Al PSOE se le sigue atragantando la configuración de las listas electorales, convertidas en el principal elemento disruptor de su precampaña. La última polémica, a cuenta de la dimisión de Francisco Martín como delegado del Gobierno en Madrid, ha irrumpido en escena para sorpresa de algunos y generando un profundo malestar en otros. Su «espantada», tal como la definen con acritud fuentes socialistas consultadas por ABC, tras quedar fuera de las candidaturas del partido a las generales, ha aflorado un malestar latente desde que se alineara con Enma López en su pulso a Ferraz por las primarias al Ayuntamiento de la capital en las que se acabó imponiendo finalmente Reyes Maroto. En la dirección socialista tomaron nota y han pasado factura llegado el momento oportuno. Lo que no esperaban era el movimiento reactivo por parte de Martín, un portazo que ha tenido muy mala acogida. Las fuentes socialistas consultadas definen su decisión de dejar el cargo como «irresponsable» por el cargo institucional que ostenta y por el impacto electoral que puede tener para el partido. La filtración de su salida vino de su propio entorno y esto es algo que tampoco pasa inadvertido para dirigentes del PSOE, que critican su afán de protagonismo en un momento crítico. Todos los cargos consultados censuran que se marche a un mes de las elecciones y dejando cuestiones muy sensibles abiertas como la gestión de la acampada en Sol, la huelga general del 11 de noviembre o el operativo de seguridad de las elecciones. En Ferraz lamentan que se proyecte una imagen de «lío interno» y de rencillas intestinas cuando el objetivo es exhibir una imagen de unidad frente a la derecha y, especialmente, frente a Isabel Díaz Ayuso.En la dirección socialista se defienden, asegurando que los equilibrios en la lista de Madrid eran complicados, una candidatura trufada de ministros y que dejaba vacantes pocos puestos de salida. Por detrás de Félix Bolaños y Fernando Grande-Marlaska se quiso situar a dos personas clave del núcleo duro: el histórico Rafael Simancas y un perfil al alza como Borja Cabezón. Sin margen para conseguir escaño, en Ferraz no querían forzar la salida de Martín de la Delegación del Gobierno -su inclusión en las listas obligaba a ello- dejando cojo un puesto clave en la Comunidad de Madrid. Ahora, el nombre que coge fuerza para sucederle es la subdelegada, Pilar Trinidad Núñez, un perfil más discreto y menos político. Martín se ha destacado por ir al choque contra Díaz Ayuso y ejercer como contrapeso, algo por lo que pensaba que se había ganado la supervivencia tras el 29N.«Hay que estar a lo que diga la organización, no podemos enfadarnos cuando no cuentan con nosotros», resumía gráficamente un ministro. Desde el Gobierno se hicieron intentos de que recondujera su decisión para evitar una dimisión que, reconocen, no les beneficia en absoluto en la antesala de las urnas, pero no consiguieron su objetivo porque ya había enviado la carta de renuncia. Su contacto con algunos ministros fue a mero título informativo y hay quienes lamentan que se ha precipitado en su portazo.Un hueco buscado y peleadoMartín quería dar el salto al Parlamento nacional. No era ningún secreto y el delegado se había encargado de transmitir sus intenciones a todos los niveles en su partido, incluidas las agrupaciones locales del PSOE de Madrid. En las asambleas que se celebraron entre el 9 y el 13 de octubre en la región, se propusieron casi 200 nombres para configurar la lista por Madrid a las elecciones del 29 de noviembre, que iba a encabezar Pedro Sánchez, y uno de los que obtuvieron más apoyo en las bases fue el delegado, protagonista de la vida política madrileña casi a diario. Pero las agrupaciones locales proponen y Ferraz dispone. Es decir, en último término, Sánchez pone y quita nombres. Y la decisión fue que Francisco Martín no iba a estar en la candidatura del Congreso ni tampoco en la del Senado.El delegado buscó el apoyo hasta de las agrupaciones locales para que propusieran su nombre para las listas del 29N, pero Ferraz lo descartóEn concreto, las asambleas locales propusieron el nombre de «103 compañeros y 88 compañeras» para la lista de Madrid, circunscripción en la que se eligen 38 diputados. Por tanto, sobraban 153. Además, las lista ‘cremallera’ del PSOE suponía que debía haber 19 hombres y 19 mujeres. El delegado fue propuesto por más de un centenar de esas agrupaciones locales, de un total de unas 130 en toda la región, según fuentes de la Asamblea.La lectura rápida ha sido que el delegado se marcha molesto al no lograr un puesto en la candidatura del PSOE. Pero quienes le conocen mejor matizan que «se va porque siente que no tiene el apoyo de arriba y porque ha visto una pérdida de confianza». «Aquí no se olvida nada. El que se mueve de la línea marcada y del pensamiento único, lo acaba pagando», avisan fuentes socialistas, que señalan que su respaldo a Enma López, pese a que fue casi en secreto, le ha pasado factura.