Florentino Delgado (Sotillo de las Palomas, 1955) no esconde su desencanto después de tres años al frente de la Concejalía de Planeamiento del Ayuntamiento de Toledo. Abogado con 40 años de ejercicio y una dilatada trayectoria profesional vinculada al urbanismo, califica de «insuficiente» su balance y admite sin rodeos que no le gusta el Plan de Ordenación Municipal que se está tramitando porque considera que parte de una base «pacata» y está sometido a demasiados condicionantes. Delgado, habla también de una ciudad que, a su juicio, carece de «dinamismo» y «modernidad», defiende sus controvertidas propuestas para Palomarejos y aborda sus discrepancias con el alcalde, Carlos Velázquez, con quien asegura mantener un trato «cordial», «correcto» e incluso «amistoso».— ¿Qué balance hace de sus tres años al frente de la Concejalía de Urbanismo?—Insuficiente y condicionado, cuando no dependiente. Esa es la realidad.— Es la primera vez que veo que un político no ensalza su labor al frente de la tarea que tiene encomendada. ¿Ve algo positivo ?—Que tienes la oportunidad, por lo menos, de intentarlo. Otra cosa es que lo logres. Lo que pasa es que, sinceramente, a medida que avanza el tiempo va surgiendo una especie de desencanto que provoca la realidad. Hay en la ciudad una especie de autodefensa inconsciente que es innecesaria. Se agarran y se aferran, tanto personas como instituciones, a ese ejercicio opositor, negacionista, que no permite que la ciudad se desarrolle, que avance o que se enganche al mundo de la modernidad. En temas de urbanismo todo el mundo interviene y casi todo el mundo acaba cercenando tu actuación, cuando no anulándola.—De sus palabras se deduce que no ha podido hacer todo lo que ha querido. ¿Qué es lo que le ha faltado, por lo menos lo más importante?—No he podido, no. Voy a ser muy sincero. No me gusta el nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM). La base ya, de por sí, es pacata.—¿Por qué no le gusta?—Porque hay un intervencionismo absoluto. Desde el principio todo el mundo que interviene aparece con el serrucho y aporta su recorte. Con está dinámica, el POM se queda en lo mínimo, en lo que no moleste a nadie, en aquello que no signifique una ruptura con nada. Los avances se ven siempre combatidos. Eso es lo que te acaba desanimando, lo que te acaba desencantando.— Pero si la base de partida es corta y usted lo tenía claro, ¿no habría sido conveniente presentar un POM más ambicioso?—Si todo son recortes, corsés y números, tienes que ceñirte a esos números. Sin embargo, yo soy partidario de no poner un corsé al número de viviendas porque el mercado lo va a regular solo. Lo que hay que poner son las condiciones favorables para que se pueda construir, edificar, desarrollar, para que se pueda implantar un polígono adecuado, para que haya comercio, industria y también actividades de carácter logístico.— Es partidario entonces de que todo el término municipal fuera urbanizable y que, en función de la demanda, se fuera construyendo con unos criterios básicos?—Toledo es una ciudad muy difícil. En primer lugar, porque si contamos núcleos de población pasamos de veinte. Además, están dispersos: la ciudad tiene entre 15 y 18 kilómetros de una punta a otra. Por tanto, desde el punto de vista de la ordenación y planificación territorial nos encontramos con dificultades y condicionantes que hay que salvar y no son fáciles.En segundo lugar, tenemos que coser los distintos barrios de la ciudad. Para eso no hay más remedio que aprovechar todos los espacios intermedios. Pero esos espacios tienen cada uno su dificultad añadida. Huerta del Rey es zona inundable. En Vega Baja tampoco se puede, porque está el circo romano y la ciudad visigoda, y en La Peraleda hay conos visuales y es zona inundable y qué decir de la zona de Cigarrales. Asimismo, hay quien se queja de Pinedo porque argumentan que no albergará vivienda para la gente trabajadora. Y si vas hacia la zona noroeste, replican que siempre se beneficia al mismo propietario. Y si apuestas por construir en altura no te lo permiten porque choca otra vez con los conos visuales y con el paisaje.La pregunta, por tanto, es cómo hacemos crecer la ciudad de manera armónica y equilibrada teniendo en cuenta esas, no dificultades, sino imposibilidades. No sé si habrá tres ciudades que se puedan equiparar con Toledo en toda España que presenten tantísimas dificultades como para sacar un plan de ordenación adelante.—¿Cuántas viviendas son necesarias?