Serena Williams (44) es una superheroína del tenis y así lo demuestran sus 23 títulos del Grand Slam, a uno solo del récord que comparten Novak Djokovic y Margaret Court. Sin embargo, carece de la facultad de detener el tiempo. Y este martes, el tiempo se le vino encima.
Con altibajos en el ritmo de juego y escasa resolución en los intercambios más largos, la ganadora de 23 títulos del Grand Slam acabó transigiendo por 6-3 y 6-7 (6) y 6-3
Serena Williams (44) es una superheroína del tenis y así lo demuestran sus 23 títulos del Grand Slam, a uno solo del récord que comparten Novak Djokovic y Margaret Court. Sin embargo, carece de la facultad de detener el tiempo. Y este martes, el tiempo se le vino encima.
Tras cuatro años ausente de la competición, entrenándose entre bastidores como ha estado, la colosal tenista estadounidense reapareció en escena, bendecida por una invitación de Wimbledon, mientras proclamaba: “¿Cómo iba a decir que no? Todo deportista querría estar donde estoy yo ahora. Si me conceden una oportunidad como esta, no puedo decir que no”. Y ya en el Centre Court, Serena Williams se mostró razonablemente sólida, sirviendo por momentos a 185 km/h, pero considerablemente lejos de la tenista que fue: con altibajos en el ritmo de juego y escasa resolución en los intercambios más largos, acabó transigiendo ante la australiana Maya Joint (87.ª del mundo), que se impuso en tres mangas, por 6-3 y 6-7 (6) y 6-3.
Más allá del partido de Serena Williams, la jornada le dejó un sabor agridulce al tenis español. Jaume Munar derrotó a Francisco Cerúndolo en tres sets (6-1, 6-4 y 6-3), pero Pablo Llamas cayó ante Zachary Svajda (6-1, 6-2 y 6-4) y Paula Badosa certificó que sigue sumida en una crisis de juego, lastrada por sus recurrentes problemas de espalda. Esta vez fue víctima de Emma Navarro, por 4-6, 6-3 y 7-5. / Redacción
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