que incluye el hundimiento de 80 millones de toneladas de tierra en el mar Báltico, ha superado el 50% de la ejecución y la inversión total alcanza los 20.000 millones de coronas danesas, unos 2.700 millones de euros. Supone un faro para la adaptación al cambio climático de ciudades costeras en todo el planeta.
El concepto es simple, aunque ambicioso: reutilizar suelos excavados en obras civiles de la región para crear un territorio que se contiene y protege con 8,6 kilómetros de dique de piedra. Eso sí, si usted quiere construir una isla como esta, necesitará contar con una flota de 350 camiones circulando día y noche durante 30 años de obra. La guinda la pondrá la construcción de un barrio de nueva planta con apartamentos, zonas verdes y una amplia comunicación. El proyecto Lynnettholm albergará el distrito del futuro de Europa.
La lógica defensiva permanece, aunque el enemigo ha cambiado. En el siglo XVIII, los daneses ya construyeron Prøvestenen, una isla artificial concebida como fortaleza marítima y hoy reconvertida en puerto petrolífero. Más recientemente, la ciudad ha inaugurado varios parques flotantes y ha ampliado barrios sobre terrenos ganados al agua.
El estudio Tredje Natur, uno de los implicados en el diseño de Lynetteholm, explica que, «en el pasado, la ciudad ha necesitado fortalecerse contra potencias militares y navales extranjeras; hoy necesita protegerse de la amenaza del aumento del nivel del mar».

(Arkitema, Third Nature & COWI)
Dinamarca se enfrenta ahora a un riesgo creciente de marejadas ciclónicas. El nivel del mar Báltico ha subido 17 centímetros desde 1900 y se espera que la isla artificial funcione como una barrera natural contra las inundaciones, además de proporcionar más suelo y servir de medicamento antiinflamatorio al precio de la vivienda. En conjunto, Copenhague ganará el equivalente a 385 campos de fútbol y varias decenas de miles de empleos.
Lynetteholm es responsabilidad de By&Havn, y el contratista principal es Per Aarsleff A/S y fruto de un acuerdo entre el gobierno regional y el municipal.
Detractores del proyecto
No todo son ventajas y el proyecto ha tenido también sus detractores. Cuando el Parlamento danés aprobó la creación de Lynetteholm, en junio de 2021, diversas organizaciones ecologistas expresaron su preocupación por los impactos ambientales de la obra. La más contundente fue Coalition Clean Baltic, que agrupa a ONG de once países del Báltico. En una carta abierta, la entidad advirtió que «los impactos ambientales negativos del proyecto superan seriamente sus méritos» y que la alteración del lecho marino podría tener «consecuencias desastrosas para todo el medio ambiente del Mar Báltico».
Desde su aprobación en el Parlamento danés, en junio de 2021, al proyecto le nacieron detractores, como la contundente Coalition Clean Baltic que ve más perjuicios para el medio ambiente que beneficios
El punto más sensible es la posible obstrucción de uno de los canales profundos del estrecho de Øresund, por donde entra agua salada rica en oxígeno desde el Mar del Norte hacia el Báltico. Este flujo es esencial para evitar la eutrofización de las capas profundas del mar, ya muy degradadas. Si Lynetteholm redujera significativamente ese intercambio, el daño ecológico podría ser irreversible.
(Fotos cedidas por Arkitema, Third Nature & COWI)
Las autoridades danesas, sin embargo, rechazan estas acusaciones. Kristian Wederkinck Olesen, responsable de By&Havn, la empresa pública que impulsa el proyecto, asegura que los estudios de impacto ambiental muestran que «el flujo de agua del Sound se bloqueará solo en un 0,23-0,25%» y que el transporte de sal se verá afectado «en un 0,21-0,23%», cifras que considera asumibles y que «se compensarán en una década».
Conectado con el centro de la ciudad
Lynetteholm estará conectado al centro mediante un sistema de carreteras, túneles y transporte público. Contará con una nueva línea de metro M5, con nueve estaciones hasta la Estación Central. La primera parte de su construcción comenzará en 2036, la segunda en 2045. También están previstas rutas y puentes para bicicletas de 10 kilómetros en el Østlig Ringvej y la carretera Østlig. Su suelo ha sido tratado para mejorar su fertilidad y el equipo de Arkitema explica que «los arquitectos paisajistas ven esto como una oportunidad para dar lugar a paisajes florales nunca vistos y crear espacio para especies nuevas y raras».
El borde costero será especialmente innovador. En lugar de muelles verticales, habituales en los puertos tradicionales, han sido proyectadas playas amplias y llanas, capaces de absorber la energía del oleaje y reducir la turbulencia del agua. Esta solución, inspirada en procesos naturales, no solo protege mejor frente a tormentas, sino que crea un espacio recreativo para los ciudadanos.
Como señalan desde Tredje Natur, «la solución basada en la naturaleza proporciona un valor recreativo completamente nuevo al crear acceso al agua». Se espera que la isla actúe como una presa entre Refshaleøen y Nordhavn. En caso de marejada ciclónica, el acceso norte al puerto podrá cerrarse temporalmente, evitando inundaciones en los barrios más vulnerables y adaptando a la capital danesa a las nuevas condiciones climáticas.
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