—Cuando se me ocurrió decir que se podía dividir la edificabilidad total entre una superficie media de vivienda más baja para que salieran más, todo el mundo se llevó las manos a la cabeza inmediatamente y se puso el corsé. Nada de 31.000 viviendas, 17.000 como mucho. Y eso choca con la siguiente pregunta: ¿estamos facilitando el acceso a la vivienda digna y adecuada que marca la Constitución para todo el mundo?—¿Tiene la sensación de que hay más concejales de Urbanismo que el concejal de Urbanismo?— Todo el mundo es concejal de Urbanismo. Esto es como los entrenadores de fútbol: todo el mundo hace su alineación. Para criticar todo el mundo salta enseguida, pero para crear, ¿quién? ¿Estamos viendo que alguien esté haciendo propuestas creativas, innovadoras, modernizadoras de la ciudad? No. Todo el mundo está esperando con las garras afiladas para que, cuando expongas algo, automáticamente ir a por ello, criticarlo, decir que no, oponerse, ver las cosas negativas. Y así no se avanza«No sé si habrá tres ciudades que se puedan equiparar con Toledo en toda España que presenten tantísimas dificultades como para sacar un plan de ordenación adelante» Florentino Delgado Concejal de Planeamiento—¿Hay concejales del Gobierno también con las garras hacia afuera?—En el urbanismo hay muchos intereses. Lo que sí puedo decir es que yo solo tengo interés en que la ciudad progrese; no tengo intereses personales. —¿Y en el Ayuntamiento y en la Junta hay intereses?—Probablemente sí. Le pongo un ejemplo: alguien vive en un barrio de edificaciones bajas, de vivienda aislada, como mucho pareada y, por tanto, no quiere adosados.—¿Es un ejemplo real?—Sí, ha pasado en alguna urbanización. Pero no voy a dar nombres. —Pero también se puede no ceder ante los intereses.—Pero cuando uno está solo o no tiene demasiada compañía, qué hace. Alguna vez ya he alzado la voz y ahora mismo lo estoy diciendo: no me gusta el enfoque que se está dando al POM. No me gusta, aunque tampoco sé si se podría hacer de otra manera. A lo mejor sí, pero renunciando a ciertas circunstancias o condiciones que ahora mismo están presentes en la ciudad. Por ejemplo, el Casco histórico de Toledo condiciona todo lo demás. Tenemos un Casco que es una maravilla, pero asimismo se convierte en un museo. Y conservar ese museo comporta limitaciones para todo lo demás. Más claro, agua. Esa es la realidad de Toledo. Yo me he preocupado de ir a Atenas, he estado en Florencia, he estado en Mérida, para ver de qué manera se pueden buscar fórmulas alternativas que te permitan la opción de avanzar sin retroceder. Avanzar sin retroceder es posible.—Entonces entiendo que usted es partidario de construir en Vega Baja con determinados condicionantes.—Por supuesto. Soy partidario de que para avanzar y no retroceder, se manejen unos conceptos como la proporcionalidad, la armonía, el equilibrio y el diseño y también el mimetismo.«En Toledo no hay dinamismo, no hay modernidad. ¿Qué hay de nuevo en Toledo? Nada» Florentino Delgado Concejal de Planeamiento— Uno de los objetivos de la legislatura era la aprobación inicial del POM antes de que acabe en mayo de 2027. ¿Cree que es posible visto lo visto?—No lo sé, porque otra de las cosas que a mí me chirrían y siempre me han estorbado un poco es la burocracia administrativa. Nunca tienes la certeza de poder cumplir el plazo. Todo el mundo pone pegas. Y las pegas se traducen en retrasos.—O sea, que no.—No lo sé. Ojalá podamos.—Uno de los últimos informes que hemos conocido es el documento de alcance ambiental. ¿Qué le parece?—En el Ayuntamiento hemos decidido que vamos a ser comedidos y prudentes. Lo que no podemos hacer es posicionarnos públicamente respecto a todos y cada uno de los informes que se vayan planteando. Antes deben analizarlo los técnicos. Es una cuestión de cautela forzosa.—Hablando de recortes, el documento de alcance pone en tela de juicio más de 5.000 nuevas viviendas por problemas de inundabilidad. ¿Qué le parece?—No, no me parece bien porque no me gusta que me retrasen la tramitación del plan. No me parece bien porque seguimos padeciendo un feroz intervencionismo administrativo. Pero el hecho de que a mí no me guste no soluciona el problema.—Le veo muy liberal en materia de normativa urbanística.—No quiero volver a la época de los vetones y de los carpetanos. El crecimiento de la humanidad comporta avance. Pero en esta ciudad hay gente que se opone a todo, da igual el posicionamiento ideológico que tenga. Lo que hacen es cercenar el dinamismo. En Toledo no hay dinamismo, no hay modernidad. Estamos anclados en conservar patrimonio de la ciudad. Hay academias o fundaciones que se preocupan de conservar el patrimonio, pero no hay otras que tengan la vista puesta en el futuro. ¿Dónde están los movimientos de vanguardia? ¿Dónde está el espíritu creativo? ¿Qué hay de nuevo en Toledo? Nada. No lo va a haber nunca.