Proyectos de gran envergadura, casi faraónicos, de los que se lleva hablando casi medio siglo sin que se haya puesto ni una sola traviesa, arreglos comprometidos pero que no solucionan el problema principal, anuncios para retrasar la fecha prevista para terminar una obra… Andalucía tiene evidentes carencias en infraestructuras ferroviarias y todo invita a pensar que las seguirá padeciendo durante años. Por empezar por la que probablemente es la propuesta más ambiciosa, debe hablarse de la conexión por línea férrea de la Costa del Sol, entre Manilva, en la frontera de Málaga con Cádiz, hasta Nerja, que linda ya con la provincia de Granada. Se habla de ese proyecto nada menos que desde el siglo XIX, se han aportado datos como que la conexión entre la capital malagueña y Marbella costaría 4.000 millones de euros y es algo que vuelve a la actualidad cada cierto tiempo, para después olvidarse. La conexión ferroviaria del Mediterráneo andaluz la metió en un cajón el Gobierno de Rodríguez Zapatero . El expresidente investigado por corrupción selló la decisión de cambiar el trazado de Almería a Algeciras para hacer una eje central. Eso acabó con la posibilidad del tren litoral de Málaga a Algeciras y de una vía uniera todas las provincias de Mediterráneo. Aquel ‘cajonazo’ en 2011 cercenó una hipotética financiación europea para hacer una línea que ahora se demanda como solución a los problemas de atasco de las carreteras en las áreas (Costa Tropical, Málaga y Algeciras) dónde más crece la población en Andalucía. Los intentos de recuperación desde entonces han sido inocuos. El Gobierno de Rajoy presentó un trazado, que se devolvió al cajón con la moción de censura de Pedro Sánchez. Es el último Gobierno que ha puesto en estudio, sin voluntad de ejecutar esta línea, que tiene como primera aparición en documento oficial un real decreto de 1862 que aprobaba iniciar los estudios para hacerlo realidad.Ahora está en marcha un estudio de viabilidad (no es el primero, que se hizo en 1979) cuyos resultados, previsiblemente, verán la luz a lo largo de este verano de 2026. Mientras tanto, la Junta de Andalucía incluye entre sus previsiones lo que podría considerarse el más difícil todavía: prolongar esa línea hasta Motril. Si a eso se le suma que algunas voces (poco escuchadas, para decirlo todo), reclamaron años ha que en vez de llegar hasta Manilva, el tren hiciera su última parada en Algeciras, el resultado sería el siguiente: una línea imaginaria, nunca mejor dicho, que abarcaría más de 250 kilómetros de longitud. Una auténtica revolución para el transporte por raíles, si es que algún día se hace realidad.La línea Algeciras-Bobadilla, donde se acumulaban retrasos casi a diario, está ahora cerrada abcEn Motril no acaba la cosa. O la vía, en este caso. Desde finales del siglo XIX ha habido teóricos que han señalado la necesidad de unir esa ciudad costera con Granada. El proyecto, desechado en varias ocasiones, figuró en el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía de 2006 como en el Plan de Infraestructuras para la Sostenibilidad del Transporte en Andalucía 2007-2013. No se hizo nada y lo último que ha trascendido es que el Puerto de Motril, la Diputación de Granada y la Junta de Andalucía han dicho que esa conexión es muy necesaria para «contribuir al crecimiento económico y la vertebración de la provincia». El Gobierno central, por su parte, no ha cerrado del todo la puerta a ese Tren de la Costa , pero lo condiciona al funcionamiento del Corredor Mediterráneo, aún no en marcha y que se mencionará más adelante. Esa idea, como se ha dicho, empezó a divulgarse a finales del siglo XIX, que fue cuando entró en servicio la línea Algeciras-Ronda-Bobadilla, en concreto en 1892. Desde entonces, poquito se ha hecho para mejorarla y la consecuencia es que, desde que existe una conexión directa de alta velocidad (dicho sea entre comillas) entre Algeciras y la capital de España, raro es el día que no ha habido retrasos por averías y problemas de todo tipo. Ese servicio está interrumpido desde el pasado mes de febrero por culpa de los daños del temporal. Pero con independencia de eso, el problema de fondo es que esa línea de Algeciras a Bobadilla, 176 kilómetros de trayecto, no está electrificada. Hay una obra licitada por valor de 21,6 millones de euros que incluye la «adaptación del gálibo para la futura electrificación». Largo lo fían. Algunos especialistas (en voz baja, eso sí) dicen que ese plan es directamente inviable y que por tanto nunca se hará.Plano del Corredor Mediterráneo, que según las