«Aquí no se olvida nada. El que se mueve de la línea marcada y del pensamiento único, lo acaba pagando», señalan fuentes socialistasDentro del PSOE de Madrid, sobre todo en el grupo parlamentario de la Asamblea, la noticia de la dimisión del delegado ha caído como un jarro de agua fría y no todo el mundo entiende sus razones: «Ahora no era el momento por responsabilidad», señalan fuentes socialistas. «En cinco semanas hay unas elecciones y las delegaciones de Gobierno tienen que gestionarlo. Yo creo en la política con otras formas y maneras», comentan en el Parlamento madrileño. «Fran ha tenido que lidiar con el Gobierno de la Comunidad y de la ciudad, que no es nada fácil. Ha hecho un buen trabajo. Al final la política es algo en lo que deberías estar una parte de tu vida, aportar lo bueno que tienes para los demás, e irte. Si ya no estaba bien o cómodo, ha tomado una buena decisión», señalan otras fuentes socialistas. Desde los municipios, en el PSOE se comenta también que «no es el mejor momento para tomar una decisión de esas características». «Son momentos en los que no podemos despistarnos de nuestro objetivo fundamental, que es revalidar un gobierno de progreso con más apoyo ciudadano», apuntan fuentes locales. Al PSOE se le sigue atragantando la configuración de las listas electorales, convertidas en el principal elemento disruptor de su precampaña. La última polémica, a cuenta de la dimisión de Francisco Martín como delegado del Gobierno en Madrid, ha irrumpido en escena para sorpresa de algunos y generando un profundo malestar en otros. Su «espantada», tal como la definen con acritud fuentes socialistas consultadas por ABC, tras quedar fuera de las candidaturas del partido a las generales, ha aflorado un malestar latente desde que se alineara con Enma López en su pulso a Ferraz por las primarias al Ayuntamiento de la capital en las que se acabó imponiendo finalmente Reyes Maroto. En la dirección socialista tomaron nota y han pasado factura llegado el momento oportuno. Lo que no esperaban era el movimiento reactivo por parte de Martín, un portazo que ha tenido muy mala acogida. Las fuentes socialistas consultadas definen su decisión de dejar el cargo como «irresponsable» por el cargo institucional que ostenta y por el impacto electoral que puede tener para el partido. La filtración de su salida vino de su propio entorno y esto es algo que tampoco pasa inadvertido para dirigentes del PSOE, que critican su afán de protagonismo en un momento crítico. Todos los cargos consultados censuran que se marche a un mes de las elecciones y dejando cuestiones muy sensibles abiertas como la gestión de la acampada en Sol, la huelga general del 11 de noviembre o el operativo de seguridad de las elecciones. En Ferraz lamentan que se proyecte una imagen de «lío interno» y de rencillas intestinas cuando el objetivo es exhibir una imagen de unidad frente a la derecha y, especialmente, frente a Isabel Díaz Ayuso.En la dirección socialista se defienden, asegurando que los equilibrios en la lista de Madrid eran complicados, una candidatura trufada de ministros y que dejaba vacantes pocos puestos de salida. Por detrás de Félix Bolaños y Fernando Grande-Marlaska se quiso situar a dos personas clave del núcleo duro: el histórico Rafael Simancas y un perfil al alza como Borja Cabezón. Sin margen para conseguir escaño, en Ferraz no querían forzar la salida de Martín de la Delegación del Gobierno -su inclusión en las listas obligaba a ello- dejando cojo un puesto clave en la Comunidad de Madrid. Ahora, el nombre que coge fuerza para sucederle es la subdelegada, Pilar Trinidad Núñez, un perfil más discreto y menos político. Martín se ha destacado por ir al choque contra Díaz Ayuso y ejercer como contrapeso, algo por lo que pensaba que se había ganado la supervivencia tras el 29N.