—¿Quiso abrir el debate de la modernidad en Toledo cuando propuso un Guggenheim en el Casco o el Plan Florentino para Palomarejos con esa torre en el solar del antiguo hospital Virgen de la Salud?—Son propuestas que hice casi como una provocación y casi todo el mundo se ha reído de ellas. La famosa torre es un titular nada más, pero debajo hay muchas cosas. Hay 1.300 plazas de garaje, del orden de 42.000 metros cuadrados de usos mixtos, comerciales, de oficinas«El balance que hago de los tres años al frente de la Concejalía de Planeamiento es insuficiente y condicionado, cuando no dependiente» Florentino Delgado Concejal de Planeamiento—El alcalde dijo de su plan que no había que hacer perder el tiempo a la gente.—Cada uno que opine lo que quiera.—Pero usted le escribió una dura carta abierta tras conocer su opinión.—Escribí una carta abierta cuyo destinatario último era el alcalde porque se había hablado de un plan muy razonable de manera muy frívola. Fue ninguneada, apartada, desconsiderada en términos absolutos, sin valorarla.Probablemente, las declaraciones del alcalde, al ser espontáneas, tampoco fueron meditadas. Pero sí tenían trascendencia porque me dejaban a mí, como concejal, en una situación muy desnuda ante la opinión pública.—¿Buscó con la carta el enfrentamiento directo?—No buscaba un enfrentamiento, evidentemente. De hecho, el trato con el alcalde es cordial, es correcto, incluso diría que hasta amistoso. Pero en aquel momento requería esa respuesta porque fue la descalificación de la idea de un concejal sin haber mediado siquiera una conversación. Nunca. En ningún ámbito, ni en el Ayuntamiento ni en la Consejería. Ni siquiera los vecinos han entrado a considerarla porque, cuando se ha intentado explicar, han acudido menos de una docena, los que quieren oponerse. Pero no sabemos nada de si hay gente que, conociéndolo, pudiera estudiarlo.Sin embargo, yo lo he hablado con técnicos y no les parece nada mal la idea. Es más, han dicho, y coinciden, que podría ser una idea valiente, que supondría un avance y dotaría de dinamismo real a Palomarejos.—En esa carta creo que decía: ‘Soy un Julio Verne, todavía tengo ideas’. ¿Se le han quitado las ganas de tener ideas?—No. Lo que pasa es que el tiempo que queda es muy corto y eso te conduce a una cierta decepción.—Si usted fuera concejal del PP, ¿hubiese sido más fácil?—Creo que no. No he tenido ninguna cortapisa por no estar en la lista de unos o de otros. Simplemente, las cosas son así y no creo que puedan ser de otra manera. Tal como está el funcionamiento de la política te conduce irremisiblemente a estas situaciones.—¿Le gustaría repetir? ¿Tiene una decisión tomada?—Es una situación en la que tengo un velo delante que aún no he retirado. Florentino Delgado (Sotillo de las Palomas, 1955) no esconde su desencanto después de tres años al frente de la Concejalía de Planeamiento del Ayuntamiento de Toledo. Abogado con 40 años de ejercicio y una dilatada trayectoria profesional vinculada al urbanismo, califica de «insuficiente» su balance y admite sin rodeos que no le gusta el Plan de Ordenación Municipal que se está tramitando porque considera que parte de una base «pacata» y está sometido a demasiados condicionantes. Delgado, habla también de una ciudad que, a su juicio, carece de «dinamismo» y «modernidad», defiende sus controvertidas propuestas para Palomarejos y aborda sus discrepancias con el alcalde, Carlos Velázquez, con quien asegura mantener un trato «cordial», «correcto» e incluso «amistoso».— ¿Qué balance hace de sus tres años al frente de la Concejalía de Urbanismo?—Insuficiente y condicionado, cuando no dependiente. Esa es la realidad.— Es la primera vez que veo que un político no ensalza su labor al frente de la tarea que tiene encomendada. ¿Ve algo positivo ?—Que tienes la oportunidad, por lo menos, de intentarlo. Otra cosa es que lo logres. Lo que pasa es que, sinceramente, a medida que avanza el tiempo va surgiendo una especie de desencanto que provoca la realidad. Hay en la ciudad una especie de autodefensa inconsciente que es innecesaria. Se agarran y se aferran, tanto personas como instituciones, a ese ejercicio opositor, negacionista, que no permite que la ciudad se desarrolle, que avance o que se enganche al mundo de la modernidad. En temas de urbanismo todo el mundo interviene y casi todo el mundo acaba cercenando tu actuación, cuando no anulándola.