previsiones, no estará hasta 2030 abcAunque Algeciras, al menos, tiene el consuelo de que debe ser el punto de partida para los dos corredores ferroviarios que están en obras: la llamada Autopista Ferroviaria, que pasará por Córdoba y Zaragoza, y el Corredor Mediterráneo, una ruta para pasajeros y mercancías que conectará el puerto algecireño con Europa. Hay plazos para lo uno y para lo otro, aunque también es verdad que se han dado varias fechas. Las últimas que se han difundido aseguran que la autopista ferroviaria puede estar lista en septiembre de 2027 y el corredor, entre finales de 2028 y el segundo semestre de 2029. Se apunta, no obstante, a que «más realista» sería hablar de 2030.Porque hay «tramos críticos», que se localizan, por ejemplo, en el tramo entre Murcia y Almería, más concretamente entre Pulpí y Lorca. Y ya que se habla de Lorca, está en la comunidad murciana y sería el final de una línea que arranca en Guadix, pasa por Baza, ambas en Granada, y sigue por Almería hasta Lorca. Es un tren que ya funcionó, que dejó de hacerlo por «falta de viabilidad económica» el 31 de diciembre de 1984 y que ahora instituciones y colectivos quieren recuperar. El último impulso a esa idea lo acaba de dar la Universidad de Granada, que en un estudio hecho público esta semana refuta el informe de viabilidad negativo que encargó el Gobierno en 2017 y vio la luz en 2023. Quedan más cosas en el tintero, claro: en Córdoba todavía están pendiente el baipás de Almodóvar del Río y el de Montoro. Las obras están, según se anuncia, en el «último tramo», pero Córdoba y Jaén seguirán sin estar conectadas por tren hasta finales de 2027. Proyectos de gran envergadura, casi faraónicos, de los que se lleva hablando casi medio siglo sin que se haya puesto ni una sola traviesa, arreglos comprometidos pero que no solucionan el problema principal, anuncios para retrasar la fecha prevista para terminar una obra… Andalucía tiene evidentes carencias en infraestructuras ferroviarias y todo invita a pensar que las seguirá padeciendo durante años. Por empezar por la que probablemente es la propuesta más ambiciosa, debe hablarse de la conexión por línea férrea de la Costa del Sol, entre Manilva, en la frontera de Málaga con Cádiz, hasta Nerja, que linda ya con la provincia de Granada. Se habla de ese proyecto nada menos que desde el siglo XIX, se han aportado datos como que la conexión entre la capital malagueña y Marbella costaría 4.000 millones de euros y es algo que vuelve a la actualidad cada cierto tiempo, para después olvidarse. La conexión ferroviaria del Mediterráneo andaluz la metió en un cajón el Gobierno de Rodríguez Zapatero . El expresidente investigado por corrupción selló la decisión de cambiar el trazado de Almería a Algeciras para hacer una eje central. Eso acabó con la posibilidad del tren litoral de Málaga a Algeciras y de una vía uniera todas las provincias de Mediterráneo. Aquel ‘cajonazo’ en 2011 cercenó una hipotética financiación europea para hacer una línea que ahora se demanda como solución a los problemas de atasco de las carreteras en las áreas (Costa Tropical, Málaga y Algeciras) dónde más crece la población en Andalucía. Los intentos de recuperación desde entonces han sido inocuos. El Gobierno de Rajoy presentó un trazado, que se devolvió al cajón con la moción de censura de Pedro Sánchez. Es el último Gobierno que ha puesto en estudio, sin voluntad de ejecutar esta línea, que tiene como primera aparición en documento oficial un real decreto de 1862 que aprobaba iniciar los estudios para hacerlo realidad.Ahora está en marcha un estudio de viabilidad (no es el primero, que se hizo en 1979) cuyos resultados, previsiblemente, verán la luz a lo largo de este verano de 2026. Mientras tanto, la Junta de Andalucía incluye entre sus previsiones lo que podría considerarse el más difícil todavía: prolongar esa línea hasta Motril. Si a eso se le suma que algunas voces (poco escuchadas, para decirlo todo), reclamaron años ha que en vez de llegar hasta Manilva, el tren hiciera su última parada en Algeciras, el resultado sería el siguiente: una línea imaginaria, nunca mejor dicho, que abarcaría más de 250 kilómetros de longitud. Una auténtica revolución para el transporte por raíles, si es que algún día se hace realidad.La línea Algeciras-Bobadilla, donde se acumulaban retrasos casi a diario, está ahora cerrada abcEn Motril no acaba la cosa. O la vía, en este caso. Desde finales del siglo XIX ha habido teóricos que han señalado la necesidad de unir esa ciudad costera con Granada. El proyecto, desechado