Dos identidades fraudulentas, diferentes pisos ofertados y más de una treintena de estafados. El truco del falso casero , pero elevado a la máxima potencia, con vídeos reales de los anuncios, personal contratado para enseñar las casas sin saber que eran parte de un timo y un tipo de víctima potencial: ciudadanos extranjeros ávidos de encontrar alojamiento a la mayor brevedad posible. Así, hasta apoderarse de más de 85.000 euros en apenas cinco meses.Y todo, con un truco burdo pero aparentemente efectivo: el falso casero, un varón lituano de 48 años, arrendaba primero pisos turísticos en Centro, Salamanca, Arganzuela… A los que acudía con una cámara 360 grados, un foco y un trípode para llevar a cabo un ‘house tour’ virtual. A partir de ahí, paseaba el inmueble por las principales páginas inmobiliarias como alquileres de larga duración, aunque a diferencia de otros casos anteriores, lo hacía a precios de mercado para no llamar excesivamente la atención.Algo, a tenor de la actual situación del mercado , que no suponía obstáculo para desatar una avalancha de interesados, los cuales no se percataban de la treta hasta personarse en el domicilio el día acordado para entrar a vivir. El primero en denunciar fue un estudiante extranjero que venía a Madrid a cursar un máster, y que por razones de calendario, necesitaba encontrar un hospedaje casi de forma inmediata. Tras ver el anuncio y ponerse en contacto con el ofertante por una aplicación de mensajería instantánea, uno de sus ‘asistentes’ le enseñó la casa a través de una videollamada.Noticia relacionada general No No Familias con pisos pequeños y el comercio online disparan el negocio de trasteros en Madrid Amina OuldEl hecho de que ni hasta el propio agente supiera nada del engaño dotaba de una credibilidad total a la reserva, para cuya formalización le entregaron un contrato en el que se exigía un depósito de 1.750 euros, 500 euros más de gastos de gestión y una primera mensualidad de 1.750 euros. Un proceso que repetía con varios afectados a la vez, hasta que al llegar el día y la hora acordadas para la entrega de llaves se encontraban todos a las puertas del alojamiento. Los afectados se daban cuenta del engaño al presentarse en la casa para la entrega de llaves y toparse con varias personas en su misma situaciónPara evitar ser descubierto, el lituano solo facilitaba un contacto por internet, evitando el contacto telefónico y, en último caso, también el contacto directo, para lo cual elegía en su mayoría a víctimas que residieran en el extranjero. Si estas insistían en la posibilidad de ver en persona alguno de los pisos, pagaba entonces a los llamados ‘asistentes’ para que llevasen a cabo tal labor sin advertirles de la ilegalidad que había detrás de su trabajo.Mordido el anzuelo, el ahora detenido solicitaba información personal para ir preparando los contratos y conocer la solvencia de los inquilinos. Y una vez que disponía de la documentación, la utilizaba para crear cuentas bancarias y presentarles como propietarios legítimos, lo que generaba una incertidumbre total tanto en la víctima directa de la estafa como en los que habían contactado previamente con ellos. Dos identidadesAvanzadas las pesquisas, los agentes de la Policía Nacional localizaron otros 31 hechos delictivos, todos con el mismo modelo de contrato y de facturas aportadas. Comprobaron, además, que no tenía residencia fija en España, por lo que al tener conocimiento de que había regresado a la capital, establecieron un dispositivo de localización que culminó el pasado 20 de febrero con su arresto. Al día siguiente, los investigadores entraron en dos pisos que utilizaba el autor, en los que hallaron distintos efectos implicados en las comisiones delictivas: listas de casas, horarios de citas, tarjetas SIM y de crédito o material fotográfico con el que hacía los anuncios de los alquileres. El individuo, que empleaba dos identidades diferentes, ha quedado en libertad con cargos, prohibiéndole el juez la salida del territorio nacional.Para evitar caer en la trampa, conviene desconfiar de las ofertas sospechosamente baratas y de la exigencia de depósitos altos. Y si las dudas persisten, nunca está de más preguntar a los vecinos o solicitar en el Registro de la Propiedad una nota simple para comprobar la titularidad de la casa ofertada. Dos