«Hay que estar a lo que diga la organización, no podemos enfadarnos cuando no cuentan con nosotros», resumía gráficamente un ministro. Desde el Gobierno se hicieron intentos de que recondujera su decisión para evitar una dimisión que, reconocen, no les beneficia en absoluto en la antesala de las urnas, pero no consiguieron su objetivo porque ya había enviado la carta de renuncia. Su contacto con algunos ministros fue a mero título informativo y hay quienes lamentan que se ha precipitado en su portazo.Un hueco buscado y peleadoMartín quería dar el salto al Parlamento nacional. No era ningún secreto y el delegado se había encargado de transmitir sus intenciones a todos los niveles en su partido, incluidas las agrupaciones locales del PSOE de Madrid. En las asambleas que se celebraron entre el 9 y el 13 de octubre en la región, se propusieron casi 200 nombres para configurar la lista por Madrid a las elecciones del 29 de noviembre, que iba a encabezar Pedro Sánchez, y uno de los que obtuvieron más apoyo en las bases fue el delegado, protagonista de la vida política madrileña casi a diario. Pero las agrupaciones locales proponen y Ferraz dispone. Es decir, en último término, Sánchez pone y quita nombres. Y la decisión fue que Francisco Martín no iba a estar en la candidatura del Congreso ni tampoco en la del Senado.El delegado buscó el apoyo hasta de las agrupaciones locales para que propusieran su nombre para las listas del 29N, pero Ferraz lo descartóEn concreto, las asambleas locales propusieron el nombre de «103 compañeros y 88 compañeras» para la lista de Madrid, circunscripción en la que se eligen 38 diputados. Por tanto, sobraban 153. Además, las lista ‘cremallera’ del PSOE suponía que debía haber 19 hombres y 19 mujeres. El delegado fue propuesto por más de un centenar de esas agrupaciones locales, de un total de unas 130 en toda la región, según fuentes de la Asamblea.La lectura rápida ha sido que el delegado se marcha molesto al no lograr un puesto en la candidatura del PSOE. Pero quienes le conocen mejor matizan que «se va porque siente que no tiene el apoyo de arriba y porque ha visto una pérdida de confianza». «Aquí no se olvida nada. El que se mueve de la línea marcada y del pensamiento único, lo acaba pagando», avisan fuentes socialistas, que señalan que su respaldo a Enma López, pese a que fue casi en secreto, le ha pasado factura.«Aquí no se olvida nada. El que se mueve de la línea marcada y del pensamiento único, lo acaba pagando», señalan fuentes socialistasDentro del PSOE de Madrid, sobre todo en el grupo parlamentario de la Asamblea, la noticia de la dimisión del delegado ha caído como un jarro de agua fría y no todo el mundo entiende sus razones: «Ahora no era el momento por responsabilidad», señalan fuentes socialistas. «En cinco semanas hay unas elecciones y las delegaciones de Gobierno tienen que gestionarlo. Yo creo en la política con otras formas y maneras», comentan en el Parlamento madrileño. «Fran ha tenido que lidiar con el Gobierno de la Comunidad y de la ciudad, que no es nada fácil. Ha hecho un buen trabajo. Al final la política es algo en lo que deberías estar una parte de tu vida, aportar lo bueno que tienes para los demás, e irte. Si ya no estaba bien o cómodo, ha tomado una buena decisión», señalan otras fuentes socialistas. Desde los municipios, en el PSOE se comenta también que «no es el mejor momento para tomar una decisión de esas características». «Son momentos en los que no podemos despistarnos de nuestro objetivo fundamental, que es revalidar un gobierno de progreso con más apoyo ciudadano», apuntan fuentes locales.
Al PSOE se le sigue atragantando la configuración de las listas electorales, convertidas en el principal elemento disruptor de su precampaña. La última polémica, a cuenta de la dimisión de Francisco Martín como delegado del Gobierno en Madrid, ha irrumpido en escena para sorpresa … de algunos y generando un profundo malestar en otros. Su «espantada», tal como la definen con acritud fuentes socialistas consultadas por ABC, tras quedar fuera de las candidaturas del partido a las generales, ha aflorado un malestar latente desde que se alineara con Enma López en su pulso a Ferraz por las primarias al Ayuntamiento de la capital en las que se acabó imponiendo finalmente Reyes Maroto. En la dirección socialista tomaron nota y han pasado factura llegado el momento oportuno. Lo que no esperaban era el movimiento reactivo por parte de Martín, un portazo que ha tenido muy mala acogida.
Las fuentes socialistas consultadas definen su decisión de dejar el cargo como «irresponsable» por el cargo institucional que ostenta y por el impacto electoral que puede tener para el partido. La filtración de su salida vino de su propio entorno y esto es algo que tampoco pasa inadvertido para dirigentes del PSOE, que critican su afán de protagonismo en un momento crítico. Todos los cargos consultados censuran que se marche a un mes de las elecciones y dejando cuestiones muy sensibles abiertas como la gestión de la acampada en Sol, la huelga general del 11 de noviembre o el operativo de seguridad de las elecciones. En Ferraz lamentan que se proyecte una imagen de «lío interno» y de rencillas intestinas cuando el objetivo es exhibir una imagen de unidad frente a la derecha y, especialmente, frente a Isabel Díaz Ayuso.
