Este viernes, Oleksandra Pascal (10) danzará ante la Torre Eiffel, en París, y los parisinos que acudan a contemplarla podrán sentir sus ganas de vivir, todo aquello que no pudo llevarse aquel maldito misil.
En el 2022, una bomba malhirió a la niña, la hizo víctima de la guerra; tenía seis años: cuatro años más tarde, la criatura exhibirá su gimnasia y su danza en cinco continentes
Este viernes, Oleksandra Pascal (10) danzará ante la Torre Eiffel, en París, y los parisinos que acudan a contemplarla podrán sentir sus ganas de vivir, todo aquello que no pudo llevarse aquel maldito misil.
El maldito misil la había malherido hace cuatro años en Zatoka, villa de veraneo en Odesa, en Ucrania, en la costa del mar Negro. La niña tenía seis años y jugueteaba en la casa de verano cuando el artefacto impactó en el edificio.
Bajo los cascotes quedó ella.
Entre todos retiraron las piedras y rescataron a la niña, pero nadie pudo rescatar su pierna izquierda, maldita sea, y así de absurdo es todo, pues ya me contarán qué es eso de las víctimas colaterales de una guerra, que alguien se lo explique a Oleksandra y a su familia.
Oleksandra y su madre, Maria, me atienden por videollamada desde Chornomorsk, donde la familia vive ahora, y Maria se encoge de hombros y su criatura, que hoy tiene diez años, se encoge de hombros también pues algo así no tiene explicación ni reparo, solo la voluntad de ver el vaso medio lleno.

Rinat Akhmetov Foundation
–¿Qué quiere que le diga? Si me pregunta qué pienso del gobierno ruso, solo puedo decirle que mis pensamientos son extremadamente negativos. Ya ha visto lo que ha pasado con mi hija, y con todos los muertos que cargan a sus espaldas, y con los heridos, y con los hogares destruidos, y todo esto sigue.
El vaso medio lleno es este Dance Of Freedom Tour, la gira que Oleksandra abre mañana en París y que, apadrinada por la Rinat Akhmetov Foundation y el club de fútbol Shakhtar Donetsk, la llevará a cinco ciudades de cinco continentes: más allá de París, la esperan Nueva York (20 de julio), Rio de Janeiro (23), Nairobi (27) y Tokio (31).
La Rinat Akhmetov Foundation financia la gira de la gimnasta, que se extenderá por los cinco continentes
–Son espectáculos gratuitos de danza y gimnasia artística en lugares emblemáticos como el Louvre, Times Square o el Corcovado de Rio de Janeiro –me dice Yuri Sviridov, que es representante de la fundación y director de comunicaciones del Shakhtar.
–¿Y qué nos contará la niña?
–Tiene la idea de mostrarle al mundo su historia, de mostrarnos que el misil no podrá con ella, que ella es fuerte y única. Que es invencible. Que el futuro es suyo y luchará por él y por la libertad de su país.
Yuri Sviridov me habla en inglés y en inglés me traduce el discurso de Maria, la sufrida madre, que sonríe mucho pero también está asustada incluso ahora, en Chornomorsk, a 15 kilómetros de Odesa, porque la ciudad es también un puerto y la artillería rusa la bombardea a diario.
–Hace muy pocos días, aquí mismo mataron a cinco personas –me dice Maria.
“¿Qué siento ante el gobierno ruso? Desde luego, nada positivo”, nos dice Maria, la madre de Oleksandra
No hace tanto, me dice Maria, su vida era convencional, tanto como la de usted mismo, querido lector, ni más ni menos.
Estaba y está el marido, que es policía. Estaban la casa en Chornomorsk y la villa de verano en Zatoka. Estaban y están las dos hijas, la mayor, que ya va por los veinte años, y la pequeña, Oleksandra, cuyas extraescolares eran la danza y la gimnasia. Estaban y están también un negocio privado para confeccionar ropa y otro de pasteles de queso que Maria hoy cocina en casa y reparte por encargo.

Rinat Akhmetov Foundation
Ahora también está el miedo.
–Oleksandra se entrena a diario, de lunes a viernes. Pasa allí tres o cuatro horas. La llevo en el coche, el lugar está a diez minutos de casa, y siempre me quedo para traerla de vuelta porque hay ataques de drones y no sabemos cuándo tendremos que bajar al refugio.
Y la niña, ¿qué dice ella?
La niña no abre la boca.
La niña tan solo escucha a su madre mientras contempla el mundo con la inocencia de la criatura que no entiende nada.
Para hablarnos, utilizará su gimnasia y su danza, nos regalará su creatividad y su bondad.
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