—De sus palabras se deduce que no ha podido hacer todo lo que ha querido. ¿Qué es lo que le ha faltado, por lo menos lo más importante?—No he podido, no. Voy a ser muy sincero. No me gusta el nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM). La base ya, de por sí, es pacata.—¿Por qué no le gusta?—Porque hay un intervencionismo absoluto. Desde el principio todo el mundo que interviene aparece con el serrucho y aporta su recorte. Con está dinámica, el POM se queda en lo mínimo, en lo que no moleste a nadie, en aquello que no signifique una ruptura con nada. Los avances se ven siempre combatidos. Eso es lo que te acaba desanimando, lo que te acaba desencantando.— Pero si la base de partida es corta y usted lo tenía claro, ¿no habría sido conveniente presentar un POM más ambicioso?—Si todo son recortes, corsés y números, tienes que ceñirte a esos números. Sin embargo, yo soy partidario de no poner un corsé al número de viviendas porque el mercado lo va a regular solo. Lo que hay que poner son las condiciones favorables para que se pueda construir, edificar, desarrollar, para que se pueda implantar un polígono adecuado, para que haya comercio, industria y también actividades de carácter logístico.— Es partidario entonces de que todo el término municipal fuera urbanizable y que, en función de la demanda, se fuera construyendo con unos criterios básicos?—Toledo es una ciudad muy difícil. En primer lugar, porque si contamos núcleos de población pasamos de veinte. Además, están dispersos: la ciudad tiene entre 15 y 18 kilómetros de una punta a otra. Por tanto, desde el punto de vista de la ordenación y planificación territorial nos encontramos con dificultades y condicionantes que hay que salvar y no son fáciles.En segundo lugar, tenemos que coser los distintos barrios de la ciudad. Para eso no hay más remedio que aprovechar todos los espacios intermedios. Pero esos espacios tienen cada uno su dificultad añadida. Huerta del Rey es zona inundable. En Vega Baja tampoco se puede, porque está el circo romano y la ciudad visigoda, y en La Peraleda hay conos visuales y es zona inundable y qué decir de la zona de Cigarrales. Asimismo, hay quien se queja de Pinedo porque argumentan que no albergará vivienda para la gente trabajadora. Y si vas hacia la zona noroeste, replican que siempre se beneficia al mismo propietario. Y si apuestas por construir en altura no te lo permiten porque choca otra vez con los conos visuales y con el paisaje.La pregunta, por tanto, es cómo hacemos crecer la ciudad de manera armónica y equilibrada teniendo en cuenta esas, no dificultades, sino imposibilidades. No sé si habrá tres ciudades que se puedan equiparar con Toledo en toda España que presenten tantísimas dificultades como para sacar un plan de ordenación adelante.—¿Cuántas viviendas son necesarias?—Cuando se me ocurrió decir que se podía dividir la edificabilidad total entre una superficie media de vivienda más baja para que salieran más, todo el mundo se llevó las manos a la cabeza inmediatamente y se puso el corsé. Nada de 31.000 viviendas, 17.000 como mucho. Y eso choca con la siguiente pregunta: ¿estamos facilitando el acceso a la vivienda digna y adecuada que marca la Constitución para todo el mundo?—¿Tiene la sensación de que hay más concejales de Urbanismo que el concejal de Urbanismo?— Todo el mundo es concejal de Urbanismo. Esto es como los entrenadores de fútbol: todo el mundo hace su alineación. Para criticar todo el mundo salta enseguida, pero para crear, ¿quién? ¿Estamos viendo que alguien esté haciendo propuestas creativas, innovadoras, modernizadoras de la ciudad? No. Todo el mundo está esperando con las garras afiladas para que, cuando expongas algo, automáticamente ir a por ello, criticarlo, decir que no, oponerse, ver las cosas negativas. Y así no se avanza«No sé si habrá tres ciudades que se puedan equiparar con Toledo en toda España que presenten tantísimas dificultades como para sacar un plan de ordenación adelante» Florentino Delgado Concejal de Planeamiento—¿Hay concejales del Gobierno también con las garras hacia afuera?—En el urbanismo hay muchos intereses. Lo que sí puedo decir es que yo solo tengo interés en que la ciudad progrese; no tengo intereses personales. —¿Y en el Ayuntamiento y en la Junta hay intereses?—Probablemente sí. Le pongo un ejemplo: alguien vive en un barrio de edificaciones bajas, de vivienda aislada, como mucho pareada y, por tanto, no quiere adosados.—¿Es un ejemplo real?—Sí, ha pasado en alguna urbanización. Pero no voy a dar nombres. —Pero también se puede no ceder ante los intereses.