identidades fraudulentas, diferentes pisos ofertados y más de una treintena de estafados. El truco del falso casero , pero elevado a la máxima potencia, con vídeos reales de los anuncios, personal contratado para enseñar las casas sin saber que eran parte de un timo y un tipo de víctima potencial: ciudadanos extranjeros ávidos de encontrar alojamiento a la mayor brevedad posible. Así, hasta apoderarse de más de 85.000 euros en apenas cinco meses.Y todo, con un truco burdo pero aparentemente efectivo: el falso casero, un varón lituano de 48 años, arrendaba primero pisos turísticos en Centro, Salamanca, Arganzuela… A los que acudía con una cámara 360 grados, un foco y un trípode para llevar a cabo un ‘house tour’ virtual. A partir de ahí, paseaba el inmueble por las principales páginas inmobiliarias como alquileres de larga duración, aunque a diferencia de otros casos anteriores, lo hacía a precios de mercado para no llamar excesivamente la atención.Algo, a tenor de la actual situación del mercado , que no suponía obstáculo para desatar una avalancha de interesados, los cuales no se percataban de la treta hasta personarse en el domicilio el día acordado para entrar a vivir. El primero en denunciar fue un estudiante extranjero que venía a Madrid a cursar un máster, y que por razones de calendario, necesitaba encontrar un hospedaje casi de forma inmediata. Tras ver el anuncio y ponerse en contacto con el ofertante por una aplicación de mensajería instantánea, uno de sus ‘asistentes’ le enseñó la casa a través de una videollamada.Noticia relacionada general No No Familias con pisos pequeños y el comercio online disparan el negocio de trasteros en Madrid Amina OuldEl hecho de que ni hasta el propio agente supiera nada del engaño dotaba de una credibilidad total a la reserva, para cuya formalización le entregaron un contrato en el que se exigía un depósito de 1.750 euros, 500 euros más de gastos de gestión y una primera mensualidad de 1.750 euros. Un proceso que repetía con varios afectados a la vez, hasta que al llegar el día y la hora acordadas para la entrega de llaves se encontraban todos a las puertas del alojamiento. Los afectados se daban cuenta del engaño al presentarse en la casa para la entrega de llaves y toparse con varias personas en su misma situaciónPara evitar ser descubierto, el lituano solo facilitaba un contacto por internet, evitando el contacto telefónico y, en último caso, también el contacto directo, para lo cual elegía en su mayoría a víctimas que residieran en el extranjero. Si estas insistían en la posibilidad de ver en persona alguno de los pisos, pagaba entonces a los llamados ‘asistentes’ para que llevasen a cabo tal labor sin advertirles de la ilegalidad que había detrás de su trabajo.Mordido el anzuelo, el ahora detenido solicitaba información personal para ir preparando los contratos y conocer la solvencia de los inquilinos. Y una vez que disponía de la documentación, la utilizaba para crear cuentas bancarias y presentarles como propietarios legítimos, lo que generaba una incertidumbre total tanto en la víctima directa de la estafa como en los que habían contactado previamente con ellos. Dos identidadesAvanzadas las pesquisas, los agentes de la Policía Nacional localizaron otros 31 hechos delictivos, todos con el mismo modelo de contrato y de facturas aportadas. Comprobaron, además, que no tenía residencia fija en España, por lo que al tener conocimiento de que había regresado a la capital, establecieron un dispositivo de localización que culminó el pasado 20 de febrero con su arresto. Al día siguiente, los investigadores entraron en dos pisos que utilizaba el autor, en los que hallaron distintos efectos implicados en las comisiones delictivas: listas de casas, horarios de citas, tarjetas SIM y de crédito o material fotográfico con el que hacía los anuncios de los alquileres. El individuo, que empleaba dos identidades diferentes, ha quedado en libertad con cargos, prohibiéndole el juez la salida del territorio nacional.Para evitar caer en la trampa, conviene desconfiar de las ofertas sospechosamente baratas y de la exigencia de depósitos altos. Y si las dudas persisten, nunca está de más preguntar a los vecinos o solicitar en el Registro de la Propiedad una nota simple para comprobar la titularidad de la casa ofertada.