en varias ocasiones, figuró en el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía de 2006 como en el Plan de Infraestructuras para la Sostenibilidad del Transporte en Andalucía 2007-2013. No se hizo nada y lo último que ha trascendido es que el Puerto de Motril, la Diputación de Granada y la Junta de Andalucía han dicho que esa conexión es muy necesaria para «contribuir al crecimiento económico y la vertebración de la provincia». El Gobierno central, por su parte, no ha cerrado del todo la puerta a ese Tren de la Costa , pero lo condiciona al funcionamiento del Corredor Mediterráneo, aún no en marcha y que se mencionará más adelante. Esa idea, como se ha dicho, empezó a divulgarse a finales del siglo XIX, que fue cuando entró en servicio la línea Algeciras-Ronda-Bobadilla, en concreto en 1892. Desde entonces, poquito se ha hecho para mejorarla y la consecuencia es que, desde que existe una conexión directa de alta velocidad (dicho sea entre comillas) entre Algeciras y la capital de España, raro es el día que no ha habido retrasos por averías y problemas de todo tipo. Ese servicio está interrumpido desde el pasado mes de febrero por culpa de los daños del temporal. Pero con independencia de eso, el problema de fondo es que esa línea de Algeciras a Bobadilla, 176 kilómetros de trayecto, no está electrificada. Hay una obra licitada por valor de 21,6 millones de euros que incluye la «adaptación del gálibo para la futura electrificación». Largo lo fían. Algunos especialistas (en voz baja, eso sí) dicen que ese plan es directamente inviable y que por tanto nunca se hará.Plano del Corredor Mediterráneo, que según las previsiones, no estará hasta 2030 abcAunque Algeciras, al menos, tiene el consuelo de que debe ser el punto de partida para los dos corredores ferroviarios que están en obras: la llamada Autopista Ferroviaria, que pasará por Córdoba y Zaragoza, y el Corredor Mediterráneo, una ruta para pasajeros y mercancías que conectará el puerto algecireño con Europa. Hay plazos para lo uno y para lo otro, aunque también es verdad que se han dado varias fechas. Las últimas que se han difundido aseguran que la autopista ferroviaria puede estar lista en septiembre de 2027 y el corredor, entre finales de 2028 y el segundo semestre de 2029. Se apunta, no obstante, a que «más realista» sería hablar de 2030.Porque hay «tramos críticos», que se localizan, por ejemplo, en el tramo entre Murcia y Almería, más concretamente entre Pulpí y Lorca. Y ya que se habla de Lorca, está en la comunidad murciana y sería el final de una línea que arranca en Guadix, pasa por Baza, ambas en Granada, y sigue por Almería hasta Lorca. Es un tren que ya funcionó, que dejó de hacerlo por «falta de viabilidad económica» el 31 de diciembre de 1984 y que ahora instituciones y colectivos quieren recuperar. El último impulso a esa idea lo acaba de dar la Universidad de Granada, que en un estudio hecho público esta semana refuta el informe de viabilidad negativo que encargó el Gobierno en 2017 y vio la luz en 2023. Quedan más cosas en el tintero, claro: en Córdoba todavía están pendiente el baipás de Almodóvar del Río y el de Montoro. Las obras están, según se anuncia, en el «último tramo», pero Córdoba y Jaén seguirán sin estar conectadas por tren hasta finales de 2027.
Proyectos de gran envergadura, casi faraónicos, de los que se lleva hablando casi medio siglo sin que se haya puesto ni una sola traviesa, arreglos comprometidos pero que no solucionan el problema principal, anuncios para retrasar la fecha prevista para terminar una obra… Andalucía tiene … evidentes carencias en infraestructuras ferroviarias y todo invita a pensar que las seguirá padeciendo durante años.
Por empezar por la que probablemente es la propuesta más ambiciosa, debe hablarse de la conexión por línea férrea de la Costa del Sol, entre Manilva, en la frontera de Málaga con Cádiz, hasta Nerja, que linda ya con la provincia de Granada. Se habla de ese proyecto nada menos que desde el siglo XIX, se han aportado datos como que la conexión entre la capital malagueña y Marbella costaría 4.000 millones de euros y es algo que vuelve a la actualidad cada cierto tiempo, para después olvidarse.
La conexión ferroviaria del Mediterráneo andaluz la metió en un cajón el Gobierno de Rodríguez Zapatero. El expresidente investigado por corrupción selló la decisión de cambiar el trazado de Almería a Algeciras para hacer una eje central. Eso acabó con la posibilidad del tren litoral de Málaga a Algeciras y de una vía uniera todas las provincias de Mediterráneo.