—Pero cuando uno está solo o no tiene demasiada compañía, qué hace. Alguna vez ya he alzado la voz y ahora mismo lo estoy diciendo: no me gusta el enfoque que se está dando al POM. No me gusta, aunque tampoco sé si se podría hacer de otra manera. A lo mejor sí, pero renunciando a ciertas circunstancias o condiciones que ahora mismo están presentes en la ciudad. Por ejemplo, el Casco histórico de Toledo condiciona todo lo demás. Tenemos un Casco que es una maravilla, pero asimismo se convierte en un museo. Y conservar ese museo comporta limitaciones para todo lo demás. Más claro, agua. Esa es la realidad de Toledo. Yo me he preocupado de ir a Atenas, he estado en Florencia, he estado en Mérida, para ver de qué manera se pueden buscar fórmulas alternativas que te permitan la opción de avanzar sin retroceder. Avanzar sin retroceder es posible.—Entonces entiendo que usted es partidario de construir en Vega Baja con determinados condicionantes.—Por supuesto. Soy partidario de que para avanzar y no retroceder, se manejen unos conceptos como la proporcionalidad, la armonía, el equilibrio y el diseño y también el mimetismo.«En Toledo no hay dinamismo, no hay modernidad. ¿Qué hay de nuevo en Toledo? Nada» Florentino Delgado Concejal de Planeamiento— Uno de los objetivos de la legislatura era la aprobación inicial del POM antes de que acabe en mayo de 2027. ¿Cree que es posible visto lo visto?—No lo sé, porque otra de las cosas que a mí me chirrían y siempre me han estorbado un poco es la burocracia administrativa. Nunca tienes la certeza de poder cumplir el plazo. Todo el mundo pone pegas. Y las pegas se traducen en retrasos.—O sea, que no.—No lo sé. Ojalá podamos.—Uno de los últimos informes que hemos conocido es el documento de alcance ambiental. ¿Qué le parece?—En el Ayuntamiento hemos decidido que vamos a ser comedidos y prudentes. Lo que no podemos hacer es posicionarnos públicamente respecto a todos y cada uno de los informes que se vayan planteando. Antes deben analizarlo los técnicos. Es una cuestión de cautela forzosa.—Hablando de recortes, el documento de alcance pone en tela de juicio más de 5.000 nuevas viviendas por problemas de inundabilidad. ¿Qué le parece?—No, no me parece bien porque no me gusta que me retrasen la tramitación del plan. No me parece bien porque seguimos padeciendo un feroz intervencionismo administrativo. Pero el hecho de que a mí no me guste no soluciona el problema.—Le veo muy liberal en materia de normativa urbanística.—No quiero volver a la época de los vetones y de los carpetanos. El crecimiento de la humanidad comporta avance. Pero en esta ciudad hay gente que se opone a todo, da igual el posicionamiento ideológico que tenga. Lo que hacen es cercenar el dinamismo. En Toledo no hay dinamismo, no hay modernidad. Estamos anclados en conservar patrimonio de la ciudad. Hay academias o fundaciones que se preocupan de conservar el patrimonio, pero no hay otras que tengan la vista puesta en el futuro. ¿Dónde están los movimientos de vanguardia? ¿Dónde está el espíritu creativo? ¿Qué hay de nuevo en Toledo? Nada. No lo va a haber nunca.—¿Quiso abrir el debate de la modernidad en Toledo cuando propuso un Guggenheim en el Casco o el Plan Florentino para Palomarejos con esa torre en el solar del antiguo hospital Virgen de la Salud?—Son propuestas que hice casi como una provocación y casi todo el mundo se ha reído de ellas. La famosa torre es un titular nada más, pero debajo hay muchas cosas. Hay 1.300 plazas de garaje, del orden de 42.000 metros cuadrados de usos mixtos, comerciales, de oficinas«El balance que hago de los tres años al frente de la Concejalía de Planeamiento es insuficiente y condicionado, cuando no dependiente» Florentino Delgado Concejal de Planeamiento—El alcalde dijo de su plan que no había que hacer perder el tiempo a la gente.—Cada uno que opine lo que quiera.—Pero usted le escribió una dura carta abierta tras conocer su opinión.—Escribí una carta abierta cuyo destinatario último era el alcalde porque se había hablado de un plan muy razonable de manera muy frívola. Fue ninguneada, apartada, desconsiderada en términos absolutos, sin valorarla.Probablemente, las declaraciones del alcalde, al ser espontáneas, tampoco fueron meditadas. Pero sí tenían trascendencia porque me dejaban a mí, como concejal, en una situación muy desnuda ante la opinión pública.—¿Buscó con la carta el enfrentamiento directo?