Descubrir la riqueza natural que nos rodea, el ejercicio físico y la recompensa gastronómica son algunos alicientes que hace que la recogida de setas y hongos siga ganando adeptos año tras año. Desde Cesefor, la entidad que gestiona Micocyl, el programa impulsado por la Junta de Castilla y León que se encarga de estudiar el potencial micológico de la Comunidad y su gestión sostenible, llevan tiempo advirtiendo esa «tendencia al alza». «En cuanto empieza a llover y se abre la venta de permisos, el teléfono de atención al recolector no para de sonar», reconoce Montse Ganado, la coordinadora de Micocyl en Castilla y León y responsable de la línea de Micología de la citada entidad, que cada temporada expide «alrededor de 40.000 permisos» en la red de acotados.Estas semanas atrás han notado ya un mayor «movimiento» que el pasado año, y es que las primeras precipitaciones de este recién comenzado otoño auguran una «mejor» campaña que la precedente, «que fue muy mala en toda Castilla y León». «Las lluvias han llegado antes y de forma generalizada, y ya hay setas en algunas zonas», sostiene Ganado, recordando que la Aemet ha pronosticado para octubre, noviembre y diciembre «una probabilidad alta de que en Castilla y León llueva más de lo normal» y que «las temperaturas sean más altas de lo habitual». «Si se cumple, serían condiciones muy favorables, aunque insistimos en que las previsiones son probabilidades, no certezas».«El fuego no solo quema los árboles, también daña el micelio y las comunidades de hongos que viven en el suelo, y esa biodiversidad bajo tierra tarda muchos años en recuperarse»Por lo pronto, el agua caída la pasada semana ha permitido que los montes de la Comunidad comiencen a recuperar la humedad, favoreciendo la salida de especies muy apreciadas, como Boletus edulis y Lactarius deliciosus. Además, «para los próximos días se esperan temperaturas suaves y nuevas lluvias, así que las setas irán apareciendo poco a poco», explica la profesional de Cesefor, que especifica que aunque el suelo vuelva a tener humedad «hacen falta entre dos o tres semanas» para que estos preciados hongos «salgan en cantidad». Si los pronósticos en cuanto al tiempo se cumplieran, «tendremos una fructificación generalizada de muchas especies», por lo que en opinión de esta experta, «hay motivos para ser optimistas y pensar que esta campaña superará a la del pasado».En cuanto a las zonas de Castilla y León que presentarán más abundancia al principio de temporada, dependerá de «donde más lluvia se haya acumulado durante el verano». Montse Ganado recuerda que las tormentas más fuertes descargaron sobre todo en el norte y el oeste de la Comunidad, lo que ha implicado que en las cotas más altas de las provincias de León, Palencia y Burgos «estén saliendo ya los primeros Boletus».A este hongo de carne tierna, uno de las más tempraneros en salir, se sumarán en poco tiempo la seta de cardo y los níscalos, «aunque todavía es pronto para hablar de una campaña generalizada». Además, en los muestreos realizados por Micocyl «hemos encontrado ejemplares puntuales de Lactarius quietcolor en pinares de la alta montaña de Soria y de Amanita caesarea en parcelas de León».Campañas «más irregulares»El cambio climático también está repercutiendo en las campañas micológicas, que tienden a ser «más irregulares, empiezan más tarde, pero también pueden alargarse porque los otoños e inviernos son más suaves». Aunque todavía no disponen de demasiados datos, los estudios científicos apunta a que el calentamiento global «está modificando el calendario de fructificación de los hongos», si bien no afecta a todas las especies por igual, «algunas salen favorecidas y otras, perjudicadas».Asimismo, lo que han notado en estos últimos años en Castilla y León es la pérdida de grandes zonas productoras por los incendios: «El fuego no solo quema los árboles, también daña el micelio y las comunidades de hongos que viven en el suelo, y esa biodiversidad bajo tierra tarda muchos años en recuperarse».No obstante, para dar respuestas «firmes» a las consecuencias que pueden suponer los fuegos y el cambio climático hacen falta más datos, y por eso -añade Montse Ganado- «son tan importantes los muestreos e inventarios». Por ello, desde Cesefor realizan cada semana el seguimiento de su red de parcelas, repartidas por todas las provincias de Castilla y León: «Los datos que registramos año tras año nos permitirá conocer cómo responde cada especie y adaptar en un futuro la gestión de los montes a lo que está