Aquel ‘cajonazo’ en 2011 cercenó una hipotética financiación europea para hacer una línea que ahora se demanda como solución a los problemas de atasco de las carreteras en las áreas (Costa Tropical, Málaga y Algeciras) dónde más crece la población en Andalucía. Los intentos de recuperación desde entonces han sido inocuos. El Gobierno de Rajoy presentó un trazado, que se devolvió al cajón con la moción de censura de Pedro Sánchez. Es el último Gobierno que ha puesto en estudio, sin voluntad de ejecutar esta línea, que tiene como primera aparición en documento oficial un real decreto de 1862 que aprobaba iniciar los estudios para hacerlo realidad.
Ahora está en marcha un estudio de viabilidad (no es el primero, que se hizo en 1979) cuyos resultados, previsiblemente, verán la luz a lo largo de este verano de 2026. Mientras tanto, la Junta de Andalucía incluye entre sus previsiones lo que podría considerarse el más difícil todavía: prolongar esa línea hasta Motril.
Si a eso se le suma que algunas voces (poco escuchadas, para decirlo todo), reclamaron años ha que en vez de llegar hasta Manilva, el tren hiciera su última parada en Algeciras, el resultado sería el siguiente: una línea imaginaria, nunca mejor dicho, que abarcaría más de 250 kilómetros de longitud. Una auténtica revolución para el transporte por raíles, si es que algún día se hace realidad.

(abc)
En Motril no acaba la cosa. O la vía, en este caso. Desde finales del siglo XIX ha habido teóricos que han señalado la necesidad de unir esa ciudad costera con Granada. El proyecto, desechado en varias ocasiones, figuró en el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía de 2006 como en el Plan de Infraestructuras para la Sostenibilidad del Transporte en Andalucía 2007-2013.
No se hizo nada y lo último que ha trascendido es que el Puerto de Motril, la Diputación de Granada y la Junta de Andalucía han dicho que esa conexión es muy necesaria para «contribuir al crecimiento económico y la vertebración de la provincia». El Gobierno central, por su parte, no ha cerrado del todo la puerta a ese Tren de la Costa, pero lo condiciona al funcionamiento del Corredor Mediterráneo, aún no en marcha y que se mencionará más adelante.
Esa idea, como se ha dicho, empezó a divulgarse a finales del siglo XIX, que fue cuando entró en servicio la línea Algeciras-Ronda-Bobadilla, en concreto en 1892. Desde entonces, poquito se ha hecho para mejorarla y la consecuencia es que, desde que existe una conexión directa de alta velocidad (dicho sea entre comillas) entre Algeciras y la capital de España, raro es el día que no ha habido retrasos por averías y problemas de todo tipo.
Ese servicio está interrumpido desde el pasado mes de febrero por culpa de los daños del temporal. Pero con independencia de eso, el problema de fondo es que esa línea de Algeciras a Bobadilla, 176 kilómetros de trayecto, no está electrificada. Hay una obra licitada por valor de 21,6 millones de euros que incluye la «adaptación del gálibo para la futura electrificación». Largo lo fían. Algunos especialistas (en voz baja, eso sí) dicen que ese plan es directamente inviable y que por tanto nunca se hará.

(abc)
Aunque Algeciras, al menos, tiene el consuelo de que debe ser el punto de partida para los dos corredores ferroviarios que están en obras: la llamada Autopista Ferroviaria, que pasará por Córdoba y Zaragoza, y el Corredor Mediterráneo, una ruta para pasajeros y mercancías que conectará el puerto algecireño con Europa.
Hay plazos para lo uno y para lo otro, aunque también es verdad que se han dado varias fechas. Las últimas que se han difundido aseguran que la autopista ferroviaria puede estar lista en septiembre de 2027 y el corredor, entre finales de 2028 y el segundo semestre de 2029. Se apunta, no obstante, a que «más realista» sería hablar de 2030.
Porque hay «tramos críticos», que se localizan, por ejemplo, en el tramo entre Murcia y Almería, más concretamente entre Pulpí y Lorca. Y ya que se habla de Lorca, está en la comunidad murciana y sería el final de una línea que arranca en Guadix, pasa por Baza, ambas en Granada, y sigue por Almería hasta Lorca.
Es un tren que ya funcionó, que dejó de hacerlo por «falta de viabilidad económica» el 31 de diciembre de 1984 y que ahora instituciones y colectivos quieren recuperar. El último impulso a esa idea lo acaba de dar la Universidad de Granada, que en un estudio hecho público esta semana refuta el informe de viabilidad negativo que encargó el Gobierno en 2017 y vio la luz en 2023.
Quedan más cosas en el tintero, claro: en Córdoba todavía están pendiente el baipás de Almodóvar del Río y el de Montoro. Las obras están, según se anuncia, en el «último tramo», pero Córdoba y Jaén seguirán sin estar conectadas por tren hasta finales de 2027.
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