—No buscaba un enfrentamiento, evidentemente. De hecho, el trato con el alcalde es cordial, es correcto, incluso diría que hasta amistoso. Pero en aquel momento requería esa respuesta porque fue la descalificación de la idea de un concejal sin haber mediado siquiera una conversación. Nunca. En ningún ámbito, ni en el Ayuntamiento ni en la Consejería. Ni siquiera los vecinos han entrado a considerarla porque, cuando se ha intentado explicar, han acudido menos de una docena, los que quieren oponerse. Pero no sabemos nada de si hay gente que, conociéndolo, pudiera estudiarlo.Sin embargo, yo lo he hablado con técnicos y no les parece nada mal la idea. Es más, han dicho, y coinciden, que podría ser una idea valiente, que supondría un avance y dotaría de dinamismo real a Palomarejos.—En esa carta creo que decía: ‘Soy un Julio Verne, todavía tengo ideas’. ¿Se le han quitado las ganas de tener ideas?—No. Lo que pasa es que el tiempo que queda es muy corto y eso te conduce a una cierta decepción.—Si usted fuera concejal del PP, ¿hubiese sido más fácil?—Creo que no. No he tenido ninguna cortapisa por no estar en la lista de unos o de otros. Simplemente, las cosas son así y no creo que puedan ser de otra manera. Tal como está el funcionamiento de la política te conduce irremisiblemente a estas situaciones.—¿Le gustaría repetir? ¿Tiene una decisión tomada?—Es una situación en la que tengo un velo delante que aún no he retirado.
Florentino Delgado (Sotillo de las Palomas, 1955) no esconde su desencanto después de tres años al frente de la Concejalía de Planeamiento del Ayuntamiento de Toledo. Abogado con 40 años de ejercicio y una dilatada trayectoria profesional vinculada al urbanismo, califica de «insuficiente» su balance … y admite sin rodeos que no le gusta el Plan de Ordenación Municipal que se está tramitando porque considera que parte de una base «pacata» y está sometido a demasiados condicionantes. Delgado, habla también de una ciudad que, a su juicio, carece de «dinamismo» y «modernidad», defiende sus controvertidas propuestas para Palomarejos y aborda sus discrepancias con el alcalde, Carlos Velázquez, con quien asegura mantener un trato «cordial», «correcto» e incluso «amistoso».
—¿Qué balance hace de sus tres años al frente de la Concejalía de Urbanismo?
—Insuficiente y condicionado, cuando no dependiente. Esa es la realidad.
—Es la primera vez que veo que un político no ensalza su labor al frente de la tarea que tiene encomendada. ¿Ve algo positivo?
—Que tienes la oportunidad, por lo menos, de intentarlo. Otra cosa es que lo logres. Lo que pasa es que, sinceramente, a medida que avanza el tiempo va surgiendo una especie de desencanto que provoca la realidad.
Hay en la ciudad una especie de autodefensa inconsciente que es innecesaria. Se agarran y se aferran, tanto personas como instituciones, a ese ejercicio opositor, negacionista, que no permite que la ciudad se desarrolle, que avance o que se enganche al mundo de la modernidad. En temas de urbanismo todo el mundo interviene y casi todo el mundo acaba cercenando tu actuación, cuando no anulándola.
—De sus palabras se deduce que no ha podido hacer todo lo que ha querido. ¿Qué es lo que le ha faltado, por lo menos lo más importante?
—No he podido, no. Voy a ser muy sincero. No me gusta el nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM). La base ya, de por sí, es pacata.
—¿Por qué no le gusta?
—Porque hay un intervencionismo absoluto. Desde el principio todo el mundo que interviene aparece con el serrucho y aporta su recorte. Con está dinámica, el POM se queda en lo mínimo, en lo que no moleste a nadie, en aquello que no signifique una ruptura con nada. Los avances se ven siempre combatidos. Eso es lo que te acaba desanimando, lo que te acaba desencantando.
—Pero si la base de partida es corta y usted lo tenía claro, ¿no habría sido conveniente presentar un POM más ambicioso?
—Si todo son recortes, corsés y números, tienes que ceñirte a esos números. Sin embargo, yo soy partidario de no poner un corsé al número de viviendas porque el mercado lo va a regular solo. Lo que hay que poner son las condiciones favorables para que se pueda construir, edificar, desarrollar, para que se pueda implantar un polígono adecuado, para que haya comercio, industria y también actividades de carácter logístico.
—Es partidario entonces de que todo el término municipal fuera urbanizable y que, en función de la demanda, se fuera construyendo con unos criterios básicos?
—Toledo es una ciudad muy difícil. En primer lugar, porque si contamos núcleos de población pasamos de veinte. Además, están dispersos: la ciudad tiene entre 15 y 18 kilómetros de una punta a otra. Por tanto, desde el punto de vista de la ordenación y planificación territorial nos encontramos con dificultades y condicionantes que hay que salvar y no son fáciles.