pasando». Descubrir la riqueza natural que nos rodea, el ejercicio físico y la recompensa gastronómica son algunos alicientes que hace que la recogida de setas y hongos siga ganando adeptos año tras año. Desde Cesefor, la entidad que gestiona Micocyl, el programa impulsado por la Junta de Castilla y León que se encarga de estudiar el potencial micológico de la Comunidad y su gestión sostenible, llevan tiempo advirtiendo esa «tendencia al alza». «En cuanto empieza a llover y se abre la venta de permisos, el teléfono de atención al recolector no para de sonar», reconoce Montse Ganado, la coordinadora de Micocyl en Castilla y León y responsable de la línea de Micología de la citada entidad, que cada temporada expide «alrededor de 40.000 permisos» en la red de acotados.Estas semanas atrás han notado ya un mayor «movimiento» que el pasado año, y es que las primeras precipitaciones de este recién comenzado otoño auguran una «mejor» campaña que la precedente, «que fue muy mala en toda Castilla y León». «Las lluvias han llegado antes y de forma generalizada, y ya hay setas en algunas zonas», sostiene Ganado, recordando que la Aemet ha pronosticado para octubre, noviembre y diciembre «una probabilidad alta de que en Castilla y León llueva más de lo normal» y que «las temperaturas sean más altas de lo habitual». «Si se cumple, serían condiciones muy favorables, aunque insistimos en que las previsiones son probabilidades, no certezas».«El fuego no solo quema los árboles, también daña el micelio y las comunidades de hongos que viven en el suelo, y esa biodiversidad bajo tierra tarda muchos años en recuperarse»Por lo pronto, el agua caída la pasada semana ha permitido que los montes de la Comunidad comiencen a recuperar la humedad, favoreciendo la salida de especies muy apreciadas, como Boletus edulis y Lactarius deliciosus. Además, «para los próximos días se esperan temperaturas suaves y nuevas lluvias, así que las setas irán apareciendo poco a poco», explica la profesional de Cesefor, que especifica que aunque el suelo vuelva a tener humedad «hacen falta entre dos o tres semanas» para que estos preciados hongos «salgan en cantidad». Si los pronósticos en cuanto al tiempo se cumplieran, «tendremos una fructificación generalizada de muchas especies», por lo que en opinión de esta experta, «hay motivos para ser optimistas y pensar que esta campaña superará a la del pasado».En cuanto a las zonas de Castilla y León que presentarán más abundancia al principio de temporada, dependerá de «donde más lluvia se haya acumulado durante el verano». Montse Ganado recuerda que las tormentas más fuertes descargaron sobre todo en el norte y el oeste de la Comunidad, lo que ha implicado que en las cotas más altas de las provincias de León, Palencia y Burgos «estén saliendo ya los primeros Boletus».A este hongo de carne tierna, uno de las más tempraneros en salir, se sumarán en poco tiempo la seta de cardo y los níscalos, «aunque todavía es pronto para hablar de una campaña generalizada». Además, en los muestreos realizados por Micocyl «hemos encontrado ejemplares puntuales de Lactarius quietcolor en pinares de la alta montaña de Soria y de Amanita caesarea en parcelas de León».Campañas «más irregulares»El cambio climático también está repercutiendo en las campañas micológicas, que tienden a ser «más irregulares, empiezan más tarde, pero también pueden alargarse porque los otoños e inviernos son más suaves». Aunque todavía no disponen de demasiados datos, los estudios científicos apunta a que el calentamiento global «está modificando el calendario de fructificación de los hongos», si bien no afecta a todas las especies por igual, «algunas salen favorecidas y otras, perjudicadas».Asimismo, lo que han notado en estos últimos años en Castilla y León es la pérdida de grandes zonas productoras por los incendios: «El fuego no solo quema los árboles, también daña el micelio y las comunidades de hongos que viven en el suelo, y esa biodiversidad bajo tierra tarda muchos años en recuperarse».No obstante, para dar respuestas «firmes» a las consecuencias que pueden suponer los fuegos y el cambio climático hacen falta más datos, y por eso -añade Montse Ganado- «son tan importantes los muestreos e inventarios». Por ello, desde Cesefor realizan cada semana el seguimiento de su red de parcelas, repartidas por todas las provincias de Castilla y León: «Los datos que registramos año tras año nos permitirá conocer cómo responde cada especie y adaptar en un futuro la gestión de los montes a lo que está pasando».
