El Barça y el Getafe se verán las caras en la Liga este sábado 10 de octubre después de 21 días sin competición y tras haber vivido dos parones completamente diferentes. Hansi Flick vio marcharse a 17 internacionales y, después de cuatro sesiones, concedió nueve días libres a los pocos futbolistas que permanecieron en Barcelona. El Getafe, su próximo rival, perdió a cinco jugadores de la primera plantilla. Mientras unos apenas han podido trabajar juntos, otros han dispuesto de tres semanas para hacerlo. ¿Quién sale ganando?
Dos expertos analizan el impacto del nuevo formato internacional, el riesgo de lesión y quién sale beneficiado después de tres semanas sin Liga
El Barça y el Getafe se verán las caras en la Liga este sábado 10 de octubre después de 21 días sin competición y tras haber vivido dos parones completamente diferentes. Hansi Flick vio marcharse a 17 internacionales y, después de cuatro sesiones, concedió nueve días libres a los pocos futbolistas que permanecieron en Barcelona. El Getafe, su próximo rival, perdió a cinco jugadores de la primera plantilla. Mientras unos apenas han podido trabajar juntos, otros han dispuesto de tres semanas para hacerlo. ¿Quién sale ganando?
El nuevo formato, que ha unido las antiguas ventanas de septiembre y octubre, ha provocado quejas por la acumulación de partidos, viajes y poco descanso. España ha disputado cuatro partidos en 11 días. Luis de la Fuente tampoco ha escondido su malestar: “No me gusta. Preferiría el formato anterior”.
Los internacionales han seguido compitiendo, pero durante tres semanas han salido de la estructura de sus clubs. “El ecosistema de entreno cambia, y cambia en un momento importante de la temporada”, explica Sergi Sureda, director del Grup Terapèutic de Catalunya, fisioterapeuta, osteópata y profesor de la UAB. “Cambia el preparador físico, cambian las rutinas, incluso puede cambiar la posición en el campo o la táctica. Todo eso aumenta el estrés interno del futbolista”.
“Hay más partidos y, por tanto, más oportunidades de poder lesionarte. También están los viajes y el descanso entre partidos, que se hace más corto”, señala Iván Díaz Infantes, preparador físico durante once temporadas del Atlético de Madrid y anteriormente del Real Madrid. Y 21 días agravan el cambio. “El hecho de que sea más largo afecta negativamente”, sostiene Sureda. “El jugador se tiene que adaptar dos veces, primero a la selección y después a su equipo, con lo que ese gasto de recursos supone”.
“El riesgo de lesión para el jugador continuará hasta tres semanas después del parón”, asegura Sergi Sureda
Lamine Yamal encarna buena parte del debate. “El problema es el tiempo que lleva en ese nuevo ecosistema. Probablemente Lamine ya se haya adaptado a esa nueva manera de jugar y a ese nuevo entorno”, explica Sureda. Y advierte sobre el regreso: “Yo pienso que todos estos jugadores, el primer partido de Liga, seguramente no lo podrán jugar. Si lo juegan, es probable que se controle mucho el minutaje”.
El riesgo tampoco termina al abandonar sano la concentración. “No es tan peligroso que se lesionen mientras están en el parón de selecciones, sino que luego está ese periodo de nueva adaptación”, explica Sureda, que señala “la primera, segunda e incluso tercera semana” tras el regreso como un periodo delicado.
No todos soportan la misma carga. Un futbolista acostumbrado a jugar mucho en su club puede asumir un papel secundario con su selección. Sureda pone el ejemplo de quien disputa 20 minutos en un partido, cinco en otro y 15 o 30 en el siguiente: “Probablemente esto le ha ido bien”.
En el otro extremo están los que se quedan. “Tener demasiado tiempo puede ser contraproducente”, advierte Díaz Infantes. “Entendemos esas semanas como semanas de entrenar fuerte, de hacer volumen, pero psicológicamente puede ser tan duro como una pretemporada, donde los partidos quedan lejos”, advierte Díaz Infantes.
“Tener demasiado tiempo para entrenar también puede ser contraproducente”, dice Iván Díaz Infantes
El preparador físico lo acaba de vivir precisamente en el Al-Ula FC saudí, donde desde hace dos años trabaja a las órdenes del portugués José Peseiro. Tras una semana de vacaciones, el equipo disputó dos amistosos para recuperar el ritmo. “Son jugadores cuya adaptación fisiológica está preparada para jugar cada cinco días. Estar diez o doce sin partidos cambia sus
estímulos”.
¿Quién gana entonces? “Es una ventaja para aquellos equipos que no aportan internacionales porque tienen más tiempo para preparar el siguiente partido y conocer al rival con más profundidad”, sostiene Díaz Infantes. Sureda es todavía más claro: “Si yo hiciese un balance, pienso que parte con ventaja el que no ha tenido jugadores fuera. El control, el ecosistema de entreno y el contacto con su club no se han perdido”. Barça y Getafe medirán las dos nuevas realidades que provoca este superparón nada más regresar la Liga.
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