En segundo lugar, tenemos que coser los distintos barrios de la ciudad. Para eso no hay más remedio que aprovechar todos los espacios intermedios. Pero esos espacios tienen cada uno su dificultad añadida. Huerta del Rey es zona inundable. En Vega Baja tampoco se puede, porque está el circo romano y la ciudad visigoda, y en La Peraleda hay conos visuales y es zona inundable y qué decir de la zona de Cigarrales. Asimismo, hay quien se queja de Pinedo porque argumentan que no albergará vivienda para la gente trabajadora. Y si vas hacia la zona noroeste, replican que siempre se beneficia al mismo propietario. Y si apuestas por construir en altura no te lo permiten porque choca otra vez con los conos visuales y con el paisaje.
La pregunta, por tanto, es cómo hacemos crecer la ciudad de manera armónica y equilibrada teniendo en cuenta esas, no dificultades, sino imposibilidades. No sé si habrá tres ciudades que se puedan equiparar con Toledo en toda España que presenten tantísimas dificultades como para sacar un plan de ordenación adelante.
—¿Cuántas viviendas son necesarias?
—Cuando se me ocurrió decir que se podía dividir la edificabilidad total entre una superficie media de vivienda más baja para que salieran más, todo el mundo se llevó las manos a la cabeza inmediatamente y se puso el corsé. Nada de 31.000 viviendas, 17.000 como mucho. Y eso choca con la siguiente pregunta: ¿estamos facilitando el acceso a la vivienda digna y adecuada que marca la Constitución para todo el mundo?
—¿Tiene la sensación de que hay más concejales de Urbanismo que el concejal de Urbanismo?
— Todo el mundo es concejal de Urbanismo. Esto es como los entrenadores de fútbol: todo el mundo hace su alineación. Para criticar todo el mundo salta enseguida, pero para crear, ¿quién? ¿Estamos viendo que alguien esté haciendo propuestas creativas, innovadoras, modernizadoras de la ciudad? No. Todo el mundo está esperando con las garras afiladas para que, cuando expongas algo, automáticamente ir a por ello, criticarlo, decir que no, oponerse, ver las cosas negativas. Y así no se avanza
«No sé si habrá tres ciudades que se puedan equiparar con Toledo en toda España que presenten tantísimas dificultades como para sacar un plan de ordenación adelante»
Florentino Delgado
Concejal de Planeamiento
—¿Hay concejales del Gobierno también con las garras hacia afuera?
—En el urbanismo hay muchos intereses. Lo que sí puedo decir es que yo solo tengo interés en que la ciudad progrese; no tengo intereses personales.
—¿Y en el Ayuntamiento y en la Junta hay intereses?
—Probablemente sí. Le pongo un ejemplo: alguien vive en un barrio de edificaciones bajas, de vivienda aislada, como mucho pareada y, por tanto, no quiere adosados.
—¿Es un ejemplo real?
—Sí, ha pasado en alguna urbanización. Pero no voy a dar nombres.
—Pero también se puede no ceder ante los intereses.
—Pero cuando uno está solo o no tiene demasiada compañía, qué hace. Alguna vez ya he alzado la voz y ahora mismo lo estoy diciendo: no me gusta el enfoque que se está dando al POM. No me gusta, aunque tampoco sé si se podría hacer de otra manera. A lo mejor sí, pero renunciando a ciertas circunstancias o condiciones que ahora mismo están presentes en la ciudad. Por ejemplo, el Casco histórico de Toledo condiciona todo lo demás. Tenemos un Casco que es una maravilla, pero asimismo se convierte en un museo. Y conservar ese museo comporta limitaciones para todo lo demás. Más claro, agua. Esa es la realidad de Toledo. Yo me he preocupado de ir a Atenas, he estado en Florencia, he estado en Mérida, para ver de qué manera se pueden buscar fórmulas alternativas que te permitan la opción de avanzar sin retroceder. Avanzar sin retroceder es posible.
—Entonces entiendo que usted es partidario de construir en Vega Baja con determinados condicionantes.
—Por supuesto. Soy partidario de que para avanzar y no retroceder, se manejen unos conceptos como la proporcionalidad, la armonía, el equilibrio y el diseño y también el mimetismo.
«En Toledo no hay dinamismo, no hay modernidad. ¿Qué hay de nuevo en Toledo? Nada»
Florentino Delgado
Concejal de Planeamiento
—Uno de los objetivos de la legislatura era la aprobación inicial del POM antes de que acabe en mayo de 2027. ¿Cree que es posible visto lo visto?
