Los ataques aéreos que intercambian casi diariamente Rusia y Ucrania se cobraron en la noche de este martes al menos ocho fallecidos civiles, cuatro en cada territorio.
Un dron ucraniano golpea un apartamento en la ciudad rusa de Vladímir, mientras un ataque ruso alcanza un autobús en Níkopol
Los ataques aéreos que intercambian casi diariamente Rusia y Ucrania se cobraron en la noche de este martes al menos ocho fallecidos civiles, cuatro en cada territorio.
Hasta la ciudad rusa de Vladímir, 200 kilómetros al este de Moscú, llegaron tres drones ucranianos, según el Ministerio de Defensa de Rusia. Uno de los aparatos alcanzó un apartamento donde vivía una familia.
“Lamento informar que hay víctimas y destrucción. Uno de los drones impactó en un edificio de dos apartamentos. Dos adultos y un niño de siete años perdieron la vida”, dijo en redes sociales el gobernador regional, Alexánder Avdéyev. La hija menor de esta familia sobrevivió, pero tuvo que ser hospitalizada con quemaduras, añadió.
Segundo ataque mortal en Níkopol en cuatro días
La cuarta víctima mortal de territorio ruso se registró en el óblast de Bélgorod, una región fronteriza con Ucrania que sufre regularmente los ataques enemigos. “Lamentablemente, vivimos prácticamente en un estado de guerra. Otro civil murió esta mañana en el distrito de Gráivoron”, escribió en su canal de Telegram el gobernador de Bélgorod, Viacheslav Gladkov.
En el lado ucraniano Níkopol, en la provincia de Dnipropetrovsk, sufrió el segundo ataque mortal en cuatro días. El sábado fallecieron cinco personas en un mercado de esa ciudad, y en la madrugada del lunes al martes un dron ruso impactó contra un microbús del transporte público.
El jefe de la administración militar regional, Olexandr Hanzha, informó de la muerte de tres personas. Según afirmó, el ataque se ejecutó con un dron de visión remota y acusó Rusia de llevar a cabo un ataque premeditado contra la población.
“No ha sido un ataque accidental. Es terrorismo a conciencia contra civiles. Contra gente que simplemente se dedicaba a sus cosas”, escribió en su cuenta oficial. El ataque provocó también heridas a doce personas, pues se produjo cuando el vehículo se acercaba a una parada en la que había gente esperando el transporte.
Objetivo de Ucrania: las terminales petroleras de Rusia
Previamente, Hanzha informó de la muerte de un niño de once años en otro ataque ruso con drones contra un pueblo de esa misma provincia, en el distrito de Sinélnikove.
La Fuerza Aérea de Ucrania contabilizó durante la pasada noche la llegada de 110 drones rusos de larga distancia, incluidos 70 drones kamikaze modelo Shahed.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró, por su parte, haber destruido 45 aviones no tripulados ucranianos, la mayoría sobre el cielo del óblast de Leningrado.
En las últimas semanas Ucrania ha atacado en repetidas ocasiones las terminales petroleras de esa región del noroeste de Rusia (en el mar Báltico) para intentar privar al Kremlin de los beneficios de la exportación de crudo.
El jefe del Centro contra la Desinformación de Ucrania, Andrí Kovalenko, aseguró este martes que el puerto de Ust-Luga “volvió a ser atacado” este martes. Según este alto funcionario ucraniano, “al menos el 30 % de los depósitos” de crudo de Ust-Luga, uno de la principales centros para las exportaciones del petróleo ruso, resultaron dañados.
El gobernador de Leningrado, Alexánder Drozdenko, afirmó en su canal de Telegram que 22 drones enemigos fueron derribados, pero no especificó que objetivo tenían.
Un día antes, los drones ucranianos golpearon otro de los puertos exportadores del crudo ruso, el de la ciudad de Novorosíisk, esta vez en el mar Negro.
En su discurso nocturno diario del lunes el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, vinculó estos ataques a la actual crisis del petróleo provocada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
“Todo lo que Rusia gana gracias a los altos precios del petróleo lo destinará a esta guerra. Por eso, cualquier restricción a la capacidad de Rusia para exportar petróleo es una medida apropiada”, declaró. El mandatario ucraniano insistió en que “sólo pérdidas financieras significativas obligarán a Rusia” a plantearse poner fin a la guerra.
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