En la dirección socialista se defienden, asegurando que los equilibrios en la lista de Madrid eran complicados, una candidatura trufada de ministros y que dejaba vacantes pocos puestos de salida. Por detrás de Félix Bolaños y Fernando Grande-Marlaska se quiso situar a dos personas clave del núcleo duro: el histórico Rafael Simancas y un perfil al alza como Borja Cabezón. Sin margen para conseguir escaño, en Ferraz no querían forzar la salida de Martín de la Delegación del Gobierno -su inclusión en las listas obligaba a ello- dejando cojo un puesto clave en la Comunidad de Madrid. Ahora, el nombre que coge fuerza para sucederle es la subdelegada, Pilar Trinidad Núñez, un perfil más discreto y menos político. Martín se ha destacado por ir al choque contra Díaz Ayuso y ejercer como contrapeso, algo por lo que pensaba que se había ganado la supervivencia tras el 29N.
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«Hay que estar a lo que diga la organización, no podemos enfadarnos cuando no cuentan con nosotros», resumía gráficamente un ministro. Desde el Gobierno se hicieron intentos de que recondujera su decisión para evitar una dimisión que, reconocen, no les beneficia en absoluto en la antesala de las urnas, pero no consiguieron su objetivo porque ya había enviado la carta de renuncia. Su contacto con algunos ministros fue a mero título informativo y hay quienes lamentan que se ha precipitado en su portazo.
Un hueco buscado y peleado
Martín quería dar el salto al Parlamento nacional. No era ningún secreto y el delegado se había encargado de transmitir sus intenciones a todos los niveles en su partido, incluidas las agrupaciones locales del PSOE de Madrid. En las asambleas que se celebraron entre el 9 y el 13 de octubre en la región, se propusieron casi 200 nombres para configurar la lista por Madrid a las elecciones del 29 de noviembre, que iba a encabezar Pedro Sánchez, y uno de los que obtuvieron más apoyo en las bases fue el delegado, protagonista de la vida política madrileña casi a diario. Pero las agrupaciones locales proponen y Ferraz dispone. Es decir, en último término, Sánchez pone y quita nombres. Y la decisión fue que Francisco Martín no iba a estar en la candidatura del Congreso ni tampoco en la del Senado.
El delegado buscó el apoyo hasta de las agrupaciones locales para que propusieran su nombre para las listas del 29N, pero Ferraz lo descartó
En concreto, las asambleas locales propusieron el nombre de «103 compañeros y 88 compañeras» para la lista de Madrid, circunscripción en la que se eligen 38 diputados. Por tanto, sobraban 153. Además, las lista ‘cremallera’ del PSOE suponía que debía haber 19 hombres y 19 mujeres. El delegado fue propuesto por más de un centenar de esas agrupaciones locales, de un total de unas 130 en toda la región, según fuentes de la Asamblea.
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La lectura rápida ha sido que el delegado se marcha molesto al no lograr un puesto en la candidatura del PSOE. Pero quienes le conocen mejor matizan que «se va porque siente que no tiene el apoyo de arriba y porque ha visto una pérdida de confianza». «Aquí no se olvida nada. El que se mueve de la línea marcada y del pensamiento único, lo acaba pagando», avisan fuentes socialistas, que señalan que su respaldo a Enma López, pese a que fue casi en secreto, le ha pasado factura.
«Aquí no se olvida nada. El que se mueve de la línea marcada y del pensamiento único, lo acaba pagando», señalan fuentes socialistas
Dentro del PSOE de Madrid, sobre todo en el grupo parlamentario de la Asamblea, la noticia de la dimisión del delegado ha caído como un jarro de agua fría y no todo el mundo entiende sus razones: «Ahora no era el momento por responsabilidad», señalan fuentes socialistas. «En cinco semanas hay unas elecciones y las delegaciones de Gobierno tienen que gestionarlo. Yo creo en la política con otras formas y maneras», comentan en el Parlamento madrileño. «Fran ha tenido que lidiar con el Gobierno de la Comunidad y de la ciudad, que no es nada fácil. Ha hecho un buen trabajo. Al final la política es algo en lo que deberías estar una parte de tu vida, aportar lo bueno que tienes para los demás, e irte. Si ya no estaba bien o cómodo, ha tomado una buena decisión», señalan otras fuentes socialistas.
Desde los municipios, en el PSOE se comenta también que «no es el mejor momento para tomar una decisión de esas características». «Son momentos en los que no podemos despistarnos de nuestro objetivo fundamental, que es revalidar un gobierno de progreso con más apoyo ciudadano», apuntan fuentes locales.
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