Dos identidades fraudulentas, diferentes pisos ofertados y más de una treintena de estafados. El truco del falso casero, pero elevado a la máxima potencia, con vídeos reales de los anuncios, personal contratado para enseñar las casas sin saber que eran parte de un timo … y un tipo de víctima potencial: ciudadanos extranjeros ávidos de encontrar alojamiento a la mayor brevedad posible. Así, hasta apoderarse de más de 85.000 euros en apenas cinco meses.
Y todo, con un truco burdo pero aparentemente efectivo: el falso casero, un varón lituano de 48 años, arrendaba primero pisos turísticos en Centro, Salamanca, Arganzuela… A los que acudía con una cámara 360 grados, un foco y un trípode para llevar a cabo un ‘house tour’ virtual. A partir de ahí, paseaba el inmueble por las principales páginas inmobiliarias como alquileres de larga duración, aunque a diferencia de otros casos anteriores, lo hacía a precios de mercado para no llamar excesivamente la atención.
Algo, a tenor de la actual situación del mercado, que no suponía obstáculo para desatar una avalancha de interesados, los cuales no se percataban de la treta hasta personarse en el domicilio el día acordado para entrar a vivir. El primero en denunciar fue un estudiante extranjero que venía a Madrid a cursar un máster, y que por razones de calendario, necesitaba encontrar un hospedaje casi de forma inmediata. Tras ver el anuncio y ponerse en contacto con el ofertante por una aplicación de mensajería instantánea, uno de sus ‘asistentes’ le enseñó la casa a través de una videollamada.
Noticia relacionada
El hecho de que ni hasta el propio agente supiera nada del engaño dotaba de una credibilidad total a la reserva, para cuya formalización le entregaron un contrato en el que se exigía un depósito de 1.750 euros, 500 euros más de gastos de gestión y una primera mensualidad de 1.750 euros. Un proceso que repetía con varios afectados a la vez, hasta que al llegar el día y la hora acordadas para la entrega de llaves se encontraban todos a las puertas del alojamiento.
Los afectados se daban cuenta del engaño al presentarse en la casa para la entrega de llaves y toparse con varias personas en su misma situación
Para evitar ser descubierto, el lituano solo facilitaba un contacto por internet, evitando el contacto telefónico y, en último caso, también el contacto directo, para lo cual elegía en su mayoría a víctimas que residieran en el extranjero. Si estas insistían en la posibilidad de ver en persona alguno de los pisos, pagaba entonces a los llamados ‘asistentes’ para que llevasen a cabo tal labor sin advertirles de la ilegalidad que había detrás de su trabajo.
Mordido el anzuelo, el ahora detenido solicitaba información personal para ir preparando los contratos y conocer la solvencia de los inquilinos. Y una vez que disponía de la documentación, la utilizaba para crear cuentas bancarias y presentarles como propietarios legítimos, lo que generaba una incertidumbre total tanto en la víctima directa de la estafa como en los que habían contactado previamente con ellos.
Dos identidades
Avanzadas las pesquisas, los agentes de la Policía Nacional localizaron otros 31 hechos delictivos, todos con el mismo modelo de contrato y de facturas aportadas. Comprobaron, además, que no tenía residencia fija en España, por lo que al tener conocimiento de que había regresado a la capital, establecieron un dispositivo de localización que culminó el pasado 20 de febrero con su arresto.
Al día siguiente, los investigadores entraron en dos pisos que utilizaba el autor, en los que hallaron distintos efectos implicados en las comisiones delictivas: listas de casas, horarios de citas, tarjetas SIM y de crédito o material fotográfico con el que hacía los anuncios de los alquileres. El individuo, que empleaba dos identidades diferentes, ha quedado en libertad con cargos, prohibiéndole el juez la salida del territorio nacional.
Para evitar caer en la trampa, conviene desconfiar de las ofertas sospechosamente baratas y de la exigencia de depósitos altos. Y si las dudas persisten, nunca está de más preguntar a los vecinos o solicitar en el Registro de la Propiedad una nota simple para comprobar la titularidad de la casa ofertada.
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