—No lo sé, porque otra de las cosas que a mí me chirrían y siempre me han estorbado un poco es la burocracia administrativa. Nunca tienes la certeza de poder cumplir el plazo. Todo el mundo pone pegas. Y las pegas se traducen en retrasos.
—O sea, que no.
—No lo sé. Ojalá podamos.
—Uno de los últimos informes que hemos conocido es el documento de alcance ambiental. ¿Qué le parece?
—En el Ayuntamiento hemos decidido que vamos a ser comedidos y prudentes. Lo que no podemos hacer es posicionarnos públicamente respecto a todos y cada uno de los informes que se vayan planteando. Antes deben analizarlo los técnicos. Es una cuestión de cautela forzosa.
—Hablando de recortes, el documento de alcance pone en tela de juicio más de 5.000 nuevas viviendas por problemas de inundabilidad. ¿Qué le parece?
—No, no me parece bien porque no me gusta que me retrasen la tramitación del plan. No me parece bien porque seguimos padeciendo un feroz intervencionismo administrativo. Pero el hecho de que a mí no me guste no soluciona el problema.
—Le veo muy liberal en materia de normativa urbanística.
—No quiero volver a la época de los vetones y de los carpetanos. El crecimiento de la humanidad comporta avance. Pero en esta ciudad hay gente que se opone a todo, da igual el posicionamiento ideológico que tenga. Lo que hacen es cercenar el dinamismo. En Toledo no hay dinamismo, no hay modernidad. Estamos anclados en conservar patrimonio de la ciudad. Hay academias o fundaciones que se preocupan de conservar el patrimonio, pero no hay otras que tengan la vista puesta en el futuro. ¿Dónde están los movimientos de vanguardia? ¿Dónde está el espíritu creativo? ¿Qué hay de nuevo en Toledo? Nada. No lo va a haber nunca.
—¿Quiso abrir el debate de la modernidad en Toledo cuando propuso un Guggenheim en el Casco o el Plan Florentino para Palomarejos con esa torre en el solar del antiguo hospital Virgen de la Salud?
—Son propuestas que hice casi como una provocación y casi todo el mundo se ha reído de ellas. La famosa torre es un titular nada más, pero debajo hay muchas cosas. Hay 1.300 plazas de garaje, del orden de 42.000 metros cuadrados de usos mixtos, comerciales, de oficinas
«El balance que hago de los tres años al frente de la Concejalía de Planeamiento es insuficiente y condicionado, cuando no dependiente»
Florentino Delgado
Concejal de Planeamiento
—El alcalde dijo de su plan que no había que hacer perder el tiempo a la gente.
—Cada uno que opine lo que quiera.
—Pero usted le escribió una dura carta abierta tras conocer su opinión.
—Escribí una carta abierta cuyo destinatario último era el alcalde porque se había hablado de un plan muy razonable de manera muy frívola. Fue ninguneada, apartada, desconsiderada en términos absolutos, sin valorarla.
Probablemente, las declaraciones del alcalde, al ser espontáneas, tampoco fueron meditadas. Pero sí tenían trascendencia porque me dejaban a mí, como concejal, en una situación muy desnuda ante la opinión pública.
—¿Buscó con la carta el enfrentamiento directo?
—No buscaba un enfrentamiento, evidentemente. De hecho, el trato con el alcalde es cordial, es correcto, incluso diría que hasta amistoso. Pero en aquel momento requería esa respuesta porque fue la descalificación de la idea de un concejal sin haber mediado siquiera una conversación. Nunca. En ningún ámbito, ni en el Ayuntamiento ni en la Consejería. Ni siquiera los vecinos han entrado a considerarla porque, cuando se ha intentado explicar, han acudido menos de una docena, los que quieren oponerse. Pero no sabemos nada de si hay gente que, conociéndolo, pudiera estudiarlo.
Sin embargo, yo lo he hablado con técnicos y no les parece nada mal la idea. Es más, han dicho, y coinciden, que podría ser una idea valiente, que supondría un avance y dotaría de dinamismo real a Palomarejos.
—En esa carta creo que decía: ‘Soy un Julio Verne, todavía tengo ideas’. ¿Se le han quitado las ganas de tener ideas?
—No. Lo que pasa es que el tiempo que queda es muy corto y eso te conduce a una cierta decepción.
—Si usted fuera concejal del PP, ¿hubiese sido más fácil?
—Creo que no. No he tenido ninguna cortapisa por no estar en la lista de unos o de otros. Simplemente, las cosas son así y no creo que puedan ser de otra manera. Tal como está el funcionamiento de la política te conduce irremisiblemente a estas situaciones.
—¿Le gustaría repetir? ¿Tiene una decisión tomada?
—Es una situación en la que tengo un velo delante que aún no he retirado.
RSS de noticias de espana