Descubrir la riqueza natural que nos rodea, el ejercicio físico y la recompensa gastronómica son algunos alicientes que hace que la recogida de setas y hongos siga ganando adeptos año tras año. Desde Cesefor, la entidad que gestiona Micocyl, el programa impulsado por la Junta … de Castilla y León que se encarga de estudiar el potencial micológico de la Comunidad y su gestión sostenible, llevan tiempo advirtiendo esa «tendencia al alza». «En cuanto empieza a llover y se abre la venta de permisos, el teléfono de atención al recolector no para de sonar», reconoce Montse Ganado, la coordinadora de Micocyl en Castilla y León y responsable de la línea de Micología de la citada entidad, que cada temporada expide «alrededor de 40.000 permisos» en la red de acotados.
Estas semanas atrás han notado ya un mayor «movimiento» que el pasado año, y es que las primeras precipitaciones de este recién comenzado otoño auguran una «mejor» campaña que la precedente, «que fue muy mala en toda Castilla y León». «Las lluvias han llegado antes y de forma generalizada, y ya hay setas en algunas zonas», sostiene Ganado, recordando que la Aemet ha pronosticado para octubre, noviembre y diciembre «una probabilidad alta de que en Castilla y León llueva más de lo normal» y que «las temperaturas sean más altas de lo habitual». «Si se cumple, serían condiciones muy favorables, aunque insistimos en que las previsiones son probabilidades, no certezas».
«El fuego no solo quema los árboles, también daña el micelio y las comunidades de hongos que viven en el suelo, y esa biodiversidad bajo tierra tarda muchos años en recuperarse»
Por lo pronto, el agua caída la pasada semana ha permitido que los montes de la Comunidad comiencen a recuperar la humedad, favoreciendo la salida de especies muy apreciadas, como Boletus edulis y Lactarius deliciosus. Además, «para los próximos días se esperan temperaturas suaves y nuevas lluvias, así que las setas irán apareciendo poco a poco», explica la profesional de Cesefor, que especifica que aunque el suelo vuelva a tener humedad «hacen falta entre dos o tres semanas» para que estos preciados hongos «salgan en cantidad». Si los pronósticos en cuanto al tiempo se cumplieran, «tendremos una fructificación generalizada de muchas especies», por lo que en opinión de esta experta, «hay motivos para ser optimistas y pensar que esta campaña superará a la del pasado».
En cuanto a las zonas de Castilla y León que presentarán más abundancia al principio de temporada, dependerá de «donde más lluvia se haya acumulado durante el verano». Montse Ganado recuerda que las tormentas más fuertes descargaron sobre todo en el norte y el oeste de la Comunidad, lo que ha implicado que en las cotas más altas de las provincias de León, Palencia y Burgos «estén saliendo ya los primeros Boletus».
A este hongo de carne tierna, uno de las más tempraneros en salir, se sumarán en poco tiempo la seta de cardo y los níscalos, «aunque todavía es pronto para hablar de una campaña generalizada». Además, en los muestreos realizados por Micocyl «hemos encontrado ejemplares puntuales de Lactarius quietcolor en pinares de la alta montaña de Soria y de Amanita caesarea en parcelas de León».
Campañas «más irregulares»
El cambio climático también está repercutiendo en las campañas micológicas, que tienden a ser «más irregulares, empiezan más tarde, pero también pueden alargarse porque los otoños e inviernos son más suaves». Aunque todavía no disponen de demasiados datos, los estudios científicos apunta a que el calentamiento global «está modificando el calendario de fructificación de los hongos», si bien no afecta a todas las especies por igual, «algunas salen favorecidas y otras, perjudicadas».
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Asimismo, lo que han notado en estos últimos años en Castilla y León es la pérdida de grandes zonas productoras por los incendios: «El fuego no solo quema los árboles, también daña el micelio y las comunidades de hongos que viven en el suelo, y esa biodiversidad bajo tierra tarda muchos años en recuperarse».
No obstante, para dar respuestas «firmes» a las consecuencias que pueden suponer los fuegos y el cambio climático hacen falta más datos, y por eso -añade Montse Ganado- «son tan importantes los muestreos e inventarios». Por ello, desde Cesefor realizan cada semana el seguimiento de su red de parcelas, repartidas por todas las provincias de Castilla y León: «Los datos que registramos año tras año nos permitirá conocer cómo responde cada especie y adaptar en un futuro la gestión de los montes a lo que está pasando».
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